Municipalidad Tres Arroyos

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PROHIBIRAN LOS VEHICULOS EN AMPLIAS ZONAS DE LAS PLAYAS DE CLAROMECO Y DUNAMAR

Corte de tránsito

Un amplio sector de playas de Claromecó y Dunamar será delimitado, desde esta temporada, como zona recreativa, y estará prohibido bajar en cualquier tipo de vehículos. La ordenanza fue aprobada en setiembre pasado, y según admiten sus gestores, podría generar resistencias debido a la arraigada costumbre de llegar con el auto o la camioneta a la lengua de agua. Sin embargo, para el director de Turismo, Diego Fernández, la iniciativa “es un avance” que podría extenderse a Reta y Orense. Informe especial de “El Periodista”  

Octubre 2014
Para el director de Turismo, Diego Fernández, la iniciativa de delimitar zonas libres de vehículos “es un avance” que podría extenderse a Reta y Orense

Para el director de Turismo, Diego Fernández, la iniciativa de delimitar zonas libres de vehículos “es un avance” que podría extenderse a Reta y Orense

La llegada de la temporada estival a Claromecó permitirá ver en la realidad los efectos de una ordenanza que, si bien está vigente desde hace algunos días, se hará patente cuando de manera efectiva se cumpla con la delimitación de zonas recreativas en las playas, y la gran cantidad de vehículos que hasta el verano pasado pisaban la lengua de agua en estos lugares quede sólo en el recuerdo. La iniciativa, algo poco usual en Tres Arroyos y generalmente escaso en cualquier ámbito legislativo, surgió de una inquietud de una organización de la sociedad “civil”, por decirlo de alguna manera, y lo que es menos frecuente todavía, tomó cuerpo luego del trabajo consensuado del oficialismo local y parte de la oposición.
De esta manera, en una amplia zona de la costa claromequense -luego se pretende hacer lo mismo en Reta y Orense, pero será más adelante-, se prohibirá el tránsito vehicular, y así se introducirá una regulación inédita al comportamiento turístico en las playas que seguramente no estará exenta de polémica. Como cualquier costumbre arraigada, costará erradicar la idea de dejar el auto o la camioneta sobre la arena a pasos de las olas y también, para comodidad de los veraneantes, de los paradores y la zona de baño. Sin embargo, las autoridades pretenden establecer un criterio que tiene sus orígenes en cuestiones ambientales y de seguridad que no pocos residentes en la villa y también turistas, apoyan con vehemencia.
Tal como lo muestra el plano que “El Periodista” publica en estas mismas páginas, las denominadas “Zonas Recreativas” establecidas en la ordenanza aprobada el pasado 4 de setiembre, y que lleva el número 6652, están delimitadas, para Claromecó, “entre la línea imaginaria perpendicular a la Avenida Costanera a partir de la intersección de las calles 21 y 44 y la línea imaginaria perpendicular a la Avenida Costanera a partir de la intersección de las calles 25 y 48”. Para Dunamar, se extienden desde “la establecida desde la continuación de Belgrano, perpendicular al mar a la ribera del arroyo en el barrio Parque Dunamar; y en la zona del arroyo establecida entre la prolongación imaginaria de la Avenida Costanera hacia el arroyo y el puente peatonal”.
En esas zonas, según la misma legislación, que deroga ordenanzas anteriores regulatorias de cuestiones vinculadas al uso de las playas, quedará “prohibido transitar con todo tipo de vehículo automotor, excepto vehículos utilizados por los guardavidas, fuerzas de seguridad o inspectores y en los de emergencia”. Está claro que aquí reside la mayor diferencia con el paisaje costero que se veía hasta el verano pasado en Claromecó, ya que tanto del lado de la villa balnearia como en la zona de la desembocadura del arroyo, en Dunamar, la presencia de vehículos junto a la lengua de agua en esas zonas era constante.

Prohibidos y permitidos
La misma normativa deja exenta de esta prohibición a la ahora llamada “Zona Náutica”, que está destinada “exclusivamente para realizar maniobras terrestres y estacionamiento de vehículos y trailers relacionados con la actividad náutica”, y está emplazada “entre la línea imaginaria perpendicular a la Avenida Costanera a partir del punto intermedio entre las calles 3 y 5, y la prolongación imaginaria de la Avenida Costanera hacia el arroyo”.
En el mismo texto, el Municipio de Tres Arroyos explicita que no se hará responsable por “los riesgos a los que se someten los bañistas que acceden a la playa fuera del horario y radio de Zona de Baño o que desatiendan las órdenes y/o sugerencias impartidas por los guardavidas”. Y en este sentido, delimita como Zona de Baño la comprendida “entre la línea imaginaria perpendicular a la Avenida Costanera a partir del punto intermedio entre las calles 3 y 5 y la línea imaginaria perpendicular a la Avenida Costanera a partir de la intersección de las calles 21 y 44”, para el caso de Claromecó, y “entre la prolongación imaginaria de las calles Belgrano y el punto intermedio entre las calles Roca y Sarmiento del Barrio Parque Dunamar”.
Aquí donde los turistas tendrán permitido disfrutar de las bondades del mar, deberán abstenerse, en tanto, de pescar, ingresar al mar con cualquier tipo de embarcación, llevar animales “aún con correa”, practicar cualquier tipo de deportes salvo en eventos autorizados (el Seven de rugby, por ejemplo) y, por supuesto, circular en vehículos con motor, con la salvedad de los de emergencias y guardavidas.
Todas las disposiciones mencionadas estarán vigentes, sin embargo, únicamente durante la temporada estival, cuyo inicio y cierre serán determinados por el Ejecutivo municipal. En tanto, para las infracciones están previstas sanciones, que partirán desde el labrado de un acta por parte de inspectores del Ente Descentralizado Claromecó Servicios Turísticos o dependientes de la Dirección de Inspección General, hasta la imposición de multas previstas en el Código de Faltas Municipal.

Los orígenes
La Asociación de Vecinos Interesados en Claromecó (AVIC), que habitualmente realiza encuestas entre los turistas y con sus resultados plantea inquietudes en torno a la villa balnearia, sus problemáticas y necesidades, hizo saber en su momento su postura en torno a la presencia vehicular en la playa. “La propuesta de AVIC establece mantener libre de vehículos la zona comprendida entre calle 23 y 27, sin bajadas vehiculares, para lograr un espacio de real esparcimiento, sin peligro físico para las personas, las que tienen derecho a disfrutar de la playa en armonía con el entorno”, aseguraban en su momento sus integrantes, varios de ellos tresarroyenses, otros residentes en la localidad costera y turistas de diversos orígenes. Esa propuesta contó oportunamente con el apoyo de los fomentistas de Claromecó, la Sociedad de Colectividades y otros vecinos. A estos planteos se sumaría más tarde gente de Dunamar, con interés en delimitar allí también una zona libre de automotores.
En este sentido, el director de Turismo, Diego Fernández, recordó a “El Periodista” que cuando comenzó su gestión, “Perla Villanueva (integrante de AVIC) me invitó a una reunión, en la que me transmitieron su preocupación por la presencia de vehículos en la playa, algo que por supuesto yo había visto. Fue una charla informal, pero más tarde AVIC presentó esa inquietud en la Dirección de Turismo en forma concreta. En el año 2012, con quien entonces era delegado en Claromecó, Horacio Cabrera, elaboramos el proyecto, lo tratamos con el Concejo, lo llevamos a las dos asociaciones de fomento, de Claromecó y Dunamar, hubo distintas opiniones y algunas controversias y cuando llegó la temporada había quedado la cuestión en stand by y no se hizo nada. Pasó el 2013 sin que se abordara el tema, y se reflotó este año, a raíz nuevamente de una inquietud de la AVIC. Pero a diferencia de la vez anterior, lo que hizo la Comisión de Turismo del Concejo, además de funcionarios vinculados al tema como yo y creo que también Juan José Etcheto, fue viajar a Claromecó. Allí nos reunimos con el delegado Luis Brito, los fomentistas de los dos lugares, los Bomberos y los guardavidas, encuentro en el que cada uno expuso su parecer. En función de esas opiniones se empezó a reformular el viejo proyecto, y se hizo entonces lo que se tendría que haber hecho antes para que la propuesta no fallara: revisamos otras ordenanzas anteriores y ver, de la legislación vigente, cuál podía chocarse con esta iniciativa, y aunar todo en una sola ordenanza”, explicó.

Ambiente y seguridad
Esta nueva ordenanza permitiría, además, resolver una cuestión que Fernández estimó vital. Durante dos temporadas, primero con una suerte de función educativa y de concientización y luego con facultades para aplicar sanciones, operaron en Claromecó los inspectores de playa. Sin embargo, según señaló, “al no haber una legislación que respaldara su accionar, la gente los pasaba por arriba”.
“Es cierto que hay una cuestión de cultura y costumbres que es difícil de erradicar, como también es verdad que muchos turistas eligen estas playas porque hay ciertas libertades. Por eso, nosotros tenemos que tratar de encauzar, de regular un poco el uso de las playas. Entre los por qué para delimitarse las zonas, hay factores ambientales, y además es necesario advertir que a esta altura ya había vehículos en la playa dentro del casco urbano de Claromecó. Es que tenemos que reconocer que la villa ya no es la misma de hace 20 años, porque ha crecido mucho, y hay que ser consciente que no será el mismo tampoco dentro de 15 o 20 años más, así que seguramente esto va a estar sujeto a nuevas actualizaciones. Es una locura permitir que esos vehículos sigan ahí, pegados uno al lado del otro, imposibilitando la circulación de alguien que sufriera una emergencia, un accidente, o que simplemente quisiera ir al baño”, admitió Fernández.
La seguridad en las playas también fue una cuestión medular a la hora de establecer las nuevas disposiciones. “Uno ve claramente, como cualquiera, que quienes ascienden desde la playa a la Costanera en vehículos suelen hacerlo a gran velocidad. Y además los guardavidas nos lo planteaban: no es lo mismo desplazarse de un lado para otro con una playa llena de autos y camionetas, que hacerlo libremente. Entre las cuestiones que se pusieron en debate estuvo quien advirtió que el puesto de guardavidas quedaría a 300 metros del final de la zona de recreación; sin embargo, el jefe de guardavidas, con criterio y porque además es su forma de trabajar, advirtió que es posible ver desde ese puesto lo que sucede en el mar en ese tramo, pero no es lo mismo llegar entre autos amontonados que hacerlo por el camino despejado”, puntualizó el titular del área de Turismo.
Asimismo, más allá de las resistencias que pueda enfrentar la prohibición de bajar a la playa con automotores en las zonas de recreación por cuestiones de comodidad, consideró que el proyecto que se convirtió en ordenanza no ha enfrentado otros cuestionamientos. “Esas voces en contra nos han planteado únicamente cuestiones de costumbre o comodidad; pero somos conscientes de que desde el Ejecutivo apoyamos esta ordenanza, aportamos elementos para su sanción y ahora debemos hacer lo necesario para que se aplique. La idea no es que estas zonas queden vírgenes, sino que ofrezcan al turista lo necesario para disfrutar de la playa como cualquiera quiere hacerlo”, subrayó.

Lo que viene
En este sentido, Fernández advirtió que las nuevas zonas recreativas deberán estar claramente delimitadas, y habrá que proveerlas de las bajadas peatonales necesarias para el mejor aprovechamiento del lugar por parte de la gente. “Este año va a ser conflictivo, seguramente habrá alguna que otra discusión; el año que viene nos acostumbraremos un poco más, y para el 2016 quizá ya lo tomemos como una cuestión normal, de ordenamiento y de progreso”, sostuvo.
Uno de los factores a dilucidar, que se hará notar seguramente un poco más en Dunamar por el poco espacio de su sector costanero, será qué suceda con el estacionamiento de los rodados que ya no podrán bajar a la playa. Fernández opinó que “esto se va a ver en la práctica; personalmente creo que quien bajaba en vehículos, y en ese aspecto varios de los que participamos del proyecto coincidimos, probablemente en Dunamar baje por la bajada vehicular y se dirija o bien hacia la izquierda, que ahora va a estar habilitado, o se vaya en dirección a Reta un poco más lejos, pero siempre va a estar cerca de la zona de baño. No creemos que quien está acostumbrado a bajar con la camioneta, el cuatriciclo, la comida y demás, deje el vehículo en la Costanera. Seguramente va a elegir algún otro lugar y seguirá bajando de esa manera. No creo que sea tan caótico”, aseguró.
“Lo que nosotros estamos viendo es cómo estar lo más al límite posible de la arena con la delimitación, para ganar, aunque sea un metro, al entoscado y al estacionamiento. Hemos estado hablando con la gente de Barlovento, que va a colaborar en este aspecto con el municipio; y estimamos que se podrá resolver la cuestión del estacionamiento de manera ordenada. De todos modos, la verdad la veremos cuando llegue la temporada”, aceptó Fernández.
En Claromecó, desde Posta del Faro hasta los baños públicos, la zona ya está delimitada por un posteado. “Falta terminarlo, pero ya se iniciaron los trabajos y se terminarán sin inconvenientes. Habrá cartelería, y además, dentro del plan de trabajo del Ente Descentralizado está prevista la construcción de bajadas peatonales. Entre los baños públicos y el Faro no hay una bajada hoy, de manera que ahí se dispondrá una, y en Dunamar sucederá lo mismo. Y con el área de Deportes estamos planificando las actividades que se ofrecerán en las zonas de recreación, ya que la idea es que en estos lugares la gente tenga más espacios para jugar a la pelota o al tejo sin problemas, y al mismo tiempo tener cerca la zona de baño”, describió.

Un avance
“Creo que este es un avance en proyección turística de Claromecó, y aunque es una prueba piloto que entiendo que va a funcionar, ojalá lo haga lo suficientemente bien como para que el año que viene lo derivemos a Orense y Reta, donde también el problema existe. Es cierto que son fisonomías distintas, que no es lo mismo poner postes en la playa de Claromecó que en Reta donde hay una línea de médanos. Habrá que ver cómo se implementa, pero lo cierto es que la gente se ha acostumbrado a los vehículos en la playa, y que por una cuestión de seguridad las bajadas se acomodan, pero en realidad deberían ser bajadas naturales para descender a la arena en un vehículo adecuado para eso. Pero todos sabemos que se baja en cualquier tipo de rodado, que después vienen los encajados o las altas velocidades para evitar eso, y para que sea más seguro para todos, la Municipalidad se ocupa de mantener esas bajadas. Pero regular esta cuestión es muy necesario porque no hay legislación sobre la circulación en las playas; incluso, la gente lo sabe muy bien, los seguros no cubren eventualidades que se puedan producir sobre la arena. Lo importante es que, más allá de que habrá que controlar y hacer cumplir estas disposiciones con firmeza, hubo coincidencias y apoyo de mucha gente en el trabajo previo a su sanción, y si hay voces en contra, incluso se habla de una junta de firmas, oficialmente no hay nada presentado. El sector privado está dispuesto a colaborar y a ofrecer más servicios en playa, y nosotros como estado tenemos que cumplir con nuestra responsabilidad”, concluyó.

EL PROYECTO DE ALEJANDRO DICHIARA

La ley que no fue

Un proyecto de ley del senador del Frente para la Victoria, Alejandro Dichiara, proponía prohibir el tránsito de vehículos por los 1900 kilómetros de extensión de las playas bonaerenses. “El Periodista” se ocupó de esta iniciativa, que oportunamente tuvo media sanción en el Senado, en un completo informe publicado en el año 2013.
Dichiara decía entonces que su objetivo era “preservar y no prohibir”, y que apuntaba “al hecho innegable de que se está produciendo una erosión muy grande en las costas bonaerenses, especialmente desde Santa Teresita a Miramar. Nosotros tenemos las playas más vírgenes desde Necochea hacia abajo, lo que incluye por supuesto a Tres Arroyos y Monte Hermoso, y tenemos que tratar de evitar que suceda lo que pasó en otros lugares, donde se permitió la construcción cortando la cadena de médanos, la realización de escolleras, la extracción indiscriminada de arena con chasiteros por todos lados, y la circulación de vehículos que derraman combustibles y lubricantes, rompen el suelo de conchillas, y está comprobado que es otro de los factores que provocan erosión”.

Sin embargo, el proyecto está estancado en la Cámara de Diputados y hasta el momento no han existido señales de un posible avance. El propio Dichiara ha dicho, en forma reciente, que la decisión de prohibir la circulación vehicular “debería ser consensuada por todos los intendentes de partidos costeros”.
“Lo positivo que tiene ese proyecto de ley es que dice lo suficiente como para tener una herramienta sobre la cual trabajar en estos temas. En el Concejo, el Frente Renovador hizo mención a que nuestra ordenanza se superponía con legislación provincial vigente, cuando lo único que hay es un decreto al que cada municipio puede adherir o no. De aprobarse la ley, sería una herramienta interesante porque tiene buenas intenciones”, admitió Diego Fernández, respecto a lo propuesto oportunamente por Dichiara.

El plano de las nuevas zonas recreativas dispuestas por la ordenanza 6652, aprobada en septiembre pasado. En estos lugares estarán prohibidos los vehículos en la arena

La seguridad en las playas también fue una cuestión medular a la hora de establecer las nuevas disposiciones

“Regular esta cuestión es muy necesario porque no hay legislación sobre la circulación en las playas; incluso, la gente lo sabe muy bien, los seguros no cubren eventualidades que se puedan producir sobre la arena”, sostuvo el director de Turismo

Donde los turistas tendrán permitido disfrutar de las bondades del mar, deberán abstenerse, en tanto, de pescar, ingresar al mar con cualquier tipo de embarcación y circular en automotores

Como cualquier costumbre arraigada, costará erradicar la idea de dejar el auto o la camioneta sobre la arena a pasos de las olas

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