LA CURIOSA HISTORIA DE MARINA Y YOLANDA ZUCCHI, MUJERES CONSTRUCTORAS
Revoque fino
Comenzaron entre baldes y cucharas para ayudar a su papá, maestro mayor de obras, a trabajar en el complejo familiar. Pronto, la realidad económica de Reta, con pocas propuestas laborales para la población femenina, las alentó a seguir con el oficio de construir, prácticamente inédito para las mujeres. “El Periodista” y la curiosa historia de Marina y Yolanda Zucchi. Exclusivo
Existe un caso prácticamente único en Reta, en donde las hermanas Zucchi, Marina y Yolanda, mellizas, desafían la lógica y llevan adelante la ardua tarea de construir
El duro oficio de la construcción no conoce de dobleces; ante la helada más cruda o el sol más tórrido, el albañil arremete cuchara y balde en mano, y las jornadas se suceden contemplando el avance de lo que será la futura obra terminada.
Pocos podrían suponer que, por sus singulares características, se trate de un trabajo que también guarde un espacio para las mujeres.
Existe un caso prácticamente único en Reta, en donde las hermanas Zucchi (Marina y Yolanda, mellizas) desafían la lógica y llevan adelante la ardua tarea de incursionar en un segmento nada habitual para el género femenino.
Por una cuestión de necesidad, Yolanda fue la primera que comenzó en el rubro, y luego se sumó Marina, a quien “El Periodista” contactó para que relate la historia de ambas, en exclusiva.
¿Por qué se inclinaron hacia el oficio de la construcción? ¿Hay algún antecedente familiar o de amigos?
Nuestro padre, Luis María Zucchi, era maestro mayor de obras. El construyó un pequeño complejo llamado “Las Quilmeñas”, junto con mi mamá Margarita Montivero. Toda la familia participó en este proyecto, y al ser solo tres hijas mujeres nos volcó a este oficio para poder ayudarlo, o mejor dicho ayudarnos mutuamente. Por cosas de la vida, mi papá debió padecer la diabetes, quedó ciego y al poco tiempo falleció. Así que nosotras tuvimos que hacernos cargo de seguir con este sueño, puesto que el sostén de la familia ya no estaba. Al ir creciendo, tomamos otros rumbos; mi hermana mayor y mi mamá se fueron a vivir a Mar del Plata, y nosotras que somos mellizas (N de la R: Marina y Yolanda) quedamos en Reta, con nuestras respectivas familias. Ante la necesidad de conseguir un trabajo (aquí se dificulta porque no hay una gran oferta laboral para la mujer que no sea de limpieza, trabajo municipal o escolar, puestos que en su mayoría ya están ocupados) nos decidimos en función de la experiencia ganada para explotar lo que aprendimos y emprender esta salida laboral, que es muy rentable.
¿De quién o quiénes aprendieron los gajes del oficio? ¿Cómo lo hicieron?
Lo aprendimos en su mayoría de nuestro padre, y luego por la experiencia que nos fue dando el trabajo, mirando, preguntando y aprendiendo. Trabajamos en la construcción desde hace más o menos diez años.
¿Qué tipo de tareas de las múltiples que se realizan en una obra tienen a su cargo?
En el comienzo empezamos desde abajo, desde peón a oficial. Hicimos de todo: revoques, levantamientos de paredes, carpetas, instalaciones eléctricas, amuramientos de ventanas, puertas, terminaciones, fino, masillado, pintura, machimbrado de techos, colocación de tejas, colocación de cerámicos y revestimientos en baño y cocina. Ahora nos dedicamos a las terminaciones de interior de las casas.
¿Cómo están en cuanto a la demanda laboral? ¿Tienen muchas obras a cargo? ¿En dónde?
Tenemos casi 10 obras en Reta por año, más las remodelaciones que seguimos haciendo en nuestro complejo “Las Quilmeñas” para estar a nivel de la modernidad. El último proyecto que estamos encarando es la construcción de un autoservicio.
Siendo de Reta, ¿advierten un importante crecimiento en la cantidad de construcciones que se llevan a cabo en la localidad? ¿Tienen trabajo también en Tres Arroyos?
La verdad es que con el continuo crecimiento turístico la gente empezó a apostar por el lugar, que dicho sea de paso es la costa más bella y tranquila del sur bonaerense. La construcción ha aumentado y es por ello que nunca nos vimos en la necesidad de trabajar en otros lugares, exceptuando una ocasión en que fuimos a Mar del Plata para ayudar a remodelar el departamento de mi hermana.
Por el hecho de ser mujeres, ¿han experimentado trato preferencial o al menos diferente al del resto de los trabajadores de la construcción? ¿Las beneficia, perjudica, o resulta exactamente lo mismo?
En un principio, todos estaban un poco escépticos (fundamentalmente los hombres), pero al ver nuestro trabajo muchos empezaron a respetarnos y a tratarnos como iguales. Ahora tenemos mucha camaradería con casi todos los trabajadores de la construcción de Reta. La gente que nos ve, nos felicita y elige por el hecho de que hacemos un buen trabajo. Al ser mujeres somos más detallistas y cumplidoras; estas palabras no fueron dichas por nosotras, sino por ellos. La mayoría nos trata como a uno más, y hasta algunos se acercan para pedirnos asesoramiento, como nosotros a veces nos asesoramos con otros colegas por algunas cuestiones.
¿Saben de alguna otra mujer que se haya interesado en el oficio?
Nosotras hemos incentivado a tres mujeres más para aprender el oficio, para que tengan una salida laboral diferente. Algunas siguieron por su cuenta en otras cosas, pero les sirvió porque de vez en cuando toman algún trajo de albañilería, y hacen una diferencia económica. A nosotras nos resultó, no solo por el ingreso económico, sino porque con lo que aprendimos con mi hermana pudimos levantar gran parte de su casa, exceptuando algunas cosas que eran más complejas.
¿Buscan capacitarse? ¿De qué manera lo hacen?
Por el hecho de vivir en Reta, se hace difícil hacer cursos y capacitaciones, pero lo hacemos con personas que ya tenían el oficio incorporado de años. Otra de las formas es mediante Internet, que nos brinda la posibilidad de ver cuándo salen productos y herramientas nuevas y de qué forma usarlos o trabajar. Más allá de eso, hemos estudiado en el secundario y terciario. Si se puede hay que hacerlo, eso permite un mejor desarrollo en el oficio.
Finalmente, ¿Cuál es su máximo objetivo en el plano laboral que desarrollan?
Ya estamos llegando al objetivo; nuestra mamá nos brindó parte de su terreno, y con la ayuda de la familia levantamos un local donde abriremos un autoservicio, para ir de a poco dejando la construcción y tener nuestro propio negocio, sin dejar de lado esto que tanto nos gusta y siempre seguiremos haciendo. El trabajo es lo que dignifica y nos permite pensar que con solo querer es poder.



