Municipalidad Tres Arroyos

notas edicion de papel

LOS TRESARROYENSES FRANCISCO Y HUGO ANDRADA CREARON UNA REPLICA DEL FORD FALCON DE EDUARDO MARCOS

Copia fiel

Con la participación de nombres históricos del automovilismo, como el hermano y sobrino del preparador Rosendo Pedro y “Cañito” Halberg, los tresarroyenses Francisco y Hugo Andrada crearon una réplica del recordado Falcon azul y amarillo del piloto Eduardo Marcos. El auto fue presentado, después de varios años de trabajo, anécdotas y recuerdos, en el Encuentro de las Leyendas que se concretó en el Moto Club. ¡Y Marcos lo condujo! A solas con “El Periodista”, los Andrada expresaron su orgullo y alegría

Agosto 2019
Hugo y Francisco Andrada (padre e hijo), dos fierreros de alma, crearon una réplica del Falcon de Eduardo Marcos

Hugo y Francisco Andrada (padre e hijo), dos fierreros de alma, crearon una réplica del Falcon de Eduardo Marcos

¿Quién no recuerda aquella histórica victoria de Eduardo Marcos en Balcarce? ¿Cómo olvidar la trayectoria del Ford Falcon de color azul y amarillo por el Turismo Carretera, con el número 10 pintado en la puerta, pergeñado en el mítico taller de Rosendo Pedro? Leyendo estas líneas, a más de un tuerca tresarroyense seguramente se le escapará un lagrimón melancólico.
Para que la nostalgia no gane tan fácil la batalla, y la evocación de los buenos tiempos salga a flote, algunos dedicaron horas y horas de trabajo en el taller. Tal es el caso de Hugo y Francisco Andrada (padre e hijo), dos fierreros de alma que, con la ayuda de varios, se empeñaron en plasmar una réplica del legendario auto del hombre de La Dulce. Y lo lograron con creces.
Los primeros movimientos en procura de concretar esta iniciativa datan del año 2012. Según repasa Francisco ante la pregunta de “El Periodista”, la inquietud surge a partir “de las historias que mi papá relataba cuando yo era muy pequeño. Por ese entonces, él concurría de manera muy asidua al taller de Rosendo Pedro, en donde se armó el Falcon de Marcos. Si bien no metía mano directamente, colaboraba en todo lo que podía; los acompañaba a todos lados, a las pruebas y lógicamente también los seguía en la medida de lo posible a cada una de las carreras”.
Como gran amante del TC que es, Francisco impulsó la idea de armar una versión lo más fiel posible de aquel auto ganador en tierras balcarceñas. “Una vez que lo conversamos con mi papá y decidimos hacerlo, nos abocamos a la tarea de buscar un vehículo que se ajustara al proyecto. Conseguimos un Falcon De Luxe del año 1973, que en líneas generales estaba en buenas condiciones. Lo elegimos porque el modelo de la carrocería era el mismo que el del Ford que usaba Marcos, cuando pintaba el número 10 en la puerta”.
La recorrida en procura de la unidad no resultó tan extensa. Primeramente se inclinaron por un modelo existente en Gonzales Chaves que luego fue descartado, y en una pasada ocasional por la Avenida Ameghino observaron aquel que finalmente resultó elegido.
Hugo interviene en la charla y comenta que la tarea de desarme y reconstrucción “la iniciamos en el garaje de nuestra casa. Encargamos a un chapista las reparaciones necesarias en los zócalos, y luego concurrimos al taller de Martín y Julio Pedro (sobrino y hermano de Rosendo, respectivamente) en donde se conserva un panel original del auto que Marcos utilizó con el número 7. De allí sacamos los colores azul y amarillo característicos del Ford, y posteriormente se los enviamos a Rodolfo Errozarena, que se hizo cargo de la pintura”.
El detalle de la reconstrucción del Falcon debía ser lo más fiel que se pudiera, y es por ello que el letrista Carlos Lofiego tuvo en sus manos la labor de pintar todas las marcas publicitarias con las que contaba por ese entonces la legendaria unidad, tal como lo había hecho en su momento cuando corría el hombre de La Dulce.

Un auto con historia
Hugo conoce de cabo a rabo la historia del mítico vehículo, y la recuerda con pelos señales. “Después de incursionar en Mar y Sierras, Eduardo decidió correr en el TC, y es por eso que gracias a la conexión con Rosendo Pedro le compró el auto al “Polaco” Herzeg, un reconocido preparador de motores de la categoría. Primero lo probó Esteban “El Chango” Fernandino, y luego lo trajeron para Tres Arroyos. Vale mencionar que el Ford llegó a la ciudad y se usó con los mismos colores originales. Nada es real de aquella historia que habitualmente se cuenta referida a la identificación del corredor con Boca Juniors, porque curiosamente Marcos es hincha de River. El azul y amarillo ya venía desde antes, y responde al sponsoreo de una marca de bolilleros muy famosa, que patrocinaba al auto previamente a que llegara acá”, explica.
Cada vez que Marcos se acercaba a Tres Arroyos para probar el auto (los días viernes antes de las competencias) Hugo estaba firme junto al equipo, listo para dar una mano en lo que se precisare. “A veces nos quedábamos hasta las dos o tres de la mañana -recuerda-. En rigor a la verdad, el armado quedaba de punta a punta a cargo de Rosendo, solamente los frenos los hacía otra persona. Me acuerdo de una linda anécdota, cuando hubo que desplazar al Falcon para hacerlo alinear, y no había en qué remolcarlo. Finalmente me tocó llevarlo de tiro ocho cuadras en un Isard dos cilindros”.
Andrada padre rememora que durante todo el tiempo que Marcos usó esa unidad (desde 1982 a 1988, aproximadamente) estuvo pendiente de su desarrollo. Ya sea en soledad, con la peña de amigos o bien con la familia lo siguió las veces que pudo en el Turismo Carretera.
El auto original (que sufrió posteriormente algunas reformas, obligadas por cuestiones reglamentarias en su momento) “todavía permanece en la Dulce, en un campo que es de su propiedad -señala Hugo-. Tuvimos oportunidad de verlo con Francisco para que él lo conociera, porque mi hijo todavía era muy pequeño cuando el Ford competía”.

La réplica en el encuentro de las leyendas
Volviendo a la réplica, Hugo detalla que su cuñado colaboró con el armado del motor, mientras que él y Francisco avanzaron en la confección de los anclajes de las butacas, realizaron la caja de la batería y modificaron la dirección. “La jaula antivuelco quedó a cargo de “Cañito” Halberg (que en su momento fue acompañante de Marcos en el Ford). También nos tomamos el trabajo de hacerle el tanque de aceite que se coloca dentro del habitáculo, y cambiamos el de nafta, respetando las medidas del original, con una autonomía de más de 150 litros”.
Además, se hicieron reparaciones del piso del vehículo y la suspensión, mientras que el tablero se modificó en función del modelo primitivo del Falcon número 10.
Francisco recuerda que “las partes más complicadas de conseguir respecto del diseño original fueron el volante, los espejos y las llantas. Para obtener estas últimas hubo que recorrer bastante, buscar por todos lados”, explica.
El Falcon quedó listo hace un par de años, pero desde ese momento a esta parte debieron afrontar la rotura del motor, por el desgaste de una leva. En ese intermedio, concurrieron a varios encuentros automovilísticos, uno de ellos en Balcarce. “Cuando vieron el auto, muchos se acordaron de aquella victoria de Marcos en el circuito de la ciudad”, destaca Hugo.
La puesta a punto fue mejorada recientemente por Guillermo Yané, y se incorporó un carburador de doble boca para su adecuado funcionamiento, entre otros elementos nuevos.
Finalmente, llegó la oportunidad de mostrarlo en el Encuentro de las Leyendas, concretado hace pocos meses en el Moto Club. “Verdaderamente anduvimos muy bien -repasan Francisco y Hugo-. Pudimos girar más de treinta vueltas a buen ritmo. Gozamos de la posibilidad de que lo condujera el propio Eduardo Marcos. El ya conocía al Ford, porque nos habían invitado a participar de un evento similar que se hizo el año pasado en La Dulce, y lo llevamos. Lo notamos al ex piloto muy emocionado por la réplica que logramos, y en esa oportunidad nos atendió de maravillas. Ahora en Tres Arroyos disfrutó mucho y pasó toda la tarde con nosotros; hasta compartimos una cena. Fue espectacular”.
“Todavía muchos memoriosos del TC se acuerdan del auto de Marcos, no solo en la ciudad”, reflexionan los entrevistados antes del cierre de la entrevista. En ese sentido, mencionan que en las diferentes recorridas que el émulo azul y amarillo del legendario bólido emprende por distintos lugares de la región, afloran las reiteradas evocaciones de carreras en las que el famoso número 10 peleó por los primeros puestos.

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