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JORGE IZQUIERDO HABLO DE TODO
EN UNA ENTREVISTA EXCLUSIVA CON "EL PERIODISTA"
"Me voy con todo el dolor del alma"
Símbolo de Huracán, llegó al club
el 13 de marzo de 1998. Por esas cosas del destino, se bajó de
"El Globo" el mismo día que arribó, pero siete
años más tarde. En medio, pasó de jugar la liga local
al Argentino "B", al Argentino "A", al Nacional "B",
a Primera división. Apesadumbrado por su alejamiento de la institución,
con la que rescindió contrato, manifestó que se va "con
todo el dolor del alma". Entrevista exclusiva de "El Periodista"
¿Cuál fue el momento
cumbre de tu carrera, en el que sentiste que tocabas el cielo con las
manos?
Rafaela fue el momento cumbre en lo deportivo, de decir hasta acá
llegué, es lo que quería lograr. Venir de jugar la liga
local y de golpe llegar a primera. Como jugador estoy para dar mucho más
todavía, así que en lo futbolístico todavía
no toqué el cielo con las manos. Mi carrera sigue con más
ganas que nunca
¿Cómo es tu relación
con Huracán hoy?
Lamentablemente, con todo el dolor del alma, preferí alejarme porque
veía cosas que no estaban bien. Había discrepancias con
ciertos dirigentes que no me querían en el club y preferí
hacerles el camino más fácil y dar un paso al costado. Yo
acepto la derrota, pero por ahí hay otros que no la aceptan y tratan
de buscar excusas por otros lados
¿Tu alejamiento tuvo que ver con el incidente
particular durante el partido con Almagro o hubo algo más?
La decisión que toman los dirigentes es sobre ese hecho directamente.
Pero no es por eso que me alejo. Sé cómo soy, temperamental,
y por ahí me meto en discusiones que no tengo que entrar. Sé
que fue un error mío porque no tendría que reaccionar y
pido perdón a la gente si alguno que no insultó se sintió
afectado. De ahí nacen todos los hechos en donde los dirigentes
en vez de pensar en lo deportivo piensan con el corazón, como hinchas
y toman decisiones que no le hacen bien a la institución deportivamente.
El club necesitaba de todos los jugadores y en el momento más difícil
me quieren sacar del equipo, mandándome a entrenar con la local,
decisión con la que no estoy de acuerdo, porque el equipo más
allá de que gane o pierda necesitaba de todos. Entonces preferí
facilitarle las cosas y alejarme del club rescindiendo el contrato, sin
cobrar el sueldo, porque yo les dije que no quería tener vacaciones
pagas, porque además de ser profesional y cumplir con mi labor,
tengo un sentimiento especial hacia Huracán. Los jugadores y los
dirigentes somos circunstanciales, lo que queda es la institución
y quiero lo mejor para ella
¿Te dolió irte
de esa manera?
Seguro, porque he dado muchísimo por el club y el club me ha dado
quizás más de lo que yo le he dado deportivamente. Si algo
me faltó fue por las limitaciones de las condiciones y no por no
querer. Vine a los 23 años y me voy a los 31 con todo el dolor
del alma. Pero mi vida no comienza ni termina en Huracán de Tres
Arroyos, como pensaban ciertos dirigentes, de eso están equivocados.
A mí Tres Arroyos me gusta para vivir, pero puedo vivir tranquilamente
en esta ciudad alejado de Huracán porque es la ciudad que ha acogido
a mi familia, donde hay gente muy digna en lo humano y nos ha tratado
muy bien. Muchos dirigentes pensaban que como estábamos cómodos
acá no queríamos hacer las cosas mejor, y uno dentro de
la cancha hace lo mejor. Esto es fútbol, se gana o se pierde, y
hay que saber perder. Cuando se pierde hay que resignarse sabiendo que
uno cayó derrotado ante un rival que puede ser superior por muchas
circunstancias
¿Sentís que la
gente continúa reconociéndote o se resintió la relación
en el último tiempo al generarse una polémica alrededor
tuyo?
No creo que se haya resentido. Soy temperamental, tengo virtudes y defectos.
Se armó un entorno difícil porque con los periodistas no
tengo mucho trato. Sinceramente con determinados medios no hablaba porque
veía que tenían mala fe con el equipo y uno por ser respetuoso,
por no decirles nada a las personas prefiere el silencio. Ese silencio
por ahí a muchos les duele, les afecta y cuando tienen el momento
de clavarte un puñal te lo tratan de clavar. El poder de un micrófono
o de un lápiz lo tienen ellos, aunque yo creo que el poder lo tiene
el conocimiento. La gente escucha, lee, mucha gente no va a la cancha
y eso la influye y se crea un entorno que es muy difícil de superar
para el jugador porque por ahí no te conocen como persona. La gente
que está cerca mío sabe que soy temperamental, pero también
sabe la calidad de persona que soy. Cuando no se dan los resultados, por
ahí la gente se la agarra con los jugadores que son los actores,
pero es propio del folclore del fútbol, al otro domingo uno tiene
revancha para "disculparse" con la gente y "reivindicarse"
con ellos. Cuando te va bien te van a aplaudir y cuando no, se van a poner
nerviosos y se van a descargar en la cancha. Como jugador profesional,
uno sabe que no está exento de insultos y tiene que ponerle el
pecho a esas cosas, pero a otras no, a otras que piensan los dirigentes
yo no estoy dispuesto a esta altura a hacerme cargo de esas cosas. Yo
siento el reconocimiento de la gente, la gente sabe lo que los jugadores
han dado por la institución y creo que en el futuro se van a dar
cuenta de lo que se logró y no creo que en muchas instituciones
y hasta el mismo club vuelvan a repetir esto en las mismas condiciones
que ascendió este grupo
¿Ya rescindiste el contrato?
De palabra sí, tengo que firmar algunas cosas pero está
definido. Desde el 18 de marzo no entreno más con el plantel. Me
duele por tener compañeros que están luchando por esto tan
difícil que es descender, pero si se desciende hay que tener la
frente bien alta. Como jugador que contribuyó a esto me haré
cargo del descenso si es que toca, pero no me voy a hacer cargo de otras
cosas
¿Cómo te gustaría
que te recuerden en Huracán?
Como buena persona, es lo que más me gustaría. Como jugador
tendré a quien le guste y a quien no. El reconocimiento de haber
logrado cosas no lo va a tener solo Jorge Izquierdo sino todo el grupo,
porque acá no ascendió Jorge Izquierdo sino un montón
de jugadores y de gente que apoyó. Cada uno hará su análisis
deportivo, creo haber dado lo mejor que he tenido y sino he dado más
fue por las limitaciones de las características de jugador, no
porque no haya querido
¿Cuándo te retires
del fútbol pensás seguir vinculado de alguna manera?
Pienso seguir en el fútbol cuatro o cinco años más,
así que no tengo en mi cabeza a qué me voy a dedicar. Quiero
aprovechar estos últimos años que me quedan como jugador
para ir pensando en mi futuro. Voy a terminar mis estudios aunque tampoco
sé si voy a ejercer
¿Qué le faltó a Huracán
en este tiempo que transitó la Primera división?
Por respeto a mis compañeros no me gustaría hablar de situaciones
que los jugadores sabemos. Seguramente terminamos pagando caro la falta
de experiencia y no ganar partidos al principio. El fútbol es un
estado de ánimo y por más buenos jugadores que tengas si
caes derrotado varias veces y no lográs la senda de la victoria
después el camino se te hace más difícil. Creo que
no es el momento para decir qué nos faltó. El balance general
hay que hacerlo cuando se termine por respeto a mis compañeros
que están luchando para poder quedarse.
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Con el pie Izquierdo
El 4 de julio de 2004, la ciudad entera vibró.
Fue el día que Huracán dio el grito del ascenso. El
sueño se hizo realidad en esa Rafaela que Tres Arroyos nunca
olvidará. Tres años antes en ese mismo lugar, "El
Globo" había dado un paso gigante para llegar a la B
Nacional. La historia volvió a repetirse, con el mismo protagonista:
Jorge Izquierdo. Había sido determinante en aquel partido
contra Ben Hur. Y se convirtió en "héroe"
la tarde que alcanzaron la cima, con dos golazos que permanecerán
imperdurables en la memoria.
Fue la cúspide de su carrera futbolística. En esos
noventa minutos de gloria se coronó la historia de un jugador
que llegó con 23 años, un 13 de marzo del '98, a participar
de la Liga local, sin imaginar que comenzaba una escalada vertiginosa
que los llevó al Argentino B a fines de ese año, pasarían
al A en el '99 y llegarían al Nacional B un año después.
De chico el "Choppi" había caminado por la senda
de los sueños de todo futbolista: "llegar a Buenos Aires,
jugar en primera y ser conocido". Traía el fútbol
en la sangre, como herencia de familia y no dudaba cuando su maestra
de primer grado le preguntaba que iba ser cuando sea grande, en
contestar que él sería "futbolista". Sus
primeras armas las hizo en Independiente de Tandil y llegó
a las inferiores de Estudiantes de La Plata donde vivió de
cerca el sueño anhelado. No era el momento que el destino
le había preparado para la gloria y volvió a Tandil,
al club de la infancia, a continuar su carrera. "Estuve dos
años y medio en Estudiantes, no llegué a Primera,
empecé a estudiar contador y a jugar al fútbol para
solventar mis estudios".
El '97 lo encontró jugando para Jorge Newbery de Lobería.
Ahí lo descubrió Julio Del Negro y lo recomendó
a Huracán. "Si en el momento que llegué me preguntabas
si pensaba que íbamos a estar en Primera te decía
que era imposible".
La vida le demostró que nada es imposible para quien lucha
por conquistar sus sueños. Recién cuando pisaron la
B se hizo más concreta la ilusión de ascender. En
tres años estaban en Rafaela, disputando el partido histórico,
que resume en el recuerdo de los rostros incrédulos de sus
compañeros, pasmados ante tanta gloria. Dice que son emociones
que se viven una sola vez en la vida de un jugador. Y que las cosas
del destino o la mano de Dios lo llevaron a ser determinante en
los partidos claves, en esos que despiertan lágrimas de emoción
y orgullo entre los hinchas.
La gente lo ovacionó en una fría mañana de
invierno, cuando la plaza se vistió de rojo y blanco al grito
de Huracán. Después la historia se hizo distinta.
Fue difícil retomar la senda de la victoria en un camino
sinuoso que la mayoría transitaba por primera vez.
El domingo 13 de marzo, no fue un partido más para el "Choppi".
Esa tarde en el Bottino salió a la cancha a jugar la quinta
fecha del Clausura contra Almagro, que terminó en empate
con sabor a derrota. Sin saberlo, era la última vez que vestía
la camiseta de "El Globo", aquella que le permitió
alcanzar el objetivo de la infancia, la que había despertado
la euforia de la hinchada, con la que dejó impreso su nombre
en el hecho más glorioso del fútbol local. Paradojas
del destino que un 13 de marzo le tocara bajarse a mitad del sueño
del que había sido artífice. Esa tarde el "Choppi"
se fue sin la posibilidad de despedirse...se fue con todo el dolor
del alma.
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