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de Tres Arroyos

 

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EN 74 AÑOS, 11 INCENDIOS SE PRODUJERON
EN EL CENTRO DE LA CIUDAD, 1 CADA 6 AÑOS Y MEDIO

Fuego contra fuego

Una ligera estadística, que puede sufrir variaciones contando otros siniestros menores, indica que en 74 años se produjeron 11 incendios en el centro de la ciudad, un promedio de 1 cada 6,5 años, lo que es mucho considerando la reducida superficie que ocupa. El primero, en 1929, fue en una casa de fotografía. El fuego más voraz lo sufrió también un comercio de ese rubro, pero en 1934. La lista de víctimas incluye a las recordadas tiendas "Casa Aduriz" y "Gath y Chaves". Nuevo dossier de investigación de "El Periodista"

Hasta los tresarroyenses menos memoriosos muy probablemente recuerden que hace unos dos años y medio, más específicamente el 28 de junio de 2001, un incendio provocó importantísimos daños en un gimnasio que estaba ubicado en el primer piso de un antiguo edificio situado en la calle Colón al 300.
Sin embargo, aunque pueda estar bien presente en la memoria de nuestra comunidad, no fue el único siniestro severo que ocurrió en el centro de la ciudad a lo largo de la historia. Muy por el contrario, el fuego que convirtió en cenizas al salón de ejercicios físicos solamente ocupa el último lugar de una larga lista de eventos similares que, desde la década del '20, afectaron a propiedades de la zona donde se concentra la actividad comercial y bancaria local.
Comercios dedicados a la fotografía, importantes tiendas de venta de ropa, una imprenta, domicilios particulares, oficinas y hasta dependencias del Registro Civil fueron devorados por incendios incontrolables que, en muchos de los casos, ocurrieron en épocas en las que la ciudad aún no contaba con un cuerpo de Bomberos Voluntarios.

El primero y el más voraz

Con sus cuerpos y sus mentes bien lejos de los "grandes negocios" que hacían los norteamericanos en Wall Street, los pobladores locales no imaginaban el 10 de junio de 1929, que cuatro meses más tarde desde el "gran país del norte" bajaría el sonido de un crac que abriría paso a la "gran depresión", ni que al año siguiente se comenzaría a vivir la tristemente célebre "década infame" en la Argentina y tampoco que en el último minuto de aquel lunes, el fuego produciría una de sus primeras huellas profundas en el centro comercial de Tres Arroyos.
Los noctámbulos que frecuentaban el "Bar Castilla" fueron los primeros en advertir que desde la casa de fotografía "Napoleón", la cual apenas estaba terminándose de instalar, emanaban gruesas columnas de humo gris que al ganar altura semejaban nubarrones de tormenta y permitían adivinar que el fuego que originaba el infrecuente espectáculo tenía la voracidad de un león famélico.
Sin permitirse siquiera apurar los tragos que tenían frente a sus ojos, el público del bar ganó la calle y comenzó a dar la voz de alarma a los vecinos, sobre todo a aquellos que dada la proximidad con el negocio corrían algún tipo de riesgo. En algunos casos hasta debieron introducirse en las habitaciones de personas que, entregadas al descanso, no se habían percatado del potencial peligro que corrían. De hecho, el siniestro amenazaba con llegar a todas las propiedades linderas, entre ellas la "Mueblería Sol de Mayo", "Mercería La Ideal", "Zapatería Boston" y algunos domicilios particulares.
Alertado también por el humo, el oficial de la policía que vigilaba la zona convocó a la mayoría de sus compañeros que se hallaban en servicio en ese momento. Así fue como agentes y vecinos unieron fuerzas para cortar los techos que estaban pegados a la casa fotográfica con el fin de evitar que el fuego se propague.
Las crónicas de la época dan cuenta que Manuel Ruiz, propietario de "La Ideal", abandonaba la sala del Teatro Español junto a su esposa precisamente en el momento en el que se producían todos los hechos descriptos y que inmediatamente se dispuso a colaborar en las tareas de extinción de las llamas. Por otra parte, mencionan que la propietaria de "Napoleón", Ana de Morghenstern, quien había enviudado recientemente, sufrió una aguda crisis nerviosa al tomar conocimiento de los sucesos.
El local siniestrado y otros edificios de los alrededores eran propiedad del señor Eduardo Cazalás, quien afortunadamente contaba con la cobertura de un seguro contra incendios que le posibilitó afrontar las cuantiosas pérdidas sufridas. Las pericias posteriores dictaminaron que un problema eléctrico pudo ser la causa de la deflagración.
Casi cinco años más tarde, el 14 de marzo de 1934, otro negocio dedicado a la fotografía, cuyo nombre era "La Artística", resultó totalmente destruido a causa de un incendio que se produjo alrededor de las 0:30. Comparado con lo ocurrido en 1929, este ataque de las llamas dejó un saldo más funesto, ya que también afectó a propiedades linderas, entre ellas el Registro Civil, y puso en jaque a toda una cuadra plagada de comercios y algunos domicilios particulares.
Propiedad de Abraham Babsky, "Fotografía La Artística" estaba ubicada en Betolaza 42. La noche del siniestro el señor Babsky y su esposa habían concurrido al cine, lugar donde en medio de la proyección se les comunicó lo que sucedía en su local.
Según el relato de los cocheros que tenían su parada sobre la Plaza San Martín, el primer evento que advirtieron fue la aparición de gruesas columnas de humo que surgían desde los techos y aberturas del edificio. De acuerdo a los mismos relatos, instantes después se oyó una gran explosión en el piso superior y las llamas se descontrolaron completamente.
Lógicamente, la alta combustibilidad de los materiales que había en el interior del negocio causó en pocos minutos un verdadero desastre ya que el fuego, incontenible con los escasos medios que se disponían en aquellos años, avanzó sobre las propiedades situadas al 50 y 52 de la mencionada arteria, donde se hallaban las oficinas del Registro Civil y del Registro Agrario respectivamente.
La alarma fue tal que la gran mayoría de los comerciantes retiraron la mercadería de sus negocios o se prepararon para hacerlo y los moradores de las viviendas próximas fueron evacuados. Transcurridos varios minutos desde el comienzo del siniestro, la acera de la plaza San Martín se había colmado de las existencias del Bazar "Los 95", por entonces ubicado en Colón y Betolaza, y algunos muebles de los vecinos que habitaban en el sector, entre quienes se encontraba la familia Vogelius.
En el Registro Civil, en tanto, las pérdidas fueron cuantiosas. Sólo lograron rescatarse los libros de ese año, pero el resto de los archivos, conformado por la documentación reunida durante 40 años, se convirtió en cenizas. Este hecho no causó pocos problemas a los tresarroyenses nacidos o afincados en la ciudad antes de 1934, ya que en el futuro la realización de ciertos trámites les obligaban a solicitar copias de la documentación quemada a la sede central del Registro de las Personas.
En consecuencia, aquella trágica madrugada del 14 de marzo dejó como saldo tres propiedades céntricas destrozadas, invalorable documentación perdida y, un dato más, la detención del señor Abraham Babsky, a quien inicialmente se lo consideró presunto causante del siniestro, debido a que las primeras pericias determinaron que el fuego había sido provocado intencionalmente.

Del '34 a la actualidad

Pero la nómina de comercios y oficinas céntricas devastados por las llamas no termina en los sucesos del '34, aunque éstos podrían ser considerados como los más serios ocurridos en el área desde la fundación de la ciudad. Presumiblemente, en el mismo año también se incendió "La Esmeralda", negocio que se dedicaba a la venta de telas y estaba ubicado en la esquina de Colón y Maipú. Sin embargo, los daños no alcanzaron la estatura de ninguno de los siniestros enumerados hasta aquí.
Pero antes de seguir avanzando en las fechas debe decirse que si el año 1934 fue altamente pirómano, 1929 no se le quedó atrás. Si bien no existen precisiones en la fecha, luego del comentado siniestro de la casa de fotografía "Napoleón", el fuego produjo importantes perjuicios en un comercio dedicado a la venta de ropa que estaba situado en Colón 329.
En 1936, más exactamente el 18 de abril, ardió la recordada tienda "Casa Aduriz", que estaba ubicada en la esquina de Colón y 9 de Julio, edificio que hoy ocupan varios locales, entre ellos uno dedicado a la venta de prendas infantiles. En aquel siniestro las pérdidas alcanzaron la notable suma de 450.000 pesos.
La década del '40 también tuvo sus episodios flamígeros en la zona comercial y bancaria de la ciudad. En julio de 1944 un incendio causó serios daños y pérdidas por 40.000 pesos en el depósito de papel de "Imprenta Minerva" que se encontraba en 9 de Julio entre Colón y Chacabuco. Dos años más tarde, en el mes de febrero, las llamas regresaron a la esquina de Colón y Maipú, pero esta vez para quemar oficinas y comercios.
Desde aquellos años hasta bastante después de la creación del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Tres Arroyos, que tuvo lugar el día 12 de enero de 1955, las flamas no produjeron ningún acontecimiento significativo en el área céntrica.
Sin embargo, la actividad ígnea regresaría con virulencia a mediados de la década del '60 ocasionando dos siniestros serios con apenas 48 horas de diferencia. El 14 de noviembre de 1965 una falla en la instalación eléctrica provocó un pavoroso incendio en la planta baja de la recordada tienda "Gath y Chaves". Considerables pérdidas en mercadería y otros bienes del local fue el corolario que dejó el fuego, que afortunadamente no alcanzó a dañar la planta alta del edificio ubicado en la esquina de Colón y 9 de Julio, exactamente donde actualmente funciona la sucursal de un banco.
Tan sólo dos días más tarde, el 16 de noviembre, aproximadamente a las 15 horas, ardió "Soraya", un local dedicado a la venta de artículos para damas y mercería que funcionaba en Hipólito Yrigoyen 60, cuyo propietario era el señor Felix Oscar Aim. El fuego se inició en una de las vidrieras a causa de un cortocircuito eléctrico y provocó considerables pérdidas a pesar de que fue rápidamente controlado por los bomberos. Además, se extendió al local vecino, una marroquinería y perfumería de nombre "La Perla", perteneciente a Epifanio Collazos.
Mucho más cerca en el tiempo se ubica el siniestro que causó notables perjuicios en el "Kiosco Acuario", que funciona en el edificio de la intersección de Colón y Betolaza.
Aunque la investigación de "El Periodista" no logró dar con más incendios en el área céntrica, es bastante posible que puedan haber ocurrido otros sucesos similares de menor relevancia. Pero, independientemente de esto, la búsqueda deja como curioso resultado que al cabo de 74 años el centro de la ciudad ha sido escenario de 11 incendios, algo así como un siniestro cada 6,5 años, cifra que parecería bastante elevada si se toma en cuenta que la zona es ciertamente reducida. Pero esto es sólo estadística, lo más importante es que ninguna ignición mencionada causó pérdidas en vidas humanas.


 
 
El Periodista de Tres Arroyos.
Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires, República Argentina