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"EL NEGRO" LICHE KRAEMER RECONOCIDO LOCUTOR Y DISCKJOCKEY,
SE FUE CON LA MUSICA A OTRA PARTE
Silencio de radio
El 12 de febrero la radio enmudeció. Sorpresivamente
falleció Liche Kraemer, reconocido locutor y discjockey, quién
no solo nos hizo escuchar música, sino también bailarla.
Con su voz grave y su muy buen gusto para elegir canciones, convirtió
en mítico los programas "Aeropuerto del sonido", en AM
y luego Ilusiones, en FM. Detrás de una consola, animó boliches
legendarios y se estima que amenizó, como mínimo, 1500 fiestas
de casamiento. Un día de verano, sin que nadie lo esperara, "El
Negro" Kraemer se fue con la música a otra parte. El emotivo
recuerdo de "El Periodista"
El pasado 12 de febrero los tresarroyenses nos sorprendimos
con una triste noticia. Uno de los locutores emblemáticos de la
ciudad, "la voz" de FM Ilusiones, Liche Kraemer, había
fallecido. La noticia fue un duro golpe para todos sus familiares, amigos
y no menos de dos generaciones de oyentes que crecieron escuchando su
programa vespertino en la radio que un día empezó a llamarse
como su programa.
Kraemer había comenzado a conducir envíos musicales en épocas
en que nuestra ciudad todavía no tenía emisoras de FM. En
la señal de amplitud modulada de Radio Tres Arroyos hizo un recordado
programa para los melómanos y fanáticos de la radio que
se llamaba "Aeropuerto del Sonido". Luego se alejó un
tiempo del micrófono y regresó con la llegada de la primera
FM, que por entonces sólo era conocida como el canal de frecuencia
modulada de Radio Tres Arroyos.
Con su voz grave y muy buen gusto para elegir canciones, Liche logró
que Ilusiones, tal como había denominado a su espacio, se convirtiera
en el programa musical de FM más escuchado de Tres Arroyos en cuestión
de días. Y a tal punto llegó la identificación del
locutor con la emisora, que tiempo después la radio adoptó
el nombre del programa.
Pero Liche no sólo era un presentador reconocido, admirado y querido,
también fue discjockey. Cumpliendo esa tarea pasó por locales
nocturnos de la ciudad y más tarde incursionó en la animación
de eventos particulares. En pocas palabras, Kraemer no sólo nos
hizo escuchar la música, también nos hizo bailarla.
En su rol de discjockey, "El Negro" Kraemer cosechó muchos
amigos, pero su más íntimo compañero de ruta fue
el reconocido realizador de video Ariel Wolfram. "En una de las últimas
reuniones que tuve con "El Negro" hicimos un cálculo
de la cantidad de fiestas en las que habíamos trabajado. Yo llevo
alrededor de 1300 casamientos y Liche me decía que no llevaba una
estadística, pero estoy convencido que tenía sobre sus espaldas
más fiestas que yo porque él comenzó antes. Calculo
que Liche puso música en un mínimo de 1500 casamientos,
y en no menos de 1000 trabajamos juntos", recordó Ariel.
Kraemer había comenzado a pasar música a los 13 años
de edad en el local nocturno 2001. Más tarde pasó a realizar
la misma tarea en Yamó, donde permaneció por bastante tiempo.
Fue en esa época cuando comenzó a alternar el trabajo en
el boliche con las fiestas particulares, hasta que finalmente se quedó
sólo con estas últimas.
Liche y Ariel no sólo compartieron un millar de jornadas de trabajo,
su amistad fue mucho más allá de las noches de bodas, cumpleaños
y otras celebraciones. "Hemos compartido muchos momentos. Hicimos
nuestro primer viaje a España juntos y luego él regresó
varias veces a visitar a mi hermano que vive allá".
¿Cómo fue aquel viaje?. Debe haber
muchas historias para contar
Del viaje a España hay mil anécdotas. Lo que me acuerdo
ahora es que fuimos en una época en la que van muchos turistas
ingleses y yo no quería hablar con nadie porque no tengo ni idea
de inglés. Liche sabía algo, pero no tenía un manejo
fluido del idioma. Estábamos en una playa y a la distancia lo veo
conversando con una chica. Yo lo miraba y veía que hablaba y hablaba.
Me imaginé que sería una española o alguien que hablaba
español. En un momento me acerqué a ellos y me sorprendí
cuando me di cuenta que la chica era holandesa y ninguno de los dos hablaba
el idioma del otro, pero aún así Liche estuvo conversando
por lo menos una hora y media con la chica.
Así era Liche
Claro. Esa historia creo que pinta a Liche perfectamente. "El Negro"
era un tipo tan sociable que trascendía las barreras que puede
poner el idioma. Él siempre encontraba la manera de comunicarse
con la gente.
¿Cómo recordás a Liche en
el trabajo?
En cuanto a su trabajo en las fiestas lo que yo admiraba es que era un
tipo que tenía una percepción increíble de su entorno
en forma constante. Trabajar en fiestas no es una tarea sencilla porque
toda la gente es diferente y lo que les gusta a unos puede no gustarle
a otros. Pero "El Negro" tenía la capacidad de detectar
con una facilidad asombrosa cómo venía la mano y sabía
perfectamente qué canción elegir para que la gente bailara
y se divirtiera.
¿Qué rescatarías en lo referente
a su personalidad?
Siempre vi en Liche una persona super positiva, siempre iba a ver el vaso
medio lleno y jamás en mi vida lo vi pensando en forma negativa.
Esa seguramente fue una de las razones por la que la gente le tuvo mucho
afecto. Muchas personas somos conocidas en la ciudad por nuestro trabajo,
pero él no sólo era conocido sino que también era
querido.
Toda una historia es la pileta que Liche construyó
en su casa
¡Uuuh! Esa es una historia genial. Me acuerdo que una vez me dijo:
"Ariel, voy a hacer una pileta en casa", y le respondí
que eso era caro, que no iba a resultarle fácil hacerla. Entonces
él me contestó: "No, no me entendiste. Voy a hacer
una pileta, la voy a hacer yo". Y poco después comenzó
a cavar el pozo en el patio de la casa. Liche era un tipo con muchas pilas,
que al terminar las fiestas seguía con energía, todos los
demás estábamos destrozados y él seguía con
todas las luces. Muchas veces, antes de desarmar los equipos, se metía
en la cocina del salón y preparaba mate para los pocos trabajadores
que quedábamos a esa hora. Yo solía ayudarlo a llevar sus
equipos hasta la casa. Recuerdo que lo acompañé el fin de
semana que siguió al día en que me anunció que iba
a hacer la pileta. Cuando llegamos me invita a pasar al patio para que
viera el progreso de la obra. Ya llevaba cerca de medio pozo hecho. Y
lo más loco es que terminamos de descargar los bafles y el resto
de los equipos y él se cambió de ropa, agarró el
pico y la pala y se puso a trabajar en la excavación a las 6 o
7 de la mañana. Por eso digo que tenía una energía
increíble. Después, cuando ya estuvo terminada, la pileta
se convirtió en un lugar de reunión de amigos. Creo que
por ahí debe haber pasado más gente que por las piletas
de Huracán y Costa Sud juntas (risas).
Todos los recuerdos de Ariel destacan las cualidades
humanas del locutor y su decisión para emprender cosas, además
de su incansable energía para concretar con sus propias manos los
proyectos que embellecían su casa. "Recuerdo que una vez pasé
por la casa y me comentó que tenía ganas de cambiar el color
de pintura del interior. Durante un rato estuvimos charlando sobre qué
colores le convenía poner en cada ambiente. Me fui de su casa y
al día siguiente volví a pasar más o menos a la misma
hora y ya había pintado todo. Me contó que al irme yo había
ido a comprar las pinturas, que al regresar se preparó unos mates
para empezar a pintar tranquilo y que para cuando se dio cuenta ya había
terminado. Es decir que en menos de 24 horas el tipo decidió de
qué colores pintaría la casa y la pintó. Liche tenía
esas cosas".
El anecdotario de Ariel referido a Kraemer es extensísimo, daría
para escribir un libro. Por razones de espacio apenas le dedicaremos unos
párrafos más, intentando poner el acento en esos hechos
que describen la personalidad del fallecido locutor en lo íntimo,
aquello que seguramente recordarán quienes estuvieron más
cerca de él.
"Un día me llamó por teléfono y en la conversación
surge el tema de que yo estaba muy complicado con el trabajo. Entonces
me preguntó si había algo en lo que él pudiera darme
una mano. Le dije que sería genial que supiera editar video pero
que como no sabía podía ayudarle a mi esposa con la ropa
que tenía para planchar. Se lo dije en joda pero "El Negro"
se lo tomó en serio. A los 5 minutos estaba en casa, se llevó
toda la ropa que mi señora tenía lavada y volvió
dos horas después con todo planchado y doblado".
En relación a la muerte de su amigo, Wolfram sólo sabe lo
que la produjo, un enfisema pulmonar, pero dijo que el locutor era muy
reservado para ciertas cuestiones y que jamás le mencionó
que tuviera alguna enfermedad. Lo único que el realizador advirtió
fue que unos cuatro meses antes de su muerte el humor del discjockey no
era el mismo de siempre. "Lo veía triste", dijo. Y agregó
que a pesar de que Kraemer era muy fumador y que eso seguramente fue lo
que le causó el problema que terminó con su vida, tenía
un espíritu activo e inquieto que "vendía salud".
De hecho, Ariel recordó que tan sólo 15 días antes
de su fallecimiento, Liche terminó de trabajar en una fiesta cerca
de las 9 de la mañana y fumándose un cigarrillo cargó
todos los equipos en el auto, mientras él, con diez años
menos ya no daba más y sólo quería irse a dormir.
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