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EN UN ACONTECIMIENTO INEDITO, COMENZO A
EXPORTARSE PESCADO DE CLAROMECO A ITALIA
Filet a la romana
En un acontecimiento que no registra antecedentes, pescados
obtenidos artesanalmente en la costa tresarroyense están siendo
exportados a Italia. Se comercializan con la marca "Escamas de Claromecó"
en 8000 puestos de venta de la península itálica y pronto
llegarán a Grecia, España y Alemania. Además, la
firma Agroíctica, a cargo de la planta del balneario, pretende
un aprovechamiento integral de la manufactura: venderán el cuero
para artesanías y los desechos para harina de pescado y alimento
balanceado. Informe especial de "El Periodista"
El mes que acaba de iniciarse no será recordado
como uno más de los doce ciclos del año en Claromecó.
Es que en las últimas horas diversas especies de pescado recogidas
artesanalmente en la costa tresarroyense han comenzado a exportarse a
Europa. Y nada menos que con el nombre de la localidad impreso en el envase.
La posibilidad de vender la producción pesquera claromequense fuera
del país comenzó a gestarse a comienzos del año 2003.
En aquel momento, responsables de la empresa Agroíctica, que se
encarga de comerciar pescado argentino, visitaron a los miembros de la
Cooperativa de Pescadores de la villa para proponerles trabajar en conjunto.
Tras una prolongada negociación, en noviembre del año pasado
acordaron que la firma se haría cargo de la venta del producto
y que en el futuro invertiría una importante suma de dinero para
acondicionar la planta de procesamiento de pescado situada en la localidad
con el propósito de realizar allí mismo la manufactura.
Si bien para que esta última etapa del convenio se lleve a cabo
aún resta que la empresa reciba habilitaciones sanitarias a nivel
nacional y europeo, y todavía deben encararse las obras de ampliación
de las instalaciones, el pescado claromequense ya es una marca registrada
que se puede adquirir en aproximadamente 8000 puestos de venta en toda
Italia; y en breve también llegará a España, Alemania
y Grecia.
El desembarco del pescado de nuestro litoral marítimo en Europa
surgió por vinculaciones entre Agroíctica y un grupo empresarial
itálico que pretendía recibir el producto en forma directa
desde nuestro país con el fin de abastecer a diversas cadenas de
venta de alimentos del Viejo Continente.
El compromiso asumido por la empresa que ahora conduce los destinos de
la planta procesadora de Claromecó es proveer un total de ocho
contenedores mensuales, de los cuales entre uno y dos serán cubiertos
con la pesca que logran las embarcaciones del balneario, mientras que
el resto del envío se completará con peces capturados en
otros puntos de la costa atlántica bonaerense.
No obstante, la totalidad del producto exportado llevará la marca
"Escamas de Claromecó", que fue creada especialmente
con este fin por Agroíctica y cuyo logotipo mostrará la
imagen de una típica lancha pesquera con el emblemático
faro de la localidad como fondo.
El pescado se exporta fileteado, trozado de otras formas y envasado. Por
el momento, este proceso se realiza en Bahía Blanca, donde también
es cargado en los contenedores que lo llevan a Italia. Pero ni bien lleguen
los permisos y se hagan las reformas en la planta de la villa, las tareas
comenzarán a realizarse allí mismo.
Los encargados de Agroíctica en Claromecó, Rubén
Moro y Luis Chedrese, explicaron que la idea de la firma es poner la planta
en condiciones óptimas de operatividad cuanto antes y que una vez
alcanzada esta meta se emplearán aproximadamente 30 personas para
cumplir con las diversas tareas.
Los empresarios también aspiran poder contar con la totalidad de
las lanchas de Claromecó dispuestas a entregar la captura diaria
en la planta. Actualmente sólo 9 de las 30 embarcaciones canalizan
su producción por esa vía. Disponer de toda la pesca que
puede lograrse con los medios existentes en la localidad les posibilitará
cumplir con los compromisos de abastecimiento asumidos.
Paralelamente a la comercialización del pescado fileteado, en tronco
y HG (ver aparte), el proyecto incluye alcanzar niveles elevados de aprovechamiento
de los desechos y otras partes del animal. En este sentido, existe la
idea de comercializar los cueros de corvina, gatuzo, pargo y mero para
introducirlo en el mercado de las artesanías, ya que se conocen
experiencias de utilización de pieles de pez en la elaboración
de botas, cintos, billeteras y otros productos.
Por otra parte, se piensan vender los desperdicios que se generen en la
planta para la fabricación de harina de pescado y alimento balanceado.
Esto tiene un doble propósito, minimizar el impacto ambiental evitando
arrojar basura en Claromecó y practicar un aprovechamiento completo
de la pesca.
Lo cierto es que la exportación de pescado claromequense a la Unión
Europea ya es una realidad que si resulta como se espera podría
generar una más que necesaria ampliación de la oferta laboral
en el balneario, un interesante movimiento económico para la región,
puesto que los italianos pagarán precios mucho más altos
que los que se percibían hasta ahora al colocar el producto en
el mercado interno sin manufacturar y, además, el nombre de Claromecó
se hará conocido en latitudes impensadas en otros tiempos.
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COMO SE PRESENTA EN GONDOLA
Tres tipos de corte
Agroíctica creó la marca "Escamas
de Claromecó" para exportar el pescado obtenido en nuestra
costa a Italia y, en poco tiempo más, a otros países
de Europa. El nombre del producto que hoy ya se encuentra en las
mesas de los hogares y restaurantes italianos surgió a raíz
de que todos los pescados que se envían son escamados.
Asimismo, los paquetes que se exhiben en los comercios europeos
con el logotipo antes descripto, poseen un peso de 1, 2 y 4 kilogramos
y contienen, entre otras variedades, pescadilla, brótola,
pargo y corvina, que se presentan como filete, en tronco (sin cuero,
sin viseras y sin cabeza) y en el corte denominado HG (sin cabeza,
sin viseras y sin cola).
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Nada se tira, todo se aprovecha
Paralelamente a la exportación de pescado
de Claromecó a Italia, que en sí es todo un acontecimiento,
en Agroíctica están pensando cómo efectuar
un aprovechamiento integral de los peces que llegan a la planta.
Y ya han encontrado alternativas.
a) Comercializarán los cueros de corvinas, gatuzo, pargo
y mero para introducirlos en el mercado de las artesanías.
Ya se conocen experiencias de utilización de piel de pescado
en la elaboración de botas, cintos, billeteras y otros productos.
b) También se venderán los desperdicios que genere
la planta para la fabricación de harina de pescado y alimento
balanceado. Con este paso minimizarán el impacto ambiental
evitando arrojar la basura en Claromecó y obtendrán,
aunque es mínimo, un rédito económico adicional.
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