LA VIDA DE DIEGO ASEF, TALENTO INFORMATICO TRESARROYENSE, EN TORONTO, CANADA
Compumundo
Talento informático tresarroyense, Diego Asef vive y trabaja en Toronto, Canadá. Con 33 años, el hijo del periodista y ahora concejal Héctor Asef, se desempeñó incluso en el famoso juego FIFA. A solas con “El Periodista”, con simpleza y humildad, contó su valiosa experiencia. Exclusivo
Pese a ser joven, Diego Asef cuenta con un currículum realmente interesante y una trayectoria claramente forjada en el campo de la informática. A sus 33 años, es capaz de relatar con toda simpleza y humildad la valiosa experiencia que vive por estos momentos en la ciudad de Toronto, en Canadá, trabajando en ese mercado laboral.
De paso por su patria chica, Tres Arroyos, y tras darse el tiempo necesario para visitar amigos y familia (N de la R: su padre es el periodista, locutor radial y ahora concejal Héctor Asef) dialogó con “El Periodista” y detalló algunos sabrosos aspectos de la vida cotidiana en tierras canadienses.
Pasos iniciales
“Mi primer contacto con Canadá -relató Diego en el inicio del mano a mano con este medio-, se dio hace cuatro años, a través de mi vinculación con una empresa argentina que exporta software de computación hacia todo el mundo. La firma se llama Globant, y tiene oficinas en todo el país y en Latinoamérica, y recientemente también se ramificó hacia Estados Unidos. A través de ellos pude contactarme con Electronics Arts, la multinacional de juegos on line más grande del mundo, que produce algunos de uso masivo como el FIFA o el de la NBA. Primeramente comencé a trabajar con ellos desde Argentina, pero luego mostraron interés para que me moviera a sus oficinas ubicadas en tierras canadienses, concretamente en Vancouver. De esa manera desarrollé mi primera experiencia allí, que duró tan solo un mes, más que nada orientada a capacitación e intercambio de conocimientos”.
Acerca de esa historia puntual, Asef detalló que “cuando trabajé para Electronics Arts lo hice específicamente en el proyecto del juego FIFA. Lo que yo hacía era operar en todo lo referido a las interacciones entre usuarios, las comunicaciones entre los distintos jugadores de todo el mundo, sus compras de productos. Si nos ponemos a revisar, en la versión 2012 aparece mi nombre en los créditos”, comentó.
Luego regresó a la Argentina, pero “ese paso por Canadá generó una red de contactos, a punto tal que un año después me ubicó una suerte de 'cazador de talentos' americano, diciéndome que había una empresa en Canadá que tenía buenas referencias mías, y querían hacerme una entrevista laboral, para formar parte de un equipo de trabajo con otras cuatro personas, que se correspondían con un perfil de talentos particulares que ellos estaban rastreando. Como resultado de esa entrevista, que se concretó vía Skype, dos de los buscados fuimos seleccionados y recibimos una oferta laboral para trasladarnos a la ciudad de Toronto. Fue en ese entonces que tomé la decisión de radicarme allí”.
Nuevos aires
El entrevistado cumple actualmente funciones en la firma Instaclick, y su labor específica consiste en el manejo de grandes volúmenes de datos en aquellos sitios web a gran escala, que son visitados por millones de usuarios. “Actualmente -agregó- me estoy ocupando de su renovación, para hacerlos compatibles con las aplicaciones móviles (tablets, celulares). Este es un momento en el que el mercado informático se dirige hacia una modernización de todos los sitios clásicos, para hacerlos más amigables con los teléfonos, tabletas, relojes. A punto tal, que hoy por hoy el 70 por ciento de los usuarios que tenemos ingresa desde dispositivos móviles. Quizás en Argentina el porcentaje de aquellos que todavía emplean la computadora de escritorio es un poco más alto, pero la tendencia indica que se encaminan hacia esta preferencia.
Asef acotó que “la firma para la que trabajo se encarga más que nada de proveer servicios hacia otras empresas, fundamentalmente lo que se denomina 'plataforma social' para gran volumen de usuarios informáticos. El mayor desafío es que esos sitios web que visitan millones de personas en todo el mundo se mantengan estables, funcionen adecuadamente, y que en este caso se pueda incorporar la utilización de los dispositivos móviles sin inconvenientes. Hoy en día es muy importante la seguridad que esos sitios puedan entregar, porque se ha masificado la posibilidad de concretar pagos vía Internet, y desarrollar confianza en los clientes representa una de las metas más trascendentes. Vale destacar que existe en Canadá una policía informática, encargada de evitar o descubrir posibles fraudes, y que resulta manifiesta la decisión estatal de frenar esos abusos. Claramente hoy en día se apunta a la bancarización digital, pero también a desarrollar aplicaciones de seguridad en las que se puedan reportar crímenes informáticos”.
Vida cotidiana
Ingresando en un terreno despojado de la laboral, y a la hora de explicar características del lugar que habita, Diego explicó a “El Periodista” que “Toronto es una ciudad que ronda los 3 millones de habitantes, una cifra que se extiende a un par de millones más si sumamos los alrededores. Una de las cosas que me llamó la atención en primera medida es la tranquilidad que detenta en relación con su cantidad de pobladores. Se trata de una urbe muy limpia y ordenada que cuenta con una masa importantísima de inmigrantes, más o menos la mitad de su población. Eso le da un perfil cosmopolita; hay latinos, asiáticos, hindúes, árabes, es una ciudad multicultural. En mi caso particular, nunca sentí ningún tipo de discriminación, fui bien recibido. Desde el Estado son conscientes de esa realidad, y a quien viene de afuera lo ayudan y aconsejan a la hora de establecerse, le explican de qué manera funciona el sistema de salud (que resulta un ejemplo, porque todos acceden a atención gratuita), cómo puede formalizar el papeleo, cómo se manejan en materia de impuestos, etcétera. Están muy preparados para asesorar al recién llegado, de forma tal que la adaptación no resulte tan engorrosa”.
En cuanto a las exigencias a los extranjeros para permanecer en el país, reconoce que los canadienses son tajantes. “El Estado controla que la empresa respete a rajatabla todo lo establecido en el contrato laboral, pero también son muy rigurosos respecto a las atribuciones que otorga a cada inmigrante ese permiso de trabajo. Al margen de esto, la firma que contrata a un extranjero tiene que demostrar que esa mano de obra calificada es indispensable, y que no se puede subsanar con algún recurso humano canadiense. Tiene que tratarse de un talento que en ese momento no esté disponible en el mercado laboral propio, y la incorporación se hace luego de un proceso de búsqueda interno, hasta agotar todas las posibilidades”, comentó. Y agregó que “cualquier persona que intente sacar ventaja de una determinada situación laboral o previsional que ofrece el sistema queda 'marcada' y por un buen tiempo seguramente estará marginado en cuestiones de trabajo. Son muy rígidos en ese aspecto. Existe un proceso largo de revalidación de aptitudes técnicas, laborales, sanitarias, y de antecedentes policiales. Controlan todas la facetas, evalúan, y recién ahí luego otorgan o no el permiso”.
Invierno de ocho meses
Quizás una de las cuestiones más complicadas a la hora de la adaptación es el clima, según explicó Asef en la entrevista. “Los días son muy cortos, y el frío resulta riguroso, hay una especie de invierno de ocho meses, realmente muy intenso -reconoció-. De cualquier manera, la ciudad está bien preparada para esa contingencia. Parece una tontería, pero el hecho de salir a la calle resulta algo que se planea de antemano, por la cuestión de la baja temperatura. Por ese mismo motivo se utiliza mucho el transporte público”.
Desde el punto de vista de la alimentación, “como argentino, se siente bastante la falta de oferta de una buena carne vacuna. De todas maneras, existe una variedad gastronómica muy amplia, teniendo en cuenta que los aportes inmigratorios hacen que esté presente la comida de diversos países, y es algo que los propios canadienses terminan aprovechando. Como dato significativo, vale la pena mencionar que la venta de alcohol se ve muy restringida. El Estado controla mucho, y el expendio de bebidas se hace en lugares específicamente destinados a ese tipo de productos. Disponen de una muy rica variedad de vinos de todas las latitudes, pero solamente en los lugares habilitados”.
En lo atinente a las relaciones humanas, Diego pintó a los canadienses como “personas cordiales y solidarias, pero están muy lejos de replicar las costumbres argentinas de reunirse en familia o con amigos. Son algo estructurados en ese aspecto. Las reuniones sociales que suelen realizarse después del trabajo, por ejemplo, tienen un tiempo estipulado y no se salen de lo previsto. No improvisan mucho”, se sinceró.
“Lógicamente que es una costumbre que respeto, pero se trata de una forma de ser diferente a la nuestra, que extraño un poco. Por suerte, he podido hacerme de un grupo de amigos argentinos, y también nos reunimos con algunos mejicanos, porque la comunidad latina tiene una presencia bastante grande allá. Eso no quita que haya existido la posibilidad de desarrollar amistad con algunos canadienses”, agregó.
Respecto a gustos y particularidades, mencionó Diego que “los canadienses practican mucho deporte, y suelen aprovechar las pistas de patinaje sobre hielo que se arman naturalmente en algunos lugares públicos, pero tienen un especial fanatismo por las series de televisión, y parte de su vida social pasa por comentar acerca de ello. Generalmente ahora utilizan los servicios de Internet, como Netflix. También son asiduos concurrentes a los espectáculos deportivos; se ve mucho hóckey, béisbol, básquet, siguen a los equipos de la ciudad. Pero están muy lejos de manejar el concepto de la pasión tal como se vive en nuestro país, es más bien una salida social (idéntica a la ida a un cine o un restaurante) y si ganan o pierden, no pasa nada. En lo personal, trato de seguir los partidos de la NBA, porque además Luis Scola integra el plantel de Toronto Raptors, aunque todavía no lo pude ver en esta temporada. De cualquier manera, los propios canadienses no saben que es argentino (risas)”.
Una ciudad subterránea
Asef explicó que Toronto se caracteriza por ser “un lugar con perfil claramente orientado a los negocios”, pero agregó que quizás una de las singularidades que presenta esta urbe, en función de la rigurosidad climática ya descripta, es la existencia de una suerte de “ciudad subterránea” que funciona debajo del centro principal. Subyacen kilómetros de galerías de compras, oficinas, lugares de comidas y consultorios médicos. “Todo está allí, bajo tierra, y tiene la particularidad de que se va conectando con los grandes edificios en donde la gente vive o trabaja. También existe conectividad con todo el sistema de transporte público de pasajeros; los enlaces entre origen y destino están aceitados de tal manera que nadie pasa frío. Se trata de un sistema que aporta muchas soluciones a la ciudad, porque duplica la cantidad de locales comerciales, oficinas, restaurantes, etcétera”.
Respecto a la seguridad, reiteró que “funciona muy bien en toda la ciudad, se puede circular tranquilamente de noche sin inconvenientes. Desde el punto de vista comercial, Toronto cuenta con centros comerciales muy grandes, y se ha constituido además en un distrito financiero muy importante, con la presencia de grandes bancos y aseguradoras internacionales. En materia de turismo, esa diversidad cultural y étnica que se produce por la presencia de muchos extranjeros los canadienses la aprovechan, al igual que la cuestión gastronómica que anteriormente señalaba. Hay barrios muy pintorescos, como el chino, el italiano, lindos para visitar, y una parte recomendable para recorrer es la zona de las viejas destilerías de whisky, que funcionaban en las épocas de la 'ley seca', cuando se contrabandeaba licor a Chicago. Esos edificios antiguos se reciclaron y representan un paseo atractivo para los visitantes. Lo curioso es que se sigue produciendo whisky y existe muy buena gastronomía”.
Para agregar en materia turística, destacó que “acerca de las bellezas naturales, muy cerca de allí están los Grandes Lagos, (en donde se practica la navegación), a tan solo una hora de viaje se encuentran las Cataratas del Niágara y se pueden hacer recorridos de viñedos. También se encuentra cerca Nueva York (en avión son dos horas de viaje) y en general hay buena cantidad de parques y zoológicos. Canadá se promociona como un país “libre y salvaje” en el que conviven muchas especies silvestres protegidas.
A modo de cierre, respecto a su actividad particular en el país del norte y posible continuidad en esas tierras, Asef remarcó su intención de permanecer, al menos por el momento. “La empresa en la que estoy trabajando está muy conforme con mi desempeño, el gobierno me extendió el permiso laboral y puedo quedarme por un tiempo largo, si es que lo deseo. Ahora mi idea apunta a comenzar a desarrollar algunos emprendimientos propios, toda vez que ya entendí la cultura y me establecí en la ciudad. Me gustaría crear lazos entre Argentina y Canadá para poder exportar software nacional allá, porque nuestro país a nivel mundial cuenta con una muy buena calificación en ese sentido; tal vez falte un poco de promoción o simplificación de los términos contractuales. Quizás pueda servir como nexo para que eso se difunda; sería cumplir un gran objetivo para mí”.








