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LA INCREIBLE HISTORIA DE LAS FOTOS DE EVA DUARTE
ESCONDIDAS DURANTE 20 AÑOS EN CASCALLARES
Evita revelada
Durante 20 años, alrededor de 600 fotografías
de Eva Duarte permanecieron enterradas en un campo de Cascallares. Las
ocultó Alfredo Mazzorotolo, su fotógrafo personal, para
evitar su destrucción tras la Revolución Libertadora de
1955. Mantuvo el secreto hasta cerca de su muerte, ocurrida en 1998. Hoy,
administrada por su hija María Teresa, la "Colección
Mazzorotolo" es la más importante que existe sobre "la
abanderada de los humildes". En exclusiva, "El Periodista"
revela la historia y publica, por primera vez en Tres Arroyos, las históricas
imágenes
"Veinte años bajo tierra no pudieron borrar
la fuerza de estas imágenes que lograron captar el alma de esta
mujer argentina que aún sigue vigente en el amor o en el rencor
de un pueblo, pero nunca en la indiferencia". Con estas palabras,
María Teresa Mazzorotolo resumió sus sensaciones y pensamientos
en relación a la figura de Eva Duarte de Perón y a las fotografías
que su padre, Alfredo Mazzorotolo, le tomó a la "abanderada
de los humildes" en el período durante el cual trabajó
como su fotógrafo personal.
Pero la frase de María Teresa encierra algo más, un hecho
que bien podría confundirse con parte de la trama de una novela,
aunque en el contexto de los vaivenes de la historia nacional no es sino
otro fragmento de la realidad, siempre sorprendente, de nuestro país.
Cuando la hija del fotógrafo de Evita expresa que las fotos estuvieron
veinte años enterradas, da cuenta de lo que debió hacer
Alfredo para resguardar su trabajo, documentos visuales de gran valor
histórico, y también deja entrever el diagnóstico
de la enfermedad que padece desde hace muchos años la sociedad
argentina: la antinomia.
No obstante, este no es un artículo destinado a analizar las cosas
que nos han sucedido y nos pasan a los argentinos. En realidad, esta es
una nota que cuenta la historia de un hombre nacido en nuestro distrito,
que desarrolló diversas actividades, que se codeó con personalidades
muy importantes de la Argentina, que fue albañil, actor de cine,
marino, adiestrador de perros y fotógrafo. Un hombre que en su
momento supo tener el coraje necesario para que las antinomias no hicieran
peligrar a su familia ni a las imágenes que narraban una parte
significativa de los hechos ocurridos a mediados del siglo XX en el país
y que él mismo había registrado con su cámara.
Del pueblo a la gran ciudad
Mazzorotolo nació en Cascallares el 22 de marzo
de 1914. Era el segundo hijo de una pareja de inmigrantes italianos. Tenía
un hermano varón y cinco mujeres, dos de las cuales aún
viven. Su padre, que trabajaba como constructor, lo inició en este
oficio a temprana edad. Así, ambos participaron de la edificación
del Molino La Rosa.
Siendo adolescente estudió electricidad por correspondencia y luego
consiguió empleo en la Usina de Coronel Dorrego. A los 19 años
debió partir hacia Buenos Aires para cumplir con el servicio militar
en la marina y descubrió cuánto le gustaba ese estilo de
vida.
Al terminar la conscripción intentó ingresar en la Escuela
de Mecánica de la Armada, que por aquel entonces recién
se estaba creando, pero no pudo hacerlo porque no tenía estudios
secundarios. No obstante, en su época recluta pudo viajar en la
Fragata Sarmiento y en el Explorador La Rioja. En ese período comenzó
a explorar sus habilidades periodísticas escribiendo folletines
policiales que hacía circular en los barcos.
Al ver frustrado su deseo de convertirse en marino profesional decidió
ingresar en la policía, en donde logró destacarse como adiestrador
de los perros de la fuerza.
Definitivamente radicado en Buenos Aires y contando con tiempo libre fuera
de sus tareas, aprovechó la proximidad de su vivienda con distintas
academias de enseñanza para estudiar inglés, dibujo, pintura,
acordeón a piano y fotografía.
Con el paso del tiempo fue haciendo varios amigos, la mayoría de
ellos eran jóvenes de clase social alta y tenían relación
con la industria cinematográfica, que en esos años era muy
importante. Así se vinculó con el cine y llegó a
formar parte de una empresa dedicada a producir películas y hasta
trabajó como extra en algunos filmes bajo el nombre artístico
de Alfredo Sayres.
En esa misma época contrajo matrimonio con su novia de toda la
vida, Tomasa Fernández, quien también nació en la
localidad de Cascallares y el mes próximo cumplirá 89 años.
Mil fotos para la historia
Si bien su familia no tiene precisiones sobre la forma
en que Alfredo llegó a trabajar como fotoperiodista, sí
se sabe que en los primeros meses del gobierno de Juan Domingo Perón
se encontraba trabajando en el diario Democracia, medio al que ingresó
desde su apertura y en el cual alcanzó el cargo de Supervisor General
del Departamento de Fotografía.
Sus habilidades como reportero hicieron que fuera escogido para fotografiar
a Eva Perón en todas sus actividades públicas, lo cual lo
convirtió, junto a otros tres colegas, en uno de los fotógrafos
personales de la esposa del Presidente de la Nación, función
que desempeñó hasta el fallecimiento de la emblemática
figura del peronismo.
Tras la muerte de Evita, Mazzorotolo solicitó ser transferido al
área de presidencia, de modo que también llegó a
ser fotógrafo personal de Juan Domingo Perón hasta su derrocamiento
en el año 1955.
Durante esta etapa de su vida profesional, "El Inglés",
tal como lo llamaban sus compañeros del diario Democracia debido
a su excelso dominio de esa lengua, obtuvo alrededor de mil imágenes
en placas de vidrio y acetato de diversos tamaños. Todas esas fotografías
-unas 600 de Evita y 400 del ex presidente Perón-, integran actualmente
la colección "Alfredo Mazzorotolo", que es administrada
y conservada por María Teresa, una de las dos hijas que tuvo el
fotógrafo.
Veinte años bajo tierra
Pero la amplísima colección fotográfica
propiedad de la familia Mazzorotolo no existiría hoy si no fuera
por los rápidos reflejos que tuvo Alfredo cuando advirtió
que la denominada Revolución Libertadora de 1955 se haría
del poder y destruiría todo aquello que recordara a Juan Domingo
Perón y Eva Duarte.
Por ello, poco antes de la caída del peronismo Alfredo resolvió
que era un buen momento para hacer un viaje a su terruño con el
fin de visitar el campo que poseía en la zona junto a su hermano.
"En los días previos al estallido de la revolución
decidió llevarnos a mi mamá y mi hermana a Cascallares por
el riesgo que corríamos en la capital", le dijo María
Teresa a "El Periodista", e inmediatamente aclaró que
ellas y su padre no eran los únicos ocupantes del automóvil,
también "llevó su archivo fotográfico personal
que logró rescatar de la oficina de la editorial".
Una vez llegados al establecimiento rural, quien había sido uno
de los fotógrafos personales de Evita se encargó de cavar
un pozo lo suficientemente profundo y amplio en algún lugar del
predio para ocultar aproximadamente mil fotografías. "El no
manifestó a nadie acerca del entierro de las fotos para evitar
crear problemas dada la época que corría", dijo María
Teresa.
Dos décadas después de aquellos tiempos difíciles
para los partidarios del peronismo, los Mazzorotolo decidieron vender
sus tierras en Cascallares. Así fue como Alfredo realizó
un último viaje al lugar que lo vio nacer, esta vez para reencontrarse
con un tesoro fotográfico que había estado esperando 20
años bajo la tierra la posibilidad de volver a ser revelado.
Sin embargo, el abultado archivo visual no se haría público
hasta el año 2001, tres años después del fallecimiento
del fotógrafo, que se produjo el 19 de junio de 1998, cuando tenía
84 años.
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"Colección
Mazzorotolo"
Alfredo Mazzorotolo había sabido cuidar
tan bien el secreto de las fotos de Evita y Perón que su
propia hija recién supo de la existencia de las mismas y
de la sorprendente historia que las rodeaba en el año 1996,
cuando los editores del libro "Evita, el retrato de una vida"
contactaron al fotógrafo para adquirir los derechos de publicación
de alguna imagen de la mujer argentina más conocida en el
mundo.
"Allí descubro asombrada que existía un material
impresionante en cuanto a cantidad y calidad. A partir de ese momento,
si bien las fotos siguieron quedando en su poder, me pidió
que las cuidara", explicó Teresa.
"A su muerte este material pasó a ser patrimonio de
la familia y yo su administradora. Con ellas decidí, después
de pensarlo mucho, hacer algo en su memoria. Así surgió
la idea de digitalizarlas y con la Fundación Epson, que puso
los soportes técnicos, se realizó la primera muestra
en lo que hoy es el Museo Evita".
La exposición que refirió Mazzorotolo a "El Periodista"
se realizó desde el 13 de septiembre al 13 de octubre de
2001 en el Instituto Nacional de Investigaciones Históricas
Eva Perón.
Tras aquella primera aparición pública, las fotografías
que Alfredo tomó entre los años 1947 y 1954 fueron
colgadas en las paredes del Centro Cultural Recoleta, la Villa Victoria
Ocampo de Mar del Plata, en la Secretaría de Cultura de Santa
Fe, en la casa de Carlos Gesell en el balneario homónimo
y en otros lugares del país. Además, hubo presentaciones
de algunas imágenes en San Pablo, Brasil.
Este año, en el transcurso de un acto recordatorio del fallecimiento
de Evita realizado en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno,
la hija del reportero gráfico nacido en el partido de Tres
Arroyos le entregó al presidente Néstor Kirchner y
a su esposa, Cristina Fernández, una copia enmarcada de una
de las imágenes de Duarte realizada por su padre. Como parte
del mismo evento, en el Salón Colón de la Casa Rosada
se exhibieron 70 fotografías pertenecientes a la colección,
las que poco después se presentaron en el Colegio Mayor Argentino
de Madrid.
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