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La última foto de Liche, quien aparece junto a su amigo, el realizador de video Ariel Wolfram. Fue tomada el 24 de enero de 2006, veinte días antes de su inesperado deceso

 

 


"EL NEGRO" LICHE KRAEMER RECONOCIDO LOCUTOR Y DISCKJOCKEY,
SE FUE CON LA MUSICA A OTRA PARTE

Silencio de radio

El 12 de febrero la radio enmudeció. Sorpresivamente falleció Liche Kraemer, reconocido locutor y discjockey, quién no solo nos hizo escuchar música, sino también bailarla. Con su voz grave y su muy buen gusto para elegir canciones, convirtió en mítico los programas "Aeropuerto del sonido", en AM y luego Ilusiones, en FM. Detrás de una consola, animó boliches legendarios y se estima que amenizó, como mínimo, 1500 fiestas de casamiento. Un día de verano, sin que nadie lo esperara, "El Negro" Kraemer se fue con la música a otra parte. El emotivo recuerdo de "El Periodista"

El pasado 12 de febrero los tresarroyenses nos sorprendimos con una triste noticia. Uno de los locutores emblemáticos de la ciudad, "la voz" de FM Ilusiones, Liche Kraemer, había fallecido. La noticia fue un duro golpe para todos sus familiares, amigos y no menos de dos generaciones de oyentes que crecieron escuchando su programa vespertino en la radio que un día empezó a llamarse como su programa.
Kraemer había comenzado a conducir envíos musicales en épocas en que nuestra ciudad todavía no tenía emisoras de FM. En la señal de amplitud modulada de Radio Tres Arroyos hizo un recordado programa para los melómanos y fanáticos de la radio que se llamaba "Aeropuerto del Sonido". Luego se alejó un tiempo del micrófono y regresó con la llegada de la primera FM, que por entonces sólo era conocida como el canal de frecuencia modulada de Radio Tres Arroyos.
Con su voz grave y muy buen gusto para elegir canciones, Liche logró que Ilusiones, tal como había denominado a su espacio, se convirtiera en el programa musical de FM más escuchado de Tres Arroyos en cuestión de días. Y a tal punto llegó la identificación del locutor con la emisora, que tiempo después la radio adoptó el nombre del programa.
Pero Liche no sólo era un presentador reconocido, admirado y querido, también fue discjockey. Cumpliendo esa tarea pasó por locales nocturnos de la ciudad y más tarde incursionó en la animación de eventos particulares. En pocas palabras, Kraemer no sólo nos hizo escuchar la música, también nos hizo bailarla.
En su rol de discjockey, "El Negro" Kraemer cosechó muchos amigos, pero su más íntimo compañero de ruta fue el reconocido realizador de video Ariel Wolfram. "En una de las últimas reuniones que tuve con "El Negro" hicimos un cálculo de la cantidad de fiestas en las que habíamos trabajado. Yo llevo alrededor de 1300 casamientos y Liche me decía que no llevaba una estadística, pero estoy convencido que tenía sobre sus espaldas más fiestas que yo porque él comenzó antes. Calculo que Liche puso música en un mínimo de 1500 casamientos, y en no menos de 1000 trabajamos juntos", recordó Ariel.
Kraemer había comenzado a pasar música a los 13 años de edad en el local nocturno 2001. Más tarde pasó a realizar la misma tarea en Yamó, donde permaneció por bastante tiempo. Fue en esa época cuando comenzó a alternar el trabajo en el boliche con las fiestas particulares, hasta que finalmente se quedó sólo con estas últimas.
Liche y Ariel no sólo compartieron un millar de jornadas de trabajo, su amistad fue mucho más allá de las noches de bodas, cumpleaños y otras celebraciones. "Hemos compartido muchos momentos. Hicimos nuestro primer viaje a España juntos y luego él regresó varias veces a visitar a mi hermano que vive allá".
¿Cómo fue aquel viaje?. Debe haber muchas historias para contar…
Del viaje a España hay mil anécdotas. Lo que me acuerdo ahora es que fuimos en una época en la que van muchos turistas ingleses y yo no quería hablar con nadie porque no tengo ni idea de inglés. Liche sabía algo, pero no tenía un manejo fluido del idioma. Estábamos en una playa y a la distancia lo veo conversando con una chica. Yo lo miraba y veía que hablaba y hablaba. Me imaginé que sería una española o alguien que hablaba español. En un momento me acerqué a ellos y me sorprendí cuando me di cuenta que la chica era holandesa y ninguno de los dos hablaba el idioma del otro, pero aún así Liche estuvo conversando por lo menos una hora y media con la chica.
Así era Liche…
Claro. Esa historia creo que pinta a Liche perfectamente. "El Negro" era un tipo tan sociable que trascendía las barreras que puede poner el idioma. Él siempre encontraba la manera de comunicarse con la gente.
¿Cómo recordás a Liche en el trabajo?
En cuanto a su trabajo en las fiestas lo que yo admiraba es que era un tipo que tenía una percepción increíble de su entorno en forma constante. Trabajar en fiestas no es una tarea sencilla porque toda la gente es diferente y lo que les gusta a unos puede no gustarle a otros. Pero "El Negro" tenía la capacidad de detectar con una facilidad asombrosa cómo venía la mano y sabía perfectamente qué canción elegir para que la gente bailara y se divirtiera.
¿Qué rescatarías en lo referente a su personalidad?
Siempre vi en Liche una persona super positiva, siempre iba a ver el vaso medio lleno y jamás en mi vida lo vi pensando en forma negativa. Esa seguramente fue una de las razones por la que la gente le tuvo mucho afecto. Muchas personas somos conocidas en la ciudad por nuestro trabajo, pero él no sólo era conocido sino que también era querido.
Toda una historia es la pileta que Liche construyó en su casa…
¡Uuuh! Esa es una historia genial. Me acuerdo que una vez me dijo: "Ariel, voy a hacer una pileta en casa", y le respondí que eso era caro, que no iba a resultarle fácil hacerla. Entonces él me contestó: "No, no me entendiste. Voy a hacer una pileta, la voy a hacer yo". Y poco después comenzó a cavar el pozo en el patio de la casa. Liche era un tipo con muchas pilas, que al terminar las fiestas seguía con energía, todos los demás estábamos destrozados y él seguía con todas las luces. Muchas veces, antes de desarmar los equipos, se metía en la cocina del salón y preparaba mate para los pocos trabajadores que quedábamos a esa hora. Yo solía ayudarlo a llevar sus equipos hasta la casa. Recuerdo que lo acompañé el fin de semana que siguió al día en que me anunció que iba a hacer la pileta. Cuando llegamos me invita a pasar al patio para que viera el progreso de la obra. Ya llevaba cerca de medio pozo hecho. Y lo más loco es que terminamos de descargar los bafles y el resto de los equipos y él se cambió de ropa, agarró el pico y la pala y se puso a trabajar en la excavación a las 6 o 7 de la mañana. Por eso digo que tenía una energía increíble. Después, cuando ya estuvo terminada, la pileta se convirtió en un lugar de reunión de amigos. Creo que por ahí debe haber pasado más gente que por las piletas de Huracán y Costa Sud juntas (risas).

Todos los recuerdos de Ariel destacan las cualidades humanas del locutor y su decisión para emprender cosas, además de su incansable energía para concretar con sus propias manos los proyectos que embellecían su casa. "Recuerdo que una vez pasé por la casa y me comentó que tenía ganas de cambiar el color de pintura del interior. Durante un rato estuvimos charlando sobre qué colores le convenía poner en cada ambiente. Me fui de su casa y al día siguiente volví a pasar más o menos a la misma hora y ya había pintado todo. Me contó que al irme yo había ido a comprar las pinturas, que al regresar se preparó unos mates para empezar a pintar tranquilo y que para cuando se dio cuenta ya había terminado. Es decir que en menos de 24 horas el tipo decidió de qué colores pintaría la casa y la pintó. Liche tenía esas cosas".
El anecdotario de Ariel referido a Kraemer es extensísimo, daría para escribir un libro. Por razones de espacio apenas le dedicaremos unos párrafos más, intentando poner el acento en esos hechos que describen la personalidad del fallecido locutor en lo íntimo, aquello que seguramente recordarán quienes estuvieron más cerca de él.
"Un día me llamó por teléfono y en la conversación surge el tema de que yo estaba muy complicado con el trabajo. Entonces me preguntó si había algo en lo que él pudiera darme una mano. Le dije que sería genial que supiera editar video pero que como no sabía podía ayudarle a mi esposa con la ropa que tenía para planchar. Se lo dije en joda pero "El Negro" se lo tomó en serio. A los 5 minutos estaba en casa, se llevó toda la ropa que mi señora tenía lavada y volvió dos horas después con todo planchado y doblado".
En relación a la muerte de su amigo, Wolfram sólo sabe lo que la produjo, un enfisema pulmonar, pero dijo que el locutor era muy reservado para ciertas cuestiones y que jamás le mencionó que tuviera alguna enfermedad. Lo único que el realizador advirtió fue que unos cuatro meses antes de su muerte el humor del discjockey no era el mismo de siempre. "Lo veía triste", dijo. Y agregó que a pesar de que Kraemer era muy fumador y que eso seguramente fue lo que le causó el problema que terminó con su vida, tenía un espíritu activo e inquieto que "vendía salud". De hecho, Ariel recordó que tan sólo 15 días antes de su fallecimiento, Liche terminó de trabajar en una fiesta cerca de las 9 de la mañana y fumándose un cigarrillo cargó todos los equipos en el auto, mientras él, con diez años menos ya no daba más y sólo quería irse a dormir.

 
 
El Periodista de Tres Arroyos.
Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires, República Argentina