Municipalidad Tres Arroyos

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IARA ES LA PRIMERA EGRESADA LOCAL DE AGROECOLOGIA

Un logro colectivo

Iara Catalina es la primera agroecóloga formada en Tres Arroyos, un logro que la lleva a levantar su bandera y abrir caminos para que los vienen detrás. Junto a “El Periodista”, reflexionó sobre el valor de este título y el compañerismo de sus pares que la llevó a alcanzar este objetivo

Mayo 2026
Iara Catalina es la primera agroecóloga formada en Tres Arroyos, un logro que la lleva a levantar su bandera y abrir caminos para que los vienen detrás

Hay logros que trascienden lo individual. No porque dejen de ser fruto del esfuerzo personal, sino porque representan algo más grande: una puerta que se abre, una posibilidad nueva, un camino que comienza a trazarse para otros. Eso ocurre con Iara Catalina, la primera egresada de la Tecnicatura Superior en Agroecología del Instituto Superior de Formación Docente y Técnica Nº 33 de Tres Arroyos.
Joven, comprometida y reconocida por su calidez humana y su brillante desempeño académico, Iara se convirtió en la primera profesional local formada en una disciplina que gana cada vez más relevancia en un distrito profundamente ligado a la producción agropecuaria. Su historia es también la historia de una carrera nueva, de una comunidad educativa que apostó a innovar y de una generación que empezó a pensar otras formas de producir, consumir y habitar el territorio.
En esta entrevista con “El Periodista”, mientras repasa el recorrido realizado, Iara todavía asimila el significado de haber sido la primera en alcanzar el título. “Es un honor para mí poder ser la primera agroecóloga de la ciudad. Si bien es un logro personal mío, también siento que llevo la bandera de abrir caminos para todas las personas que vienen atrás”, dice con emoción.
La dimensión de su logro, representa algo colectivo y busca funcionar como impulso para otros. “Que sirva de inspiración para aquellos jóvenes que están viendo qué hacer con su futuro. Que no lo duden y que vengan a estudiar Agroecología”.
Con sentido
Iara acababa de terminar la secundaria y estaba frente a una de las grandes preguntas de esa etapa: qué camino elegir. La oportunidad apareció justo a tiempo. Ese mismo año se abrió la tecnicatura en la ciudad. “Yo había terminado el secundario y estaba decidiendo mi futuro. Justo tuve la oportunidad de que la tecnicatura se abra ese mismo año”.
Aunque al principio no conocía en profundidad el concepto de agroecología, sí reconocía en sí misma ciertos valores que luego encontró reflejados en la propuesta académica. “Siempre me regí por ciertos valores, por un estilo de vida. Cuando me puse a leer el plan de estudios vi que coincidía”. Así comenzó su formación, un camino que tomó con gran responsabilidad y en el que se fue destacado paso a paso, tanto académicamente como en sus vínculos con sus compañeros.
Ser parte de la primera camada significó entusiasmo, pero también desafíos. No había antecedentes, la carrera era nueva, los docentes comenzaban a recorrer ese espacio y el grupo estudiantil también debía encontrar su identidad. Pero esa experiencia dejó una certeza fundamental: la agroecología se construye desde lo colectivo. “La tecnicatura se sostiene y yo llegué a mi título desde lo colectivo. Sin mi grupo tal vez no estaría acá. El título es personal, pero a la vez sigue siendo parte de todos”, remarca.
Mucho más que producir
Cuando se habla de agroecología, muchas veces se la reduce a un método productivo. Sin embargo, para quienes la estudian y la practican, se trata de una mirada mucho más amplia. “Tiene muchas dimensiones. Más allá de lo productivo y todas esas herramientas que te dan para saber diseñar y manejar un agrosistema, te da la posibilidad de que cada uno explore por qué enfoque o por dónde quiere incursionar”.
En ese recorrido, hubo un concepto que la marcó especialmente: la soberanía alimentaria. “A mí siempre me gustó la nutrición, entonces fue lo que más me atrapó desde el principio y que tal vez yo nunca había considerado”.
A través de ese concepto, Iara marcó su trayectoria académica, convirtiéndolo en una investigación que tomó forma como proyecto final de carrera. “Hice todo un mapeo identificando a aquellos pequeños productores y emprendedores agroecológicos, buscando darlos a conocer. Hay mucho potencial en la ciudad, pero no es tan conocido. Siento que la agroecología viene a proponer esa alternativa de volver a reivindicar lo local y los saberes ancestrales”.
En ese sentido, destaca la importancia que tienen los pequeños productores locales: “Uno empieza a indagar y se da cuenta que hay un montón de personas trabajando, que nos abastecen de alimentos y que nadie los conoce. Uno piensa que capaz son dos grupos grandes y listo, pero en realidad en el periurbano o acá mismo en la zona, hay un montón de productores y emprendedores que hacen unos trabajos inmensos y que no son reconocidos”.
En un contexto donde crece la preocupación por los alimentos ultraprocesados, el uso de agroquímicos y la calidad nutricional, la propuesta cobra una vigencia particular. “Hay una demanda y un gran potencial, pero falta más conciencia, más conocimiento, más información”.
Una formación clave
En un distrito donde gran parte de la economía gira en torno al campo y la producción agropecuaria, la existencia de una Tecnicatura en Agroecología adquiere un valor estratégico. El objetivo de esta formación es sumar herramientas, nuevas perspectivas y alternativas posibles para productores y consumidores. “Ofrece una alternativa que le va a servir tanto al productor como al consumidor”.
También invita a pensar el territorio de otro modo: reconocer recursos locales, valorar saberes históricos, reducir dependencia de insumos externos y fortalecer circuitos de cercanía. “No es solo un modelo productivo, es un todo. Y yo creo que también ponerle un nombre y empezar a difundir la agroecología y lo que es el concepto, empieza a despertar algunas inquietudes”.
Aprendizaje
Uno de los aspectos que más destaca Iara de su formación fue el contacto con pequeños productores y trabajadoras del territorio. Allí encontró conocimientos que muchas veces no aparecen en los libros, pero que sostienen prácticas valiosas desde hace generaciones. “Siempre valoricé mucho más los conocimientos ancestrales”.
Habla de recetas caseras para preparar bioinsumos, formas simples de resolver problemas productivos y una sabiduría heredada de padres y abuelos. “Hoy en día, cosas que parecen complicadas, un productor agroecológico las resuelve desde lo simple”. Esos encuentros ampliaron su mirada y reforzaron la idea de que innovar no siempre significa inventar algo nuevo, sino que a veces también implica recuperar lo que ya se sabía.
En movimiento
La primera cohorte de la tecnicatura no se limitó a cursar materias. Durante estos años los estudiantes impulsaron ferias de semillas, encuentros abiertos, charlas, cine debate y jornadas con referentes nacionales como Miguel Altieri, Santiago Sarandón y Eduardo Cerdá, entre otros nombres vinculados al sector. “Siento que de a poco fuimos haciendo pequeñas acciones que llamaban la atención de la comunidad”, asegura Iara.
Cada propuesta buscó sembrar preguntas, acercar información y derribar prejuicios, y marcaron el perfil de los estudiantes de agroecología que siguieron tras ellos, quienes son los encargados hoy en día de organizar estas propuestas.
El futuro
Recibida y ya inserta laboralmente en la Escuela Agropecuaria como docente y tallerista, Iara continúa pensando nuevos pasos. Sueña con profundizar el proyecto del mapeo, seguir formándose y encontrar espacios donde trabajar más directamente desde el territorio. “A mí me encanta estudiar. Me hace muy feliz”.
La pasión por aprender y el compromiso con lo que hace parecen ser parte de su identidad. “Cuando uno dice agroecología, muchos piensan en hippies. Nos ha pasado mucho”, se ríe, “pero es un estilo de vida que te abre la cabeza y empezás a pensar tus acciones, tus consumos, cómo te vinculás con las personas y con el territorio”.

Iara es la primera egresada de la Tecnicatura Superior en Agroecología del Instituto Superior de Formación Docente y Técnica Nº 33 de Tres Arroyos

Iara es la primera egresada de la Tecnicatura Superior en Agroecología del Instituto Superior de Formación Docente y Técnica Nº 33 de Tres Arroyos

“Que sirva de inspiración para aquellos jóvenes que están viendo qué hacer con su futuro. Que no lo duden y que vengan a estudiar Agroecología”, expresa Iara

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La de Iara es la historia de una carrera nueva, de una comunidad educativa que apostó a innovar y a pensar otras formas de producir, consumir y habitar el territorio

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