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de Tres Arroyos

 

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La hija del fundador, Joaquina Mas, que nació dentro del hotel, su esposo, Héctor Antonini, y uno de los hijos del matrimonio, Martín, quien hoy está al frente del lugar, saben que la empresa que conducen forma parte de la historia lugareña, lo cual lógicamente los llena de satisfacción

Los primos hermanos Andrés Más y Bartolomé Roig se hicieron cargo de “La Catalana”, el hotel ubicado en la esquina de Chacabuco y Maipú, el 14 de diciembre de 1914. Desde entonces y hasta la actualidad, el establecimiento ha estado en manos de la misma familia

 

 


"LA CATALANA" LLEVA MAS DE 90 AÑOS EN MANOS DE LA MISMA FAMILIA
Y FORMA PARTE DE LA HISTORIA DE TRES ARROYOS

Más de familia

El bar, restaurante y hotel "La Catalana", ubicado en la estratégica esquina de Maipú y Chacabuco, lleva más de 90 años en manos de la misma familia y forma parte de la historia de Tres Arroyos. Sus paredes encierran parte de la crónica gastronómica de la ciudad. Y los testimonios que recrean sus días dan cuenta de huéspedes incondicionales, como Juan Manuel Fangio. El "Chueco", cada vez que llegaba, se presentaba diciendo: "No puedo pasar por Tres Arroyos y no saludarlos". En "El Periodista", un artículo para leer con un trago en mano, en una mesa bien tendida o en una cama mullida

Como tantos otros inmigrantes, los primos hermanos Andrés Más y Bartolomé Roig llegaron a nuestro país con sus valijas repletas de sueños y la esperanza de que en tierras argentinas podrían encontrar un futuro próspero. Ambos nacieron en Campo del Puerto, un pueblo situado en la isla de Mallorca, España, y arribaron a nuestro continente en el año 1906. Inicialmente se radicaron en Bahía Blanca, pero cuatro años más tarde decidieron probar fortuna en Buenos Aires. Hacia 1914 volvieron a mudarse a la zona sur de la provincia, aunque esta vez se instalaron en un pueblito más pequeño, Vásquez, en donde abrieron un taller de herrería. Sin embargo, muy poco después se harían cargo de un negocio que forma parte de la historia de Tres Arroyos y lleva más de 90 años en manos de la misma familia. Nos referimos a "La Catalana", el hotel ubicado en la esquina de Chacabuco y Maipú, del cual se hicieron cargo el 14 de diciembre de 1914.
La tradicional esquina de la ciudad operó inicialmente como una Fonda que hacía las veces de agencia de colocación de los trabajadores rurales que llegaban a nuestra ciudad con el propósito de emplearse en las cosechas. Así es como los primeros huéspedes del hotel fueron personas que provenían de sitios como De La Garma, Adolfo González Chaves, Coronel Dorrego, Tandil y el norte del país.
En aquellos tiempos "La Catalana" no era diferente a los típicos bares de la época. Tenía pisos de madera, estanterías de gran tamaño y mesas de billar. También adornaban el local unos enormes barriles de madera que contenían 200 litros de vino. La bebida llegaba en tren a razón de cuatro barriles semanales.
Fue hacia 1937 cuando la vieja fonda se convirtió en el hotel que es actualmente. La ampliación se consiguió luego que Roig y Más adquirieron varios terrenos linderos. A partir de allí el trabajo fue cada vez más intenso, incorporándose además del servicio de hospedaje, el restaurante y confitería.
A mediados del siglo pasado el hotel disponía de dos comedores, uno de menores dimensiones que el otro. En él todos los días del año a las 11 de la mañana en punto se servía el almuerzo para el personal, luego era habilitado para los peones de campo y más tarde lo utilizaban los propietarios del hotel. Del mismo modo se procedía por las noches. Este espacio también era usado como anexo cuando el comedor mayor se ocupaba en su totalidad.
Del personal de "La Catalana" también hay historias para contar, ya que la gran mayoría de ellos permanecieron en sus puestos durante mucho tiempo y varios llegaron a jubilarse trabajando allí. El caso más significativo es el de Angel Manuel Balcarce, quien fue camarero del lugar desde 1927 hasta mediados de la década del '90. Este hombre, que para los propietarios del hotel fue como un miembro más de la familia, falleció con 91 años de edad hace unos pocos meses. Otros trabajadores muy recordados son los señores Alí, Larroca, "Pepe" Dipólito y Carlos Antonini.
En "La Catalana" comían más de 80 personas por día, por lo que el trabajo en la cocina era arduo. Por ese lugar clave que tiene todo restaurante pasaron varios cocineros que también dejaron su impronta en la historia del comercio: Dionisio Estévez, Benjamín Fernández, Luis Urrutia, Jesús Vassalo, Manuel Cuervo, Gregorio Miguel y Juanillo Méndez. Este último fue un gran amigo de los propietarios del hotel.
Los platos más típicos y exitosos del establecimiento fueron el pollo a la diabla con papas pae y su famoso jamón crudo con ensalada rusa. También fueron muy característicos el bife a caballo acompañado de una copa de vino, que se servía a media mañana, y el vermouth con aceitunas verdes.
"La Catalana" siempre contó con los mejores y más modernos implementos para las artes culinarias. El restaurante fue pionero en la instalación de la cocina a gasoil, reemplazando a las que funcionaban a base de leña o carbón. Más tarde, con la aparición de las cocinas a gas de tubos también hizo punta y, finalmente, fue uno de los primeros locales de comida en incorporar un artefacto a gas natural.
En los tiempos en que la esquina de Maipú y Chacabuco comenzó a resultar pequeña para la demanda de alojamiento, Roig y Más resolvieron adquirir el desaparecido Hotel Paris, que lindaba con los fondos de su comercio, aumentando notoriamente la capacidad del lugar. Ambos hoteles estaban unidos por un pasillo que se abrió especialmente para que los huéspedes pudieran acceder al anexo por dentro de sus instalaciones.
A lo largo de su historia las habitaciones de "La Catalana" sirvieron de alojamiento a varias personalidades del espectáculo, el deporte y la política. Uno de los huéspedes más notorios que solía frecuentar el hotel era Juan Manuel Fangio, quien desde los tiempos en que se dedicaba a la venta de neumáticos hasta sus años de piloto exitoso fue un cliente incondicional y un amigo de la casa. La frase típica del "Chueco" cada vez que llegaba al hotel era: "no puedo pasar por Tres Arroyos y no saludarlos".
También se alojaron en el histórico hotel tresarroyense el ex presidente Raúl Alfonsín cuando visitó la ciudad antes de las elecciones que lo consagraron titular del Poder Ejecutivo en 1983, los hermanos Gálvez y Emiliosi, el Chango Nieto, Daniel Toro, JAF, Mónica Posse, Marilina Ross, Ulises Dumont y el staff completo del musical El Fantasma de Canterville, de Pepe Cibrián Campoy y Angel Malher, entre otros.
En la actualidad el lugar hospeda un gran número de viajantes de comercio, mientras que en los meses de diciembre y enero el sitio es escogido por familias que van de paso hacia algún destino turístico. Se trata generalmente de personas que provienen del sur del país y se dirigen hacia alguna playa de la provincia.
La hija del fundador, Joaquina Más, que nació dentro del hotel, su esposo, Héctor Antonini, y uno de los hijos del matrimonio, Martín, quien hoy está al frente del lugar, saben que la empresa que conducen forma parte de la historia lugareña, lo cual lógicamente los llena de satisfacción.
Asimismo, se mostraron orgullosos por contar entre sus clientes con personas que desde hace 60 años se hospedan en el lugar. "Con estos huéspedes tenemos una relación de amistad y siempre que vienen les damos la misma habitación", dijo Martín.
"La Catalana" dispone de 65 camas distribuidas en 35 habitaciones, de las cuales 10 son singles, 14 dobles, 10 triples y un pequeño departamento con capacidad para 4 personas.


 
 
El Periodista de Tres Arroyos.
Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires, República Argentina