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Fragata Libertad

Jorge Medina

Germán Quijada

 

 


EMBAJADORA DEL PUEBLO ARGENTINO, LA FRAGATA LIBERTAD
GUARDA ESTRECHA RELACION CON LOS TRESARROYENSES

Para la Libertad

Hace pocos días la Fragata Libertad inició su XXXVII viaje oficial por el mundo. Embajadora del pueblo argentino, la nave guarda estrecha relación con los tresarroyenses. El ingeniero Amelio D'Arcangelo, nacido en esta ciudad, trazó sus líneas. Y el artista local, Jorge Medina, elabora las maquetas que la Armada entrega como obsequio a las autoridades de los países que visita. Por si la vinculación fuera escasa, antes de emprender la travesía por los mares del orbe, tres vecinos fueron invitados a la última prueba de entrenamiento. Uno de ellos, el médico Germán Quijada, compartió su experiencia con "El Periodista"

Nació hace cinco décadas y la bautizaron Libertad, en honor al privilegio más importante que detentan los seres humanos. Entrelazada con los vientos, impulsada por las velas, guiada por un singular destino que continúa vigente, navega desde 1963 por las latitudes del mundo, con la misión de difundir las bondades del país que le dio vida. Y como embajadora en cada uno de los sitios que visita permite que el extranjero conozca la realidad geográfica, cultural y productiva de la Argentina, estableciendo un vínculo que nos conecta al resto del mundo.
En ese cometido, los tresarroyenses han tenido y tienen un importante papel. El gestor del anteproyecto de la Fragata, construida en 1956 en los Astilleros y Fábricas Navales de Río Santiago, fue un nativo de estas tierras: Amelio D´Arcangelo; y quien elabora el obsequio oficial que la Armada entrega a los referentes del país que los recibe, es Jorge Medina, artista local que desde hace una década diseña y confecciona de manera artesanal réplicas de la Fragata Libertad.
La vinculación con el barco sigue aún vigente. En el último viaje de prueba y entrenamiento, durante los primeros días de mayo, antes de zarpar oficialmente, vecinos tresarroyenses fueron invitados a través del Instituto Browniano a conocer el arte de la navegación en un recorrido que duró un día y medio partiendo de la base naval de Puerto Belgrano con destino a Mar del Plata.
De la comitiva formó parte el médico German Quijada, un apasionado de la navegación, quien le obsequió al capitán del barco, Andrés Di Vincenzo, un artículo de "El Periodista" que destacaba la figura de Amelio D´Arcangelo como el autor del dibujo de lo que hoy es la Fragata, dato que desconocían personalidades de la Armada. El informe gestado por este periódico fue ubicado en un lugar destinado a conservar obras y publicaciones en torno al barco insignia.
Como buen aficionado del mar, embarcarse en la Fragata significó para Quijada una experiencia única. Sobre todo porque "la artesanía de navegar es la misma que conquistó al mundo y hay toda una tradición de marinería y destrezas del mar. Ver la maniobra fue interesante porque es todo manual, artesanal, como se navegaba a vela hace dos siglos", comentó rememorando el viaje.
Antes de zarpar de Puerto Belgrano, se efectuó una ceremonia protocolar a cargo de los miembros del pelotón de infantería de marina, que es la fuerza de combate de la Armada, utilizada habitualmente para rendir honores y para mantener la seguridad a bordo. Durante el recorrido, los invitados pudieron acceder a cada dependencia del navío y apreciar el trabajo de los oficiales y suboficiales encargados de las operaciones que guiaron el buque a buen puerto.
El cerebro de la embarcación está en el puente, donde se comanda siguiendo las cartas de navegación, ordenando el despliegue o el amarre de las velas. Es la potencia del viento la que impone las estrategias a seguir y son las 27 velas las que gobiernan el trayecto.
La Fragata tiene tres palos: trinquete, mayor y mesana que van aparejados con velas cuadras, cangrejas y cuchillos. Cada vela, cada cabo, cadenas y cables tienen su nombre. Por la particularidad de sus velas, el navío es una fragata. "Las fragatas pueden tener más mástiles, pero siempre con esas características de velas. Si fuera igual pero más chica se llama corbeta", detalló minuciosamente Quijada, un autodidacta de la navegación.
Si el viento sopla hasta 30 nudos, el buque avanza impulsado por el despliegue majestuoso de las telas blancas que sostienen sus mástiles. Y para los días calmos, la vela número 28 se constituye en la fuerza motriz: dos motores diesel de 1200 caballos de potencia actúan como propulsor auxiliar.
La destreza de los cadetes admiró a la tripulación, en momentos en que el viento ejercía su poderío. Allí el sistema de comunicación tomó protagonismo, sincronizando las actividades mediante un silbato, conservando las tradiciones de la época que la vio emerger. Desafiando los factores naturales y con el riesgo de trabajar a la deriva, un grupo de diez guardiamarinas sube a la altura de los mástiles para cumplir el deber de recoger las velas sobre los palos transversales.
Ya cercanos al puerto "se amarraron las velas y subió un práctico, que es un experto que se hace cargo de la comandancia del buque hasta arribar a destino", mencionó Quijada, quien anhela como un sueño ser invitado a realizar el viaje oficial.
El recorrido hasta Mar del Plata sirvió de prueba y de entrenamiento a la tripulación que zarpó el 24 de mayo en el XXXVII viaje de instrucción para surcar, durante seis meses, las infinitas rutas de los mares, llevando con orgullo la tarea de difundir la estirpe del pueblo y de la nación Argentina. Durante esta travesía, la Fragata participará de un conjunto de competencias y eventos marítimos y en los puertos que visite en América y Europa, se montarán sobre su cubierta muestras turísticas de la Argentina.
Además de visitar consulados y embajadas, los tripulantes llevan otra misión. "A raíz de que la marina, como todas las fuerzas armadas está tan desvalorizada, este año están haciendo toda una campaña de relaciones públicas e invitaron a los egresados con medallas de oro de las universidades estatales y privadas", explicó Quijada. De esta manera, contribuirán con su excelencia académica a la política exterior, estrechando vínculos profesionales y de amistad con las armadas internacionales, para favorecer los intereses de la Nación.
Durante su itinerario, el buque-escuela, donde ya se han formado más de 10 mil guardiamarinas, visitará dos puertos del sur argentino y recalará en países como Chile, Perú, Panamá, Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Holanda, Francia, España y Brasil, continuando la vieja tradición de amistad internacional y dejando a su paso un recuerdo del pueblo argentino, en el que también contribuyeron integrantes de nuestra comunidad.

JORGE MEDINA

El maquetero de la Armada

El azar hizo que las maquetas que Jorge Medina confeccionaba como un hobby, hoy se encuentren en los lugares más recónditos del mundo, como un recuerdo del paso de la Fragata Libertad.
Hace diez años, desde distintos estamentos, las Fuerzas Armadas le encargan sus creaciones para obsequiarlas en visitas diplomáticas, brindar un reconocimiento a la trayectoria de los oficiales retirados o bien ornamentar espacios vinculados con las fuerzas castrenses.
Su afición por los barcos nació de muy pequeño y Medina no le encuentra explicación. "No sabría decir de donde proviene mi vocación. Cuando era chico, y se formaban charcos en la esquina de mi casa, me gustaba hacer barcos para jugar".
De grande, en sus ratos libres, alternaba su actividad bancaria ideando buques en botella, y más tarde cambió la técnica para confeccionar réplicas en madera porque, según dice, "así lucían mejor los barcos modernos de la Armada".
El contacto con esa institución surgió por casualidad, merced a algunos amigos vinculados a las fuerzas militares, a los que había obsequiado las maquetas que elaboraba en forma artesanal.
Un capitán retirado del Instituto Browniano de Bahía Blanca vio un barco en botella que había confeccionado y quiso conocer el resto de sus obras. Viajó especialmente a esta ciudad y a los 15 días, a través de la Base Naval bahiense, solicitó las maquetas que Medina atesoraba en su casa para exponerlas. A partir de entonces, el artista se convirtió en el maquetero oficial de la Armada y lo llaman desde distintos estamentos con pedidos particulares de navíos, aviones y emblemas que guardan relación con la fuerza castrense.
Para el operativo UNITAS, que se realizó hace dos años y donde intervinieron barcos argentinos, uruguayos, brasileros, norteamericanos y franceses, el tresarroyense fue el encargado de reproducir los modelos de cada navío, que fueron expuestos en el hangar de un destructor argentino en Ushuaia.
Para confeccionar la maqueta de la Fragata, miembros de la Armada le enviaron el dibujo del proyecto original. La creación de Amelio D´Arcangelo emula el casco de un barco mercante de la época en que los ingleses traficaban a través de la ruta del té, navegando de oeste a este hasta llegar a Medio Oriente en busca de especias. Ese dibujo lo llaman clippers, que significa "el mejor de su clase".
Los dos creadores locales, que compartían su afición por los barcos, no llegaron a conocerse. Medina recuerda este hecho con pesar: "Cuando Amelio D´Arcangelo estuvo en Tres Arroyos hace un año y medio, me habló por teléfono y lo invité a mi casa. Pero esta visita no llegó a concretarse. Pensé en enviarle una maqueta a Estados Unidos, pero después supe que falleció".
El autor de los 60 cuadros que hoy viajan a bordo de la Fragata Libertad, desconocía el buque cuando empezó a elaborar en menor escala, el diseño del barco insignia argentino. Su deseo de conocerla, lo llevó a inventar un artilugio que le permitió acceder a las dependencias del navío. Para ello, preparó un barco dentro de una botella y engañó al guardia con el argumento de que tenía que entregar ese presente al capitán.
Ya conociendo la obra de su inspiración, advirtió que sus pequeñas fragatas de madera balsa distaban muy poco de la original. Y en las próximas sólo aplicó algunos retoques.
Medina siente una doble recompensa cada vez que, con sus manos, le da forma a su idea original, porque no sólo vuelca en ella toda su pasión, sino que siente el orgullo de saber que su creación se encuentra dispersa en los lugares más impensados del mundo


 
 
El Periodista de Tres Arroyos.
Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires, República Argentina