EL ABOGADO JOAQUIN SANDE PRESENTA SU LIBRO EN LA SARMIENTO
Escribir como “descarga”
Entre la abogacía, los talleres de escritura y la memoria afectiva de Tres Arroyos, Joaquín Sande construyó su primer libro, una trama de cuentos unidos por la búsqueda de vínculos sólidos. Ya lo presentó en la reconocida Feria Internacional de Buenos Aires y ahora vendrá a la biblioteca de su ciudad natal
Joaquín Sande está abriendo camino en la literatura. Este escritor tresarroyense, que acaba de publicar su primer libro “Peligro, descarga eléctrica”, lo pondrá a consideración del público de su ciudad en la próxima edición de la Feria del Libro de la Biblioteca Sarmiento, que se concretará en los primeros días de octubre.
Abogado de profesión, su vinculación con el mundo de las letras llegó a través de la asistencia a talleres de escritura narrativa en Buenos Aires, en donde está radicado por cuestiones laborales desde hace varios años.
Con la lógica expectativa por saber qué repercusión cosechará en su tierra natal, habló con “El Periodista” sobre la presentación de este material, que ya fue exhibido en la reciente edición de la Feria Internacional del Libro, en los pabellones de la Sociedad Rural porteña.
Una puerta abierta
¿Cómo se produce, desde la abogacía, tu vinculación con la literatura, Joaquín?
Yo participo en un taller de escritura narrativa, en el que preferentemente despliego mi gusto por escribir a través de los cuentos. Sucedió en esta oportunidad que el profesor que coordina este espacio tiene una editorial independiente, en la que muchos de sus alumnos hacen actividades. Nunca tuve el objetivo concreto de publicar, pero en un momento pensé que podía ser una faceta más. Me gusta la literatura y, como tenía esta puerta abierta, me largué.
Comencé con esta inquietud de la escritura desde la pandemia. Como estaba encerrado y no tenía muchas cosas que hacer (como todos) se me dio por entrar al taller. Ya llevo cinco años de vinculación con este espacio.
¿En qué consiste “Peligro, descarga eléctrica”?
El libro admite varias lecturas: son cuentos con construcciones independientes que entre ellos tienen un guion común. Hay un mismo protagonista, una coprotagonista, se evidencia esa relación que los va uniendo. Pero también se puede leer desde otro punto de vista, como el libro de cuentos o novela corta, permite abordarlo desde las dos facetas.
Y el contenido, más que nada, es sobre vínculos. En la época de la inteligencia artificial, de redes sociales, algoritmos y chat, donde los vínculos entre las personas se hacen líquidos, lo que trata rescatar este libro es la búsqueda de los vínculos sólidos, de relaciones más cercanas, más reales. Cada capítulo, cada cuento, tiene su independencia; la voz narradora es siempre la misma, va por ahí.
¿Qué motivó la elección de este tema?
Si bien el contenido del libro no es ciento por ciento real, sentí en ese momento que era algo que me había pasado con mis amigos, cosas que se dan en la cotidianeidad. Yo contaba con una base de tres o cuatro cuentos relacionados con este tema que había escrito en el taller y a partir de ahí me sirvió como impulso. Fue algo así como la punta del ovillo. Liliana Hecker dice que para escribir, a veces no necesitamos toda la historia, sino la punta del ovillo para luego darle forma a la totalidad. Con esa base que tenía del taller y de algunos cuentos que habían nacido en ese ámbito, fui creando la historia.
Ese amigo del cuento
Esa punta del ovillo que vos mencionás, de alguna manera es lo que permite romper el miedo que a veces le genera al escritor la hoja en blanco, ¿no?
Sí, sí, es verdad eso. Creo que, si uno piensa una novela en su totalidad, la hoja en blanco mentalmente te bloquea. Pero en este caso, como yo lo construí a partir de cuentos que se convirtieron en el primer motor para empezar a escribir, me fue más fácil. Después trabajé en unirlos hasta llegar al libro, dándole un sentido como novela corta.
¿El cuento es el formato más amigable que encontrás en la literatura?
Sí, sí. En el taller, siempre desemboco en el cuento. Hay gente que tiene más facilidad para otro tipo de escrituras y a mí la naturalidad me sale por ahí. Como dijo la autora Alejandra Kamiya, “a mí los cuentos me persiguen”.
En “Peligro, descarga eléctrica” intenté construir una novela corta, pero este formato que mencionaba antes le da precisamente al libro la posibilidad de que cada capítulo tenga su independencia y que se pueda también usar en una totalidad.
Encuentros con los lectores
Ya has presentado “Peligro, descarga eléctrica” en la Feria Internacional del Libro en Buenos Aires. ¿Cuál fue la repercusión?
Resultó muy linda la experiencia, muy gratificante en lo personal. Tuve la posibilidad de estar tres días allí. Y en ese ámbito sale la charla con otros autores, con el público que recorre la Feria. Estuvo bastante concurrida este año.
¿Y qué te genera como tresarroyense la posibilidad de presentarlo en tu tierra natal, en la Feria del Libro de la Biblioteca Sarmiento?
Me da mucha satisfacción volver a Tres Arroyos. En realidad, periódicamente voy de visita por la ciudad. Por supuesto que uno va construyendo su vida en otro lado (en mi caso Buenos Aires) pero siempre regreso por los amigos y la familia. Me pone contento poder presentarlo en la Feria del Libro de la Biblioteca Sarmiento.
¿Te sentiste cómodo desde el principio con el lenguaje literario? ¿Costó adaptarse?
En realidad, nunca escribía. Si lo hacía, era por la obligación de mi profesión de abogado, en aquello específicamente vinculado al ámbito judicial. Cuando ingresé al taller de escritura, al principio yo tenía un lenguaje bastante técnico y me tuve que desprender de eso; el profesor también me lo decía. Utilizaba terminologías muy jurídicas y para la escritura creativa o lo que alguien busca en el taller, hay que salir de ahí.
Me costó moldearme en un primer momento, pero después fui puliendo mi escritura. Es casi una gimnasia: cuanto más se práctica, más se mejora.
Al margen de este libro que ya tiene forma real, ¿estás con la idea de seguir publicando?
No tengo nada pensado a corto plazo. Siempre estoy escribiendo, sigo haciendo el taller y desarrollando cuentos; a veces aparece la posibilidad de presentarlos en concursos. Y lo hago, porque me gusta y también me incita a escribir. Publicar un segundo libro lo tomo como objetivo, pero no a corto plazo. Todavía estoy disfrutando las consecuencias de éste.



