EL TRESARROYENSE DIEGO SLAGTER TRABAJA EN COMUNICACIÓN POPULAR CON INDIGENAS DEL CHACO
La voz del interior
Vive en el Chaco, vinculado a comunidades indígenas, y desarrolla la primera Tecnicatura Superior en Comunicación Social Indígena Bilingüe Intercultural. Se llama Diego Slagter, es tresarroyense, y acompaña la lucha de familias aborígenes de los pueblos Qom y Pilagá por sus derechos. Con “El Periodista” habló de todo: de violencia, de los medios masivos de comunicación y su indiferencia para con los pueblos originarios, del rol del Gobierno, de la represión y su contracara en la esperanza. Exclusivo
¿Naciste en Tres Arroyos? ¿Y en qué momento decidiste dejar la ciudad y con qué idea? ¿Había aparecido ya la vocación por la comunicación? ¿En qué se manifestaba entonces?
Nací en Tres Arroyos en el año 1984 y viví hasta la adolescencia en el campo, luego con mi familia nos radicamos definitivamente en la ciudad. A los 18 años fui a estudiar a La Plata, a la Facultad de Periodismo y Comunicación Social. Terminé de cursar y tuve la posibilidad de contactarme con el Instituto de Cultura Popular (INCUPO). Es una ONG que trabaja desde hace más de cuarenta años en el Norte Argentino con población y organizaciones indígenas y campesinas.
Desde ese momento estuve acompañando, junto con un equipo interdisciplinario, diversos procesos políticos con comunidades Pilagá, en el centro oeste de la provincia de Formosa. Allí acompañamos a las familias, las organizaciones comunitarias y a la Federación del Pueblo Pilagá en temas referidos a la comunicación, políticas públicas, luchas por la recuperación del territorio, reclamos históricos que los Pilagá mantienen con el Estado, entre otros.
Con el tiempo, el Consejo Qompi (LqataxacNamQompi), una organización indígena perteneciente al Pueblo Qom, que venía diseñando un proyecto de Educación Superior desde ya hace muchos años, convocó a un grupo de personas para generar la primer Tecnicatura Superior en Comunicación Social Indígena Bilingüe Intercultural del país. Este es el tercer año en el que nos encontramos desarrollando una experiencia maravillosa, que vincula ciertos conocimientos occidentales con el profundo y vasto conocimiento ancestral de la comunidad. La cosmovisión, el idioma, la historia, la comunicación con la naturaleza, todo con el consejo y la sabiduría de los ancianos.
¿De qué manera se relacionan allí tu tarea de comunicador y la vida de las comunidades indígenas? ¿Cómo explicarías tu acercamiento a ellos? ¿Qué cosas compartís, cuáles son tus intereses, qué actividades desplegás en torno a esas comunidades?
Nosotros estamos acompañando a las organizaciones indígenas para que logren instalar sus propios medios de comunicación comunitaria. En ese camino se trabajan también las posturas políticas que las organizaciones le plantean al Estado y a la sociedad occidental. Entendemos que la comunicación es un territorio a recuperar, es un territorio que también fue avasallado violentamente por la invasión primero, por la construcción del Estado argentino después y finalmente por la serie inacabable de políticas que pretenden silenciar la voz de las Naciones Indígenas. La comunicación entonces se presenta aquí como un profundo proceso de reivindicaciones y luchas históricas.
Hemos visto en Internet distintos trabajos periodísticos tuyos sobre el tema. ¿En qué medios te desempeñás? Entendemos que no hay demasiado lugar en los medios masivos para temáticas indígenas…¿Dónde están esos espacios? ¿Vos has generado algunos?
En un comienzo la producción se desarrolló en los distintos medios que el INCUPO tiene. Al mismo tiempo trabajamos en la capacitación desde la educación popular, para que los propios comunicadores indígenas lleven la palabra de su comunidad a los medios de información. Este último tiempo comenzamos a gestar la Agencia Periodística Timbó, que por el momento sólo se está desplegando en Internet. Siempre que hemos requerido publicar algún material lo hemos hecho enredándonos con una diversa cantidad de medios comunitarios que existen.
Es cierto que los medios masivos de información no publican todo lo referido a las Naciones indígenas y si lo hacen sólo se percibe racismo, discriminación, violencia. Los medios masivos de información tienen estrechas relaciones con los poderes que siguen queriendo eliminar “lo indígena” en el país.
Has trabajado en documentales, publicaciones, ¿nos describís cómo ejercés tu profesión en la actualidad?
Hemos hecho algunas publicaciones estos años, pero siempre con el visto bueno de las organizaciones indígenas. Por lo general se plantean propuestas y se inicia un recorrido de profundización en las mismas. En ningún caso las publicaciones fueron hechas sin el trabajo conjunto con dirigentes y comunicadores indígenas. Buscamos allí generar un diálogo intercultural, para la obtención de producciones acordes al discurso que se pretende construir. Este año estaremos presentando un documental sobre territorio realizado en conjunto con una comunidad Pilagá y estamos terminando la etapa de filmación de otro documental que nos llevará este año y gran parte del que viene.
No podemos dejar de preguntarte por hechos de represión y violencia de los que son víctimas estas comunidades, y que están íntimamente vinculados con su situación socio-económica. ¿Podés aportar tu mirada sobre el tema? ¿Hubo cambios en la relación entre estas comunidades y el Gobierno en los últimos años?
Es bien cierto que desde comienzos del siglo XIX, el mismo Estado que se erguía tras la franca decadencia de la Corona Española comenzaba a zanjar las diferencias históricas que pretendían alejar al “indio” de la nueva postal civilizatoria. Los relatos y testimonios viajan y se exhiben en todos los paisajes de la nueva y resonante Argentina. La sangre, la violencia, las vejaciones, las persecuciones y la esclavitud fueron sólo algunos de los métodos que el “nuevo hombre blanco” propuso en su tan mentado diálogo intercultural. Poco más de doscientos años pasaron para que las relaciones entre las Naciones preexistentes al Estado y los invasores se mantengan en igual grado de correspondencia. Nada hace suponer que las condiciones hayan mejorado en algún grado. El Estado Nacional y los estados provinciales siguen ejerciendo un riguroso plan de “genocidio silencioso” para con las Naciones Indígenas.
Los medios de alcance masivo, ¿reflejan la situación de los indígenas de Chaco en su dimensión real? ¿Qué revelan? ¿Qué esconden?
Los medios masivos de información juegan sus intereses políticos con los poderes económicos y los funcionarios de turno. Nunca los medios masivos de información publican la dimensión de los conflictos que se manifiestan en todo el territorio argentino. Sí se muestra, “alarmantemente”, la desnutrición, la falta de trabajo, la falta de agua o la supuesta “violencia” de las organizaciones indígenas. Pero nunca se encuentran las razones, los motivos, las propuestas de las Naciones Indígenas.
Además creo que la vida no pasa por los medios masivos de información. Confiamos y luchamos para seguir profundizando la construcción de medios comunitarios, medios participativos, alternativos. Confiamos en las redes, en la inmensa cantidad de compañeros que en todos los puntos del país pelean todos los días para sostener una radio FM, una revista alternativa, un portal de Internet, un diario local. Esa es la comunicación liberadora, ese es el camino que estamos transitando.
Tampoco podemos evitar preguntarte por la influencia que pudo haber tenido la llegada del ex gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, a la Jefatura de Gabinete. ¿Puso más en evidencia la problemática indígena? ¿Hay, por el contrario, algún empeño en silenciarla?
Todo está inscripto en una misma política sobre las comunidades Indígenas. En el gobierno de Capitanich murieron dirigentes indígenas, hubo persecuciones a organizaciones, hubo infinitas promesas y convenios incumplidos. No existe hoy ningún gobierno que respete los convenios internacionales, la Constitución Nacional y las constituciones provinciales. La distancia existente entre lo que expresan esas leyes y lo que ocurre en las comunidades es enorme.
Hemos visto, también a través de la web, que has publicado obras de ficción. ¿Nos contarías algo sobre tu trabajo literario?
Este año publiqué mi primera obra de ficción, “La falla del Universo”. Es una serie de cuentos cortos que nada tiene que ver con lo que hago en mi trabajo cotidiano. En “La falla del Universo” un grupo de amigos busca permanentemente encontrar algún respiro, alguna salida, algún quiebre del mundo en el que viven. Ellos sospechan que no puede ser todo tan gris, tan sistemático, tan aburrido. Suponen que ha de existir alguna forma de embellecer la vida, que debe haber magia en los rincones donde viven. Y, por supuesto, se dedican siempre a encontrar ese nuevo estado de cosas. La amistad, el amor, el barrio, la soledad, la escritura, el sentido de la vida. Ese es el camino que transita “La falla del Universo”. (En Tres Arroyos se puede conseguir en la Librería “Los siete locos”)
¿Cómo es tu relación con Tres Arroyos? ¿Volvés con frecuencia aquí? ¿Pensaste alguna vez en volver a vivir en esta ciudad? ¿Alguno de tus proyectos la incluye? Por el contrario, ¿pensás quedarte en Chaco o ir a otro lugar?
A Tres Arroyos vuelvo siempre que puedo, dos o tres veces al año. Siempre está presente la posibilidad de volver. Mi familia, las calles, los amigos, los recuerdos. Todo eso junto hace lo que nosotros luego seremos en la vida. No me imagino distanciado de eso, aunque ya hace muchos años que esté dando vueltas por distintos lugares. Me interesa lo que hoy está ocurriendo en la ciudad con algunas experiencias muy importantes en comunicación alternativa, popular, comunitaria. En estos últimos años se han generado espacios muy profundos y me alegra mucho ver eso. No sé cuáles serán los próximos pasos. Por el momento seguir aquí, trabajando en Chaco y Formosa con organizaciones indígenas. Seguir escribiendo, seguir fortaleciendo la Agencia Periodística Timbó. Claro que pienso en volver a Tres Arroyos en algún momento para aportar en algo desde la comunicación y la educación popular.






