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RADICADA EN ESPAÑA, EL CAMINO EN LA MUSICA DE LA TRESARROYENSE LUCIANA FERNUNSON

La flauta mágica

Luciana Fernunson estudió en el conservatorio local y en la adolescencia tomó clases en Buenos Aires, donde tiempo después hizo la carrera de Licenciatura en Artes Musicales. Más tarde, realizó un Master en Interpretación de flauta traversa en Estados Unidos. Radicada en España, dicta clases de música y toca en diferentes orquestas. A solas con “El Periodista” contó su historia y reveló sus proyectos a futuro

Octubre 2016
Luciana Fernunson comenzó su camino musical con la flauta siendo una niña. Luego llegaría a la Orquesta Académica del Teatro Colón, a un master en Estados Unidos y a España, donde ahora vive

Luciana Fernunson comenzó su camino musical con la flauta siendo una niña. Luego llegaría a la Orquesta Académica del Teatro Colón, a un master en Estados Unidos y a España, donde ahora vive

Luciana manifestó su interés por la música desde muy niña. La tradición de oír óperas siempre estuvo muy arraigada en su hogar, su abuela y sus padres eran aficionados al piano y en su casa se escuchaba jazz, tango y música clásica. Se inició musicalmente tomando clases particulares de piano y concurrió al taller musical “La Casita” de Nora Zaparat y Mirna Ambrosius. A los 11 años, su profesora de piano la llevó a tomar clases al conservatorio. “Cuando entré y vi a una chica de mi misma edad tocando la flauta traversa decidí que ese era el instrumento que quería estudiar y no el piano. El interés mío por la flauta traversa fue inmediato. Me gustó mucho el tema estético y la sonoridad me cautivó. Su sonido es como el de la voz humana, es limpio, sale del propio aliento, es muy personal. Al principio no sabía si iba a dedicarme al instrumento de manera profesional o si solo iba a ser un hobby, pero sin forzarlo y con mucha disciplina me convertí en profesional”.
Su primer examen de flauta, después de haber estado dos años estudiando, lo hizo acompañada de su madre, que tocaba el piano. “Interpretamos El Danubio Azul de Johann Strauss y la aprobación del examen me permitió pasar a un curso de grado medio. Después tuve una audición temprana en el conservatorio donde toqué el Orfeo de Gluck, un intermedio flautístico con piano. Luego toqué algún concierto de Mozart, sonatas de Poland e hice audiciones de piano con la profesora Lucía Cavecchia”.
A los 15 años empezó a tomar clases con el profesor Alfredo Iannelli en Buenos Aires. “Me lo habían recomendado muchísimo, había sido miembro fundador de la Sinfónica Nacional, le había dado clases prácticamente a todos los flautistas de Argentina. Mis padres me llevaban todos los sábados cada quince días. Con él recibía otro tipo de motivación, era muy exigente y me permitió tomarme el instrumento un poquito más en serio”. A los 17 años comenzó a estudiar música en el Conservatorio Nacional de Buenos Aires y el primer año ingresó a la Orquesta Académica del Teatro Colón, donde estuvo cuatro años. En el 2004, consiguió una beca en la Universidad de Pittsburg, Estados Unidos, donde hizo un Master en Interpretación de flauta traversa. Allí conoció a su actual pareja, quien estudiaba violín. En septiembre de 2006, él consiguió trabajo en una orquesta profesional de España y se mudaron a Valencia, donde viven hace diez años.

En España
Luciana recuerda que “al principio fue muy duro, no conocía a nadie, tuve problemas con la revalidación de mi título de Argentina y tuve que estudiar la carrera de nuevo. Luego empecé dando clases de flauta traversa y hoy lo hago en diferentes centros y conservatorios privados”. La versatilidad musical de la flauta traversa le ha permitido participar en diferentes tipos de agrupaciones. Estuvo mucho tiempo en un conjunto de vientos de casi cuarenta músicos, participó en ensembles de viento a dúo con guitarra y en proyectos de música fusionada con el jazz, aunque su especialidad es la música clásica. Tomó clases con diferentes profesores, hizo diversos cursos musicales y colaboró en la Orquesta de la Comunidad Valenciana, en la Orquesta Sinfónica de Bilbao en el País Vasco y hace pocos meses en la Orquesta Sinfónica de Tenerife en Islas Canarias.
Luciana explica que “no es fácil vivir de la música porque existen muchísimos flautistas y conservatorios superiores. En la comunidad valenciana, que es la décima parte de España, existen tres conservatorios nacionales y en cada pueblo hay una banda sinfónica. Los estudiantes de música no pagan absolutamente casi nada porque está todo subvencionado por el gobierno. Por eso no es extraño ser músico ni tocar la flauta. En Argentina noto menos saturación que allá. En España audicionan 120 flautistas para una sola plaza y en el conservatorio puede haber 700 personas presentándose para cuatro. Conseguir un lugar es muy complicado y la crisis económica que hubo y que todavía hay, hace que no se oferten tantas plazas. A pesar de ello, he podido desarrollarme en lo que me gusta, doy clases de lunes a viernes y como estoy inscripta en bolsas me salen presentaciones cada tanto”.

La flauta traversa
Por una cuestión cultural en todo el mundo los instrumentos más conocidos son el piano y la guitarra, de hecho en los conservatorios y en las academias privadas de música siempre el mayor número de alumnado estudia esos instrumentos. Pero la flauta traversa tiene más posibilidades en cuanto a que tiene mayor proyección en sonido y el músico puede estar en grupos de mayor cantidad de miembros, tocar en orquesta, en banda sinfónica y como solista. Como el resto de los instrumentos, requiere dominar la técnica y dedicarle tiempo. Luciana afirma que “al principio el sonido no sale fácilmente, hay que tener bastante resistencia con el aire por eso no recomendaría empezar antes de los seis años de edad. La flauta es un tubo muy finito que no tiene caja de resonancia y la resonancia la da tu cuerpo. En Estados Unidos nos decían que era bueno estar en forma y activo, porque uno tiene muchas horas de estudio, muy quieto, usando músculos muy pequeños y realizar actividad física evita tener lesiones”.
El instrumento demanda una práctica diaria. Luciana explica la importancia de aplicar el ‘método Suzuki’ para aprender a tocar un instrumento. “Los padres deben participar del aprendizaje del niño y entender que la habilidad musical no es un talento innato sino que se aprende y se entrena, pero para eso así como se come cada día, el instrumento debe tocarse cada día también. A los que están estudiando flauta les diría que mantengan una disciplina, que sigan un orden para poder cubrir la técnica, el sonido y los trinos, pero también que experimenten mucho y no se queden esperando que el profesor les de la solución. Muchas veces pasa que estamos muy concentrados tocando y no nos escuchamos, por eso estaría bueno grabarse. Enfocar los problemas técnicos de distintos puntos de vista, no repetir de la misma manera si algo no sale y pensar que algo debe cambiarse. Es primordial mantenerse siempre en positivo, dedicarle tiempo, tener paciencia e intentar tocar con público, para tu familia, en una reunión o donde sea porque la música es comunicación. Y además te permite saber cómo nos comportamos con un poquito de stress y aprendemos a regular esos nervios, que siempre van a estar, pero que vamos a poder dominarlos”.

Orquesta o solista
En la orquesta el flautista debe estar atento a los instrumentos que están sonando, al director, a las entradas, a los cambios de tiempo, al ritmo, a la melodía y a la afinación teniendo en cuenta si es primera, segunda o tercera flauta. Tocar solista con piano o con guitarra en cámara ofrece mucha más libertad de interpretación. Luciana refiere que “lo mejor es sentirse en la orquesta como si estás haciendo música de cámara. Dialogar con los otros instrumentos y saber lo que tocan, es enriquecedor. Como solista me gusta tocar con guitarra, es un dúo que queda muy bonito, el repertorio es muy lindo y tengo muchas partituras. Aunque profesionalmente lo que me gustó mucho fue un concierto para flauta y arpa de Mozart, que toqué con un ensamble barroco en Estados Unidos. La arpista tocaba fenomenal y el acompañamiento de orquesta fue genial, tocamos con violines, violoncelos y contrabajos”.
A la hora de elegir la música le gusta la clásica, aunque también toca jazz, tango y folklore. Tiene un repertorio muy variado, elige piezas que no se han tocado mucho. Pero considera que no hay que quedarse solo en el instrumento y la música. “El flautista también debe abrirse al arte, a la danza y a todo lo demás. Todo tiene un por qué histórico y si uno solamente se centra en tocar correctamente las notas, la interpretación queda un poco superflua”, dice.

Referentes musicales
Su compositor preferido es Johann Sebastian Bach porque “interpretar su música implica encontrar cosas nuevas siempre, es una búsqueda permanente y espiritual. Fue un genio, me parece que es único y además de tocar doscientas notas por minuto, lo más difícil es tocar simple y natural como lo hacía él. En flauta mi referente es el solista de la filarmónica de Berlín, Emmanuel Pahud, un flautista suizo. Hay muchos flautistas buenos y excelentes pero él siempre está un escalón adelante, es único y la utilización que hace del sonido, de su cuerpo, es espectacular. Tuve la suerte de escucharlo en vivo con orquesta en Valencia tres veces y en un concierto con piano y cello. En sus dos vertientes, tanto de solista con orquesta como en cámara en petit comité, es muy inspirador. Aunque musicalmente no escucho siempre flauta, me gusta mucho la escuela rusa de piano y de violín. El pianista Sviatoslav Richter y el violinista David Óistraj, que eran contemporáneos, me encantan. Escuchar intérpretes de otros instrumentos es muy bueno porque tienen sonidos que en la flauta hay que trabajarlos un poco más”, expresa.

Proyectos
Hacia el futuro le gustaría seguir dando clases, continuar tocando en orquestas y participar de diferentes proyectos musicales. Hace poco tiempo grabó una obra con el guitarrista valenciano Rubén Parejo para el CD de la compositora Claudia Montero, que ganó un premio Grammy. Luciana cuenta que “el disco va a presentarse nuevamente en los premios, se abren otras puertas, te da la posibilidad de estar con gente muy importante y mantenerte vigente es bueno porque hace que surjan nuevos proyectos. Estoy esperando que abran la convocatoria de oposiciones o concursos de conservatorio que son pruebas muy duras para las que hay que preparase con un año de antelación. Pero siempre aparecen cosas lindas”.
Cuando tiene sus vacaciones de verano aprovecha para visitar la ciudad de Tres Arroyos por tres o cuatro semanas y en cada visita anual siempre organiza un concierto. Este año se presentó junto al guitarrista Matías Liva, en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas. El repertorio fue muy variado e incluyó clásicos de Bartók, Lobos y Mare Mare, danzas barrocas y música argentina.

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