Municipalidad Tres Arroyos

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EL ODONTOLOGO TRESARROYENSE FERNANDO LEPORACE ATRAVESO A NADO EL ESTRECHO DE GIBRALTAR

Una huella en el mar

Nadador desde niño, oyó hablar de la proeza de unir Europa con Africa cuando era guardavidas en Monte Hermoso. Odontólogo de profesión y residente en España desde 1986, Fernando Leporace lo intentó y lo logró a los 60 años: atravesó a nado el Estrecho de Gibraltar el pasado 24 de mayo, y se lo contó en exclusiva a “El Periodista” desde Linares, Jaén, donde vive con su familia

Julio 2014
En plena travesía. Leporace cruza a nado el Estrecho de Gibraltar, desafiando las cambiantes corrientes para tocar la costa africana

En plena travesía. Leporace cruza a nado el Estrecho de Gibraltar, desafiando las cambiantes corrientes para tocar la costa africana

Fernando Leporace es tresarroyense, pasó parte de su infancia en San Francisco de Bellocq y, algunos años después de recibirse de odontólogo, en 1986, se fue a España, donde también viven dos de sus tres hermanos. De niño, frecuentaba la pileta de Huracán, y en un breve paso por la Escuela Naval supo integrar el equipo de natación. Aunque uno de sus profesores le había hablado de su experiencia, cuando hacía el curso de guardavidas en épocas de universitario, no imaginó entonces que llevaría a cabo la proeza, a sus 60 años, de cruzar a nado el Estrecho de Gibraltar, que separa Europa de Africa y une el Mediterráneo con el Atlántico. Lo hizo el pasado 24 de mayo, demoró 6 horas y 54 minutos y, en exclusiva, le contó su experiencia a “El Periodista”.
La entrevista, que concedió desde Linares, donde reside junto a su familia, fue oportuna también para compartir algunas reflexiones sobre la actualidad en España, la Argentina y su Tres Arroyos natal, donde vive su madre.

EL JOVEN NADADOR
“Nací en Tres Arroyos un día de abril del cincuenta y cuatro pero mis primeros años transcurrieron en el Hotel Leporace, de mi abuelo paterno, en San Francisco de Bellocq. En San Francisco, mi madre María Berta trabajaba como maestra en la Escuela Nº22. El colegio secundario lo hice en Tres Arroyos y en esa época empecé a nadar en el Club Huracán. Participaba en los torneos de verano, pero como no había pileta cubierta la temporada de natación se hacía muy corta”, recordó.
Más tarde, en 1972, se incorporaría a la Escuela Naval, donde formó parte del equipo de natación. “Pero al cabo de un tiempo descubrí que mi orientación estaba equivocada y por eso empecé a estudiar Odontología”, admitió Fernando.
La natación seguía formando parte activa de su vida aún en épocas de estudiante universitario, porque cuando vivía en La Plata hizo el curso de guardavidas y, durante las temporadas estivales, trabajaba en las playas de Monte Hermoso. “Fue ahí donde tuve mi primer contacto con el tema del Estrecho de Gibraltar. El jefe de Guardavidas era Jorge Sugden (Corchito) que en los años cincuenta había cruzado a nado el estrecho. Por aquel entonces no se me ocurría que yo también podría hacerlo algún día”, evocó.
Una vez recibido de odontólogo, el desafío para Leporace era la inserción profesional y en aquel entonces, la ciudad donde había nacido no parecía un buen campo de acción. Entonces se fue bien lejos… “No pensé en radicarme en Tres Arroyos porque quería abrirme paso más rápidamente. Recuerdo lo que me dijo el doctor Marcelo David: ‘La provincia de Buenos Aires es para los veteranos y los capos’. Y me fui a trabajar a Ushuaia. Una vez pasó de visita por la ciudad más austral del mundo el doctor Mario Pérez, y pudo ver que me quedaba trabajando hasta las doce de la noche. En Ushuaia coincidí con un compañero del Colegio Nacional de Tres Arroyos, Juan Carlos Móttola, que trabajaba como agrimensor”, contó.
Fue entonces cuando surgió, para Fernando, la oportunidad de viajar a España. “Homologué mi título de odontólogo y aquí estoy desde el año 1986. Vivimos en Linares, provincia de Jaén, y de los cuatro hermanos, Pepe, Cristina y yo estamos allí. La única que vive en Buenos Aires es nuestra hermana Ana”, señaló.
Allí formó también su propia familia, al casarse con Teresa, una española a la que le gusta mucho la Argentina. “Tenemos dos hijos, Fernando (18) que estudia primero de Medicina en Córdoba (de España) y Natalia (16) que hace Bachiller. Me preocupé porque ambos tuvieran la nacionalidad argentina por lo que obtuvimos sus pasaportes y DNI en el Consulado Argentino en Cádiz”, aseguró.

UNA IDEA REALIZADA
Establecido desde el punto de vista profesional, con su familia siempre cerca y la pasión por la natación intacta, Fernando Leporace volvió sobre aquel desafío que su jefe de Guardavidas de juventud había dejado planteado. “Como el trabajo de dentista es muy absorbente, tanto Teresa, que es médico-dentista, como yo dedicamos muchas horas a la profesión. La idea de intentar el cruce a nado del Estrecho de Gibraltar surgió hace varios años, pero la fui dejando de lado porque no podía dedicar tantas horas a entrenar. Más tarde me hice un replanteo. Me dije a mí mismo: si yo quiero hacerlo no voy a poner como excusa la falta de tiempo. Traté de organizar mi agenda y así iba a nadar a la pileta cubierta de nueve a diez de la noche. Los fines de semana nadaba en los embalses que están cerca de Linares, para hacer distancia”, describió.
Y llegó el día. El pasado 24 de mayo, Leporace concretó aquel proyecto que llevaba años madurando. Y allí también estaba su familia presente. “Mi hermano Pepe me acompañaba desde el bote de goma para darme el avituallamiento cada hora, y Cristina seguía las alternativas desde la embarcación más grande”, recordó.
Como es dable imaginar, la cuestión no fue sencilla. Según relató Leporace a “El Periodista”, al promediar la travesía las corrientes se pusieron en contra, “pero por suerte cambió el viento y el Capitán me pidió un último esfuerzo para poder tocar tierra. Tardé casi siete horas, pero contento de haber logrado el objetivo. La resistencia y la velocidad son importantes, pero si las corrientes se oponen no se puede avanzar. Y cada día es distinto. El Capitán me decía que si lo hubiera hecho el día anterior habría tardado dos horas menos”, confió.

UN RETO MAS SIMPLE
Tras la rigurosa preparación que le demandó su proeza, para Fernando Leporace el presente aparece sin duda mucho más tranquilo. “Muchos me preguntan cuál será el próximo reto, pero de momento quiero dedicarme a la música. Mis hijos tienen un grupo que se llama ‘Atomic Lemons’ (N. de la R.: Se los puede ver y escuchar en Youtube). Ya les dije que cuando su padre se quiera incorporar para interpretar alguna canción con ellos, el grupo pasará a llamarse ‘Atomic Lepos’”, aseguró.
Y en términos de actualidad, el profesional tresarroyense también compartió con “El Periodista” algunas reflexiones sobre España y la Argentina. “Les diré que estamos viviendo esta crisis económica que forma parte de los ciclos y de las fluctuaciones, provocados o no. Se dice que las casualidades no existen. Pero soy optimista, las cifras dicen que vamos saliendo poco a poco. ¡Ojo! muy lentamente. No estoy diciendo que no pudieran hacer más”, sostuvo.
“Y con respecto a Argentina solo daré unos datos objetivos. Después de la debacle del año 2001, Argentina tuvo un crecimiento económico espectacular y el Riesgo País bajó de los 300 puntos. Y esto sí, como una opinión personal: demostraron que cuando se quieren hacer las cosas bien se puede. Hoy, en junio de 2014, la prima de riesgo es de 688 puntos después de reducirse un 15,8% en los últimos días. Igual es mucho”, admitió.
Finalmente, Fernando Leporace demostró que no ha olvidado a aquel niño nadador que fue la semilla de este hecho heroico que lo tuvo como protagonista, ni tampoco a las amistades que construyó en su ciudad. Por eso, recordó que recientemente participó con una donación para la construcción del nuevo natatorio del Club Huracán. “Y además viajo todos los años a Tres Arroyos para visitar a mi madre Bertita, que tiene ochenta y tres años y que siente una inyección de vitalidad cada vez que alguno de sus hijos la visita. Entonces participo de las cenas del viernes por la noche con Guillermo Sabatini, Eduardo Giordano, Jorge Fernández, Cirilo Guisasola, César y Horacio Irigoyen, Claudio Ciancaglini, Mario Taraborelli, Claudio Hormaechea, José Bianconi, Miguel Pesalaccia, Ángel Monsec. Y tengo el gusto de que me inviten”, comentó.
Y aunque su vida está en España, no ocultó su deseo de pasar más tiempo en esta zona, en algún momento, una idea que quizá pueda cristalizarse como aquella que parecía tan lejana a orillas del mar en Monte Hermoso, y sin embargo se hizo realidad. “Aunque a Teresa y a mí nos encanta Argentina no creemos que podamos venirnos a vivir aquí. Si nos gustaría pasar largas temporadas, cuando los años lo permitan”, concluyó.

Radiografía de la travesía

Según informa el sitio web de la ACNEG (Asociación Cruce a Nado del Estrecho de Gibraltar) la distancia más corta del Estrecho de Gibraltar es desde la Punta de Oliveros (España) hasta Punta Cires (Marruecos), con una distancia de 7.8 millas (14.4 km) aunque, por las características del cruce, no es la travesía más idónea para el nadador. La mayoría de los intentos se realizan desde la Isla de Tarifa hasta las proximidades de Punta Cires, debiéndose nadar entre 10 a 12 millas náuticas (18.5 a 22 km) debido a la influencia de las fuertes corrientes que imperan en el Estrecho. Solo en el caso de intentar la doble travesía (ida y vuelta) se puede contemplar el inicio del cruce desde la costa marroquí.
El factor fundamental que ha de tenerse en cuenta para la travesía son las corrientes que en algún momento del cruce puede alcanzar más de 3 nudos (5.5 Km./h), procurándose siempre que dicho momento coincida con la parte final de la travesía, y de ese modo ayuden al nadador a ganar la costa marroquí aumentando considerablemente la velocidad de avance.

Reglamento básico

La ACNEG tiene un reglamento para el cruce del Estrecho de Gibraltar a nado, que incluye entre sus puntos básicos:
.- La travesía comenzará después de la salida del sol, desde el barco de acompañamiento situado en la Isla de Tarifa, desde donde el nadador procederá a tocar tierra.
.- La travesía terminará, antes de la puesta de sol, en un punto natural de la costa norte de África (bien marroquí o española), o en caso de que sea un punto de difícil acceso para las embarcaciones, cuando se considere suficientemente superada la prueba al tocar tierra o situarse dentro de cualquier bahía natural, si las condiciones de mar no garantizaran la seguridad del nadador al acercarse a la costa.
.- El nadador no recibirá ninguna ayuda externa ni estará permitido agarrarse a las embarcaciones. Se admitirá como caso excepcional el subir a bordo para evitar un peligro inminente (proximidad de un buque mercante, presencia de cetáceos, etcétera).
- El nadador puede llevar: un traje de nadador tipo standard, nunca por debajo de las rodillas; un gorro de nadador tipo standard, gafas, tapones de oído, protector de nariz y grasa.

Fernando Leporace nació en Tres Arroyos en 1954. Es odontólogo, y reside en Linares, provincia de Jaén, España, desde 1986

A poco de llegar. Leporace nada frente al imponente marco de la costa marroquí, cuando la travesía ya está por concluir

Durante la travesía es necesario proveerse de sostén alimentario. En pleno avituallamiento, Fernando fue asistido por su hermano Pepe desde un bote de goma

Misión cumplida. Fernando Leporace se hidrata tras cruzar el Estrecho de Gibraltar nadando durante casi siete horas

Cruce certificado. La Asociación Cruce a Nado del Estrecho de Gibraltar dejó constancia de la proeza de Leporace

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