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SANTIAGO SESSINE, EL CURA TRESARROYENSE
QUE DEJO LOS HABITOS POR AMOR
El amor cura
Era culto, ensayista filosófico, lector apasionado
y excelente escritor. Tenía, al frente de su casa en Berutti al
300, una escultura francesa hecha en mármol de carrara única
en el mundo. Los elementos aquí presentados ya valen un artículo.
Pero además, Santiago Sessine, un cura uruguayo ya fallecido que
se radicó y se afincó en Tres Arroyos, dejó los hábitos
por amor. Su viuda, en diálogo con "El Periodista" y
consultada sobre qué decía cuándo lo interrogaba
sobre la decisión que adoptó, fue tajante en la respuesta:
"él decía que todo era una mentira". Exclusivo
Las crónicas periodísticas locales
de mitad del siglo XX destacan que los habitantes de la ciudad de aquella
época habían tomado por costumbre transitar con sus vehículos
o caminar por los frentes de la vivienda que poseía un habitante
recién llegado a Tres Arroyos.
Dicha propiedad estaba ubicada en la calle Berutti al 300 y pertenecía
al señor Santiago Sessine, de quien -entre otras cosas que aquí
se comentarán-, se puede decir que era un excelente escritor y
un hombre muy pensante.
Lo que motivaba las excursiones domingueras de los vecinos era una escultura
de singular belleza que estaba emplazada en la fachada del domicilio de
Sessine. Esta pieza era una adaptación francesa de la Venus Romana
realizada sobre mármol de carrara por el escultor romano Ernesto
Gazzeri y aparentemente era única en el mundo.
Si bien las noticias de la época cuentan sobre las maravillosas
esculturas que adornaban el frente de su domicilio -también había
una fuente y otros elementos de mármol muy bonitos-, lo que no
se menciona en aquellos relatos públicos era que el propio Santiago
Sessine era un hombre muy especial no sólo por su inteligencia
y su habilidad para el desarrollo de textos de contenido filosóficos,
varios de los cuales se publicaron en medios locales, sino también
porque había tomado una decisión que aún hoy causaría
revuelo en el mundo del cristianismo: había abandonado la vida
sacerdotal y luego unió su vida a una mujer. En pocas palabras,
Sessine no sólo se opuso a ciertos preceptos religiosos sino que
también debió abandonar su vocación porque estaba
enamorado.
Al parecer Santiago ya tenía dudas sobre el celibato antes de instalarse
en Tres Arroyos. Su compañera, Aurora Aramendi, le dijo a "El
Periodista" que él no le hablaba mucho de esos temas pero
que cuando ella lo consultaba su respuesta era tajante: "todo es
una mentira".
Los orígenes de Sessine eran árabe-libanés y nació
en Uruguay, país donde además residía toda su familia.
Su madre era sumamente religiosa, cuestión que aparentemente influyó
mucho para que tanto él como uno de sus hermanos ingresaran al
seminario.
Aramendi, que actualmente tiene 78 años, conoció a Sessine
cuando tenía 24 años y poco después formaron pareja.
"El me llevaba veintipico de años. Yo siento su muerte hasta
el día de hoy. Era una persona muy buena, muy educada y culta.
Escribía para el diario", dijo la mujer.
Según todos los testimonios que pudo recoger este periódico,
Sessine era indudablemente un hombre de elevada capacidad intelectual,
a quien le gustaba mucho la lectura y pasaba gran parte del tiempo escribiendo.
Según contó la mujer, además de la lectura y la escritura
Santiago también tenía pasión por la horticultura.
De hecho, cultivaba la tierra de los fondos de su propia vivienda.
Las palabras de Aurora hablando de su compañero ya fallecido dejan
en claro no solamente qué tipo de hombre fue este religioso disidente
sino cuánto se querían. "Era un amor. Maridos como
él difícil que existan. Ojalá resucitara y viniera
conmigo", expresó.
A pesar de haber abandonado la vida sacerdotal y de tener enormes dudas
sobre las cuestiones religiosas, Santiago nunca se alejó completamente
de la iglesia católica. Tal es así que concurría
a misa y tenía contactos con los religiosos de la ciudad.
Por otra parte, vale señalar que el hecho de que tuviera relación
con gente del catolicismo local no necesariamente es un indicativo de
que ese vínculo se había establecido en buenos términos.
Existe un dato no confirmado fehacientemente según el cual Santiago
Sessine debió soportar algunos días en un frío calabozo
por manifestar públicamente sus críticas a la ortodoxia
religiosa, lo cual despertó la ira de un desaparecido sacerdote,
quien aparentemente fue el encargado de hacer que lo detengan.
Aurora y Santiago convivieron más de 30 años juntos y en
todo ese tiempo el ex religioso no le brindó a su mujer más
explicaciones sobre su alejamiento de la iglesia que aquella lacónica
frase citada antes: "todo es una mentira".
Lo cierto es que los datos sobre las razones que impulsaron a Santiago
Sessine a abandonar la práctica religiosa son muy difusos, aunque
sí queda claro que el hombre vivió como tal, eligiendo darle
curso a la naturaleza humana, permitiéndose el amor hacia una mujer
y quizás luchando contra posturas de la iglesia católica
que ya a mediados del siglo pasado merecían una discusión
que hoy es todavía más necesaria.
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