EL TRESARROYENSE ERNESTO FICHMAN Y SU VIDA EN JERUSALEM, ISRAEL
La vida en Tierra Santa
Dejó la Argentina en el 2002, buscando nuevas oportunidades. Vive con su familia en Israel, y desde Jerusalem compartió con “El Periodista” la experiencia que significa vivir con el fuerte conflicto armado que atraviesa ese territorio con Hamas en la Franja de Gaza. Máscaras para una posible guerra química, sirenas antiaéreas y la cotidianeidad del tresarroyense Ernesto Fichman, que encontró en tierra de sus antepasados su lugar en el mundo
“Un día típico aquí es como en cualquier otro lugar, a diferencia que trabajar en Israel es más exigente a lo que estamos acostumbrados en Argentina”, consideró el tresarroyense
Ernesto, ¿usted nació en Tres Arroyos? ¿Cuándo? ¿Dónde vivía entonces su familia?
Nací en Tres Arroyos el 14 de mayo de 1945, en una casa ubicada en la calle Alsina 455, donde por la demora de la partera, mi abuela paterna ayudó a mi nacimiento. En esa casa viví durante varios años, hasta que nos mudamos a Lamadrid y Estrada. Mis últimos tiempos en esa ciudad residía en Olavarría 175, hasta que nos trasladamos a Bahía Blanca, en el año 1988. En el año 2002 dejamos Argentina para vivir en Israel por motivos de trabajo.
¿Recuerda amigos de la escuela? ¿Dónde estudió?
Empecé mis estudios primarios en la vieja Escuela Nº24, donde mis compañeros de clase eran Irigoyen, Fasulo, Terrasanta, Salaberry y Neira, entre otros. Los terminé en la Escuela Nº1. Los estudios secundarios los hice en el Colegio Nacional, que en aquel momento estaba en la calle Chacabuco, y el rector en ese entonces era Castro. Allí compartí clases con Martínez, Sala, Artola, Etcheverry y Aleto, entre otros.
¿Cómo está compuesta su familia? ¿Qué actividad desempeñaba en Tres Arroyos?
Mi familia está compuesta por mi señora, Diana Fidel, y mis hijos, Fernando -que vive a pocos metros de nuestro departamento-, y Leandro, que reside en Córdoba, junto a su esposa y mi nieta Tal (que en castellano significa Rocío).
Mientras viví en Argentina siempre trabajé en el comercio, primero junto a mi familia, y después inauguré mi propio local en Balcarce 209.
¿Cuándo y por qué tomó la decisión de dejar el país? ¿Cuál es su actividad ahora?
En el año 2002 nos mudamos a Israel, dado que como todos sabemos, la economía en Argentina no estaba bien. En la actualidad mi trabajo es relativo a seguridad, mientras que mi señora trabaja como jefa de sección en una fábrica de insumos hospitalarios especializados en operaciones del corazón. Dicha fábrica exporta a Argentina, entre otros países. Mi hijo Fernando, en tanto, es bioquímico y desarrolla sus actividades en el Ministerio de Salud Israelí, en el control de nuevos medicamentos antes de salir al mercado.
¿Cómo es un día típico suyo en Israel?
Un día típico aquí es como en cualquier otro lugar, a diferencia que trabajar en Israel es más exigente a lo que estamos acostumbrados en Argentina. Pero después de todos estos años, habiendo aprendido el idioma, se hace más fácil.
¿Cómo fue la adaptación a vivir en ese lugar? ¿Tienen contacto con otros argentinos?
Al principio fue bastante difícil, dado que la cultura de Israel es diferente a la de Argentina; nosotros somos más expresivos. En cuanto a argentinos no tenemos demasiados contactos, pero siempre charlamos con alguien que vive en Jerusalem y también tenemos muchos primos que viven en Israel desde hace muchos años.
¿Viaja por otros lugares? ¿Qué le ha resultado interesante de esa región?
En cuanto a viajes, hemos recorrido Israel de norte a sur, dado que es un país con muchas ruinas arqueológicas interesantes para las tres culturas: la judía, la católica y la islámica.
¿Cómo se vivió la reciente visita del Papa Francisco a Israel?
La visita del Papa Francisco a Israel la vivimos con mucha emoción, dada su naturaleza, como jefe de la Iglesia Católica y su condición de argentino.
¿Y qué puede decirnos del conflicto armado con Palestina? ¿Cómo se convive cotidianamente con esa situación?
Sobre el conflicto armado en Gaza, debo explayarme en cuanto a cómo es Palestina, que está dividida en tres sectores: uno que está bajo el control militar israelí, donde conviven israelíes y palestinos, y existe el doble de movimiento de vehículos y personas, tanto de unos como de otros. Otro sector que tiene su capital en Ramallah, con el que no existen conflictos armados, solamente por cuestiones territoriales; y por último la Franja de Gaza, que está en poder de Hamas desde una división de la autoridad palestina, hace ocho años. Hamas es una organización terrorista reconocida como tal tanto por Estados Unidos como por Europa, con la que en el momento en que respondo a esta entrevista de “El Periodista”, estamos en una guerra difícil, dado que Hamas usa como escudo humano a los propios habitantes civiles. La paz con Palestina se presenta difícil de obtener, pero habrá un momento en el que tendrán que ponerse de acuerdo palestinos e israelíes. Nosotros, mientras tanto, ya estamos acostumbrados a que cuando suenan las sirenas antiaéreas por ataques de misiles sobre Jerusalem, debemos guarecernos en el refugio que tiene nuestro edificio, o acudir al que está en nuestros lugares de trabajo. Además, como cada habitante israelí, tenemos en nuestra casa máscaras para ser usadas en caso de un ataque químico.
¿Cuál es su vínculo actual con su Tres Arroyos natal?
A Tres Arroyos hemos vuelto en los años 2010 y 2013, para visitar a la familia y amigos. Aunque el tiempo que paso allí siempre me parece poco…
¿Proyectó alguna vez volver a la Argentina?
Volver a Argentina para vivir nuevamente allá lo vemos muy difícil, dado que a pesar de nuestra edad, en Jerusalem tenemos trabajo. Algo que sería imposible en nuestro país es estar pensionados y continuar trabajando.
Finalmente, quiero hacer llegar a todos los tresarroyenses un muy fuerte abrazo de mi parte, de mi esposa, de mis hijos, y también para todos aquellos que nos conocen.
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