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Foto: Colección Mazzorotolo / Prohibida su reproducción
Foto: Colección Mazzorotolo / Prohibida su reproducción


Alfredo Mazzorotolo (foto) supo cuidar tan bien el secreto de las fotos de Evita y Perón, que su propia hija recién se enteró de la existencia de las mismas y de la sorprendente historia que las rodeaba en el año 1996. El fotógrafo falleció en 1998, cuando tenía 84 años, y las imágenes se expusieron por primera vez en 2001

 

 


LA INCREIBLE HISTORIA DE LAS FOTOS DE EVA DUARTE
ESCONDIDAS DURANTE 20 AÑOS EN CASCALLARES

Evita revelada

Durante 20 años, alrededor de 600 fotografías de Eva Duarte permanecieron enterradas en un campo de Cascallares. Las ocultó Alfredo Mazzorotolo, su fotógrafo personal, para evitar su destrucción tras la Revolución Libertadora de 1955. Mantuvo el secreto hasta cerca de su muerte, ocurrida en 1998. Hoy, administrada por su hija María Teresa, la "Colección Mazzorotolo" es la más importante que existe sobre "la abanderada de los humildes". En exclusiva, "El Periodista" revela la historia y publica, por primera vez en Tres Arroyos, las históricas imágenes

"Veinte años bajo tierra no pudieron borrar la fuerza de estas imágenes que lograron captar el alma de esta mujer argentina que aún sigue vigente en el amor o en el rencor de un pueblo, pero nunca en la indiferencia". Con estas palabras, María Teresa Mazzorotolo resumió sus sensaciones y pensamientos en relación a la figura de Eva Duarte de Perón y a las fotografías que su padre, Alfredo Mazzorotolo, le tomó a la "abanderada de los humildes" en el período durante el cual trabajó como su fotógrafo personal.
Pero la frase de María Teresa encierra algo más, un hecho que bien podría confundirse con parte de la trama de una novela, aunque en el contexto de los vaivenes de la historia nacional no es sino otro fragmento de la realidad, siempre sorprendente, de nuestro país.
Cuando la hija del fotógrafo de Evita expresa que las fotos estuvieron veinte años enterradas, da cuenta de lo que debió hacer Alfredo para resguardar su trabajo, documentos visuales de gran valor histórico, y también deja entrever el diagnóstico de la enfermedad que padece desde hace muchos años la sociedad argentina: la antinomia.
No obstante, este no es un artículo destinado a analizar las cosas que nos han sucedido y nos pasan a los argentinos. En realidad, esta es una nota que cuenta la historia de un hombre nacido en nuestro distrito, que desarrolló diversas actividades, que se codeó con personalidades muy importantes de la Argentina, que fue albañil, actor de cine, marino, adiestrador de perros y fotógrafo. Un hombre que en su momento supo tener el coraje necesario para que las antinomias no hicieran peligrar a su familia ni a las imágenes que narraban una parte significativa de los hechos ocurridos a mediados del siglo XX en el país y que él mismo había registrado con su cámara.

Del pueblo a la gran ciudad

Mazzorotolo nació en Cascallares el 22 de marzo de 1914. Era el segundo hijo de una pareja de inmigrantes italianos. Tenía un hermano varón y cinco mujeres, dos de las cuales aún viven. Su padre, que trabajaba como constructor, lo inició en este oficio a temprana edad. Así, ambos participaron de la edificación del Molino La Rosa.
Siendo adolescente estudió electricidad por correspondencia y luego consiguió empleo en la Usina de Coronel Dorrego. A los 19 años debió partir hacia Buenos Aires para cumplir con el servicio militar en la marina y descubrió cuánto le gustaba ese estilo de vida.
Al terminar la conscripción intentó ingresar en la Escuela de Mecánica de la Armada, que por aquel entonces recién se estaba creando, pero no pudo hacerlo porque no tenía estudios secundarios. No obstante, en su época recluta pudo viajar en la Fragata Sarmiento y en el Explorador La Rioja. En ese período comenzó a explorar sus habilidades periodísticas escribiendo folletines policiales que hacía circular en los barcos.
Al ver frustrado su deseo de convertirse en marino profesional decidió ingresar en la policía, en donde logró destacarse como adiestrador de los perros de la fuerza.
Definitivamente radicado en Buenos Aires y contando con tiempo libre fuera de sus tareas, aprovechó la proximidad de su vivienda con distintas academias de enseñanza para estudiar inglés, dibujo, pintura, acordeón a piano y fotografía.
Con el paso del tiempo fue haciendo varios amigos, la mayoría de ellos eran jóvenes de clase social alta y tenían relación con la industria cinematográfica, que en esos años era muy importante. Así se vinculó con el cine y llegó a formar parte de una empresa dedicada a producir películas y hasta trabajó como extra en algunos filmes bajo el nombre artístico de Alfredo Sayres.
En esa misma época contrajo matrimonio con su novia de toda la vida, Tomasa Fernández, quien también nació en la localidad de Cascallares y el mes próximo cumplirá 89 años.

Mil fotos para la historia

Si bien su familia no tiene precisiones sobre la forma en que Alfredo llegó a trabajar como fotoperiodista, sí se sabe que en los primeros meses del gobierno de Juan Domingo Perón se encontraba trabajando en el diario Democracia, medio al que ingresó desde su apertura y en el cual alcanzó el cargo de Supervisor General del Departamento de Fotografía.
Sus habilidades como reportero hicieron que fuera escogido para fotografiar a Eva Perón en todas sus actividades públicas, lo cual lo convirtió, junto a otros tres colegas, en uno de los fotógrafos personales de la esposa del Presidente de la Nación, función que desempeñó hasta el fallecimiento de la emblemática figura del peronismo.
Tras la muerte de Evita, Mazzorotolo solicitó ser transferido al área de presidencia, de modo que también llegó a ser fotógrafo personal de Juan Domingo Perón hasta su derrocamiento en el año 1955.
Durante esta etapa de su vida profesional, "El Inglés", tal como lo llamaban sus compañeros del diario Democracia debido a su excelso dominio de esa lengua, obtuvo alrededor de mil imágenes en placas de vidrio y acetato de diversos tamaños. Todas esas fotografías -unas 600 de Evita y 400 del ex presidente Perón-, integran actualmente la colección "Alfredo Mazzorotolo", que es administrada y conservada por María Teresa, una de las dos hijas que tuvo el fotógrafo.

Veinte años bajo tierra

Pero la amplísima colección fotográfica propiedad de la familia Mazzorotolo no existiría hoy si no fuera por los rápidos reflejos que tuvo Alfredo cuando advirtió que la denominada Revolución Libertadora de 1955 se haría del poder y destruiría todo aquello que recordara a Juan Domingo Perón y Eva Duarte.
Por ello, poco antes de la caída del peronismo Alfredo resolvió que era un buen momento para hacer un viaje a su terruño con el fin de visitar el campo que poseía en la zona junto a su hermano. "En los días previos al estallido de la revolución decidió llevarnos a mi mamá y mi hermana a Cascallares por el riesgo que corríamos en la capital", le dijo María Teresa a "El Periodista", e inmediatamente aclaró que ellas y su padre no eran los únicos ocupantes del automóvil, también "llevó su archivo fotográfico personal que logró rescatar de la oficina de la editorial".
Una vez llegados al establecimiento rural, quien había sido uno de los fotógrafos personales de Evita se encargó de cavar un pozo lo suficientemente profundo y amplio en algún lugar del predio para ocultar aproximadamente mil fotografías. "El no manifestó a nadie acerca del entierro de las fotos para evitar crear problemas dada la época que corría", dijo María Teresa.
Dos décadas después de aquellos tiempos difíciles para los partidarios del peronismo, los Mazzorotolo decidieron vender sus tierras en Cascallares. Así fue como Alfredo realizó un último viaje al lugar que lo vio nacer, esta vez para reencontrarse con un tesoro fotográfico que había estado esperando 20 años bajo la tierra la posibilidad de volver a ser revelado.
Sin embargo, el abultado archivo visual no se haría público hasta el año 2001, tres años después del fallecimiento del fotógrafo, que se produjo el 19 de junio de 1998, cuando tenía 84 años.

"Colección Mazzorotolo"

Alfredo Mazzorotolo había sabido cuidar tan bien el secreto de las fotos de Evita y Perón que su propia hija recién supo de la existencia de las mismas y de la sorprendente historia que las rodeaba en el año 1996, cuando los editores del libro "Evita, el retrato de una vida" contactaron al fotógrafo para adquirir los derechos de publicación de alguna imagen de la mujer argentina más conocida en el mundo.
"Allí descubro asombrada que existía un material impresionante en cuanto a cantidad y calidad. A partir de ese momento, si bien las fotos siguieron quedando en su poder, me pidió que las cuidara", explicó Teresa.
"A su muerte este material pasó a ser patrimonio de la familia y yo su administradora. Con ellas decidí, después de pensarlo mucho, hacer algo en su memoria. Así surgió la idea de digitalizarlas y con la Fundación Epson, que puso los soportes técnicos, se realizó la primera muestra en lo que hoy es el Museo Evita".
La exposición que refirió Mazzorotolo a "El Periodista" se realizó desde el 13 de septiembre al 13 de octubre de 2001 en el Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón.
Tras aquella primera aparición pública, las fotografías que Alfredo tomó entre los años 1947 y 1954 fueron colgadas en las paredes del Centro Cultural Recoleta, la Villa Victoria Ocampo de Mar del Plata, en la Secretaría de Cultura de Santa Fe, en la casa de Carlos Gesell en el balneario homónimo y en otros lugares del país. Además, hubo presentaciones de algunas imágenes en San Pablo, Brasil.
Este año, en el transcurso de un acto recordatorio del fallecimiento de Evita realizado en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno, la hija del reportero gráfico nacido en el partido de Tres Arroyos le entregó al presidente Néstor Kirchner y a su esposa, Cristina Fernández, una copia enmarcada de una de las imágenes de Duarte realizada por su padre. Como parte del mismo evento, en el Salón Colón de la Casa Rosada se exhibieron 70 fotografías pertenecientes a la colección, las que poco después se presentaron en el Colegio Mayor Argentino de Madrid.


 
 
El Periodista de Tres Arroyos.
Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires, República Argentina