LA LUCHA DE UN PADRE TRESARROYENSE QUE DESDE HACE 1000 DIAS NO PUEDE VER A SU HIJA
Hijos esperados
El tresarroyense Leonardo Bassini forma parte de los grupos de padres que, en Buenos Aires, reclaman volver a ver a sus hijos tras divorcios conflictivos y regímenes de visita que no se cumplen. Compartió, en exclusiva para “El Periodista”, su testimonio, que incluye un largo derrotero judicial y el impedimento de ver a su hija desde hace 1000 días
Por Pablo Tano
El tresarroyense Leonardo Bassini, realizador audiovisual y videógrafo de 39 años, reclama ver a su hija luego de 1000 días sin tomar contacto con ella
“Papito querido, no te vayas”. El grito, casi desgarrador, retumba cada día en su corazón y late con más fuerza que nunca; a veces como un tormento que sueña con un final feliz; y otras, como una angustia tan profunda que parece eterna y por momentos quiere bajar los brazos y, si pudiera, intentaría congelar el paso del tiempo. Así describe su vida, desde hace tres años, el tresarroyense Leonardo Bassini, realizador audiovisual y videógrafo de 39 años, inmerso en un drama que jamás imaginó. Cuenta como los presos los más de 1000 días sin poder ver a su hija de 8 años, luego de separarse de su mujer en agosto de 2010. “Mi lucha no va a terminar el día que yo vuelva a ver a G”, aseguró a “El Periodista”.
“Los hijos no se divorcian”, reza una de las leyendas de las varias agrupaciones de padres que atraviesan por el mismo presente, y marchan al Obelisco todos los jueves para exigir que la Justicia –Juzgado de Familia de la Ciudad de Buenos Aires-, los escuche. Y entre cientos de papás está este tresarroyense.
¿Cuándo comenzó todo, Leonardo?
Yo me separé en agosto de 2010. Me acuerdo clarito porque mi ex cumple años unos días previos al Día del Niño, el 5 de agosto. Y ahí empezó todo. Ese día habíamos ido a pasar el día con la nena, pero ella estaba en otro mundo. Le hacíamos bromas con mi hija y ella como si nada. Y al otro día ya me llega la primera denuncia con el régimen y por 90 días no me puedo acercar a mi hija. Me agarró un ataque de nervios.
¿Para vos había algo planeado previamente?
Para mí, sí. No fue de un día para el otro. Para mí esto se planeó. Y después me hizo un escándalo tremendo. Me empezó a buscar para discutir y un día agarró una mesa y la tiró a la m... Y ahí ya empezó con la mentira porque dijo que yo la había tirado. Entonces le digo: “Me voy con la nena a dar una vuelta”. 'No, no, no. Andate solo, andate solo', me decía. Y me voy a la productora en la que yo trabajaba en la calle Lavalle, en la Ciudad de Buenos Aires, en el barrio de Tribunales.
¿Pero en qué momento notaste un cambio en el comportamiento de quien era tu pareja?
El día que nos casamos. En las actitudes. Hasta el día del casamiento era una persona y después fue otra. Y después me hizo la vida imposible. A mí me costó muchísimo salir de ese mundo en que estaba. Mucho tiempo de terapia. Estaba tan enviciado en ese círculo que justificaba todo. Parecía que el culpable era yo. Te buscan tanto y te tratan tan mal que pensás que sos el culpable de todo. Bueno, cuando recibo la primera denuncia y por 90 días la dejo de ver, me hacen ir a terapia para ver si decía la verdad o no... Y me costó un año de tratamiento salir de esa situación y mirar desde arriba. Extrañaba a las nenas (ella tiene otras dos hijas con su primer matrimonio), estaba mal…
¿Cómo lográs volver a ver a tu hija ese año?
Cuando se terminan esos 90 días consigo un régimen de visita que era los martes y los viernes. Yo la pasaba a buscar a mi hija al jardín hasta las 4 de la tarde y tenía cuatro horas para verla, y no me alcanzaba para llevarla y traerla de Lomas del Mirador, donde vivía en ese momento. Empecé a laburar para tener plata y poder llevarla a pasear. Íbamos a la plaza, al zoológico, a algún pelotero, al cine… Pero imaginate que tenía cuatro horas nada más. Pero eso a mí me hizo salir de nuevo a la calle. Y a veces sólo tenía plata para llevarla a comer, a alguna otra actividad y no me alcanzaba para llevarla al cine a ver una película en 3D; y eso me daba una tristeza enorme y me provocaba un dolor tremendo.
Mientras corría el régimen, ¿nunca tuviste problemas para ver a tu hija? ¿En ese sentido la madre respetaba lo que la Justicia ordenaba?
No, no siempre la veía. Porque no iba al colegio, la voy a buscar a la casa y no había nadie… Volvía el viernes y lo mismo. Se me iban esas cuatro horas tocando el timbre y esperando. ‘No’, me decían, ‘te la pasamos para el domingo’. Voy el domingo, tampoco hay nadie. No, digo, qué hago. La llamo a mi abogada y me dice: ‘Metele una denuncia por impedimento de contacto’. Hago la denuncia, me citan y me dicen que iban a llamar a la menor… Y bueno, no quise y la levanté. Yo no quería que G pasara por esto. Pero fue un error mío. Yo tendría que haber seguido ahí y por resguardarla a la nena…
¿Cómo quedó tu situación cuándo te separaste? ¿La casa era de los dos?
Sí, le dejé todo. Hasta la casa que habíamos comprado juntos. Lo hice para que mi hija tenga un hogar. Me fui sin nada. Un amigo me consigue que me quede en un quincho de la tía. No me morí de p… Me podía haber muerto tranquilamente ahí. Estuve cuatro meses sin hacer nada. Estaba tirado en una cama que no tenía sábanas, no tenía acolchados… Entraba ahí y tenía más frío que afuera. No tenía calefacción, nada… Era todo vidrio alrededor. Me la pasaba fumando y tomando café. Estaba abandonado. No iba a trabajar… Esto fue en el 2010. Tenía el apoyo incondicional de mis compañeros y amigos para que salga adelante, pero cuando estás deprimido te cuesta un montón.
¿Pensás que ese era el resultado que buscaba la madre?
Sí, claro. Y se lo decía a mis amigos. Mirá, un día fui cambiado al cumpleaños de un amigo con el traje que usaba para la productora que laburo hoy en día. Porque no tenía ropa. Las primeras fotos con mi hija estoy siempre con la misma ropa. Y ella tratando de que yo no la pasara bien con la nena. Ella siempre quería que le comprara algo como todo chico. Pero un día me dijo: “no me regales más nada o lo dejamos en tu casa porque cuando llego a casa mamá me los pone en una bolsa y me los tira”.
¿Cuál era el comportamiento de ella respecto al contacto entre su ex-marido y sus hijas?
Al principio tenía una relación rara. Parecía que él no las quería ver a las nenas. Es más, el fin de semana que le tocaba, las nenas se quedaban con nosotros. Y yo, como un b…, le insistí. Tanto a mi ex pareja como a las nenas. Y después tenía una relación buena. Pero pasaron casi dos años para que esto se diera así.
¿Pensás que con este tema de los padres que no pueden ver a sus hijos surge también un conflicto con el derecho a la identidad?
Claro. Quiero ver cómo está anotada en el Colegio. Hasta ahora la veo anotada con el apellido materno. Y eso sería robo de identidad. Y encima toda la parte paterna se la arrancaron de cuajo. Está bien, yo no la veo, pero, ¿por qué los abuelos no la pudieron ver? ¿Por qué los tíos no la pueden ver?
¿No pueden tampoco hablar con ella?
Sí, pueden, pero la madre no los atiende. Mis viejos fueron a verla y no se las dejó ver.
¿No existió la posibilidad de un acuerdo?
Un día la madre me llama que quería arreglar todo. Bueno, llamamos a los abogados y todo perfecto. Llegaban las Fiestas, las vacaciones, 15 días con cada uno… Fuimos, hicimos la mediación pero ese día no se firmó no recuerdo por qué. La cuestión que llega el 24 de diciembre y me llama mi abogada diciéndome que mi ex-mujer no había querido firmar el acuerdo. ¿Y entonces? Va a pasar Navidad y Año Nuevo con la mamá. Nunca me imaginé la pesadilla que iba a venir después. Y ahí empezó todo. Y mirá lo que pasó: mi ex decide irse a Gesell con las nenas y no me avisa. En enero de 2011 se va de vacaciones con mi hija y tiene la mala suerte que la nena se cae de la mesa de cabeza y la internan. Entonces me llama y no me decía que estaba en la Costa. Y cada tanto me hacía una denuncia por violencia y maltrato, que ya debo tener como ocho. Y otra vez por 30 días, 90 días no podía verla. Volvía a perder el contacto con mi hija. Y otra de las cosas que me hizo de muchas fue que me pidió que no la lleve más yo a la casa cuando me tocaba a mí el régimen de visita. Para evitar contacto. Que la venga a dejar en casa un familiar tuyo. Cuando ella sabe que yo no tengo a nadie de mi familia en Buenos Aires. Encontré en una familia amiga que también trabajan como editores, que iban a casa y la conocían a G. Lo que hago es contratar a la hija de este matrimonio como babysitter. Al jardín la llevaba y la iba a buscar yo. Y bueno, hasta ahí iba todo bien hasta octubre de 2011 que fue la última vez que vi a mi hija. Casi un año estuvimos con ese régimen de visitas de martes a jueves y sólo por cuatro horas.
¿Y qué te contaba sobre la nena esta chica que contrataste? ¿Cómo se comportaba cuando debía volver con su madre?
Carolina me decía que le partía el alma ver a la nena diciéndole que no quería ir a la casa. “Papito querido, no te vayas”, gritaba mi hija. Y por supuesto que esta chica está como testigo en el juicio. Y te cuento más. En una de esas la chica la devuelve a su hogar, ella llorando porque no quería volver con la madre… Habíamos ido ese día al zoológico, mi hija estaba contenta, con la cara llena de felicidad. Y bueno, ese mismo día, me hace una denuncia por maltrato a G. Carolina, ella como mamá, ¿la llevó al hospital con algún golpe o algo? Y la Justicia no le pidió nada. Fue e hizo una falsa denuncia. Y al otro día ya comienza a correr el régimen. Y de ahí no la pude ver más. Se venció el régimen y nada… Pasó de todo y no pude levantar más la causa hasta diciembre de 2013, cuando me otorgaron la revinculación. Mirá todo el tiempo que me llevó. Con mediaciones, cambié de abogados… Y los primeros abogados de mi ex-esposa la llamaron a mi primera abogada porque se abrieron del caso y le dijeron que ya no la representaban más y si quieren sumarnos como testigos de la causa, súmennos. No lo aprovechó la abogada, no hizo nada y me calenté. Resguardemos a G, no vayamos a juicio… Esa era mi idea desde el principio…
¿Cómo surge la idea de juntarte con otro padres en la Ciudad de Buenos Aires que pasan por tu misma situación y así organizar una marcha para entregar un petitorio en el Congreso?
Mirá, están los padres del Obelisco que es una organización que hace seis años se juntan todos los jueves, a las 17. El fundador es un abogado que dejó de ejercer cuando le tocó vivir un drama como este y se dio cuenta que no pasaba nada con el tema de la Justicia. Y en cada provincia y en cada ciudad hay diferentes grupos. Ahora es como que después de la marcha se están armando más. Los más fuertes son los padres de Córdoba, los padres de la Guarda de Mendoza… Estos últimos estuvieron mucho en la tele y están luchando mucho con este tema. Yo me entero que iban a hacer una marcha el Día del Niño para dejar un petitorio. El punto principal es que no se rompa la vinculación con el menor. Hoy, lo más barato que hay y fácil es ir a una comisaría y hacer una denuncia falsa. No te sale nada. Y automáticamente al otro día entra en vigencia el régimen de visitas. Ahí se pierde todo vínculo con la menor. No la podés llamar por teléfono, no la podés ir a buscar. Nada. Entonces lo que se está pidiendo ahí es que, a través de un asistente social o psicólogo, acompañe este proceso de 90 días con el menor. Pero hacé las pericias, hacé todo para ver si es verdad o mentira lo de la denuncia falsa. No puede ser que hoy en día te metan ocho, diez, veinte denuncias falsas y no se apele nada. Yo debo tener como ocho denuncias. Una sola contra mi hija, la del 2011, y el resto para con ella.
¿Cómo fue intercambiar las experiencias con otros papás?
Estuvo muy bueno. Y ahora la idea es seguir en contacto y meterle con todo. Armamos un grupo en Whatsapp y mediante las redes sociales nos comunicamos y vemos qué se puede hacer. Mi lucha no va a terminar el día que yo vea a G. Hay que seguir apoyando a todos. Porque vos pensás en un momento que te pasa a vos nada más. Y no es así. Y de repente te encontrás a 150 personas, un lunes, que sufren lo mismo que vos. Vinieron gente de Paraguay, Uruguay… Y por suerte fueron algunos canales como Canal 9, Crónica TV… Ahora la idea es hacer una marcha los días clave: Día del Niño, Día del Padre, Día de la Madre, Navidad… Las fechas que para nosotros son una m… Y hay muchos que nos tildan de abusadores. Es muy duro todo esto. Porque como a vos te meten una denuncia ya es como que te ponés a pensar qué va a pensar la gente, ya estás escrachado. Y ahora no pienso eso. Si la gente me conoce y sabe cómo soy. Yo no podría jamás hacer algo así. Aparte, es ilógico si yo quisiera recuperar a mi hija para pegarle. Una locura. Ahora, no soy un padre para mi hija, la mamá no me ve como un papá, pero sí me ve como un cajero. Porque todos los meses le doy la plata de la mensualidad como corresponde. Y ahí sí existís. El resto, te borran como papá. Otra cosa: vos no querés saber nada de mí, vos no me querés ver más, ¿entonces qué hacemos con el divorcio? Es contradictorio. Eso es para que lo pague yo.
¿De dónde sacás fuerza para seguir luchando?
"G es mi vida, es todo. Ella me da las fuerzas para seguir cada día. Y soñar con volver a escucharla... Te llevo aquí en mi corazón"
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