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IRENE SENTIS DISEÑO BLOQUES FONEMICOS PARA UN ALUMNO CIEGO

Herramientas de inclusión

La docente Irene Sentis creó, junto al estudiante de Diseño Industrial Franco Regalía, un sistema de fichas 3D con relieve, braille y códigos de color para que un alumno ciego pueda aprender fonética inglesa. Esta iniciativa innovadora ya despertó interés en universidades del país y del exterior

Octubre 2026
Irene Sentis, su alumno Sebastián Dop y los bloques. En el frente tienen el símbolo fonético, y en el reverso el atajo de teclado y su indicación en Braille

Irene Sentis, su alumno Sebastián Dop y los bloques. En el frente tienen el símbolo fonético, y en el reverso el atajo de teclado y su indicación en Braille

Asumir compromisos como docente y adaptarse a las necesidades de los alumnos es una prioridad de trabajo para Irene Sentis, así como también la posibilidad de brindar las herramientas adecuadas para el aprendizaje.
Desempeña su actividad en el Profesorado de Inglés que se dicta en el Instituto 33 de nuestra ciudad. Como suele suceder, a veces aparecen desafíos en los que se pone a prueba la capacidad para resolver situaciones complejas dentro del aula, aquellas que demandan de parte del educador la puesta en marcha del espíritu creativo.
En diciembre del año pasado, Irene supo que Sebastián Dop, una persona ciega (que además, es docente de Biología) se había inscripto para el Profesorado de Inglés. Paralelamente, ella había manifestado que tenía intenciones de tomar materias en las que se incluye la enseñanza de fonética.
Concretar el objetivo bajo este escenario representaba una dificultad, por las características del aprendizaje de los contenidos de la temática a abordar. Sin embargo, surgió de parte del docente, con la colaboración de un joven estudiante de la carrera de Diseño Industrial de la Universidad de Mar del Plata, una respuesta sumamente ingeniosa que ya está dando sus frutos: los bloques fonémicos. “El Periodista” explica de qué se trata, con el testimonio de la protagonista de esta historia.

Haciendo contacto
Irene Sentis menciona en el inicio de la charla que “mis clases empezaron en junio de este año. Yo me había perfeccionado, hice la Diplomatura en Fonética y Fonología inglesa, porque es un área del profesorado que me apasiona. La materia que tomé tiene que ver con la expresión oral en general. Dentro de la expresión oral se puede apreciar qué sonidos se logran, qué palabras elegir. Para poder obtener mejores sonidos, una de las herramientas fundamentales que se usan en la enseñanza de inglés en general, es la fonética”.
“Para dar una idea de cómo funciona-continúa- pensemos, por ejemplo, en un cantante que quiere interpretar en un idioma diferente. No repite sonidos, sino que aprende los símbolos. Hay un alfabeto fonémico internacional que incluye los símbolos que representan los sonidos de todos los idiomas del mundo. Dentro de ellos los del inglés, que son 44.
Entonces, por más que en ese caso del cantante no se conozca la lengua, aprendiendo la fonética se puede lograr sin problemas…
Irene:
Este aprendizaje, aplicado a un idioma en el que ya se conoce el contenido, sabiendo lo que quiere decir, lo que permite es aproximar a entender a otras personas que están hablando y a poder producir algo que se supone que tiene que servir de modelo para los alumnos.
La cuestión es que estos sonidos se transforman de manera física en símbolos. Algunos de ellos tienen el aspecto de letras (imprenta, minúscula), otros son como dibujos. Lo que sucede es que, en el caso de Sebastián, todo eso no lo ve. Me parecía totalmente injusto enseñarle ciertas cuestiones y otras no, porque no hay un punto de contacto entre el elemento que le tengo que enseñar y su forma de aprender.
Comenzaste a buscar alternativas….
Irene: Exactamente. Sebastián escucha, lee textos usando sus auriculares y la computadora a través de un programa especial. Y también tipea. Yo sé que se pueden tipear estos fonemas, pero como algunos son una especie de dibujitos, digamos, se trata de formatos distintos.
Por ejemplo, en el teclado de la computadora existen lo que se llaman atajos para lograr un símbolo: por ejemplo, @ se obtiene oprimiendo ALT más 64. Pero para estos símbolos de la fonética inglesa, algunos de esos atajos a crear resultarían muy complejos.
Rastreando en internet, descubrí una aplicación gratuita que maneja todos los atajos para cualquier idioma del mundo, referidos al alfabeto fonémico internacional. Instalando esa aplicación en una fuente, serían extremadamente más sencillos. Apretando una letra y un símbolo (que normalmente es igual, menor o mayor) aparece el que estamos buscando.
Hasta ahí llego al atajo. Después me pregunté: ¿cómo hago para que Sebastián dimensione esto y lo pueda conectar al aprendizaje? La respuesta fue que tenía que transformarse en algo físico, tangible para él.
¿Cómo lo lograste?
Irene: Sebastián es lector de Braille, punto que me ayudaba para conseguir el objetivo. Usando esta aplicación (que él la puede instalar), empleando una fuente de letra específica que también es gratuita, generé unos bloques. Estos bloques tienen, en una de sus caras, el símbolo. En la parte de atrás se escribe aquello que tienen que tipear (está también escrito, para que el docente o sus compañeros lo puedan ayudar) y en el reverso, además de estar el atajo, aparece su equivalente en lengua para ciegos.
A su vez, en la parte superior de cada una de las fichas, hay una muesca si es sonido vocal, dos muescas si es sonido consonante, lo que ya le permite a Sebastián distinguir entre ambas. Están deliberadamente puestas a la izquierda del bloque si se lo considera de frente, entonces él sabe que esa es la parte frontal, con el fonema, y que en el reverso se encuentra lo que él tendría que tipear. Para poder hacerlo, la aplicación mencionada indica lo que hay que escribir. Y abajo está lo mismo, pero en Braille. En resumen, descubre cómo pasarlo al teclado. De esa forma, él puede tipear y yo puedo corregirlo, ayudarlo a que mejore con la transcripción.
Los bloques fonémicos presentan diferentes colores, ¿por qué?
Irene:
Cualquier persona se puede preguntar, ¿para qué los colores si el alumno no ve? La respuesta es que de esta forma yo puedo ayudarlo más dentro del aula y a su vez los compañeros pueden trabajar en forma conjunta con él, agilizando la búsqueda. No fue la intención original, pero terminó convirtiéndose en una herramienta colaborativa dentro del aula. Pensemos que se trata de manejar 44 fichas y encontrarlas en el momento; eso requiere de todo un tiempo.
Las vocales, decidimos que iban a ser del mismo color. En inglés se dividen en tres grupos: puras cortas, vocales largas, y diptongos. Entonces, todas tienen el mismo fondo, de color rojo. Si son vocales cortas, el relieve de ambos lados está en blanco, las largas van en celeste y los diptongos en negro. Las consonantes tienen diferentes colores dependiendo de la forma en que se articulan.

Trabajo colaborativo

¿Alguien más ayudó en la concreción de esta propuesta?
Irene: La idea de los bloques fue ciento por ciento mía, pero necesitaba de alguien que entendiera de cuestiones tecnológicas para poder concretarla, porque debía armar un diseño y una ficha en 3D. Y ahí aparece en esta historia Franco Regalía, un joven de 20 años, amigo de mi hijo, que está estudiando Diseño Industrial en la Universidad de Mar del Plata.
Su conocimiento de la impresión en 3D fue fundamental para que la idea se pudiera plasmar. Le comenté mi propuesta y se sumó de manera inmediata. Empezamos a compartir alternativas de diseño por mensajes de WhatsApp, a hacer investigaciones de cómo se maneja el sistema Braille (los espacios entre puntos, los relieves, los tamaños de los símbolos).
Se trató de una instancia de prueba y error. Supuso hacer un montón de prototipos hasta que logramos algo que realmente le funcionara a Sebastián.
Irene, ¿en cuánto tiempo pusieron en marcha esta iniciativa?
Irene:
Empecé a pensar en esta alternativa en el mes de enero de este año. Con Franco me comuniqué en marzo, aproximadamente; en un mes, más o menos, las fichas ya estaban producidas. Verdaderamente en tiempo récord pudimos ponerlo en funcionamiento, para que esté listo antes de que tomara la materia.
Creo que esto tiene que ver con el nivel de compromiso. Más allá del mío (el de docente que interpreta el aprendizaje del alumno como prioritario) también el caso de Franco, una persona súper solidaria y adorable. Cuando se enteró de que esto era para un alumno ciego, no quiso cobrar un centavo por hacerlo. Me parece maravilloso destacarlo, en un chico de apenas 20 años.

Experiencia modelo

¿Qué repercusión logró esta iniciativa puertas afuera de Tres Arroyos? Porque se trata de algo que nadie había puesto en marcha…
Irene:
Cuando la compartimos a través de las redes sociales, empezaron a seguirnos por Instagram integrantes del área de Lenguas Modernas de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Charlando con Franco, le propuse que les donáramos un set de piezas. Me comuniqué con un profesor y se lo mostré; me dieron una devolución e incluso aconsejaron cómo se podía mejorar.
Agradecieron profundamente la idea de la donación, aunque en este momento no cuentan con un alumno ciego en su facultad. No obstante, la idea es que la herramienta esté disponible para cuando haya alguno y no tengan que resolver sobre la marcha.
Nos hicieron la propuesta de viajar a principios de noviembre y organizar una charla en la universidad para dar a conocer el proyecto y a su vez este trabajo colaborativo (pedagógico el mío, técnico el de Franco) con la devolución de Sebastián, que es el usuario.
Surge la reflexión acerca de si algún alumno ciego quizás se haya autoimpuesto la limitante de estudiar una carrera como ésta por no contar con herramientas de aprendizaje adaptadas a sus necesidades…
Irene:
Absolutamente. Yo pienso en ese caso. Y no hablemos solamente de Mar del Plata, sino de todo el mundo. Estuve en un congreso de la Universidad de El Salvador, hablé con gente de la UBA, de la Universidad de Formosa, de Santiago del Estero, de La Plata. En todos los casos, me señalaban que habían tenido alumnos ciegos y nunca se les había ocurrido idearlo de esta forma para poder enseñarles. Por eso es que, del mismo modo que Franco fue muy generoso con esto, la idea original apunta a un fin solidario.
Está pensado para que cualquier persona de cualquier lugar del mundo lo pueda utilizar, dado que el Braille es universal y el alfabeto fonémico internacional del inglés es el mismo para todos. Si alguien nos quiere solicitar el archivo de impresión, se lo podemos enviar con todo el tutorial.
En la tarea de búsqueda, por ejemplo, me encontré con profesionales de la Universidad de Washington que hicieron toda una investigación de las herramientas digitales, táctiles y demás que había disponibles para enseñanza a gente ciega o de baja visión de fonética en inglés. Me dijeron que estaba buenísimo lo que armamos y que por favor les mandemos el archivo porque querían disponer de esta alternativa allí cuando se inscribiera algún alumno ciego. Si alguien cuenta con una impresora en 3D, el archivo es totalmente gratis.
¿Qué aprendizaje te deja esta experiencia como docente?
Irene:
Fue la primera vez en que, como docente, me encontré con una situación real en la que tuve que arrancar desde cero y ponerme a hacer búsquedas en Internet para terminar inventando lo que no existía. Charlando con Sebastián, mi alumno, me explicaba que todas las soluciones que tienen que ver con adaptabilidad generalmente arrancan con un caso concreto. Realmente para mí fue un aprendizaje muy grande: empecé a pensar “fuera de la caja”.
Lo más interesante de toda esta historia es que al alumno le está sirviendo; ya puede identificar los símbolos y tipear, en un proceso bastante rápido. Sebastián toca el símbolo de un lado (donde aparece la letra que él no conoce visualmente), y automáticamente gira para ver cómo es el atajo, a qué se parece. Entonces ya sabe que hay un símbolo que corresponde a esa forma. Al hacer ese proceso para ir conociendo fonema a fonema, automáticamente va internalizando cuáles son los atajos.
Para el momento en que yo necesito que Sebastián pueda empezar a tipear, él casi que lo puede hacer en forma automática, porque los atajos son sencillos. Esto quiere decir que la herramienta salió muy bien armada, funciona.
Sin embargo, tenemos que estar abiertos a adaptaciones. Tal vez esta herramienta que a Sebastián le funcionó fantástico para otra persona ciega o con baja visibilidad requiera ciertas adaptaciones. Franco me planteaba posibilidades de hacer modificaciones en el archivo; lo que para él es muy sencillo, para mí es imposible. Yo cumplo en explicar lo que un alumno necesita. Todo es factible de optimizar dependiendo del caso. Por eso la herramienta que pusimos en marcha no es cerrada, adaptable a las necesidades de cada uno.

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