Municipalidad Tres Arroyos

notas edicion de papel

PASAPORTE – LOS VIAJES DE SILVIA

En familia se disfruta más

Silvia Inés Pascual, farmacéutica, compartió con “El Periodista” sus experiencias de viaje junto a su familia, en las que se destacan la planificación pero también el asombro que despierta cada lugar desconocido, la conexión con la gente local y la riqueza cultural y natural de cada destino visitado

Octubre 2025
Silvia Pascual viaja en familia, la mejor manera de disfrutar

Silvia Pascual viaja en familia, la mejor manera de disfrutar

Silvia Inés Pascual es farmacéutica y como cada uno de los entrevistados de “Pasaporte”, siente una fuerza interior que la lleva a investigar destinos, para en lo posible planificar viajes. Nos contó los periplos que hizo con su familia, desde Estados Unidos hacia el sur, las anécdotas, los paisajes, la gastronomía y mucho más. Pero todo comenzó de una manera tal vez inesperada.
“El primer viaje fue un poco una aventura. Estaba recién recibida en mi profesión y con pocos ahorros. Mi hermano y mi cuñada estaban recién casados y aun sin hijos, me invitaron a acompañarlos nada menos que a Estados Unidos por diez días. Ellos son contadores y habían previsto todo en logística y financiamiento porque fueron separando dinero para ir a ese destino. Cuando recibí la noticia fue una emoción y un gran interrogante por conocer todo eso. Podríamos decir que ese fue mi bautismo de fuego. Primero fuimos a Miami y aprovechamos para hacer mucha playa, porque los recursos de entonces no sobraban demasiado. De todos modos, pude ver la realidad de ese centro turístico mundial del que tanto había escuchado hablar. O sea que no hubo de mi parte visita a shopping, pero nos dimos un par de gustos como ir a cenar en una limousine contratada al restaurante de Jorge Porcel, que era muy conocido allí y también a una perfumería que era propiedad de Alberto Cortés. Aprovechamos ese viaje y nos fuimos hasta Orlando y Disney World. Allí lo pasamos super bien, porque tengas la edad que tengas entrás en un mundo mágico y te sentís dentro de las escenas de éxitos cinematográficos. Por ejemplo, encontrarme con un juego como ET me hizo recordar cuando de pequeña veía la película. Íbamos los 3 sin niños, pero disfrutamos a full la experiencia. Después mi cuñado que es fanático de Star Wars y mi hermana volvieron en varias oportunidades, ya con su hija. Cuando retornamos, hicimos una escala de una semana, en Cancún, que me interesó también para volver cuando formé mi familia. Es un lugar para estar relajado y realicé mis primeras incursiones en la gastronomía que me gustó mucho”.
Había pasado ese primer viaje y eso despertó en Silvia el deseo de continuar en el tiempo con esas escapadas, pero ya compartidas con su entorno más íntimo.
“Allá con el tiempo pude volver ya con mi esposo Adrián y nuestros hijos pequeños a México. Fuimos a un pequeño pueblo costero llamado Puerto Morelos, todavía no invadido por los grandes grupos de turistas. La mayoría de las construcciones están pintadas de blanco y nuestro hotel estaba casi sobre la playa, así que por la noche ofrecían espectáculos musicales y bailábamos sobre la arena. Está situado entre Cancún y Playa del Carmen, con el ambiente tranquilo de un lugar pesquero, con un mar coralino libre del sargazo que tanto preocupa a los visitantes de otras localidades de la Riviera Maya. Más allá que los municipios se preocupan por recoger esas macroalgas de color marrón verdoso que dan un olor desagradable y conspiran contra el paisaje, nunca se logra la limpieza total de la costa. Parece que se produce por el calentamiento global que eleva la temperatura del agua e influye sobre el aumento de nutrientes, vertientes residuales y desprendimientos de la vegetación. Pero casi no se ve en Puerto Morelos. Estuvimos también un par de días en Cancún donde hay muy buenos hoteles y en Playa del Carmen que tiene la famosa Quinta Avenida con restaurantes, tiendas y una atractiva vida nocturna. Aprovechamos esa estada para ir a conocer Xcaret, un parque majestuoso a orillas del mar con ríos subterráneos, bosque y fauna silvestre que es visitado por un millón de turistas cada año. Está a unos 50 kilómetros de Cancún. Nuestros hijos estaban apasionados con el lugar, porque entre otras cosas nadamos con los delfines y también conocimos los famosos xenotes que son sumideros que se forman cuando el suelo rocoso se derrumba y dejan ver piscinas naturales de aguas subterráneas, algunas con cavernas y estalactitas. Adrián, mi esposo se tiró de buena altura y cuando llegó al agua pidió que nuestro hijo no se arrojara, pero el aviso llegó tarde y Mateo, que ya venía en el aire cayó al agua con las rodillas flexionadas y se golpeó feo. Los que saben dicen que hay que hacerlo con el cuerpo erguido. También se pueden ver los que prefieren nadar o hacen snorkel. Pero en general es viaje fue una experiencia muy grata porque a los paisajes y la playa se suma que los mejicanos son muy amables, cuidan al turismo y tienen muy buena gastronomía.

Compartir multiplica lo bueno

¿En qué otros países estuviste?
También conozco Chile. Eso en el transcurso de un viaje muy lindo que pude hacer en ómnibus. Eramos todas mujeres docentes, menos yo. Imaginá que no había silencio nunca. Los dos únicos hombres eran el guía y el chofer. Lo bueno del colectivo era que más allá de las horas de ruta disfrutamos mucho el paisaje y cada lugar donde parábamos. Hicimos un largo viaje y lo que más me gustó fue una ciudad en el sur llamada Frutillar, en la región de los lagos. Está emplazada sobre una bahía, fundada por colonos alemanes y con un plan regulador que la hace muy bonita y natural. Tanto me gustó, que en esos años que empezaba con mi profesión fui a una farmacia y averigüé si les interesaba contratarme.
Después de esa jocosa anécdota, retornamos a la charla de los viajes con su esposo y los hijos, que son los que más valora por experiencias compartidas de pleno disfrute.
“Por suerte los chicos siempre se bancaron extensos viajes en auto, con algunos entretenimientos y sin problemas. También recordamos mucho un viaje a Uruguay en invierno. Fuimos a Punta del Este y nos alojamos en un hotel ubicado justo en el vértice donde coincidían la Brava y la Mansa. No se me borra a pesar del tiempo que llegamos al alojamiento al atardecer y nos estaban esperando con el aroma a las tostadas recién hechas. Nos atendieron muy bien. Visitamos esa famosa playa turística y seguimos recorriendo algunas localidades del país hasta llegar a Montevideo, linda capital tranquila y con el contraste de la ciudad vieja con la modernidad del barrio de Pocitos. También estuvimos en Colonia, un lugar que nos encantó y en general nos sorprendimos gratamente por el trato cordial de los residentes. Es una población antigua que recibió en sus orígenes los trazos de las colonizaciones portuguesa y española. Su casco histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y hay un circuito peatonal donde se pueden apreciar las viviendas más relevantes y antiguas”.
¿Aprovecharon la cercanía con Brasil?
Estuvimos en el sur de Brasil y también encontramos gente muy empática con nosotros. Como allí también íbamos en auto, nos ofrecían en los alojamientos reposeras y sombrillas para una estada más cómoda en las playas. Disfrutamos mucho Florianópolis y las ciudades de esa zona. Este último verano retornamos a Buzios, donde ya habíamos estado en nuestro viaje de bodas. Fuimos con los chicos ya más grandes a una posada y recorrimos todas las playitas del norte y del sur. Por la noche íbamos a los pubs, donde había música y tragos brasileños. De regreso paramos dos o tres días en Río de Janeiro, para conocer el Pan de Azúcar, el Corcovado y todo lo lindo que tiene. Pero tuvo un sabor amargo el final del viaje, porque sufrimos un robo en la playa, más allá de los recaudos que habíamos tomado. Estábamos siembre mirando nuestras cosas y nos turnábamos para ir al mar pero en un momento de descuido nos dieron charla. mientras que alguien de ese grupo se fue sin que lo advirtiéramos con una matera que contenía nuestras cosas de valor. Fue una experiencia fea porque veníamos de disfrutar todo lo lindo que pasamos en Buzios y estábamos en Río en un hotel hermosísimo en Copacabana, que tenía una piscina en la terraza donde se veía todo el paisaje del mar. El mismo alojamiento que para Navidad y Año Nuevo está siempre con las reservas agotadas por los turistas que quieren ver la ceremonia de las doce de la noche a orillas del mar, donde se ve un espectáculo de fuegos artificiales mientras la gente arroja flores al océano. Sin embargo nos quedó ese mal recuerdo.

Las bellezas de Cuba
Silvia demostró mucho afecto a un destino que conoció por primera vez y al que muy a su pesar no pudo volver porque no se dan las condiciones ideales en ese país.
“No quiero dejar de comentar nuestra visita a Cuba. Estuvimos alojados en un hotel con pensión completa en Varadero y una playa que nos encantó, además de conocer gente maravillosa. Anduvimos en familia en esos autos de los años 50 que están en muy buenas condiciones. El frente costero es de unos 20 kilómetros con arenas finas y el mar es cálido y cristalino. En la costa las palmeras abundantes protegen del sol y hay bares que venden los tradicionales mojitos y piña colada. Desde allí nos hicimos una escapada a La Habana por un día, pero en realidad merecía más tiempo por tanta historia que se ve en la parte vieja de la ciudad. Son cinco siglos de antigüedad y pudimos apreciar el malecón costero, edificios como el Hotel Nacional, la catedral, el Capitolio y la Plaza de la Revolución. Los ciudadanos son muy amables y nos hicieron sentir muy bien, porque además de respetuosos son muy cultos y da gusto conversar con ellos. De Varadero también nos fuimos al Cayo Santa María, un verdadero paraíso con las mejores playas del país. Nos llevaron en una combi en un trayecto de 5 horas, para atravesar los 48 kilómetros de un camino construido sobre el mar que tiene 46 puentes. Arena fina y blanca, aguas cálidas de color turquesa, dan una sensación de bienestar y paz para quienes lo visitan. Hay increíbles arrecifes de coral repletos de distintas especies de peces y fauna marina. Además son maravillosos los atardeceres y las puestas de sol. Lamentablemente hoy dicen que la situación ha cambiado en el país y ya los hoteles en su mayoría carecen de la calidad de cosméticos o alimentos que ofrecían hasta hace unos 5 años, por el bloqueo que le hacen al país y la situación económica.

Nuestro país

¿Qué lugares de Argentina te gustan más?
En las recientes vacaciones de invierno volvimos a Córdoba, que es muy generosa en paisajes. Esta vez fuimos a Villa General Belgrano, Villa Carlos Paz y terminamos e la ciudad de Córdoba, que no conocíamos. En realidad nos sorprendimos con una capital hermosa, con edificios históricos como las iglesias y demás, pero nos quedamos cortos y da para volver. A Bariloche fuimos en verano y también en temporadas de nieve. Por los siete lagos fuimos a San Martín de los Andes y también nos escapamos unas horas a El Bolsón. Estuvimos además en Mendoza, una ciudad muy interesante.
¿Hay próximos viajes en programa?
Siempre. Mi esposo es ingeniero agrónomo y puede acomodar mejor sus tiempos, pero yo soy una profesional farmacéutica con dependencia y hay que adaptarse a los días de vacaciones que te corresponden. El había viajado mucho por el país, pero yo lo invité a probar con el exterior y le encantó. Ahora estamos con idea de ir al norte de Brasil o tal vez a Punta Cana. Nos gustaría mucho Europa, donde incluso tenemos familiares, pero como estamos saliendo siempre con nuestros hijos, los costos por ahora nos obligan a esperar para hacer ese viaje, Mateo tiene 19 años y Lourdes está por llegar a los 16 y nos agrada andar con ellos. Al Viejo Mundo iríamos tal vez más adelante solos con mi marido.

Vínculos
Silvia ilustraba la entrevista entusiasmada por el relato de cada uno de los lugares, pero también por la posibilidad de conversar con los nativos de cada país para conocer su pensamiento, su forma de vida y sus inquietudes.
También nos hablaba de que conocieron gente en el exterior con la que aún tienen relación por mensajes luego de haber formado una amistad que trasciende al tiempo. Es indudable que con la familia han aprovechado muy bien los tiempos para crecer juntos los cuatro, en un ámbito de sorpresas, paisajes y costumbres que se guardan en el cofre de los mejores recuerdos, con el deseo de siempre volver.

Silvia Pascual y familia en Cuba, un destino del que destacó la belleza natural

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Silvia y sus hijos a los pies del Cristo Redentor, en Brasil

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Silvia en una simpática imagen con un delfín, en uno de sus tantos viajes

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