MARCOS CATTANEO, UN TRESARROYENSE EN NORUEGA
Expedición escandinava
Se fue con sus ahorros en dólares y con un inglés básico, pero a los dos días consiguió trabajo en un restaurante de Oslo. Marcos Cattáneo está en uno de los paisajes más espectaculares del mundo por sus contrastes, y atraviesa una experiencia increíble que ya le permitió conocer Croacia, Roma y Estambul, y planificar nuevos viajes
Oslo es la capital de Noruega, una ciudad con una arquitectura espectacular, muchos museos y una vibrante vida nocturna, que la han convertido en un destino preferido por miles de turistas del mundo que se acercan para conocerla.
Exuberantes parques y magníficos miradores permiten contemplar la belleza del lugar atravesado por el Río Akerselva. En medio de ese impresionante paisaje natural y la cercanía de los fiordos, las pistas de esquí y los cruceros, vive el joven tresarroyense Marcos Cattaneo, hijo de Marcelo y Mónica Ledesma, quien como tantos otros decidió emprender una aventura responsable por el mundo. Y nos fue contando su experiencia.
“Me fui de Tres Arroyos hace un año y 9 meses. No tomé la decisión de un día para otro, pero hacía mucho tiempo que quería viajar estando en el secundario. Cuando terminé ese ciclo de estudios me fui a Buenos Aires y me anoté en la Facultad de Medicina. Era entretenido e interesante cursar, pero yo quería viajar. La idea de trabajar en Argentina o en otro país me parecía lo mismo, pero con la salvedad que debía ir a un lugar donde pudiera hacer un poco de diferencia. Yo había escuchado mucho hablar de Noruega, Suecia, Finlandia, Islandia y todos esos países escandinavos donde se sabe que se cobra bien, pero estaba el interrogante lógico de no saber cómo te va a ir. De todos modos, tomé la decisión y me vine”.
¿Fue una forma de tirarte al agua, con poco en las manos y sin idioma?
Así es, sabía muy poquito de inglés y un año antes de venirme arranqué a profundizarlo un poco con una profesora particular. Acá hablan el noruego, aunque mucha gente conoce el inglés porque se aprende en los colegios.
La llegada
¿Tenías alguna persona con quién encontrarte cuando llegaras?
No. Solo un tiempo antes de venir, cuando ya tenía el pasaje me puse a buscar si encontraba alguien conocido y me llegó el contacto de un chico tresarroyense llamado Agustín O’ Lery. Una semana antes de venir él me pasó el contacto de una señora que alquilaba habitaciones y pude acordar con ella. Después lo vi a él un par de veces más y ya fui haciendo mi vida. Me había venido con los ahorros en dólares que pude ir haciendo, pero los tuve que pasar a euros y ahí perdí en la conversión. De los 2000 que quedaron pagué el primer mes 600 euros de depósito y 600 del primer mes, así que me tenía que arreglar con 800 y con eso subsistí prácticamente 2 meses. Lo bueno es que llegué a Noruega el 15 de marzo y el 17 empecé a trabajar, porque antes de venirme había mandado el currículum mío a los 4 puntos cardinales de este país. Cinco días antes de venirme me llamaron por Zoom para hacerme una entrevista y me dieron un turno personal de prueba. Hice eso y no sé qué me vieron, pero me tomaron ahí nomás para trabajar de mozo en un restaurante. Desde que llegué estoy en la misma empresa, que tiene varios locales. Yo arranqué en el “Louise”, que se especializa en comida noruega sirviendo bacalao y otras clases de pescados. Y después me cambiaron a otro de los mismos dueños que se llama “Tastis” con gastronomía francesa y mucho más lujoso. Ahí piden mucho un plato con caracoles y pesto. Yo lo probé, pero mucho no me gustó. Básicamente el noruego come mucho pescado de distintas maneras y tienen buenas verduras que traen de otros países.
“En invierno los clientes son en su mayoría de aquí, pero en verano vienen de todos los países. Siempre hay trabajo y se puede vivir bien. Yo ahorro, me doy mis gustos y estoy contento. Cuando llegué no sabía cuánto se cobraba, cómo eran los contratos o abrir una cuenta de bancos. Había algunos videos que vi antes de viajar y me daba cuenta de que era un lugar para probar con posibilidades. Ellos premian la dedicación y el progreso del empleado. Si vas ganando experiencia cobrás más; si hacés cursos cobrás más y si ven que te destacás en tu trabajo te pagan mejor para que te quedes con ellos. Como para todo, siempre hay un techo. Ahora estoy compartiendo departamento, pero tengo mi privacidad con una habitación solo para mí. Cuando llegué a la casa de esa chica que alquilaba me tocó vivir con 4 argentinos y fue lo mejor que me pasó porque fui aprendiendo de lo que me contaban ellos, que estaban en la misma que yo. Yo llegué con pasaporte de la comunidad europea y si quiero me puedo quedar a vivir acá. Pero los otros chicos venían con visas que duran un año. Terminan ese período y tienen que hacerse una nueva para otro país. Uno de ellos cayó de Alemania a Noruega y ahora se fue a Austria.
¿Cómo definís el clima del país?
Lo contrario a la Argentina. Acá invierno cuando allá es verano y viceversa. El calor fuerte no existe, son rachas que suben hasta los 28 grados y bajan nuevamente.
¿Has podido viajar a otros países?
El primer año me moví un poco en Noruega, porque estaba ajustado con la plata. Y hace poco fui a conocer Croacia y después estuve en Roma, donde nos encontramos con mi padrino. Y lo más lejos fue Estambul, en Turquía. Lo bueno de Europa es que en 2 horas estás en Italia. De todos modos, acá es caro comparado con otros países. La botella de vino que pagás en el restaurante donde estoy yo a 90 euros, en Italia te la cobran 20. Pero es interesante para ahorrar. En temporada de verano con las propinas me pago el alquiler y me queda libre el sueldo.
Experiencia
Marcos tiene 24 años de edad y está viviendo una experiencia que será muy provechosa para su vida. En días de trabajo se levanta y va a trabajar en uno de los dos turnos. El de la mañana, de 10 a 17 horas le permite ir a entrenar al gimnasio cuando sale y después va a su casa para cenar y ver una película. El turno de la tarde-noche es con el programa a la inversa y si quiere salir después del trabajo con sus amigos disfrutan un par de horas, pero a las 3 de la mañana no queda nadie en la calle.
¿Cómo es el perfil del noruego?
Cuando yo llegué tenía cierto temor porque pensaba que iban a ser “re secos”, no te van a hablar, te van a ver distinto y demás. Además, me preocupaba porque yo tenía tatuajes en los brazos y no sabía si eso me perjudicaría. Pero la verdad es que son buena gente, calmaditos, te tratan bien y no hacen diferencias. Por supuesto es que debe haber excepciones, pero eso es lo que ví. Hay bastante seguridad en las calles y salgo con el celu a la vista sin inconvenientes. Hay algunos hechos que se conocen, pero casi nunca a mano armada. Otra cosa que se destaca es el uso del sauna. Hay varios cerca de la Opera que se visitan más en invierno que en verano. Lo habitual es que vos te uses el sauna, salís y te metés en el agua congelada, para luego entrar nuevamente al sauna. Eso lo hacen mucho los noruegos y dicen que es muy estimulante.
¿Cómo te va con el acceso a la salud?
Hace poco tuve que ir a un médico, porque me hice un arito que me produjo una infección y pagué la visita como corresponde. Ahora ya estoy como residente, tengo cobertura con un médico de cabecera que te revisa, te diagnostica y es gratuito. Y después tenés que pagar lo que sigue. Es muy nuevo todo esto para mí, así que no conozco bien el sistema. Lo que sí, en todo trámite de cualquier tipo te tienen perfectamente identificado con un número que te pertenece y que cuando lo marcan en la computadora sale tu nombre, documento, nacionalidad, lugar donde vivís, cuánto cobrás y otros datos. Con tu número saben qué medicamento tienen que suministrarte o qué turno tenés en el médico, sin llevar papel alguno. Lo mismo para los trámites de bancos. Y hablando de esto, si querés abrir una cuenta bancaria no es tan fácil como allá. Entre otras cosas te piden alguna nota en letra manuscrita para analizar los rasgos. Me llevó un montón de tiempo poder completar todos los trámites.
¿Cómo es el sistema educativo?
Tienen como un jardín de infantes, primario, secundario y universidades muy reconocidas. Lo que más me sorprenden son los chicos de 7 u 8 años, que hablan bien los dos idiomas, el noruego y el inglés. Los mayores manejan también el inglés, francés y alemán.
¿Y el deporte?
Acá lo más popular es el esquí en la nieve. Les gusta el fútbol, van mucho al gimnasio y hacen mucho running.
Son muy famosas las auroras boreales…
Cuando las ves personalmente te impresionan los destellos de luz, que no son permanentes. Aparecen todo el invierno y por lo general la gente se va al Norte a buscarlas.
¿Extrañas cosas de Argentina?
Por supuesto a mi familia. Me gusta tomar mate, pero aquí consigo yerba Taragüi porque la traen los supermercados árabes porque ellos también toman. No es barata. La pagué 12 euros el kilo. Hay varias marcas, como Playadito, Amanda, La Merced... Y lo bueno es que la consigo en el local y no la tengo que pedir por internet. También compré el dulce de leche “Havanna” y me salió 14 euros el medio kilo. Pero lo podemos pagar, con buenos sueldos sabiendo inglés y trabajando en lugares buenos como me tocó a mí. Yo hablo con los clientes y necesito el idioma. Otra cosa que extraño de nuestro país es la comida. Acá hay carne vacuna buena, pero dos bifes de Argentina te cuestan 50 euros. Con los chicos hacemos asado, pero con carnes de otro lugar que son más accesibles. De vez en cuando me toca atender a algún argentino y nos prendemos en la charla. Me ha pasado con gente de Buenos Aires, Córdoba, Mar del Plata, Tandil y San Cayetano.
¿Viniste a nuestro país de visita?
Fui en enero de 2025. Acá las vacaciones son de 30 días y tenés que tomarlas en el año. Yo la usé de corrido para el viaje a Argentina. Tal vez el próximo año me haga escapadas a España y Francia. Espero que no me pase como en los primeros días aquí, que tomé un tren para un destino equivocado sin saber el idioma noruego y me rescataron, porque no sabía dónde estaba, ja, ja. Los transportes son muy buenos acá; pagando una mensualidad de 70 euros podés andar todo lo que vos quieras y hacer combinaciones diversas en ómnibus, subte o un tren que anda por el centro de las calles, todo con el mismo pase por un mes y en todo Oslo. También hay cruceros que arrancan de la ciudad y van hasta los fiordos en viajes turísticos de dos semanas, que en verano se llenan de gente.
¿Y cuál es tu idea a futuro?
Quiero seguir viajando en vacaciones y si algún lugar me gusta, evaluar si me quedo. Pero yo acá tengo mi grupo de amigos, mi trabajo y todo. Si me voy tendría que ser otro país escandinavo y donde haga una buena diferencia en dinero. Pero por ahora me quedo aquí, tranquilo.
Esta es la “aventura” del tresarroyense Marcos Cattáneo, que se animó y encontró un lugar propicio para conocer algo más del mundo y vivir bien en una ciudad noruega que si bien tiene un costo de vida alto, le aseguró vivienda, un trabajo rentable, buen servicio de salud y adaptación absoluta a la vida local. Muy buen balance para los dos primeros años allí, para un joven de 24 años que se lanzó a conocer el mundo.



