LA VIDA EN BOGOTA, COLOMBIA, DEL EX DIRECTOR DE TURISMO DE TRES ARROYOS, DIEGO FERNANDEZ
Haciendo turismo
El fútbol, la gastronomía de acá y de allá y sin duda su inocultable calidez fueron factores fundamentales para que a Diego Fernández no le costara adaptarse a su nueva tierra, Colombia. Sin embargo, el propio ex director de Turismo de Tres Arroyos confiesa en esta entrevista con “El Periodista” que no pasa más de 15 días sin armar la mochila, y que hoy es aquí, y mañana quién sabe. Exclusivo
Diego Fernández en la oficina de “Valor Percibido”, la consultora para la que trabaja en Bogotá, Colombia
Dejaste la gestión pública y te dedicaste a viajar. ¿Por qué elegiste finalmente Colombia para quedarte?
En realidad, siempre viajé… Nunca saqué la cuenta de lo que invertí en viajar, pero seguro podría haber comprado varios ladrillos. Viajo un fin de semana a un pueblo cercano, como un mes por algún lugar más lejano, pero rara vez pasa más de 15 días sin que arme la mochila. Solo tuve un lapsus en el hobby mientras fui funcionario porque realmente era imposible. Voy a que retomé un estilo de vida en realidad, no me dediqué recién ahora. Lo de Colombia fue una de esas cosas que salen cuando uno se deja llevar. Cuando decidí alejarme de la gestión pública abrí mi mente a escuchar y buscar propuestas. La única seguridad que tenía eran las ganas de elegir algo que me motive a levantarme cada mañana con energía, como con cada cosa que siempre hice. Tenía posibilidades de quedarme en Tres Arroyos, pero no me motivaban las opciones. Viajé a Europa (viví allí 3 años) y vi como estaba la cosa, luego a Colombia (mi cuñada es de Medellín y mi novia también) y hablé con gente de varios lugares de Argentina. Una amiga de mi cuñada que conocí me propuso un desafío, formar parte de Valor Percibido, su empresa, una idea realmente innovadora y que se conectaba perfectamente con mi obsesión por el turismo.
¿Dónde vivís actualmente? ¿Por qué elegiste esa ciudad?
Hoy vivo en Bogotá, una ciudad que descubrí antes de que el avión aterrice por la ventanilla (y me llevé una grata sorpresa). No sabía nada, pero creía saber algo… Cuando vendía turismo, todos los vuelos al Caribe hacían escala acá y buscábamos la manera de que los pasajeros estén el menor tiempo posible en conexión. Se cree que no hay nada que ver (error tremendo), eso nos decían los que “sabían”. El avión aterrizaba en el medio de la Cordillera y yo esperaba un llano, como también esperaba los 30° de un país tropical y nunca marca más de 22° el termómetro. Dos días llevaba ahogándome, subiendo dos pisos por escalera y me acusaba de estar fuera de estado, hasta que mi novia me dijo, “será la altura”, y caí en que estaba a 2300 msnm. Desde lo laboral y personal, hoy lo que más conviene es vivir acá, pero seguramente no es el lugar donde me quede, como toda capital de mundo es bastante caótica y si bien me adapto, yo tengo el gen muy tresarroyense ‘slow’.
¿Lograste insertarte profesionalmente? ¿En qué ámbito estás trabajando?
Totalmente y no fue difícil. Me acuerdo que en España fue algo similar. A los argentinos nos tienen bien conceptuados en general y si llegas sin querer pasar a nadie por arriba y demostrás que llegas a trabajar y no a aplicar la viveza criolla, se abren puertas. En Valor Percibido hacemos algo bastante innovador, y que de hecho en Colombia somos los únicos (si la dicha es buena en 2017 también lo seremos en Argentina y algunos países mas de América Latina). Hacemos gestión integral del servicio al cliente, enamoramos clientes construyendo experiencias memorables. Las empresas pueden tener grandes productos y mejores locales, pero un servicio mal dado es letal… Y en turismo esto es mucho más evidente aun, ya que todo, absolutamente todo, es servicio.
Colombia tiene importantes atractivos turísticos, pero también ha sido escenario de situaciones complejas que quizá resultan difíciles de sortear para promocionarla en ese aspecto. ¿Cuál es tu lectura sobre el tema? ¿Cómo se ha ido resolviendo? ¿Tiene este tema algo que ver con tu trabajo actual?
Lo primero que debo decir, ante todo, es que es mucho más seguro de lo que a uno le cuentan. Colombia está tratando de salir de un proceso largo y muy muy malo de conflicto interno. Se negoció entre uno de los grupos armados y el gobierno un tratado de paz que tiene buenas intenciones, con detractores desde luego, y que no va a ser fácil de llevar adelante y tomará tiempo, pero sin dudas que hacer cosas para terminar con la guerrilla es lo indicado. Afortunadamente desde lo turístico y desde lo humano, Colombia tiene mucho por dar y ambos aspectos son fundamentales en el post conflicto. Tiene una de las mayores áreas de biodiversidad del mundo, playas de Caribe, un eje cafetero espectacular, pueblos con historia y mucha amabilidad por parte de la gente que es muy correcta. Mi trabajo consiste en mejorar el servicio al cliente, ya que no solo es ser amable o atento, implica muchos otros factores en los que hay fallas y con el post conflicto se abre mucha gente a tratar con turistas, que no están habituados a brindar servicios.
¿Has tomado contacto con la gestión turística pública en tu lugar de residencia, o en otros? ¿Te interesaría trabajar en eso? ¿Por qué?
¿Por qué no? Diría yo…Trabajar en el Estado es fantástico. Es el único lugar donde podés aplicar todo lo que tenés para dar y generar impacto real y colectivo; donde podés transformar socialmente. De política podemos hablar mil horas y como en todos lados hay gente con buenos propósitos y oportunistas, no viene al caso, pero ojalá sea cada vez más gente con buenos propósitos la que participe porque es una herramienta increíble. Acá el hecho de ser extranjero desde luego cierra puertas en este ámbito, pero aspiro a que nos aprueben en algún momento las ideas que presentamos desde Valor Percibido como consultores a la vice ministra de Turismo de la República como a la Alcaldía de Medellín, aunque iremos por más, ojalá con alguno nos podamos poner a trabajar desde el Estado, sería fantástico.
Más allá de lo laboral, ¿cómo ha sido tu adaptación personal al lugar?
Un amigo de un amigo te presenta a otro amigo y así te convertís en “che” (risas). Claramente no por Guevara, sino por la utilización de la palabra que trasciende fronteras y ahí quedó el apodo. Una vez me invitaron a un fútbol (casi muero sin oxígeno por olvidar lo de la altura) y de a poco quedé en la lista de los fijos. Las charlas con contactos de mi novia se hicieron grupo de Whatsapp y así hicimos una banda de caminatas en montaña y deportes aventura, combinado desde luego con reuniones menos sanas, con comidas y bebidas, que equilibran al grupo. En Medellín, donde tenemos las oficinas centrales de la empresa y voy todos los meses, también se formó un grupo muy lindo de gente y me han adoptado. En ambos casos hacer un asado cada tanto creo que fue la mejor estrategia (risas).
¿Qué hábitos, costumbres, lugares, te resultan más atractivos y cuáles son los que más te cuesta aceptar?
Como decía antes, yo soy de adaptarme fácil. Me cuesta mucho aun el tema del saludo con la mano, tanto a mujeres como hombres, y casi todo el tiempo. Si ya te conocés mucho a las mujeres, un beso de buen día y con eso para el resto de la jornada…Con los chicos lejos. Somos muy ‘toquetones’ los argentinos y confianzudos, acá todo es muy respetuoso en el trato. Ni te digo cuando digo una mala palabrita (risas). Cosecho miradas de esas que uno no quiere juntar.
¿Cómo te llevás con la gastronomía local? ¿Ya tenés tus preferidos?
Cuando escuchaba a mi cuñada hablar de las arepas y sabiendo de qué se trataba, sentía que no había lógica alguna para que esa tostada de maíz fuera tan infaltable para ella… Cuando fue corriendo el tiempo lo entendí, ¡me fanaticé! Hay de muchos tipos, rellenas, con cosas arriba, solas, dulces, saladas, en fin, el día que deje Colombia las extraño seguro. Algo parecido me pasa con las frutas. Hay muchos tipos y variedades, y para un fan de la fruta como yo es el paraíso. Los sabores todos en general son más suaves, pero se come muy bien y hay platos típicos muy ricos, pero la verdad como mucho en casa y cocinamos a gusto así que no es difícil. Salvando que casi no se usa el horno acá y no hay en los departamentos (hay excepciones claro), entonces tartas, empanadas, milanesas y pizzas, entre otras, creo que en cuanto pise Argentina es lo primero que ataco. La carne si bien no es barata, en general pagando un poco más es buena. Fui adaptado por el estómago, y siempre alguien los fines de semana tiene disponible una parrilla en la finca para ir a despuntar el vicio.
¿Cómo es un día tuyo? ¿Y el tiempo libre? ¿Podés viajar, recorrer otros lugares cercanos? ¿Qué has podido conocer, y qué recomendarías y por qué?
Suelo hacer mucha vida de oficina, dependiendo del día puedo estar entre reuniones y visitas, como también puedo pasar horas analizando datos e informes frente a la computadora. Tres veces a la semana hago ejercicio, fútbol y los fines de semana no falla la caminata montañera, o como le llamamos en el grupo, el plan “econewage”, una de las cosas más fantásticas que me tomé como costumbre.
Voy mucho a Medellín que es increíble, y desde luego recomendable de visitar, y por ahora las salidas son más bien cercanas a pueblos de Bogotá (Choachí, Villa de Leyva, Monguí, Suesca, Girardot) y Medellín (Guatapé, Santa Elena); si todo sigue bien, en esta segunda parte del año me tocará ir a Cartagena, Santa Marta, San Andrés, Cali y ya fuera del país, Panamá. Hace unos días mi novia fue a “Caño Cristales” y trajo unas fotos increíbles. Junto con la parte de Amazonas son los próximos objetivos turísticos colombianos en mente.
¿Tenés contacto con otros argentinos?
Conocí solo a una chica que está en Bogotá, pero no la volví a ver. Hay dos factores clave en este asunto, según creo por mi paso por aquí y por Europa donde viví. Uno es que según el Consulado, somos 3000 en una población de 48 millones, con lo que cruzarte a un coterráneo no es fácil; la otra es que el argentino no es de juntarse con argentinos, sino más bien intenta mezclarse y si te cruzas, bien. He visto otras comunidades que son más propensas a hacer grupo o sociedad, incluso la mayoría de los latinos y musulmanes, pero con los argentinos si pasa, es en muy baja proporción.
¿Qué extrañás de tu país, y en particular de Tres Arroyos?
¡Todo! Siempre uno extraña más o menos, y la rutina y la tecnología juegan roles fundamentales en este sentido. Pasar por el negocio del viejo y tomar un mate, que mamá llame cada mediodía para invitarme a comer, la charla de hermanos y cuñadas, una cerveza improvisada con amigos o una vuelta a ver a los pequeños sobrinos, el club también falta. Hablo todos los días por algún medio de comunicación con familia, amigos, parientes, ex compañeros de trabajo o contactos de trabajo. Me mandan fotos, les mando desde acá, audios, y cada vez que alguno amigo de amigo de amigo pasa por Bogotá, algún paquete de “sabor” autóctono llega, pero no es lo mismo. Las juntadas, el aire, los sonidos… El horizonte y las estaciones se hacen extrañar, acá todo es montaña y el clima igual 365 días (muchos dirán que es fantástico, pero para mí es raro).
Además del contacto con tu familia y amigos, ¿te informás sobre lo que pasa en Argentina, en tu ciudad? ¿De qué manera? ¿Cómo se ve la actualidad desde lejos?
Sí, claro, siempre. De hecho, cada mañana empieza con dos medios de ‘Tresa’, dos nacionales y dos colombianos en la web. Escucho a la mañana radio de Buenos Aires, y una tarde de cada día de la semana voy rotando una radio de acá, otra de Barcelona, de Roma y de Sidney… Me gusta explorar música y de paso me entero lo que pasa por acá y por allá.
Personalmente creo que la actualidad es la realidad que venía, gobernara quien gobernara, me apena y avergüenza cada vez que sale un caso de corrupción porque lamentablemente llegan esas noticias en mayor medida, pero llega de todo en general (el chico de ‘Tresa’ de la billetera con chip fue noticia dos días, por ejemplo). (N. de la R: se refiere a Adán Baliña, tresarroyense que inventó una billetera con un dispositivo para evitar que se pierda).
Leo dos medios de Buenos Aires, uno pro gobierno y el otro anti, trato de leer entre líneas y sacar conclusiones. Afortunadamente a mi entorno, acomodándose un poco y dependiendo el caso, más o menos la vida le va como antes y más allá de las posturas que cada uno puede tener ninguno me dice ni yo quiero que a los que nos gobiernan les vaya mal (en la gestión, obviamente).
¿Y cómo ven los colombianos a la Argentina? Al menos los que están cerca de tu actividad...
Saben mucho de Argentina, mucho más que la mayoría de argentinos saben de Colombia. Saben de deportes, turismo, música (tango, rock, todo), vinos, asados, del Papa y claro, de lo que pasa en la política. Admiran muchas cosas, pero como en todos lados, nos esquivan por arrogantes y ventajeros, el hándicap del argentino promedio por unos pocos que nos han hecho mala fama. La actualidad argentina desde la visión de la gente en la calle es de “menos mal que se terminó el gobierno anterior, ¿no?”… La información que se maneja es que estábamos casi a la par de Venezuela, que ahora que estoy al lado, te aseguro que no tiene ni punto de comparación.
¿Tenés pensado seguir viajando o quizá hay Colombia para rato?
Mientras algún medio de transporte conecte dos puntos, hay viaje. Estuve hace poco en India, recorrí Colombia, vi la final de la Copa América en EE.UU. Tengo la fortuna de viajar por trabajo y siempre le saco algún rato a conocer o meterme en algún evento. Por ahora en la casilla de “residencia” pongo Bogotá, mañana veremos…
La vuelta al pago, ¿está pensada para algún momento?
Siempre me fui sin que me echen, y volví sin que me llamen (risas). Pero lo que es peor es que cuando me fui pensé que no volvía, porque realmente me apasiona el turismo y siempre volví. Salí de casa vendiendo el auto y dejando el departamento con una valija y una mochila al hombro, nadie me echó, la vida dirá que es lo que viene.








