Municipalidad Tres Arroyos

notas edicion de papel

ENTREVISTA CON EMILIO TARABORELLI, ESPECIALISTA EN PROBLEMÁTICAS EN EL NEURODESARROLLO

El desafío de dar respuesta a los interrogantes que plantea el autismo

Tras formarse en La Plata y Buenos Aires, el licenciado Emilio Taraborelli decidió regresar a Tres Arroyos donde tiene la intención de poner en marcha, junto a otros profesionales y de manera interdisciplinaria, propuestas terapéuticas para el abordaje de los Trastornos del Espectro Autista. Cabe recordar que el mes pasado se aprobó en el Concejo la creación de un programa en el ámbito de la salud pública, lo que vuelve aún más oportuna su entrevista con “El Periodista”

Diciembre 2020
El licenciado Emilio Taraborelli decidió que era momento de regresar a su terruño natal para volcar todo su conocimiento sobre autismo y problemáticas del neurodesarrollo

El licenciado Emilio Taraborelli decidió que era momento de regresar a su terruño natal para volcar todo su conocimiento sobre autismo y problemáticas del neurodesarrollo

Tresarroyense de nacimiento, aunque formado profesionalmente en La Plata, el licenciado Emilio Taraborelli decidió que era momento de regresar a su terruño natal para volcar todo su conocimiento sobre autismo y problemáticas del neurodesarrollo. Su competencia y capacitación en urbes como La Plata, Quilmes y Buenos Aires le otorgan un antecedente propicio para desarrollar su actividad en nuestro medio, donde todavía hay mucho por hacer en la materia.
En diálogo con “El Periodista” recuerda que tomó la determinación de retornar “por cuestiones familiares, ésas que siempre tiran. Vale mencionar que comencé por este camino de la especialización en autismo en la ciudad platense, pero ahora tengo la idea de insertarme en la problemática de Tres Arroyos y tratar de contribuir desde mi lugar”.
Agrega que “fue todo un cambio de planes, que la pandemia por el coronavirus aceleró. Era algo que estaba en vista y habíamos charlado con mi pareja, pero no lo suponíamos tan pronto. Las cosas se dieron así, y hoy es un hecho la vuelta a casa”.
Interrogar para seguir
Taraborelli, de 34 años, lleva ya diez como egresado de la Licenciatura en Psicología de la Universidad Nacional de La Plata. En ese tiempo, se dedicó a capacitarse permanentemente y dejarse influir por los principales referentes nacionales y mundiales en el estudio del trastorno del espectro autista y del neurodesarrollo.
“Los viajes a Buenos Aires se hicieron recurrentes -aclara- situación que me permitió acceder a diplomaturas sobre el tema en la Universidad de Flores o en la UCA, dictadas por prestigiosos representantes internacionales en la materia. Esta especialización y el conocimiento más profundo sobre la problemática me fue atrapando cada vez más, pero a la vez despertó en mí grandes interrogantes”.
Reconoce que ese derrotero le permitió acoplar “la práctica con la teoría, que está en permanente actualización. Se trata de un desafío enorme. Intentaré trasladar mi manera de trabajar y todo el conocimiento adquirido en Tres Arroyos”.
¿Algunos de esos interrogantes que surgieron encontraron respuestas, o todavía hay que seguir buceando para conseguirlas?
La búsqueda por encontrar respuestas es constante, por supuesto. Yo comencé este camino como acompañante terapéutico cuando todavía no me había recibido. En ese tiempo los grandes interrogantes pasaban por tratar de contrastar la clínica o lo aprendido en la carrera con la parte práctica. Y en ese punto me topé con grandes baches teóricos, que no me daban la posibilidad de intervenir en el trabajo cotidiano de campo. La consulta o al acceso a algunos referentes sobre autismo me proporcionaron herramientas, y empecé a notar la efectividad a la hora de implementar ciertas técnicas.
A lo largo de todo este recorrido, percibí las particularidades de cada caso dentro del espectro autista en niños y adolescentes. Hay características y dificultades muy singulares, y ahí es donde el profesional debe comenzar a atender cuestiones que se relacionan con lo interdisciplinario. Para avanzar en ese sentido, me capacité con fonoaudiólogas, terapistas ocupacionales, psiquiatras, psicopedagogas. Me di cuenta de que el buen funcionamiento y la prosperidad del tratamiento están netamente relacionados con la interdisciplinariedad; la posibilidad de implementar un combo de estrategias sin cerrarse a una sola puede desembocar en un resultado exitoso. Esta mirada y exploración me permitió avanzar en la clínica del autismo.
¿Esta forma de trabajo interdisciplinario ha logrado estandarizarse?
Diría que se ha consolidado como forma de trabajo tanto en Argentina como en el resto del mundo, que encaran la terapia con un abordaje integral. De esta manera trabajé en La Plata y lo mismo pude llevar a cabo en una clínica de rehabilitación en Quilmes, en donde me encontré con problemáticas muy complejas.
A partir de esa experiencia, intenté generar una base de casos que me permitieron seguir investigando y afrontando lo teórico, a modo de retroalimentación de lo que posibilita entender y avanzar a la vez.
¿Trabajás en alguna entidad o asociación con presencia regional orientada específicamente al espectro autista?
Estoy a cargo de la coordinación de APADEA Benito Juárez (Asociación Argentina de Padres de Autistas) desde el año 2015. La coyuntura de la pandemia nos obliga a manejarnos de manera virtual, pero siempre con la idea de capacitar a todos los profesionales de la salud o al entorno que influya en aquella persona que atraviesa este tipo de problemáticas (ya sean acompañantes terapéuticos, familia, docentes de instituciones educativas).
A propósito de las escuelas, ¿cómo se maneja este tema en ese ámbito?
Muchas veces existe un gran bache respecto a cómo tratar en contexto a un niño o adolescente que padece este trastorno en las integraciones escolares. Allí vemos que hace falta prestar ayuda profesional; en el caso específico de Juárez me aboqué mucho a esta tarea o supervisión con todos aquellos que cumplen alguna función de relación con ellos.
¿Existe la posibilidad de pensar o soñar con APADEA Tres Arroyos?
Es uno de mis grandes objetivos. El año pasado me reuní con el grupo de Padres TEA (Trastorno del Espectro Autista) Tres Arroyos. Había muchas ideas y se los ve pujantes en el intento de desarrollar algunas de ellas; yo les mostré mi iniciativa para poder ayudarlos. Creo que la comunidad tresarroyense que está involucrada en la temática necesita más respaldo del que tiene actualmente, hay mucho trabajo por hacer.
En mi caso particular, estoy en la tarea de ponerme en contacto con profesionales locales de otras disciplinas (fonoaudiólogos, terapistas ocupacionales) para encarar una labor en conjunto. A partir de esa interacción podremos generar nuevas ideas y ofrecer mejores alternativas de terapia.
Lo importante en este momento apunta a poder brindarle a Tres Arroyos un sistema de salud mucho más integral de la problemática, actualizado y competente.

Estrategias

Partiendo de lo interdisciplinario, ¿qué tipo de técnicas son las que se utilizan para abordar el trastorno autista?
La manera de intervenir el autismo incluye disciplinas diversas, pero con un objetivo central o común. En ese recorrido se implementan técnicas o estrategias comprobadas científicamente para determinadas dificultades que aparecen. Ahí es donde hay que echar mano a veces a herramientas desde la comunicación no verbal (imágenes, pictogramas en el autismo) o bien cómo hablarle a alguien que presenta dificultades en la comprensión del lenguaje de una manera que pueda entender y a la vez no le genere un caos. Existen un montón de cosas externas a la propia disciplina que deriva hacia un entramado muy interesante, donde es importante tener los objetivos claros.
Los estamentos gubernamentales a diferente escala (municipal, provincial, nacional) ¿son contestes a la hora de integrar el autismo al sistema de salud?
En realidad, todavía no se ha avanzado mucho al respecto. Cuando aparecen cuestiones de interés político se torna dificultoso. Quizás en algunos lugares se progresa más que en otros, porque a veces les toca de cerca; allí ven la necesidad de abordar la problemática, incluyendo estrategias y elementos facilitadores para el desenvolvimiento de quienes sufren el trastorno autista, que no generan un gran gasto, pueden coexistir y no afectan la vida normal del resto.
En Benito Juárez, el municipio colabora y contribuye con las familias. Entre ambos lograron grandes avances, haciendo una labor complementaria que habla de un compromiso desde lo público. Pero en otros casos depende demasiado de la comunidad involucrada en la temática, sin obtener asistencia desde otros estamentos superiores.
Tampoco está muy clara la necesidad desde el punto de vista de la atención médico-hospitalaria en la generalidad de los casos. Hay centros de salud en La Plata o Buenos Aires que cuentan con su espacio o lugar de intervención para estas problemáticas, fundamentalmente en lo relativo a la detección temprana. Se está intentando ganar espacio en diferentes ámbitos, pero no se puede decir que exista una bajada de línea a nivel nacional.
Y mucho menos, pensar en partidas presupuestarias asignadas a esta temática…
Exactamente. A veces se trata de una cuestión de censo o estadísticas; se piensa solo en el número de personas que se verían alcanzadas por este tipo de intervenciones políticas. Es bueno ver que en ocasiones aparecen publicaciones o noticias que hacen trascender la temática, porque las familias se sienten habitualmente desamparadas por la desinformación. Existe un vacío importante en algunas cuestiones relacionadas con la discapacidad, no solo en Tres Arroyos sino también en otros sitios. Se advierte una desconexión, y por eso resulta necesario crear espacios de intervención primaria en los que se aporten soluciones.
Estadísticas
¿Hay datos que permitan cuantificar la incidencia del trastorno del espectro autista en una población como la de Tres Arroyos?
A nivel nacional, se menciona que 1 de cada 54 niños puede estar incluido dentro del espectro del autismo. No significa esto que cada vez haya más casos, sino que las medidas de detección temprana se han actualizado, son más específicas y permiten manejar ciertos parámetros que favorecen una mejor intervención.
A partir del conocimiento de la realidad de una persona con este trastorno, se puede lograr una participación activa a nivel familiar y no depositar las expectativas solo en manos del profesional. Es una manera más efectiva de abordaje de la problemática.
¿Qué sucede en el caso de familias atravesadas por un contexto socio-económico complicado, que quizás no posean herramientas válidas para contener una situación de este tipo?
Bueno, en esos casos suele suceder que al principal lugar adonde recurren es a la guardia de un hospital; y allí se encuentran con que la disponibilidad para atender su problemática resulta limitada, con un sistema sanitario que no va a brindar un abordaje interdisciplinario, una permanencia y repetición de ciertos aprendizajes necesarios para una persona con autismo. Se trata de una situación muy desfavorable porque entran a tallar factores como la desinformación, que a su vez genera exclusión, marginalidad. Ante ese contexto, el problema va a persistir y se convertirá en un agravante a nivel político y social.
Tengo entendido que están en tratamiento legislativo ciertas normativas que apuntan a disminuir esos desbalances, para darle al autismo y a las problemáticas del neurodesarrollo (déficit de atención e hiperactividad, discapacidad intelectual, trastornos del lenguaje, por ejemplo) un grado de prioridad en el esquema primario de la salud, que involucre por consecuencia un aporte del Estado mucho más efectivo. (ver recuadro)
¿Existió a nivel local un proyecto para conformar una institución modelo que trabaje en estas problemáticas, involucrando al Estado municipal?
En el año 2017 Agustín Báez, todo un referente en la temática del autismo en Tres Arroyos, me contactó para elaborar un proyecto conjunto de una institución modelo. Por diferentes razones, la iniciativa se frenó, pero algunas de las ideas que se esbozaron son consistentes como para ponerlo en práctica en algún momento. Está claro que la ayuda que se necesitaría en ese caso es a partir de la figura de un municipio presente, por cuestiones netamente económicas y relativas al manejo de un lugar de esas características.
A nivel profesional, yo colaboré en el armado de un equipo terapéutico acorde a las demandas de este tipo de trastornos, la diagramación de un edificio modelo con grandes perspectivas de aplicabilidad. Con un poco de apoyo político resultaría factible llevarlo a la práctica, con área de influencia no solo en Tres Arroyos, sino también zonal.
Independientemente de ello, ya estás brindando atención en consultorio a las familias que lo requieran…
Desde octubre comencé a brindar atención profesional; varias familias se han acercado. Hemos diagramado diferentes dispositivos clínicos e intercambiado información con profesionales tresarroyenses. Insisto en que la terapéutica interdisciplinaria funciona, por eso quiero trasladar todo lo que conozco para que se pueda implementar en nuestro medio. Aquellos que quieran contactarme lo pueden hacer a través del 221-5235067 o a la casilla de correo emiliotaraborelli@hotmail.com.

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