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FIESTA PROVINCIAL DEL TRIGO: 50 EDICIONES DEL EVENTO QUE CELEBRA AL CAMPO Y LA CIUDAD

Trigo de oro

En una hoja de cuaderno espiralado, cuatro hombres de campo y vinculados al cooperativismo le dieron forma a lo que ellos creían sería una fiesta que le haría justicia al crecimiento de la producción triguera en la zona. Con el relato del único sobreviviente, Antonio Diez, como eje, “El Periodista” reconstruye el surco que la Fiesta Provincial del Trigo ha ido trazando en la comunidad tresarroyense, con su cambio de sede, sus reinas que ya no están, la municipalización y otros hitos que también recogerá Hugo Puente en un libro de próxima edición. Para leer y guardar

Marzo 2019
Unas 20 cuadras componen el actual predio triguero en la zona de la vieja estación del ferrocarril

Unas 20 cuadras componen el actual predio triguero en la zona de la vieja estación del ferrocarril / Foto: Federico Javier Blanco

Cuatro hombres de campo y de ideas, de los cuales Antonio Diez es el único sobreviviente, le dieron forma en la hoja de un cuaderno –que uno de ellos, el recordado Pedro Alonso, se llevó y recién mucho después volvieron a encontrar- a lo que años más tarde sería la Fiesta Provincial del Trigo. Fue en San Mayol, en una sobremesa, allá por 1965. La primera celebración llegaría recién en 1968, y la “provincialización” vendría luego por gestión del padre de Diez, comisionado municipal. Desde aquellos inicios hasta esta edición número 50 hubo mudanza del centro de la ciudad a predio propio, la presencia de rutilantes figuras del espectáculo, arduos debates sobre la problemática de la producción y la oportunidad de reconocer a productores, investigadores y pioneros. Pero además, este encuentro entre el campo y la ciudad le dio a los vecinos la posibilidad inédita y única en el año de disfrutar, de recorrer, de ver a sus artistas favoritos, de salir en busca de amigos y amores, en fin: todo aquello que forma parte de una verdadera Fiesta.

La tierra de los que trabajan
“Es necesario advertir que bajo el nombre genérico de "Trigo" se esconden muchas variantes. Botánicamente hablando (y comercialmente hablando) los trigos que se usan normalmente son dos. El “Triticum aestivum” (lo que conocemos por Trigo Pan) y el “Tritucum Durum” (el conocido aquí como Candeal)”, dice Antonio Diez “el Mayolero”, contratista rural y comunicador sobre cosas del campo, en su trabajo “Los pagos mayoleros y el trigo”. “A pesar de parecer lo mismo, son muy diferentes, a tal punto que con trigo candeal no se puede hacer pan. Tan así…Es una especie vegetal bastante misteriosa, ya que no se conoce ningún lugar del mundo de donde sea originario, o sea como planta silvestre, sin embargo era conocido en las más antiguas civilizaciones. Caldeos, asirios, egipcios, griegos lo conocieron. Se han encontrado granos de trigo en las tumbas de los faraones”, abunda el autor.
Sostiene Diez, en una posición muy bien argumentada pero en la que por razones de espacio no se podrá profundizar aquí, que la histórica primera siembra de trigo en el actual territorio argentino allá por 1527 fue de candeal. Y que “400 años más tarde, Emilio, Valerio y Bautista Vassolo reanudaban el trabajo de su paisano Sebastián Gaboto –mentor de aquella primera siembra en Sancti Spiritu- , pero no lo hicieron en Santa Fe; lo hicieron en Mayol; más precisamente en Tres Lagunas, en el campo de la familia”. Al parecer, los Vassolo, que conocían el trigo de su tierra natal en Italia, le pidieron a un familiar que venía a radicarse a esta zona, como tantos otros inmigrantes, que les trajera dos kilos de semillas. Las sembraron allá por 1915, y con los primeros resultados “fueron pacientemente multiplicando y seleccionando, hasta prácticamente conseguir una variedad autóctona, ya adaptada a las condiciones agronómicas locales… Cuando hubo una cantidad suficiente, faltaba cubrir el segundo paso, o sea la comprobación de la calidad industrial del producto para la fabricación de fideos”, describe el Mayolero.
Cuenta entonces Diez que “aquí entró en escena otro actor: Luis Vizzolini, otro inmigrante italiano, que en Tres Arroyos había montado un molinito semolero y fábrica de fideos. Lo curioso es que Vizzolini importaba trigo de Italia para molerlo acá. Hecho muy poco difundido, supongo que por desmentir el mito de ‘Argentina Granero del Mundo’ (o zoncera según Jauretche). Obviamente el costo resultaba prohibitivo si don Luigi hubiera hecho los fideos con pura sémola de Candeal como corresponde, asi que procedía a ‘bautizar’ la sémola con harina de trigo común… Cuando los Vassolo le llevaron algunas bolsas del Candeal para moler y probar calidad, Vizzolini hizo su trabajo, y el veredicto fue cortito: ‘Avanti’”.
De esa manera, comenzó el trabajo de producción de trigo en suficientes volúmenes como para abastecer a la industria. Tanto que aquellas primeras siembras, para el año 1927, puntualiza Antonio, “se habían transformado en un volumen tal que permitía su exportación a Italia, y en la Pizarra de la Bolsa de Cereales de Chicago (entonces y hoy el principal mercado de Trigo del mundo) se habilitó un rubro ‘Trigo Tipo Vassolo’ con el que se calificaba a un Trigo candeal con un alto standard de calidad industrial”.
La historia del trigo en esta zona reconoce también a otros pioneros, como los Dubini, los Tagliabúe, Felipe Mayolas con su molino harinero e incluso el propio vasco Juan Bautista Istilart, primer contratista rural de la zona y fundador, en 1923, de la Chacra Experimental Integrada Barrow, enfocada en el mejoramiento de trigos desde sus orígenes.

Para festejar
Con estos antecedentes, y sobre todo con el crecimiento de la producción de trigo en la zona, era dable pensar que en algún momento, tal el estilo de la época, surgiera la idea de celebrar una fiesta que lo tuviese como protagonista. “En 1965, Pedro Alonso -quien después presidiría por años la Comisión Ejecutiva de la Fiesta Provincial del Trigo- había terminado su período en el Consejo Central de Juventudes de la Asociación de Cooperativas Argentinas. Lo invitamos entonces a una reunión de la Juventud Agraria de Mayol, un poco como agasajo y porque era vecino y compañero de muchos años”, evoca Diez.
Después de compartir la cena, cuatro hombres quedaron de sobremesa. El nombrado Alonso, el propio Antonio Diez, Juan Carlos Escujuri –padre de la jefa policial María Escujuri- y Francisco ‘Paco’ Goicoechea. “Sale la conversación de que habíamos visto lo que era la Fiesta Nacional del Trigo en Leones, cuestión que nos había permitido nuestra actividad en las Juventudes Agrarias Cooperativistas. Y la verdad es que en aquella época florecían las fiestas populares de cualquier cosa en cualquier parte: desde la Fiesta Nacional del Chorizo en Grasa en San Genaro Norte, hasta la Fiesta de la Galleta en Rafael Obligado, partido de Junín. Cada pueblo tenía su fiesta como casi cada pueblo tenía su encuentro de turismo carretera”, evoca, divertido, el Mayolero.
Fue cuestión de charlar y preguntarse por qué, con la fuerza que ya tenía el trigo en esta zona desde hacía décadas –“hay que tener en cuenta que en aquella época la soja era una curiosidad botánica”, apunta Diez- no se podía pensar, en pleno núcleo de la zona triguera sur, en una Fiesta del Trigo. “Empezamos a tirar ideas; yo tomaba nota en una hoja de un cuaderno con espiral, y así fuimos delineando lo que luego sería la Fiesta Provincial del Trigo. Dijimos de darle para adelante, pero rápidamente nos dimos cuenta de que nos quedaba grande”, confía Antonio.
“Pensamos en darles participación a las Juventudes Agrarias Cooperativistas de la zona, a lo que se llamaba entonces la Comisión Asesora Regional. Entramos en una serie de discusiones, como consecuencia de las que llegamos a la conclusión de que no conseguiríamos el apoyo de más que alguna cooperativa suelta, y necesitábamos, para que la cosa funcionara, de algo más grande”, admite.
Antonio Diez volvió a encontrarse con aquella hojita arrancada a un cuaderno muchos años después, y comprobó que efectivamente aquel era el germen de lo que más tarde sería “la fiesta de los tresarroyenses”. “Es que Pedro se llevó la hoja, doblada en un bolsillo, y un día que revolvía papeles sacó y me mostró aquel papel, escrito con estilográfica en la época de las Parker, y donde de puño y letra ya habíamos pensado en hacerla en el centro de la ciudad, para que se provocara una interacción entre la gente de la ciudad y los chacareros. Hay que tener en cuenta que en aquel momento todas las chacras estaban pobladas, en todas vivía una familia”, recuerda.
Aquel borrador incluía la idea de exponer maquinaria agrícola en pleno centro, y espectáculos a la puerta de la Municipalidad, convertida en centro cívico de la comunidad. “Esa era la idea pero rápidamente nos vimos obligados a abandonarla, porque nos dimos cuenta de que nosotros no íbamos a ser capaces de concretarla: nos faltaba madurez”, reconoce Antonio.
En 1968 se hace una primera fiesta regional, entre el 23 y el 31 de marzo. La impulsan Juan Santiago Pinardi, quien había llegado a Tres Arroyos como jefe de Correos y Edgar Pedro Cimatti, locutor de LU 13 Radio Necochea filial Tres Arroyos, y coordinador y animador de las tertulias del Club Costa Sud. “Desde mi punto de vista, en cuanto a espectáculos, esa fue la mejor fiesta: vino Atahualpa Yupanqui, Roberto Goyeneche, Las Voces Blancas, el armoniquista Hugo Díaz y el conjunto local Los Promesantes, que integraban Pizarro, Bernaola, Jorge Herrera y Hugo Martínez, y entiendo que fue la más brillante. Se hizo en el Centro Juvenil de Capacitación Independencia, sobre la avenida Moreno (N. de la R: donde hoy está el edificio de Mercantil Andina)”, describe Antonio.
“Allí resurge la idea nuestra, la de esos cuatro loquitos, y Pedro Alonso es el que sigue insistiendo sobre el tema, ya con el apoyo de La Previsión, la Cooperativa Agraria. Como curiosidad, de los cuatro integrantes de aquel grupito, el único que nunca integró ninguna comisión ni nada por el estilo soy yo. Pero yo cumplía una función: era el testigo. Sin tener ninguna responsabilidad, yo recorría la Fiesta día por día e iba anotando detalles. Después de que terminaba, nos volvíamos a reunir y repasábamos esos detalles que luego se reflejaban en las fiestas posteriores; que si el desfile, que si convenía hacerlo por un lado o por otro”, recuerda Diez. Alonso presidiría la Comisión Ejecutiva en once oportunidades.
Poco después de aquella fiesta regional se iniciarían las gestiones del comisionado municipal Anuncio Diez Balbuena –padre de Antonio- para declarar a este centro triguero como sede de la Fiesta Provincial del Trigo. “Nosotros todavía vivíamos en Mayol cuando un día comparecen en la chacra Pedro Alonso y Paco Goicoechea, y le plantean esa inquietud a mi viejo, que la lleva a la Provincia. Así queda oficializada Tres Arroyos como sede permanente de la Fiesta Provincial del Trigo”.
Ese mismo año, el productor Angel Pedone recibiría en la Fiesta Nacional de Leones, en Córdoba, el primer premio por la muestra de la variedad Vilela Mar, desarrollada por un semillero local. Y el éxito de los productores locales en Leones se repetiría cada año, incluso este mismo 2019, con seis de los nueve premios adjudicados a trigos tresarroyenses.

Bien nuestra
Con la provincialización, la Fiesta cobró el impulso necesario para convertirse en una celebración de alto impacto para el distrito y la zona. Y comenzó a sumar propuestas vinculadas estrictamente a la producción, investigación y resultados en granos, con la entrega del preciado galardón de la Espiga de Oro. En 1970 se la entregó por primera vez, y entre los homenajeados se encuentran Enrique Klein, del criadero que lleva su nombre, y hasta el diario
La Nación, que en aquel año arribaba a su centenario.

Parecida y distinta
Desde aquella hoja de cuaderno espiralado hasta el inicio del siglo XXI, más allá de vaivenes económicos, políticos y cambios propios de la dinámica de una comunidad como Tres Arroyos, en permanente crecimiento, la Fiesta Provincial del Trigo fue siguiendo un programa más o menos similar: exposición de maquinaria agrícola, muestras comercial e industrial y salón artístico; el tradicional Concurso de Muestras de Trigo con la participación de los acopiadores y las vidrieras alegóricas en el centro; espectáculos artísticos de primer nivel que iban siguiendo el pulso de las preferencias populares; la Mesa Redonda, eje de debates entre organizaciones del gremialismo agrario, productores y autoridades acerca de las problemáticas del sector, desfile de carrozas y la elección de la Reina Provincial del Trigo.
Con el tiempo aparecieron los fogones, primero distribuidos a lo largo de la avenida Moreno o San Martín, según hacia dónde se orientaran las actividades de la celebración cuando aún tenía su escenario en el centro de la ciudad. Y la posibilidad de comerse un choripán al ritmo de los festejos también se convirtió en un clásico.
Por distintas razones, algunas ediciones quedaron en el recuerdo de sus impulsores, como la número 15, acaecida poco después del retorno del país a la democracia. Sobre esta fiesta, Pedro Alonso diría a la prensa que “con el retorno de la democracia había cifradas esperanzas. De la Mesa Redonda participaron el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, un representante del gobernador y estaban todos los presidentes de las entidades. La exposición industrial fue la mejor, comenzaba arriba de los canteros de la plaza San Martín y llegaba hasta cerca de la estatua a la Libertad, a lo largo de diez cuadras. El productor había tomado conciencia, utilizar fertilizantes y a mecanizarse lo más posible. Además existían buenos créditos para comprar maquinarias”. Todo un retrato de la época.

Más cambios
Unas 20 cuadras componen el actual predio triguero en la zona de la vieja estación del ferrocarril, un sector histórico de la ciudad donde la Fiesta Provincial comenzó a desarrollarse en el 2001 y que desde entonces ha exhibido notables mejoras como la construcción del escenario mayor Juan Pesalaccia con sus gradas, la recuperación de edificios pertenecientes al sistema ferroviario como sede administrativa de la Fiesta y espacios de exposiciones, la disposición de luminarias y otras obras de infraestructura.
La recuperación urbanística de este sector y la “mudanza” de la celebración triguera desde el centro de la ciudad a este espacio fue uno de los grandes cambios, positivo más allá incluso de las polémicas iniciales, que atravesó este gran encuentro de tresarroyenses y habitantes de la zona. Contar con un predio propio exhibe numerosas ventajas en la faz organizativa y hace que la Fiesta se disfrute en un solo lugar, con dispositivos de seguridad enfocados a un solo sector y un escenario único para desplegar los espectáculos de cada vez mayor convocatoria que la comisión organizadora ha ido eligiendo en los últimos años.
Otro cambio fuerte fue la municipalización de la Comisión Ejecutiva, que hasta el 2004 había estado integrada por representantes del campo y sus entidades, bancos, aseguradoras y otras empresas; para dar luego lugar a una experiencia mixta en el 2005, comandada por el productor Alejandro Massa y algunos funcionarios municipales, y del 2006 en adelante por el intendente Carlos Sánchez y todo su gabinete, abocado a cubrir los aspectos que cada fiesta implica sin descuidar detalle.
Otra modificación importante, en sintonía con los tiempos que corren, fue la decisión de la Comisión Ejecutiva en 2017 de dejar de elegir la Reina Provincial del Trigo. Desde entonces ha sido reemplazado este aspecto por otras realizaciones de alto nivel sobre el escenario mayor, hasta este año, que se recibirá a quienes ostentaron en distintas épocas el cetro de Reina Provincial para homenajearlas, ya fuera de toda consideración vinculada a la belleza sino como parte fundamental de la historia de este hito para la comunidad.

Los nombres del escenario mayor
En coincidencia con estas bodas de oro trigueras, Hugo Puente editará un libro, que incluye también la edición número 50, “con el objetivo de reflejar indudablemente la historia de esta fiesta tremendamente importante que tenemos en nuestra ciudad que ha pasado por cosas muy buenas y, a veces por circunstancias como la economía o la situación política del país, por cosas no tan buenas también, pero ha podido mantenerse y llegar a concretar estas 50 ediciones”, cuenta a “El Periodista”.
“Lo que menos trabajo nos costó fue informarnos sobre cómo nace, que fue merced a personas que consideraron que, por la producción triguera que había nuestra zona, y motivaron de esa manera a la gente del Centro Agrario que en aquel momento estaba en la avenida Moreno donde hoy funciona una empresa de seguros. La primera fiesta se realiza en terrenos cedidos por el Banco Provincia en avenida San Martín y Almafuerte, y se genera un movimiento muy importante para la ciudad”, evoca el editor.
Y coincide con Antonio Diez al señalar que “las primeras apuestas en cuanto a espectáculos artísticos son de tremenda importancia, porque vino Atahualpa Yupanqui, Luis Landriscina, entre los más reconocidos, y según pudimos establecer en nuestro trabajo de investigación, los resultados económicos no fueron muy buenos pero fue el inicio para que, al año siguiente, 1969, se empezara a gestar la Fiesta Provincial, merced al decreto provincial que la instauró finalmente como tal, firmado el 31 de diciembre de 1968”.
Para 1970, cuando destaca Puente que se concretó la primera Fiesta Provincial, “que incluyó desfile, Mesa Redonda, casi todo muy parecido a lo que se hace en la actualidad, tuvo como aspecto más destacado también una gran presencia artística, con la Misa Criolla incluyendo a Ariel Ramírez, Domingo Cura, Jaime Torres”.
Sobre los cambios de sede, evoca Puente que “desde ese momento, a pesar de que hubo años en que fue complicado hacerla, la celebración se llevaría a cabo en forma ininterrumpida. Y si bien en las dos primeras ocasiones se concretó en el predio de San Martín y Almafuerte, donde hoy funciona la Terminal de Omnibus, en sus primeras ediciones los espectáculos se llevaron a cabo en la Sociedad Rural, para luego trasladarse al escenario montado con el Palacio Municipal a sus espaldas, y en caso de mal tiempo, también en la sede del Centro Juvenil Agrario de Moreno, en la Escuela N°1 y, una vez finalizada esta obra, en el Gigante de Huracán. Pasaron más de 900 artistas por el escenario, y el objetivo que nos planteamos es también reconocer a los muchos talentos locales que se mostraron cuando tuvieron la oportunidad. Y hubo de todo, sobre todo teniendo en cuenta el carácter popular de la Fiesta”.
“El cambio más importante –considera-, es el de ubicación de la Fiesta en la ciudad, y aunque parezca increíble todavía hay gente a favor y en contra. El predio tiene enormes ventajas, porque es más abierto para desarrollar algunos aspectos de la celebración, y todo parece además estar más junto para favorecer el recorrido por todo lo que se ofrece. El centro, si bien hay gente que lo añora todavía, tenía más complicaciones en ese sentido”.
La Mesa Redonda, en tanto, fue epicentro de un gran interés por el debate gremial en torno a la situación del campo que se producía en cada edición, al punto tal que, recordó Puente, “hubo épocas de enfrentamiento entre el sector y la política que hicieron que la Mesa Redonda dejara de tener la importancia que había tenido en otros momentos, e incluso tiempos en los que se la dejó de convocar, directamente”.

Con Tres Arroyos como contexto
Finalmente, advierte Puente, hay que destacar que “en este trabajo de investigación estamos trabajando con mi hijo, profesor de Historia, y hemos recurrido a los archivos del diario local para darle al libro también una importancia que vaya más allá de la Fiesta del Trigo, porque le hemos dedicado páginas al Tres Arroyos actual, al turismo, siempre teniendo en cuenta que esta celebración es la representación de un partido, de una ciudad, de una región, y en el trabajo tratamos de incorporar todo eso. Pero es difícil poder aglutinar a tanta gente que ha trabajado en la Fiesta, porque hasta su municipalización, en el año 2001, participaron muchas personas vinculadas al quehacer agropecuario, del comercio, la industria, muchos apellidos reconocidos”.
El libro contendrá además un interesante material fotográfico, ya que hay disponibles una serie de álbumes que registran distintas ediciones del gran encuentro triguero. Lo piensan presentar para el aniversario de Tres Arroyos, el 24 de abril, ya que planifican incluir la edición número 50 entre sus páginas. Se trata de un volumen institucional, que la Municipalidad de Tres Arroyos apoyará y distribuirá además como recuerdo de la historia de esta celebración tan importante.

Desde los inicios hasta esta edición número 50 hubo mudanza del centro de la ciudad a predio propio, la presencia de rutilantes figuras del espectáculo, arduos debates sobre la problemática de la producción y la oportunidad de reconocer a productores, investigadores y pioneros

Cuatro hombres, de los cuales Antonio Diez (foto) es el único sobreviviente, le dieron forma en la hoja de un cuaderno a lo que años más tarde sería la Fiesta Provincial del Trigo

Hugo Puente y su hijo, profesor de Historia, llevan adelante un paciente trabajo de investigación que plasmarán en un libro institucional sobre la Fiesta del Trigo

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