LA TRAVESIA DE UNA PAREJA, DE CLAROMECO A JUJUY
Al Mango en Fitito
Esteban Mango y Paola Aguirre emprendieron una aventura hacia el norte en su “amarillo”, una “experiencia inolvidable”, que buscan repetir hacia otros destinos. La idea surgió cuando se preparaban para llegar a un encuentro nacional de Fiat 600 en Villa Carlos Paz y así, sin demasiados preámbulos, llegaron hasta las Salinas Grandes
El claromequense por adopción Esteban Mango, junto a su esposa Paola Aguirre, emprendieron un viaje soñado por medio país, en su Fiat 600 modelo 1967. La travesía partió a principios de octubre desde Claromecó y llegó hasta Salta y Jujuy, pasando por los mejores paisajes de Argentina y disfrutando esta experiencia única.
“La idea surgió con el viaje al 21° Encuentro Nacional del Fiat 600 Club en Villa Carlos Paz”, cuenta Esteban a “El Periodista”. En esos momentos de emoción y de compartir la pasión por los “fititos” con otros, ambos decidieron emprender este desafío entre las montañas y la cordillera. “En el encuentro, dijimos con Pao, podríamos aprovechar e irnos antes y recorrer el norte. Así que así fue”.
Sin nada organizado, sólo en su Fiat y un sueño por delante, emprendieron el viaje y dejaron que el destino los sorprenda. “La primera noche fue en Pergamino, luego seguimos viaje hacia Tucumán, Valles Calchaquíes, Tafí de Valle, pasando por Cafayate, después seguimos a Salta. También estuvimos en el Puente Morales, sitio donde se filmó la película Relatos Salvajes. Luego de llegar a Salta, continuamos la travesía hacia a Jujuy, Purmamarca, Tilcara, Humahuaca”, el punto más lejano al que llegaron. “Al otro día volvimos hacia Purmamarca para retomar por otra ruta y subir los peligrosos y sinuosos caminos hacia las salinas grandes, desafiando a pleno la resistencia del Fiat 600”.
El amado "amarillo", con su mecánica original, “subió a más de 4190 metros sobre el nivel del mar”, un hito que quedará para siempre en la memoria de Esteban y su familia. “Fueron 11 días de exigencia al máximo para el Fiat, soportando temperaturas de más de 39°C, vientos muy fuertes, subidas y bajadas extremas, curvas y contracurvas al borde del precipicio, tramos de ruta largos de 300 kilómetros sin parar a 85/90 km/h”, cuenta Esteban, el conductor de esta gran aventura.
La pasión
Esteban lleva el amor por los Fiat 600 muy dentro, desde toda su vida. El “amarillo” ha estado con él más de veinte años. “El auto lo tengo desde el año 2003, casi la mitad de mi vida. Lo restauré en su totalidad y de ahí en más, siempre se le fue haciendo su mantenimiento”. Si bien lleva su mecánica original, se le hicieron muchos arreglos: “El motor y caja de velocidades del amarillo lo hizo nuevo absolutamente a 0 km en el año 2006 Mario Collini, de Tres Arroyos. La chapa y pintura también se restauró a fondo en el año 2007 de la mano de taller de chapa y pintura Valcarce Hermanos. También se hicieron cargo de la instalación eléctrica. Después todo lo que es embrague, cañerías de freno, los frenos, tren delantero y trasero, en esos tiempos lo hice yo, como muchas otras cosas”, recuerda Esteban, con emoción por este proyecto de vida que ha tenido.
Junto al Fiat, ha participado de numerosos eventos y competencias, siempre buscando mostrar su joyita al público. “Está personalizado a mi gusto. Ganamos premios en el Encuentro Nacional del Fiat 600 Club (cuando se hacía con premiación a las diferentes categorías), el amarillo participaba en ‘tunning de calle’”.
Experiencia inolvidable
Para Esteban, el Fiat “es como un hijo para mí”. Con amor y pasión, lo mantiene como nuevo. “Cualquier cosita que le aparezca, se le hace”.
Con el amarillo “hemos viajado prácticamente por todo el país. A Mendoza fuimos tres veces, al sur también lo recorrimos. En este caso, el norte y tenemos pensado un viaje a Ushuaia (sin fecha aún)”.
Esteban y Paola buscan seguir viviendo sus aventuras sobre las cuatro ruedas, “demostrando así que el amor y la pasión por un vehículo existe, y que un Fiat 600 puede viajar y transitar sin problemas hacia donde sea”. Para Esteban este viaje “fue una experiencia inolvidable. Personalmente, quiero agradecer a Pao por acompañarme en esta hermosa locura de viajar en Fiat 600”, expresó en el cierre.




