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DURANTE UNA SEMANA, ENTRE EL 18 Y EL 23 DE ABRIL,
ABORIGENES DE TODO EL PAIS SE ENCONTRARAN EN TRES ARROYOS
Sangre nativa
Dueños originales de las tierras que habitamos,
los indígenas fueron echados, corridos, abatidos, robados. La colonización
los pudo privar de casi todo, pero no de sus tradiciones, su cultura,
su dignidad. Aún hoy viven en comunidades en todo el país,
preservando su identidad. Qué piensan, cómo son sus días,
cuáles son sus aspiraciones actuales. "El Periodista"
entrevistó en Junín de los Andes a Juan Calfuqueo, de la
comunidad "Aucapán", y en Dunamar a Mónica Ortíz
Poroyán, bisnieta de un cacique mapuche. Además, como columnista
invitada, Stella Gil de Jiménez impone una visión sobre
los "indios" que habitaron el actual territorio de Tres Arroyos,
gotas de cuya sangre corre por las venas de más de un tresarroyense.
Un informe especial para mirar "más allá del horizonte"
JUAN CALFUQUEO, DE LA COMUNIDAD MAPUCHE "AUCAPAN"
"Sería ideal recuperar aunque sea algo
de las
tierras que nos quitaron a lo largo de la historia"
Juan Calfuqueo nació y creció en la comunidad
mapuche "Aucapán". Está casado con Elba Linares,
de la cercana comunidad "Nahuel Mapi". Tienen 7 hijos, 4 varones
y 3 nenas. Juntos, en la prédica y la práctica, defienden
la historia y la cultura de su pueblo. Para vivir, ella teje en telar
a la usanza tradicional indígena, algo que aprendió de su
madre, que a su vez lo heredó de su abuela. El produce artículos
en soga para tareas rurales. Desde Junín de los Andes, donde residen
actualmente, hablaron con "El Periodista"
Juan, cuéntenos un poco
sobre sus orígenes y la composición de su familia
Los orígenes de mi comunidad son de este mismo lugar en donde estoy
ahora. Con mi familia residimos en Junín de los Andes porque por
razones de trabajo nos vinimos de la comunidad donde yo nací, que
queda a 60 kilómetros de acá, pero seguimos en la zona.
Mi familia está compuesta por 7 hijos, 4 varones y 3 nenas, y mi
señora, que se llama Elba Linares. Yo pertenezco a la comunidad
de "Aucapán" y mi esposa a la de "Nahuel Mapi",
que son dos parajes muy cercanos uno del otro
¿En qué época
aparecieron en aquella región los Calfuqueo?
Sólo conozco los datos que me transmitió mi viejo. Ellos
eran cuatro hermanos, dos varones y dos mujeres, pero yo sólo conocí
a una de mis tías. Mi tío vivió en Maitén,
por eso nunca tuve contacto con él. Mi abuelo y sus hijos nacieron
en "Aucapán", pero como a los mapuches nos corrieron
tanto, nos persiguieron tanto, mi abuelo se llevó a su familia
a Chile. Por lo que me contó mi padre, de sus recuerdos de cuando
él era niño, antes de irse a Chile sufrían muchos
ataques y les robaban todo lo que tenían, incluso sus animales.
Por eso es que vivían escapándose y no estaban en un lugar
fijo. Yo actualmente tengo 60 años y todo esto que le cuento ocurrió
hace unos 100 años atrás o tal vez un poco más
¿De qué trabaja
su familia?
La única salida laboral de esta comunidad Mapuche es hacer tejidos,
comercializarlos y hacer muestras de estos trabajos. Nuestro trabajo más
fuerte es el tejido en lana, que además es parte de nuestra cultura.
También hacemos algunas artesanías en madera, pero esto
es algo más reciente, en cambio el tejido viene desde los orígenes
de nuestra cultura. Normalmente los tejidos se venden en comercios de
Junín de los Andes, aunque también hay quienes se acercan
a la comunidad para comprar. En el caso nuestro, mi mujer trabaja en el
telar. Ella lo aprendió de su madre, que a su vez lo había
aprendido de la suya. Una de mis hijas también sabe tejer en telar
y afortunadamente hasta ahora hemos tenido suerte porque podemos vender
bastante bien lo que hacemos
¿Y usted que hace Juan?
Yo trabajo en soga. Hago elementos que se usan en el campo, como por ejemplo
bozales, riendas, cabezadas, rebenques y maneas. También sé
trenzar lazos de 6 u 8 tientos
¿Cuánto hace que
vive en Junín de los Andes?
Hace 30 años que dejé la vida en la comunidad y me radiqué
en Junín
¿Se puede sostener en
al actualidad la cultura Mapuche?
Nuestra cultura y nuestra lengua se han ido perdiendo porque hasta hace
quince años atrás fuimos muy discriminados. Recuerdo que
al llegar a un pueblo si hablábamos nuestra lengua la gente nos
miraba asombrada como si fuéramos sapos de otro pozo. Esto hizo
que muchos de los míos fueran negando sus raíces para poder
integrarse. Mi esposa y yo tenemos la cultura Mapuche muy arraigada, conocemos
bien nuestra historia y sabemos perfectamente nuestra lengua porque crecimos
en el campo, en la comunidad. Allí no se hablaba castellano, se
empleaba solamente la lengua mapuche para comunicarnos
¿Sus hijos también
hablan la lengua original de su pueblo?
Mis hijos heredaron las tradiciones mapuches, pero el idioma les resulta
muy difícil. Ellos comprenden la lengua pero pueden hablar muy
poco
¿Cuál es la situación
de las comunidades Mapuches actualmente?
Hoy las cosas han cambiado bastante. Ya no se nos discrimina como antes
¿Cuál es el anhelo
más grande de su pueblo?
Lo ideal sería que cada comunidad recupere aunque sea algo de las
tierras que nos quitaron a lo largo de la historia. Eso sería lo
principal para que en el campo no estemos amontonados como estamos. En
cambio los grandes estancieros que vinieron a ocupar el terreno tienen
campo y campo encerrado al pedo y nuestras comunidades están arrinconadas
en los peores lugares
¿Cree que sea posible
que alguna vez se les devuelvan tierras? ¿No piensa que es una
utopía ese anhelo?
La verdad es que no creo que nos devuelvan nada. Sacarle algunas hectáreas
a los estancieros va a ser muy difícil. Pero la verdad es que debería
ser muy fácil porque originalmente los estancieros no compraron
los campos
¿Cuál es su opinión
en relación al Encuentro Nacional Indígena que se hará
en Tres Arroyos?
Me gustaría mucho estar presente y compartir con gente que tenga
conocimiento de la historia de sus pueblos. Lo que no me gustaría
es que participe gente que no tiene el conocimiento profundo de sus raíces.
Por mis pocas andadas en este tipo de cosas sé que hay personas
que sólo saben de oído o por papeles pero se presentan como
grandes conocedores, no quisiera que pase eso. Andan algunos que ni siquiera
son descendientes de aborígenes, mi hijo se encontró con
uno así en un encuentro que hubo en Cosquín hace poco. Lo
que me gustaría mucho es que por cada comunidad que esté
representada haya una persona de más de 50 o 60 años que
conozca bien sus orígenes y su cultura
¿Qué cantidad de
Mapuches de aquella región viven aún en comunidades en el
campo y cuántos hay en Junín de los Andes?
Dentro del departamento de Junín de los Andes hay 6 comunidades
que tienen entre 60 y 80 pobladores cada una. Aquí en el pueblo
hay un 60 o 70% de gente que ha venido de las comunidades. ¡Pero
guai una cosa! Muchas de estas personas no se dan a conocer como Mapuches
que vienen de la comunidad
¿Por qué?
La verdad es que no sé por qué, yo también lo desconozco.
Somos muy pocas las personas que defendemos lo nuestro
¿Esto podría ocurrir
porque esa gente sabe que alguna vez sufrieron discriminación y
temen que les pase lo mismo actualmente?
Puede ser. Yo por mi parte nunca oculté mis orígenes, incluso
si tengo que hablar en mi lengua lo hago y luego explico lo que he dicho.
De esta forma siempre fui bien recibido por autoridades locales y de la
provincia de Neuquén, y es más, he tenido la visita de gente
que toma decisiones a nivel nacional
¿Cuál es su mensaje
como mapuche en relación al encuentro que se hará en Tres
Arroyos?
Mi mensaje es para los organizadores. Si esto está bien pensado
y se define bien el objeto del encuentro, las cosas saldrán muy
bien
¿Cuál tiene que
ser el objetivo del encuentro?
Que estén representadas todas las comunidades o al menos la mayoría.
Imagínese que solamente en la provincia de Neuquén hay 40
comunidades mapuches. Nosotros acá alguna vez tuvimos algún
encuentro y hubo gente de Río Negro, de Chubut y hasta de Chile.
MONICA ORTIZ POROYAN, BISNIETA DE UN CACIQUE MAPUCHE
"El trato a los aborígenes fue aberrante,
los exterminaron sin compasión pensando que conquistarían
lo inconquistable"
Mónica Ortiz Poroyán es descendiente de
Mapuches y desde hace un tiempo reside en Dunamar. Es una mujer muy activa
que ni bien llegó al distrito se vinculó a la vida institucional
de la comunidad. Recientemente ha sido invitada por la Comisión
Encuentro, que programa el Encuentro Nacional Aborigen en nuestra ciudad,
para participar de la organización del evento. Ella, por supuesto,
está encantada de que la hayan convocado y considera que nuestra
ciudad es especial porque aquí se quiere y se trabaja mucho la
tierra, razón por la que entiende que no es casual que sea la sede
de una reunión de descendientes de pueblos originarios.
Cuéntenos brevemente la
historia de su familia. ¿Cómo está compuesta? ¿De
dónde son? ¿Cuáles son sus orígenes?
Nací en Mendoza, donde esta radicada toda mi familia. Soy descendiente
directa de mapuches ya que mi bisabuelo era cacique de esa tribu. Tengo
un poquito de mezcla ya que mi papá era hijo de araucanos. Los
orígenes de mi papá eran chilenos radicados en Mendoza.
Este grupo de indígenas no era tan unido como el grupo de mi familia
materna. Es una comunidad formada casi en su totalidad por mujeres. Mi
abuelo era el hijo mayor del cacique "Cuero Corto". Su nombre
de documento era Gervasio Poroyán. A su vez mi mamá es la
hija mayor del hijo del cacique y yo soy la mayor de las hijas de mis
padres. Los primeros hijos en estos grupos siempre tuvieron privilegios
¿Cuál es su visión del tratamiento
que han recibido históricamente en esta tierra los pueblos originarios?
Creo que el tratamiento que se les dio a los aborígenes fue aberrante
desde el momento mismo de la colonización de América. Los
exterminaron sin compasión pensando que conquistarían lo
inconquistable
¿Cómo ve el tratamiento que se les
da en la actualidad a los descendientes aborígenes en Argentina?
Si bien la forma de tratarnos y de mirarnos actualmente es diferente,
dista mucho de cómo debería ser. Hay personas que todavía
creen que somos "indios", mala palabra usada desde la época
de Colón. Esperan encontrarse con personas con arco y flechas,
piensan que no hemos crecido, que los adelantos a nosotros los aborígenes
no nos están permitidos. Respiramos y gozamos de los mismos derechos
que cualquier ser humano, porque ante todo somos eso, seres humanos. No
esperan encontrarse con una persona con una notebook e Internet. Pero
en mi caso particular te contaré que todas las personas que conocen
mi origen me tratan con mucho respeto y con mucha cordialidad.
También creo que la Argentina recién esta empezando a tener
conciencia de lo importantes que somos y de las "violaciones"
que hemos sufrido. Entiéndase como violaciones la usurpación
y la perdida de nuestra identidad cultural por imponernos costumbres como
la noche de brujas
¿Cuál es el principal anhelo de
su comunidad?
Mi comunidad está dispersa pero no desunida. Anhelamos el reconocimiento.
En mi familia te encontrás con profesionales, en parte obligados,
para poder combatir mejor y no tener la vida que tuvieron mis antepasados
por no estar preparados para tener armas para luchar. Por otro lado, no
fue tan bueno del todo, ya que nos hemos occidentalizado demasiado para
mi gusto, pero nuestra familia es nuestra familia, si bien cada uno se
desarrolla en lo suyo sabemos que todos los Poroyán somos indígenas
con raza, cultura y estirpe. Anhelamos respeto y larga vida ya que predominamos
mucho las mujeres
¿Qué reflexión le merece
que en Tres Arroyos se esté por realizar un Encuentro Nacional
Indígena?
Me parece excelente. Me encanta que sea un Encuentro Nacional. No he tenido
posibilidad de estar en ningún encuentro así. Si bien tengo
contacto con indígenas del norte y de otras partes del mundo, no
los he disfrutado nunca. La Comisión Encuentro me ha invitado a
participar y les estoy agradecida. También creo que por algo ocurre
todo esto en este lugar, donde hubo tantos indígenas y donde quieren
y trabajan tanto el campo. Tres Arroyos es un lugar muy especial
¿En qué ayuda a los pueblos originarios
este tipo de eventos?
Ayuda a que nos socialicemos, a que nos unamos más en la lucha
por nuestros derechos. Nos ayuda a crecer para compartir y saber que no
estamos solos, también nos sirve para hacer conocer nuestra cultura
Según su punto de vista, ¿Cómo
debería ser el encuentro que se hará en esta ciudad para
que los pueblos indígenas que participen sientan que el mismo los
ha beneficiado de alguna manera?
Con respeto, con organización, brindando todo lo que Tres Arroyos
pueda para que quienes vengan se sientan apoyados
COLUMNISTA INVITADA
Los muchachos de antes
Por Lic. Stella Maris Gil de Jiménez
Parece una irreverencia la frase del título, pero
no lo es tanto. Los llamados indios amaban y sufrían como cualquier
occidental. Eran viejos y jóvenes. Tenían sus grupos tribales
de 30 a 300 personas. Eran nómades y recolectores. Recorrían
enormes distancias en busca de recursos.
Los españoles los llamaron "pampas" que quiere decir
"llanura" en quechua. Aunque había diferencias con los
más australes, los modos de vida se semejaban a los patagónicos.
Eran hombres de a pie.
La vida les cambió con la llegada de las primeras incursiones huincas
o cristianas documentadas en nuestra región en la segunda mitad
del siglo XIII.
Tiempo después, el contacto con los araucanos chilenos, que venían
a esta zona en muchos casos para llevarse el ganado los transformó
en jinetes y mezcló costumbres, prácticas religiosas, animales
desconocidos como gallinas y perros, leyes contra el delito, etcétera.
Fenómeno llamado araucanización.
Sus jefes se establecieron en tres campamentos. Uno de ellos fue el de
las Salinas Grandes, entre Guatraché y Carhué que tomó
mucha importancia bajo el mando de los Curá, como los famosos Calfucurá
y Namuncurá y comenzaron la lucha para proteger sus tierras invadidas
por los blancos con inclusión de las nuestras.
Muchos se hicieron maloneros y se enfrentaron con las milicias federales
que iban llevando sus fronteras cada vez más adentro de los territorios
de ellos, construyendo líneas de fortines como nuestra frontera
Costa Sud.
No es esta una historia de buenos y malos, según de donde venga
el relato. Fue una guerra entre razas, entre dueños e invasores,
un enfrentamiento total, feroz, sin acuerdos de paz definitivos, salvo
los Tratados de los Venados, generados por Juan Manuel de Rosas, pero
de poca duración.
Tres Arroyos no fue ajeno a estas situaciones. Las tropas de Buenos Aires
la atravesaron en sus marchas hacia Bahía Blanca y fueron empujando
a los pampas con el fin de dejar las tierras libres para que en ellas
se ubicaran los pioneros campesinos que cambiaron el paisaje con sus cultivos
y ganados.
Los grandes combates registrados entre los contendientes fueron en 1857
el Sol de Mayo y el Cristiano Muerto, ocasionados por la invasión
de Juan Cañumil aliado de Calfucurá. Las incursiones aborígenes
continuaron durante la década del 70, registrándose la última
en 1876 al mando de Namuncurá recorriendo gran parte del Partido
de Tres Arroyos, incluso atacaron el Fortín Machado. Ocasionaron
muchas muertes y pérdida de ganado entre los nuevos pobladores.
A partir de ese momento los temores de los chacareros terminaron. Los
aborígenes se agotaron con la técnica del contramalón
y la campaña de Roca.
Como en toda guerra los débiles en técnicas militares fueron
derrotados y desaparecieron de nuestra llanura.
Pero la sangre india quedó. Algunas gotitas siguen pasando por
las venas de muchos de los habitantes actuales. Solo hay que hurgar un
poco en los árboles genealógicos y aparecerá un antecedente
aborigen producto de múltiples circunstancias: alguna cautiva,
un indio transformado en servidor doméstico, algún amor
entre adversarios. Los apellidos pampas de nuestra comunidad lo atestiguan.
La Pampa Rosa, es símbolo de esa raza vencida. Rosa Mesé,
que así se llamaba, quedó en estas tierras luego de un malón
y fijó su territorio de mendiga por la zona de la antigua Quinta
de los espárragos. Se ganaba la vida con la venta de empanadas.
Su condición de olvidada e india la relegó al terreno de
las burlas de los jóvenes y su soledad se sostenía con el
alcohol. Un día Antonio Orfanó la llevó a su taller
y allí la inmortalizó en una escultura. Su tumba en el cementerio
municipal marca la existencia de ese pasado nuestro.
Pasado muy largo, tanto que debajo de la tierra reaparecen restos fósiles
y utensilios en el Yacimiento Arroyo Seco con una antigüedad de más
de 10.000 años.
Los muchachos de antes perviven en alguna punta de flecha, algún
fragmento de piedra, en raspadores, raederas, hachas y cuchillas, en algún
enterratorio, todos ellos testimonios trabajados minuciosamente por equipos
de arqueólogos, antropólogos, biólogos, geólogos,
historiadores, en constante reconstrucción de esas culturas.
Pero también continúan en algunos lacios cabellos negros
o en las miradas oscuras de sus descendientes.
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