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PERSONAJES ILUSTRES DE LA PATRIA CHICA
QUE HAN DADO SU NOMBRE A CALLES TRESARROYENSES
Callejeros por derecho propio
Entre calles y pasajes, doce arterias de Tres Arroyos
llevan el nombre de personajes ilustres de la Patria Chica. En algunos
casos, como Istilart y Volponi, sus historias son por todos conocidas.
Pero, por ejemplo, ¿quiénes fueron Pedro N. Carrera, Domingo
Vázquez y Sebastián Costa?. "El Periodista" formuló
esta pregunta a diez personas elegidas al azar. De ellas, sólo
una tenía cierta idea de la respuesta. Las restantes manifestaron
su más absoluto desconocimiento. "Hombres que tienen calle"
se llama este dossier de investigación, que incluye, además
de los nombrados, las crónicas de vida de Enrique Betolaza, Emilio
de la Calle, Antonio Maciel, Mateo Mastronardi, Teófilo Gomila,
Luciano Cieza y Domingo Dameno
JUAN B.
ISTILART
El nombre de la industria |
"Quiero mucho a Tres Arroyos, porque Tres Arroyos
me quiso mucho a mí", manifestó Juan Bautista Istilart
cuando rechazó la sugerencia de instalar su fábrica en Bahía
Blanca, donde tendría un mercado más rentable. Y este afecto
lo demostró a lo largo de su vida, unida al progreso del agro,
la región y las instituciones sociales.
Aquel niño francés que llegó con apenas diez años
a la Argentina para desarrollar tareas rurales, nunca imaginó que
su nombre iba a alcanzar prestigio internacional. En 1879, con 20 años,
pisó por primera vez Tres Arroyos e ingresó como empleado
administrativo en el molino Mayolas. Abandonó el trabajo al poco
tiempo, y adquirió un crédito para comprar una trilladora,
con la que se desempeñó como contratista rural. Su afición
por la mecánica y el campo, lo decidió a construir un aparato
que facilitara el trabajo y, después de tres años de ensayo,
en 1903 surgió el embocador Istilart, eficaz para el traslado de
gavillas. Fue Teófilo Gomila quien le cedió un terreno frente
a la plaza San Martín, para inaugurar el primer taller mecánico,
precursor de lo que sería la fábrica industrial más
importante de la región. Ciudad y fábrica crecieron juntas
y de a poco fueron expandiéndose por el país y el mundo
las maquinarias que llevan el sello de su creador.
Pero Istilart no solo circunscribió su vida a la industria. También
participó en la construcción del Hospital Pirovano, fue
miembro y colaborador de la mayoría de las instituciones locales
y presidente de la Liga de Industria y Comercio. La confianza que generaba
su figura, hizo que en 1931 lo nombraran director del Banco Comercial,
en una época de crisis que llevó a los clientes a retirar
sus depósitos, provocando un desequilibrio fiscal que derivó
en la suspensión de pagos de la entidad. El mismo día que
Istilart asumió, los depósitos volvieron al Banco, en una
clara muestra del respeto a su presencia.
El día de su muerte, el 27 de junio de 1934, el velatorio se realizó
en el palacio municipal y los comercios permanecieron cerrados, en señal
de duelo por quien fomentó, durante cuatro décadas, el progreso
de la ciudad. En septiembre de ese mismo año, el intendente interino
Pedro Irigoyen dispuso dar el nombre de Juan Bautista Istilart a la calle
Juramento.
ENRIQUE
BETOLAZA
La vida por la verdad |
"El buen periodista debe tener pasión irreductible
por la verdad", asegura García Márquez. Y esa definición
cabe perfectamente en la vocación de Enrique Betolaza, un periodista
de ley, que dejó la vida por expresar su verdad, víctima
de un atentado criminal en enero de 1917.
Nacido en Dolores en 1873, se radicó a los 20 años en Tres
Arroyos, donde fue nombrado un año más tarde con el cargo
de secretario municipal. Era un activo militante de las filas radicales,
desde donde luchó por el fortalecimiento de la democracia y por
fomentar la participación ciudadana en la política.
Con la firme convicción de que la opinión pública
no podía estar ajena a los acontecimientos nacionales e internacionales,
dio origen el 14 de septiembre de 1902, junto a Ricardo Fernández,
al semanario La Voz del Pueblo, la piedra basal de lo que se transformaría
en un periódico centenario. Los dirigentes políticos de
entonces eran intolerantes con la actividad periodística y más
de una vez irrumpieron en la sala de redacción, censurando informaciones
que consideraban opositora a su tendencia ideológica. Con la revolución
de febrero de 1905, se interrumpió la aparición del semanario,
aunque meses después volvió a salir a la calle, esta vez
como diario. Bajo la dirección de Betolaza, adquirió un
estilo particular, siendo un legítimo representante de "la
voz del pueblo", que expresaba la realidad sin temor a represalias.
Betolaza dejó la dirección en 1907, para hacerse cargo de
la gerencia de La Previsión, aunque continuó siendo un importante
colaborador en las páginas del diario. Su acción se extendió
a otras instituciones sociales: fue secretario del Tiro Federal y gestor
de las obras del polígono, además de socio fundador del
Banco Comercial, del Molino Americano y la Biblioteca Pública Sarmiento.
EMILIO
DE LA CALLE
Al maestro con cariño |
Al profesor Emilio de la Calle se le deben las conquistas
iniciales logradas por la juventud en la enseñanza secundaria,
que en la década del 20 no existía en la ciudad. Fue su
trayectoria educativa y su afán por el progreso académico
el que le valió el homenaje urbano.
De origen español, llegó a Tres Arroyos muy joven, en 1922,
luego de haberse graduado de Licenciado en Filosofía y Letras en
la Universidad de Salamanca. Ese mismo año, gracias a un crédito
bancario, fundó el colegio secundario Bartolomé Mitre, que
empezó a funcionar en el local del Colegio Sarmiento, en Falucho
661, que era de exclusiva enseñanza primaria. Inmediatamente la
institución fue incorporada a la enseñanza oficial. En el
Mitre, el profesor de la Calle luchó con tenacidad para llevar
adelante su obra y de sus aulas egresaron los primeros siete bachilleres
tresarroyenses con estudios secundarios cumplidos en la ciudad.
En 1929, a instancias del diputado nacional Antonio Maciel, se creó
el Colegio Nacional, que empezó a funcionar un año más
tarde. La integración de los cinco años de bachillerato
se debió al aporte de los alumnos del colegio privado fundado por
de la Calle, a quien como distinción a su capacidad se propuso
el máximo de las horas cátedra de matemática y castellano.
El profesor murió el 9 de febrero de 1960. Tres años después,
bajo la jefatura municipal de Anker A. Keergaard se resolvió "dignar
con el nombre de Emilio García de la Calle, a la prolongación
de la calle Talcahuano".
ANTONIO
MACIEL
Voz y voto |
Antonio Maciel nació en 1884, junto con la ciudad.
Como periodista, médico y dirigente político se comprometió
en cuerpo y alma con la realidad del pueblo que lo vio nacer. Su figura
cobró relevancia a raíz de su destacado papel en la política
local y nacional. Fiel a los principios doctrinarios del partido fundado
por Alem, combatió con la palabra por las libertades públicas
y el afianzamiento de los valores democráticos.
En la década del 20, la Unión Cívica Radical se dividió
en dos líneas disidentes: una encabezada por él, a cuyos
adherentes se llamó "macielistas" y la dirigida por Antonio
Costa y sus seguidores "costistas". Las elecciones internas
le dieron amplia mayoría al macielismo, por lo que el doctor pasó
a ejercer la presidencia del Comité Enrique Betolaza. En 1926 fue
electo intendente municipal y dos años más tarde diputado
nacional, desde donde impulsó la creación del Colegio Nacional
y de la Escuela de Artes y Oficios -hoy escuela de Educación Técnica-.
Antes había ejercido el cargo de edil del Concejo Deliberante y
ocupó un escaño en la Cámara de Senadores y de Diputados
en la provincia.
Pero sin duda su actividad más importante fue el periodismo, que
se convirtió en el eco de su compromiso con la verdad. En 1928
se hizo cargo de la empresa editora de La Voz del Pueblo, sustituyendo
a la sociedad que se había formado diez años atrás,
convirtiéndose en el gestor de la evolución y progreso del
diario centenario. En 1938 asumió la dirección de la publicación,
que cobró gran impulso a raíz de su esfuerzo por consolidarlo,
mejorando la presentación gráfica y el tratamiento informativo
e incorporando los medios técnicos acordes a las exigencias del
periodismo moderno.
El 26 de enero de 1967 murió en capital federal, afectado por una
grave enfermedad. Doce años después, el 14 de septiembre,
en coincidencia con el 68 aniversario del diario, el jefe comunal Oriente
Blas Calabrese impuso su nombre al pasaje que circunda la Plaza San Martín,
como distinción a quien "estuvo al servicio de la verdad de
Tres Arroyos y del país, en la sana crítica en defensa de
los principios espirituales y morales del pueblo y las instituciones,
con la franca claridad y la noble inspiración que la argentinidad
aguarda de nuestro periodismo".
MATEO
MASTRONARDI
"La hora" del periodista |
En un contexto de intolerancia política hacia
la prensa opositora, salió por primera vez a la calle "La
Hora", el 15 de diciembre de 1933, como un diario vespertino que
más tarde se convirtió en matutino. Mateo Mastronardi, en
ese entonces, era el subdirector de "La Voz del Pueblo", y por
su actividad fue detenido durante un tiempo a raíz de un presunto
desacato hacia el presidente de la República.
La vocación periodística era su principal pasión:
en 1918 había fundado un periódico llamado "Nosotros"
que tuvo vida efímera, trabajó en el diario "Provincia",
fue director de "El Mercurio" y de "El Heraldo" de
Gonzáles Chaves, antes de ingresar a "La Voz del Pueblo".
En 1937, con el objetivo de desarrollar un periodismo ágil, activo
y combativo, Mastronardi se incorporó a "La Hora". Su
compromiso profesional lo tornó un ejemplo para cronistas y gráficos
que pasaron por la redacción. No eran tiempos fáciles para
los periodistas de aquel entonces, pero la amenaza de la tendencia política
de turno, no amedrentaba a Mastronardi para expresar su verdad.
A principios del 40, constituyó junto a Félix Rodríguez
y Dacio Fernández, una sociedad para hacerse cargo del diario,
transformándose en propietarios de la empresa. Mateo asumió
la dirección, forjando una meritoria trayectoria periodística
y promoviendo una férrea defensa de los valores civiles. También
fue un activo militante de las filas radicales, y representando a su partido,
obtuvo los cargos de concejal municipal y diputado de la legislatura bonaerense.
Murió el 8 de marzo de 1964, mientras se desempeñaba como
presidente de la Caja Nacional de Previsión Social para periodistas
y gráficos. Fue el intendente Oriente Blas Calabrese, quien decidió
reconocer su trayectoria, imponiendo el 14 de septiembre de 1979, su nombre
al pasaje que circunda la Plaza San Martín, homenaje que calificó
como "un acto de justicia" a quien "cumplió su misión
específica con nobleza, honradez, dignidad y patriotismo, con responsabilidad
y elevado juicio".
PEDRO
N. CARRERA
Político de raza |
Pedro Nicolás Carrera empezó a ser protagonista
de la vida pública de nuestra ciudad, aun antes de su fundación.
Nativo de Tandil, en 1875 adoptó las tierras de nuestra región,
cuando aun estaban vigentes los malones indígenas, para comenzar
sus actividades rurales en el establecimiento "La Ballena".
Diez años más tarde, la figura de quien alcanzó prestigio
gracias a su notable actuación en el Partido Nacional, se perfilaba
como dirigente en el fermento político de la sociedad tresarroyense.
Su nombre se incluye dentro de los fundadores de Tres Arroyos, ya que
eligió la ubicación del pueblo que se consolidó en
1885.
La primer comisión municipal, que era el órgano ejecutivo,
quedó conformada el 9 de julio de ese mismo año, presidida
por Juan Camet y secundado por Pedro N. Carrera y José Escobar.
A partir de 1893, y durante más de una década, Carrera se
mantuvo en las máximas jerarquías de la estructura administrativa
municipal, lo que le generó varios cuestionamientos de la oposición.
Fue elegido jefe comunal en 1896. Hasta 1917 fue reelecto sucesivamente
para formar parte de la comisión municipal.
Su accionar político en la comisión permitió recuperar
el crédito, perdido por falencias administrativas anteriores, lo
que posibilitó dotar de servicios públicos a la ciudad y
formular proyectos para abrir camino al nacimiento de un pueblo pujante.
En su carrera política, ocupó el cargo de diputado nacional
por la Sexta Sección Electoral y fue fundador y jefe del Partido
Conservador, un comité compuesto de estancieros acaudalados, a
los que se conocía como "vacunos", disidente al partido
Unión Provincial que apoyaba la candidatura presidencial de Carlos
Pellegrini.
Carrera murió en 1915. En febrero del año siguiente, el
Concejo Deliberante presidido por José Retribi, decidió
homenajearlo imponiendo su nombre a una calle tresarroyense.
TEOFILO
GOMILA
El libre del sur |
En 1885, Gomila fue testigo y partícipe de la
creación de Tres Arroyos. Este uruguayo, que se instaló
en nuestras tierras en 1878, había sido un activo protagonista
de las campañas militares en su país, hasta que renunció
a su grado militar para embarcarse hacia la Argentina. Se dedicó
a las actividades rurales y formó parte de la lucha contra los
malones indígenas que acechaban las pampas.
Una vez conformada la estructura municipal, fue designado presidente de
la Comisión de Tierras y desde 1887 hasta el '91, presidió
los asuntos educativos tresarroyenses desde el Consejo Escolar. Durante
su gestión, se colocó la piedra fundamental para edificar
las instituciones escolares en la planta urbana.
El primer semanario, que inauguró el periodismo local y se convirtió
en protagonista de hechos políticos que dejaron huellas en nuestra
sociedad, fue fundado por Gomila: "El Libre del Sur", un periódico
que nació el 9 de julio de 1887, con información política,
literaria y comercial. Desde sus páginas, con un lenguaje conciso
y directo, Gomila convocó al pueblo a presentarse por primera vez
a las urnas, criticó a los que se abstenían de participar
en la vida política y denunció corrupciones, además
de divulgar las virtudes que creía dignas de ser reconocidas por
la opinión pública. Sus juicios críticos hacia el
gobierno, le valieron ser víctima de un atentado criminal, en 1892,
del que salvó milagrosamente la vida.
Como político, tuvo una destacada actuación presidiendo
la Liga del Sur, agrupación que nucleaba a los partidos de la Sexta
Sección Electoral. Durante la revolución de 1890, su vocación
militar y su compromiso ideológico, hizo que formara un batallón
de 600 hombres, llamado Máximo Paz, para apoyar al gobernador provincial.
Gomila murió el 22 de febrero de 1917 y tres años más
tarde, su nombre fue incorporado al homenaje urbano, reemplazando a la
denominación de la calle Cuyo.
DOMINGO
VAZQUEZ
El primer concejal |
Cuando se iniciaba la vida política en Tres Arroyos
en 1885, Vázquez, un activo dirigente del Partido Unión
Cívica, fue designado por elecciones directas, como presidente
del primer Concejo Deliberante, asumiendo las facultades legislativas
conferidas por la ciudadanía, abocándose íntegramente
a resolver los problemas que se presentaban en la organización
de la estructura política, económica y cultural del pueblo
naciente. Si bien su gestión fue corta, los logros que obtuvo perduraron
para siempre como base en la formación de una ciudad que comenzaba
a delinearse.
En permanente contacto con el ministro de gobierno de la provincia, Nicolás
Achaval, pidió y obtuvo autorización para otorgar licencias
provisorias de tierras, a través del municipio, para la gente que
solicitaba permiso para habitar la ciudad. Así, Tres Arroyos fue
poblando sus espacios, con ciudadanos dispuestos a trabajar por el crecimiento
urbano.
Los rumores de que el pueblo sería llamado Juan de Garay, fueron
despejados por Vázquez, quien planteó ante el ministro de
gobierno, el deseo de los vecinos de mantener la denominación originaria,
por lo que, después de sus gestiones, se declaró oficialmente
que el nombre de nuestra ciudad sería desde ese entonces y para
siempre: Tres Arroyos.
El 17 de junio de 1916, cuando José Retribi presidía el
Concejo Deliberante, se modificó la ordenanza 99, cambiando la
denominación de la calle Figueroa Alcorta por Domingo Vázquez,
en distinción a su accionar político.
SEBASTIAN
COSTA
Empresario previsorr |
Sebastián Costa se destacó por estimular
el crecimiento económico de la ciudad. En 1905, con capitales locales,
constituyó la Sociedad Anónima de Seguros contra Incendios
"La Previsión", con el fin de ampliar el campo comercial
y defender el principio de previsión. Elegido como primer presidente
del directorio, en poco tiempo expandió el capital y formó
una empresa sólida y firme, baluarte del desarrollo mercantil,
que fue avalada por comerciantes, industriales y vecinos.
El Banco Comercial de Tres Arroyos, que abrió sus puertas por primera
vez en 1907, lo tuvo entre sus fundadores. Con un capital inicial muy
limitado, pero con la clara convicción de contribuir a la evolución
económica local, Sebastián Costa ocupó la primer
presidencia del directorio de la entidad, y su gestión fue recordada
por el apoyo que brindó a las empresas incipientes, a través
del crédito, que se constituyó en promotor de una nueva
etapa en la vida comercial. Al poco tiempo, y gracias al accionar del
directorio, el Banco alcanzó una capacidad sólida y rentable.
El excelente desempeño de Costa lo llevó a ser reelecto
nuevamente en el directorio, en momentos en que el país vivía
una aguda crisis económica que arrasó con entidades financieras
y generó, en muchas de ellas, la liquidación total del capital.
En esta oportunidad, los directivos del Banco Comercial actuaron con inteligencia
y precaución, por lo que el banco no perdió la solvencia
que había logrado en esos años.
Como protagonista de varias instituciones públicas, se destacó
además por su paso en la Sociedad Italiana, ya que impulsó
desde la presidencia el establecimiento de un edificio digno de la colectividad.
Luciano Cieza, oriundo de Las Flores, hizo de su vida
un apostolado de la medicina. Obtuvo el título de cirujano en 1911,
e inmediatamente se trasladó a Tres Arroyos para forjar en esta
ciudad su vida profesional y familiar.
El 27 de julio de 1924 se inauguró el Hospital Pirovano, fruto
del esfuerzo de una comisión vecinal encabezada por Juan B. Istilart,
que organizó una colecta pública para solventar la instalación
de una sede sanitaria. Desde ese momento, hasta 1930, Cieza asumió
la dirección profesional y técnica del servicio de salud
integral, que fue creciendo en sus prestaciones y que formó, en
el plano académico, a numerosos profesionales que iniciaron sus
prácticas médicas en el nosocomio. Al mismo tiempo, Cieza
ejerció como médico de los trabajadores ferroviarios.
Cuando cesó su cargo en el Hospital Público, el cirujano
se abocó a la iniciativa de crear una clínica privada para
prestar servicios de salud: junto a los doctores Sellanes y Alberto Cier,
fundaron el Sanatorio Policlínico que condujo Cieza hasta su fallecimiento,
el 3 de febrero de 1940.
El pasaje comprendido entre el palacio municipal y la Iglesia, fue bautizado
con su nombre el 24 de noviembre de 1959, durante la intendencia de Félix
Larsen, en honor de quien hizo de su vida un apostolado de la medicina.
DOMINGO
DAMENO
Todo un doctor |
Domingo Dameno consagró su vida al ejercicio de
la medicina, con profesionalismo y un gran sentido humano. Nació
en Dolores en 1893, y en su juventud se trasladó a Buenos Aires,
para cursar estudios universitarios en la Facultad de Medicina.
Como académico, tuvo un destacado papel en el área de investigación
y, con sólo 25 años, obtuvo una distinción nacional
a raíz de sus estudios sobre transfusión de sangre.
Cuando se habilitó por primera vez el Hospital Pirovano, cuya dirección
estaba a cargo del médico cirujano Luciano Cieza, se le otorgó
a Dameno la conducción de los consultorios externos, demostrando
excelentes cualidades para la organización, que contribuyeron al
mejoramiento del servicio en el establecimiento de salud.
Su pasión por la medicina lo llevó a incursionar en la docencia,
para volcar sus conocimientos entre los jóvenes, y lo hizo obteniendo
una cátedra como profesor en el Colegio Nacional.
Dameno sentía también gran afición por la política
y fue un militante activo de la Unión Cívica Radical.
Falleció el 30 de julio de 1946 y trece años más
tarde, un 27 de noviembre, bajo la gestión del intendente Pablo
Félix Larsen, el pueblo conmemoró su figura, imponiendo
su nombre al pasaje ubicado entre el palacio municipal y el Colegio Nacional.
HECTOR
R. VOLPONI
Héroe de Malvinas |
Héctor Volponi nació en Tres Arroyos
el 25 de junio de 1953 y de pequeño llevaba en la sangre el sueño
de volar. Sus padres lo apoyaban para que fuera piloto civil, antes de
que diera sus primeros pasos en la Aeronáutica Militar.
Siguiendo su objetivo, ingresó a la Sexta Brigada Aérea
de Tandil y, como Primer Teniente de aviación, a los 29 años
fue destinado al escuadrón de Río Grande, Tierra del Fuego,
para combatir en la guerra de Malvinas. En la ciudad serrana, dejó
a su esposa embarazada y a su pequeña hija de tres años,
a quienes nunca volvió a ver.
El 23 de mayo de 1982, en una misión de ataque a buques enemigos,
fue alcanzado por un misil de un Harrier inglés, que le provocó
la muerte en las costas del sur argentino. El piloto, al que sus compañeros
recuerdan por su "espíritu y garra", se convirtió
de esta forma en un héroe de guerra, al igual que los 54 integrantes
de la Fuerza Aérea Argentina caídos en combate. Sus restos
fueron hallados por infantes de Marina, en la costa de Bahía Elefante,
y sepultados en la ciudad mendocina de Maipú.
En homenaje a este héroe de guerra tresarroyense, los vecinos decidieron
que su nombre quedara plasmado para siempre en un pasaje de la ciudad
que le dio vida.
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