Municipalidad Tres Arroyos

notas edicion de papel

PASAPORTE - MARILÍ LOPEZ PEÑA, HIJA DEL FUNDADOR DE GRANDES ALMACENES EL ABC

Dos patrias

La economista e hija del reconocido don Jesús López Cabañas reside en España pero tiene un vínculo muy estrecho con Tres Arroyos. Con “El Periodista” compartió una charla muy rica, en la que no faltan la mirada política, el impacto de la inmigración, la monarquía y el desarrollo español. Y también agudas observaciones sobre la actualidad

Mayo 2022
La economista Marilí López Peña, hija del reconocido don Jesús López Cabañas reside en España pero tiene un vínculo muy estrecho con Tres Arroyos

La economista Marilí López Peña, hija del reconocido don Jesús López Cabañas reside en España pero tiene un vínculo muy estrecho con Tres Arroyos

Chamberí es un distrito de Madrid con pocas atracciones turísticas y hoteles, pero pleno de paz, a unos pocos minutos del centro de la capital española. Tiene edificios señoriales, universidades y fue zona de residencia de buena parte de la aristocracia de los siglos XIX y XX. Está cerca de todo, ofrece lugares de ocio y un abanico gastronómico por demás variado. Museos, cines y palacios le dan un garbo especial.
En ese sector que tanto ha evolucionado últimamente vive María Luisa López Peña, economista, a la vez contadora pública e hija de don Jesús López Cabañas, empresario fundador de Grandes Almacenes El ABC y benefactor de la ciudad de Tres Arroyos a través de varios gestos.
Por gentileza de su amiga María Adela Iturralde, su anfitriona en Tres Arroyos, “El Periodista” la entrevistó con el propósito de adentrarse en la cultura, las costumbres y la política española de la mano de una mujer que reside desde hace muchos años en la puerta de Europa.
Sus padres -ambos españoles- vivían en Tres Arroyos y ella, terminando su graduación en la bahiense Universidad del Sur supo de una beca para hijos de españoles residentes en ultramar. Fue entonces cuando a finales de la década del 60 ganó esa distinción y viajó con su madre a la “Madre Patria”. El tiempo hizo que conociera allá a un joven con el cual vinieron a casarse a Tres Arroyos, atendiendo a la avanzada edad de su padre que no deseaba desplazarse.
“Al retorno a Europa comenzó mi vida familiar y profesional en España. Di las equivalencias y logré el título de Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales. Hice lo que se llama allá una “oposición”, que es un examen para ser servidor o funcionario del Estado, aunque no ligado a la política. Trabajé inicialmente en el Ministerio de Hacienda en lo relacionado al control del ingreso de los contribuyentes. Pero con el tiempo y como siempre me interesaron las cuestiones de la mujer hice una solicitud y me aceptaron para ejercer funciones en relaciones internacionales del Instituto de la Mujer. Me ayudó además el conocimiento de otros idiomas por lo que tuve la oportunidad de viajar a otros países e instituciones como Naciones Unidas o el Consejo de Europa. Luego, en el Instituto de la Juventud hice un trabajo coordinando organismos del estado, como el Instituto Nacional del Empleo que se ocupa de dar subvenciones y formación a las personas desempleadas; en otro caso de jóvenes licenciados universitarios hasta los 30 años que deseen viajar a distintos países en vías de desarrollo con la ayuda de la Agencia Española de Cooperación Internacional. En eso trabajé durante casi 15 años y fue lo que más satisfacción me dio, por eso de ayudar a concretar esos proyectos solidarios y de oportunidades”.
Sus hijos son españoles, aunque quieren mucho a Argentina y la disfrutan intensamente cada vez que vienen aquí, al punto de que tienen la doble nacionalidad. Lo hacen desde niños, cuando los traía para que los disfruten sus abuelos.
“Mi padre era viudo y era un señor con 50 años cuando se casó con mi madre. Al tiempo en que yo nací él tenía 57 años. Yo lo recuerdo por su ternura y con mucho agradecimiento porque a pesar de ser mayor él me enseñó a andar en bicicleta y nadar. Íbamos a una quinta que teníamos donde actualmente están las instalaciones de la Sociedad Rural de Tres Arroyos en el cruce de las rutas 3 y 228. Esa finca era de ingleses con un chalet construido a ese estilo. Él se dedicó al comercio por necesidades económicas, ya que fue un inmigrante que vino a buscar fortuna a la Argentina y lo logró. Si hubiera podido darse el lujo de elegir y estudiar, se habría dedicado a todo lo relacionado a las plantas porque amaba la botánica y plantaba algunas especies como los espárragos que con mi hermana recogíamos en las inmediaciones de la casa. Así pasé mi infancia”.

Tres Arroyos y Madrid
Marilí, como la conocen sus más allegados, siempre tuvo un contacto estrecho con Tres Arroyos, al punto que llegó en esta oportunidad para presentar un libro escrito por ella, “Memorias de Marilí”, en el que refleja momentos de su vida en Tres Arroyos, menciona a sus amigas en el tiempo e introduce “cotilleos” como llaman en España a los comentarios sobre las anécdotas hasta ahora de carácter privado.
“Esta presentación literaria se da a raíz de una invitación de Perla Villanueva, que organizó una fiesta para celebrar la vida y me insistió para que venga, algo que hice con mucho gusto, ya que con ella como con María Adela tenemos una amistad de años y nos hemos encontrado varias veces en Argentina y España. Ella fue la de la idea de presentar esta especie de mis memorias en la Biblioteca Sarmiento y está bueno esto de celebrar la vida, porque como dice el refrán, “Dios te libre del día de las alabanzas. Porque habrás muerto”.
Hablemos de Madrid, capital amable, abierta y con múltiples ofertas para el visitante.
Es una ciudad agradable porque es muy acogedora y nadie se siente forastero. De todos modos, no como en Argentina. Yo lo noto porque con todos los defectos que tenemos aquí, el argentino es cálido y te abre su casa. En España, en la mayoría de los casos no es así y eso también pasa en otros países de Europa. Aquí, lo digo como argentina, somos de entrada solidarios y abiertos.
Qué lindos y diferentes entre sí son los barrios madrileños…
Es cierto. Pero ahora todo está más globalizado. Yo vivo en Chamberí, un barrio antiguo, que ahora es pleno centro. Hace sus fiestas como la de la Virgen del Carmen y el nombre se debe a una ciudad francesa, por influencias de la invasión napoleónica. Es un sector comercial y turístico, con propiedades de alto valor en la mayoría de los casos por su pertenencia a la “almendra” de la ciudad, que es la zona más estratégica en el Madrid de los Austrias, donde se encuentran la Plaza Mayor o el Palacio Real. Hay grandes muestras culturales impulsadas por organismos privados y estatales. El gobierno nacional actual es social demócrata, al igual que el alcalde de la ciudad, pero la comunidad regional de Madrid es liderada por una mujer de derecha y sin embargo afortunadamente conviven bien. La primera capital de España fue Toledo; luego pasó a Valladolid, hasta que Felipe II se trasladó a este lugar que es el centro geográfico del país. Es muy lindo el sector Norte-Sur que une la Castellana donde está el Estadio Bernabéu, que generalmente está en obras. Allí cuando gana el Real Madrid se generan grandes y ruidosas caravanas que van a festejar a la Cibeles. Yo no soy aficionada al fútbol y solo me llama la atención cuando se enfrentan Argentina y España. En ese caso me preguntan por quién simpatizo y mi respuesta es siempre, cero a cero. La gente en general en España es muy futbolera.
También los apasiona la política.
Como en casi todas partes la política está muy polarizada y eso para personas como yo es desagradable. De joven era más fanática de un lado o del otro y ahora me he vuelto mucho más tolerante. Aunque el partido gobernante no te guste o no lo votaste, a lo mejor ha hecho algo bueno. Pero los estratos sociales más jóvenes están muy radicalizados. Si lo hizo el Partido Socialista está todo mal; si lo hizo el Partido Popular que es más conservador, todo bien. Y viceversa. En Argentina observo la grieta y no veo bien eso. Hay cosas negativas y otras que se hacen bien, como en todos los países. Por eso es mejor cuando discuten de fútbol y no de política.
¿Cómo está la imagen de la monarquía, tras los problemas que atravesó el por entonces rey Juan Carlos?
Don Juan Carlos es un buen tema para que lo sigan analizando los periodistas. Es una historia triste la del emérito, como lo llamamos allí. Yo personalmente y mucha gente piensa como yo, estamos muy agradecidos a él porque Francisco Franco le dejó todo y él tuvo las llaves como para ser absolutista. Sin embargo, quiso volver a la democracia y lo logró con la ayuda de políticos muy generosos y tolerantes. Uno fue el líder de la izquierda Santiago Carrillo, un comunista que había pasado toda la vida luchando contra la dictadura de Franco. Y los muy conservadores como Fraga Iribarne que había sido ministro franquista durante muchos años. También Adolfo Suárez que fue alto funcionario del Movimiento, que era el brazo político del dictador. Todos, convocados por Juan Carlos le dieron forma a la vuelta del estado de derecho en España. Rebajaron sus pretensiones y trabajaron junto al rey, que fue el artífice de todo eso. Pasaron los años y este hombre ejemplo y venerado se tornó mujeriego y luego se enriqueció con algunos negocios que se investigan. Ahora vive en Abu Dhabi con todos esos señores supermillonarios y en una mansión. No pudo volver a España a pesar de tener una enorme cantidad de dinero, aunque ahora se han prescripto algunas causas y es probable que pueda regresar. Todos nos preguntamos sobre qué necesidad tenía de hacer todos esos negociados, con todo el poder político y económico que ya poseía.
¿Y su esposa, que lo acompañó tanto tiempo?
La reina Sofía, como él mismo la definió ante el periodismo, era una gran profesional, porque nunca salió de su papel y ha estado aguantando todas las desprolijidades de su esposo para no contribuir de su parte al deterioro de la imagen de la monarquía española. Su hijo está resultando ser un buen rey porque es un hombre con mucha formación, que no incursiona en la política y tiene mucha prudencia, que es lo que requiere la conducta de un cargo con esas características. Pero la gente ya no es monárquica.
¿Cuál es su posicionamiento, si es que se puede conocer?
Yo soy un producto de las dos Españas. Mi padre era un conservador religioso que siempre dijo que le gustaba la República, pero nunca había visto un político que condujera bien la democracia, porque la economía no anduvo bien y abundaron los desmanes. Mis tíos maternos eran militares de derecha. Y yo conocí a un chico que era un arquitecto que venía de Méjico; había nacido en Moscú y era hijo de españoles republicanos, anticomunistas. Mi suegro era aviador español y en su primer trabajo fue compañero de Saint Exupery en una compañía francesa. Fue formador de chicos rusos aviadores, pero era socialista y nunca comunista, por lo que en un momento de su vida huyó escapado de Rusia a Méjico, con mi suegra que era una intelectual. Aprovecharon que el presidente Cárdenas acogió a todos los pensadores hispanos. Ella entró a trabajar en la embajada francesa y vivieron bien allí, todos profesionales republicanos. Pero mi suegro odiaba Méjico porque salió de los países bálticos sin dinero, solo con un reloj de oro que había heredado de su padre. Pues tuvo que dejarlo en la frontera para que lo dejaran ingresar, lo que demuestra que las coimas no son de ahora, sino de toda la vida. Cuando hubo una amnistía de Franco en los años 60 volvió con su familia a España. Gonzalo, mi marido había terminado sus estudios y se había recibido de arquitecto. Después de tantas discusiones políticas que presencié, yo cambié mi “chip”, porque era una niña frivolona de una buena familia, con formación universitaria y comencé a escucharlos a todos y analizar lo bueno y lo malo de cada visión, para ser más universalista.

La puerta de Europa
Hoy la puerta de Europa es el Aeropuerto de Barajas…
Claro, aunque antes eran los puertos. Recuerdo que yo inicialmente venía en barco a Vigo, Cádiz o Barcelona, con las compañías italianas Costa. Se demoraba en llegar unos 20 días. Por entonces yo era una niña de 10 años y me llevaban mis padres con mi hermana buscando una educación más a la española y religiosa. Por esos tiempos Argentina era bastante agnóstica. Recuerdo que mis padres iban a misa en el Colegio Jesús Adolescente o a la Parroquia del Carmen, pero se observaban poquísimos hombres en las ceremonias. No es que estuvieran en contra, porque la gente se bautizaba y se casaba por iglesia, pero no eran tan consecuentes con las misas. Yo veo ahora que es distinto, porque van los matrimonios con sus hijos. Advierto que la gente se ha vuelto más religiosa. No pasa lo mismo en la España de hoy. Antes eran célebres la Navidad, el Año Nuevo, la Virgen de la Paloma y otras, pero hoy no tanto.
Se advierte también la explosión positiva de una gastronomía con mucha historia, pero modernizada a estos tiempos.
Siii. Aunque es un fenómeno mundial. Antes una señorita de buena familia y adinerada, jamás diría “mi novio es cocinero”, pero ahora es una carrera universitaria con restaurantes liderados por chef famosos, en muchos casos verdaderas celebridades.
Es también un país con mucha industria pesada.
Todos los gobiernos, incluido Franco han impulsado los establecimientos industriales. Sobre todo, hay mucho desarrollo en el País Vasco con los altos hornos y la siderurgia.
¿Y cuál es el panorama actual del separatismo que se pregona y sobre el que hay acciones concretas?
Franco y los que vinieron les dieron mucho a los vascos y catalanes para tenerlos de su lado. Pero así y todo no se enseña castellano en las escuelas catalanas, pero los vascos son más razonables. No han tenido la virulencia que han demostrado los de Cataluña, que además no tuvieron xenofobia y crecieron con la llegada de los andaluces que eran pobres, los extremeños y tantos que fomentaron la riqueza del lugar. Es un error luchar contra la inmigración, porque según mi punto de vista qué hubiera sido de Estados Unidos sin los que llegaron de otros países; o la misma Argentina tan beneficiada por los extranjeros que llegaron en el siglo anterior. Perdonando la expresión, nadie quiere en España limpiarles el culo a los viejos y eso lo hacen las chicas que llegan desde Latinoamérica buscando un trabajo que mejore la manera de vida que sufrían en los territorios desde donde vinieron. También las carreteras y las obras públicas las hacen los peruanos, los bolivianos...En Alemania los turcos. La inmigración ayuda al progreso.
¿Qué me cuenta del distinto uso de los idiomas regionales?
En el gobierno de Franco hubo mucha ayuda a la gente, pero no se toleró otro idioma que no sea el castellano. Con la España de las autonomías que vino después de la transición, se dieron reivindicaciones. La gente de clases educadas hablaba castellano y el catalán y el vasco era para los pobres o los residentes en las aldeas. Ahora en el País Vasco se habla el euskera y lo mismo los catalanes y los gallegos con sus expresiones regionales.
El turismo sigue siendo importante en la economía española.
Es la columna vertebral. La mayor parte del Producto Bruto viene de allí y se han notado los perjuicios con la pandemia. Hay distintas regiones con diversos climas y paisajes. Llegan miles de ingleses, alemanes y franceses aprovechando la cercanía. Pero ahora también chinos y japoneses. Gracias a ellos, España se ha desarrollado mucho.

Escenarios
¿Debilitará a Europa la salida de una mujer como Angela Merkel?
Yo le tengo una admiración absoluta. Seguro que, en la situación con Rusia, la Merkel sabría lo que había que hacer. Como socialista me ha gustado Mitterrand, pero ahora lo veo bien a Macron, que es un conservador. Ya le digo, con mi visión personal a esta altura de mi vida no soy fanática. Sé diferenciar lo bueno y lo malo.
¿Gusta de las grandes cantantes españolas?
No sé mucho de música. Isabel Pantoja está en la mala. Paloma San Basilio y Rocío Jurado también trascendieron al mundo. Luego tenemos una grande de la ópera que está con problemas en su garganta. Se llama Ainhoa Arteta, una verdadera diva, al igual que la desaparecida Montserrat Caballé.
En el final de la larga charla, tan interesante por la calidad de la entrevistada, cuando el sol se colaba por uno de los ventanales del décimo piso de la primera cuadra de la calle Yrigoyen, Marilí recordó una vez más a su padre.
“El me llamaba charla barato, por todo lo que yo hablaba siempre. Y el acuñó una frase que siempre me acompañó en la vida. Él decía: Nunca me arrepentí de haber callado y muchas de haber hablado”.
Pusimos fin al tan amable momento con esta jovial mujer de apenas 80 años de vida, formada por su padre gallego de Lugo y su madre castellana de Burgos, distintos entre sí, pero con una personalidad muy definida. Una economista que vota por reconstruir lo común de los hombres, acordar y crecer.

“El Periodista” entrevistó a María Luisa López Peña con el propósito de adentrarse en la cultura, las costumbres y la política española

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Los hijos de Marilí son españoles, aunque quieren mucho a Argentina y la disfrutan intensamente cada vez que vienen aquí, al punto de que tienen la doble nacionalidad

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