Municipalidad Tres Arroyos

notas edicion de papel

LA PALABRA DE ANA ALONSO, ASIDUA VISITANTE DE CLAROMECO

Ciclogénesis y después

Tras semanas de dolor, la estudiante de Ciencias Geológicas Ana Alonso viene a traer un poco de esperanza por la playa de Claromecó. “La palabra ciclogénesis se puso de moda en el último tiempo, pero estos temporales de dos o tres días existieron siempre y van a seguir existiendo”, explicó a “El Periodista”

Junio 2026
Tras semanas de dolor, la estudiante de Ciencias Geológicas Ana Alonso viene a traer un poco de esperanza por la playa de Claromecó

Tras semanas de dolor, la estudiante de Ciencias Geológicas Ana Alonso viene a traer un poco de esperanza por la playa de Claromecó

Durante el último mes hubo un término que tuvo a todo el distrito en vilo: ciclogénesis. Este fenómeno meteorológico que trajo complejidades para nuestras costas, instaló preocupaciones, nuevas inquietudes y encendió las alarmas por el futuro de las playas tresarroyenses.
El último temporal no fue uno más para los vecinos de Claromecó. Las imágenes del mar sobre la Costanera y la posterior playa irreconocible, cubierta por una densa capa de piedras, conmocionó a los habitantes del pueblo y a todos los visitantes que aman Claromecó tanto como su propio hogar. Para muchos parece una pérdida definitiva, pero jóvenes como la estudiante Ana Alonso traen un poco de luz en estos momentos de preocupación.
Ana es de Buenos Aires, pero visita asiduamente Claromecó desde su infancia. Estudia la Licenciatura en Ciencias Geológicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y se encuentra en la etapa final de su carrera procesando los datos de su tesis titulada "Geología Ambiental Urbana y Manejo Costero de la localidad de Claromecó". El amor por esta localidad y su pasión por el estudio del ambiente, la llevaron a incursionar en esta investigación donde combina la ciencia con la sensibilidad social y la identidad de la comunidad claromequense.

El mito de la "sudestada"
"La palabra ciclogénesis se puso de moda en el último tiempo, pero estos temporales de dos o tres días existieron siempre y van a seguir existiendo", explica Ana, buscando aportar calma ante la alarma generalizada. Sin embargo, advierte que el verdadero problema actual es la recurrencia y la intensidad de los mismos, en un contexto de ciclos climáticos más húmedos.
Al analizar técnicamente el fenómeno, derriba un error conceptual que habitualmente se divulga: "En la zona de Claromecó lo que más afecta no son los vientos del sudeste, por eso no deberíamos llamarlo 'sudestada'. El viento que realmente azotó y afectó nuestra costa fue del sur-oeste, que entra del otro lado. Son momentos de baja presión donde el viento circula en sentido horario, asociados a lluvias y temporales continuos".
Explica que el mar continúa alto por una sencilla razón: “Aunque la marea sea baja y aunque quiera bajar un poco, el mar sólo no puede porque el viento lo está sosteniendo contra la playa. Y en esa fuerza del oleaje, la arena va yéndose para abajo, para adentro del mar”. Es decir que "la arena está. No desapareció, el mar se la llevó hacia abajo, a una zona sumergida que no vemos".
La arena tiende a regresar de forma natural, pero el proceso es lento y requiere meses y buen clima, ya que, si se repite un temporal de igual magnitud en el corto plazo, el escenario se vuelve a profundizar.
“La problemática no empieza en la costa”
Para la investigadora, la mirada geológica exige entender que "la problemática de la costa no empieza en la costa. O sea, no es que viene el mar y se lleva la arena. Hay muchas otras cosas en el alrededor que influyen mucho en este tipo de problemas. Porque uno dice, bueno, no hay arena. Perfecto, pero ¿por qué no hay arena?". En ese sentido, asegura que la falta de arena actual es el síntoma de una cadena de modificaciones al perfil de playa que alteraron la dinámica natural del ecosistema costero.
En la ciencia uno intenta responder, pero al querer buscar respuestas, se encuentra con más interrogantes. A través de su investigación, que contrasta datos actuales con una tesis previa del año 2008, Ana teoriza que la raíz de muchos de estos males se encuentra en cómo creció la localidad.
La fijación de dunas, por ejemplo, es una problemática que numerosos investigadores han mencionado en distintas oportunidades. “Yo me acuerdo de venir de chica, hace 20 años, y usar las tablas de sandboard en los médanos; hoy esos médanos ya no están libres, están arbolados y fijados, lo que interrumpió el ciclo natural de aporte de arena a la playa", remarca.
Por otro lado, critica la urbanización desmedida y sin planificación que ha tenido lugar, sobre todo en la última década, lo que trae inundaciones y anegamientos en el pueblo, que se encuentra construido sobre zona de dunas. En ese sentido, destaca que uno de los puntos más críticos que observa, es en la zona de la costanera (calles 42, 44, 46) y en pleno centro (calle 30), donde el agua de lluvia que escurre desde el pueblo hacia la playa sale con la fuerza de un río, arrastrando toneladas de arena hacia el mar y bajando así el nivel de la playa.
Tampoco ve con buenos ojos la remoción constante de arena con palas mecánicas para evitar que tape la Costanera, ya que termina desestabilizando el perfil natural de la playa, facilitando que los futuros temporales se la lleven con mayor facilidad.
La intervención humana, entonces, que a veces aparece como un posible remedio ante estas situaciones, podría terminar siendo la causa de los problemas más que el remedio.

"Parar la pelota"
Al ser consultada sobre las acciones a seguir, Alonso —quien presentará parte de estos resultados en un Congreso de Geomorfología y Geología del Cuaternario en Entre Ríos y en jornadas ambientales de la UBA— aboga por soluciones blandas, económicas y de manejo integrado.
“Yo siempre recomiendo y destaco la importancia de quizás frenar un poco y pensar bien qué es lo que hago. Tengo que ver los pros y contras de cada situación, hablar con alguien que entienda el tema. Y eso en estos casos me parece que el tema es frenar, calmar un poco y hablar desde la calma, pensando en el futuro y no tanto en el corto plazo, si no de algo que pueda salir más allá en el tiempo”, manifiesta.
Asegura que hay muchas medidas que “están re copadas, como hacer enquinchados, como tratar de hacer los balnearios sobre pilotes de madera, las ideas de hacer las escaleras no de hormigón como eran antes sino de madera”. Pero que otras medidas “parecen ser más el problema de la costa”, que la misma solución.

La voz de la comunidad
Para complementar los datos duros tomados sobre el terreno junto a sus directoras de tesis en los veranos de 2025 y 2026, Ana impulsó una encuesta de percepción de riesgos ambientales que superó las 300 respuestas de vecinos y residentes. "Queríamos saber si la mirada científica coincide con la preocupación del vecino”. La respuesta de la gente fue importante y demuestra que el cuidado de Claromecó es un sentimiento compartido.
Aún se encuentra procesando los datos de toda la investigación, pero está ansiosa de compartirla con la localidad y de difundirla dentro de la comunidad científica, llevando la bandera de Claromecó bien alto. “Lo hago desde el lugar más sentido porque quiero mucho a la localidad y aunque no sea nacida en Claromecó, uno siempre tiene el corazón más allá”.
Ante la lógica desesperación por el estado actual de las playas, la investigadora concluye con un llamado a la reflexión: "Los tiempos de la humanidad no son los mismos que los de la naturaleza. Hoy un celular nos permite ver la destrucción al instante y parece el fin del mundo, pero hay que actuar desde la calma. No podemos volver al pasado, pero sí podemos frenar, planificar a largo plazo y tomar decisiones sustentables para que la naturaleza haga su trabajo".
La investigación de Ana Alonso continuará difundiéndose en ámbitos académicos y locales, buscando tender un puente vital entre la ciencia de la UBA y la gestión ambiental del municipio de Tres Arroyos.

Este fenómeno meteorológico trajo complejidades para nuestras costas, instaló preocupaciones, nuevas inquietudes y encendió las alarmas por el futuro de las playas (FOTO DE RCC)

Este fenómeno meteorológico trajo complejidades para nuestras costas, instaló preocupaciones, nuevas inquietudes y encendió las alarmas por el futuro de las playas
(FOTO DE RCC)

La imagen de la playa irreconocible, cubierta por una densa capa de piedras, conmocionó a los habitantes del pueblo

La imagen de la playa irreconocible, cubierta por una densa capa de piedras, conmocionó a los habitantes del pueblo

mensajes

tresarroyenses por el mundo

"Felicitaciones por veinte años de constantes sorprenderes"

Durante el último mes hubo un término que tuvo a todo el distrito en vilo: ciclogénesis. Este fenómeno meteorológico que […]

Deje su mensaje Ver Mensajes

tresarroyenses en tres arroyos

"Felicito al diario por el aniversario"

Durante el último mes hubo un término que tuvo a todo el distrito en vilo: ciclogénesis. Este fenómeno meteorológico que […]

Deje su mensaje Ver Mensajes