Municipalidad Tres Arroyos

notas edicion de papel

INFORME ESPECIAL: UNA MIRADA SOBRE EL DEPORTE DE VETERANOS EN TRES ARROYOS

Los grandes también juegan

Jugadores de básquet de otros tiempos, apasionados del rugby de diferentes edades que alguna vez pisaron fuerte en las canchas y añoraban regresar, o simples aventureros con ganas de iniciarse en el deporte aún cerca del medio siglo, forman parte de los grupos de veteranos tresarroyenses que le dan vida a las disciplinas que han elegido y recuperan, a su vez, las ganas de vivir. La Maxi Liga de Básquet y los Caciques XV de rugby, protagonistas de este informe especial de “El Periodista”

Julio 2015
La pasión por el deporte le gana a cualquier cosa, y hace que los jugadores de Maxi Liga de Básquet se olviden de todo por unas horas, y se transformen arriba de las tablas

La pasión por el deporte le gana a cualquier cosa, y hace que los jugadores de Maxi Liga de Básquet se olviden de todo por unas horas, y se transformen arriba de las tablas

BASQUET

Maxi naranja

Que viejos son los trapos no es una historia nueva. Pregúntele, si no me cree, a cualquiera que se cruce por la calle. Esa inevitable necesidad de crear un vínculo irrompible entre el humano y la vitalidad hace que de pronto alguna cabeza suelte una gran idea, la comparta con sus pares, y todos asientan sin dudarlo un milisegundo, mirándose entre ellos, convencidos de que han encontrado la fórmula de la juventud eterna. Esa cabeza, ni más ni menos, es la de Christian Di Salvo, presidente de la Subcomisión de básquet de Club de Pelota y organizador de la Maxi Liga de básquet. De su cabeza salió lo que muchos han buscado por siglos: la fórmula de la vitalidad eterna. O por lo menos prolongada.
Porque la Maxi Liga (además de albergar jugadores que se encuentran sin club o libres) es la bandera del deporte de veteranos en la ciudad, dándole a aquellos que ya están fuera del rango etario de un deportista profesional la chance de ser parte de un campeonato organizado y disfrutar del juego. Demás está decir que pasión sobra, hay para tirar para arriba y para donde quieras. Porque aquellos que la disputan lo sienten en serio, lo llevan adentro. La pasión por el deporte le gana a cualquier cosa, y hace que los jugadores de Maxi Liga se olviden de todo por unas horas, y se transformen arriba de las tablas.
Hace, por ejemplo, que Mario, de 56 años y empleado público, tome su bolso al salir del trabajo, vaya rumbo al club, se cambie en el vestuario, se calce los cortos y se transforme en el base, máximo anotador y figura del equipo. Sale de la rutina diaria, pisa el cajón, y está en el cielo. Más lo siente cuando Jorge, empleado del mismo local, le pasa la naranja, y ya no necesita nada más. Son ella y él, como siempre y como nunca. La pasa, se la devuelven, pivotea, se perfila y tira. Vuela la pelota, mientras Mario se olvida de las ventas, de los envíos, de hacer cuentas y recibos. Vuela alto. Y entra. Limpita entra, y Mario es feliz, llevado en andas por el equipo que conforman sus amigos, para luego bajarlo, cambiarse todos juntos, salir del club a la par, y volver a la rutina del día a día. Así es. Así será. El deporte y la competencia hacen que el humano se divierta, no pierda fuerzas (ni física ni mental) y también hace que la vitalidad permanezca. Porque eso es la Maxi Liga: el divertimento, el disfrute por lo lúdico y, claro, la fórmula de la vitalidad prolongada. Se destapa la botella de la fórmula en plena cancha, todos la respiran, la sienten. Y todos juegan, y se divierten.
“El Periodista” tuvo la chance de visitar a Christian Di Salvo en Club de Pelota, para profundizar acerca de la actividad deportiva (y más el básquet) para veteranos. La organización de la Maxi Liga, cómo surgió la idea y más.

¿Cómo surgió la idea de la Maxi Liga y cómo fue organizar la primera edición?
Mirá, yo llegué acá al Club de Pelota en el año 2011, porque mi hijo vino a jugar acá y de la mano de Panchito Aramberri, que estaba en la Subcomisión de básquet, vine y me integré. En ese tiempo yo ya había planteado que tenía la idea de armar un torneo de gente grande, veteranos, de maxi. Y esto se habló en la Asociación, pero como las otras ediciones anteriores habían terminado mal, no querían hacer algo que perjudicara a la asociación. Y ahí la idea como que se esfumó.
¿Y cómo siguió la idea después? ¿Cómo se retomó el proyecto?
Al año, ya en 2012, yo veía que todos los jueves venían jugadores grandes a jugar después del entrenamiento, y estaban como hasta la una de la mañana. Y entonces después de hablar con varios pibes que conozco, les digo “che, tengo ganas de hacer un torneo, ¿qué les parece?” Y me dijeron que sí, y ahí empezamos a armar la idea. Cuando les digo otra vez, propongo: “No… quiero hacer un torneo de maxi”. Entonces fui a ver a los diferentes actores que habían estado en las ediciones de maxi anteriores. Organizadores, jugadores, a ver qué cosas habían salido mal, para nosotros poder mejorarlas. Entonces una parte me dijo que la parte deportiva estaba bien, que los árbitros tenían que ser oficiales, que había que hacer un seguro por el tema de las lesiones, un montón de cosas. Y ahí empecé a evaluar la idea.
¿Te apoyaste en modelos de afuera?
Yo tengo un amigo que es Gustavo Vecchio, que es vicepresidente de 9 de Julio de Bahía Blanca, y a su vez juega en la Maxi Liga de ahí, entonces me contacta con un amigo de él que es Ulises Agullo, que organiza la Maxi de allá. Y me hago amigo y me empieza a decir cómo organiza la Maxi de Bahía, me tiró el reglamento y yo en base al reglamento de Bahía, al reglamento de Mar del Plata, al reglamento de Junín y al reglamento de FIMBA (Federación Internacional de Maxi Basquetbol) hice un reglamento adaptado a lo que es Tres Arroyos. Porque si vos vas a la Maxi hay más 35 años, más 40 años, y acá el conjunto de jugadores estaba para hacer una categoría mixta. Yo lo que opinaba personalmente, porque tuve que dejar de jugar al básquet a los 20 años (N. de la R.: Jugó en CPTA y Costa Sud) por una lesión en el hombro, y mi hijo me preguntaba “¿por qué querés hacer el torneo?”. Y yo le dije “porque voy a hacer lo que me hubiera gustado, a los 40, que me hicieran a mí”. Entonces yo miraba la edad de los chicos, y decía que tenía que haber dos mayores, de 30 o 40 tiene que haber siete u ocho, y la primera edición la armamos así: con los distintos actores, jugadores de 20 años para arriba.
¿Y cómo resultó esa primera edición?
La primera edición fue un éxito. Tuvimos 10 equipos, en la inauguración vino a jugar 9 de Julio de Bahía, se hizo una selección de veteranos de acá que dirigió Raúl Bianco. Hicimos una presentación con banderas de ceremonia, himno, y esa fue la primera edición. Salió todo bárbaro y salió campeón Transporte Rodríguez. Ya en el segundo año, con la experiencia del primero, fuimos cambiando el reglamento.
Se corrió la voz y fue más fácil…
Claro. Subimos las edades, ahora a partir de 25, entonces en vez de hacer un torneo solo hicimos dos, apertura y clausura. Y ahí les dimos otra dinámica a los jugadores, porque iban a tener competencia todo el año. En el apertura hubo 10 equipos y en el clausura 11. Las finales se fueron modificando, primero eran a un partido, ahora a tres partidos, el tribunal de penas era más benévolo al principio, luego se puso más estricto, todo lo vas haciendo de acuerdo a la ciudad, porque no todas las ciudades son iguales y no todos los jugadores son iguales, y no todas las edades son iguales. Porque hay mucha diferencia de edad, de las cuales tratamos de conjugar, que el más chico juegue con el más grande, y por un sentido de respeto no va a pasar a mayores nada. Hasta ahora no tuvimos problema, salvo los problemas normales que hay siempre en todos los torneos.
¿Estás buscando ahora nuevos horizontes, quizás nuevas herramientas, para que el formato cambie? ¿O el formato actual va a permanecer un tiempo más?
El formato va cambiando con lo que van diciendo los delegados. Por ejemplo se hizo una reunión el martes con todos los delegados, en donde acordamos subir las sanciones y decidimos cómo se definía el torneo. Entonces definimos que va a haber una zona campeonato y una zona estímulo, cosa que los equipos jueguen más. Y ese es otro aliciente para que los jugadores estén en actividad, porque te digo que gracias a la Maxi Liga los clubes tienen más gente, porque los que juegan la Maxi acá no pueden entrenar así que van a Costa Sud a Argentino Junior a Huracán, y ahí se entrenan, pagan el alquiler. Otra cosa, que la gente se acercó más a la cancha. Porque cuando yo iba a la cancha a ver un equipo había gente, y ahora veo todos los de la Maxi, bueno no todos, pero un 40%, que van a ver los partidos. O sea que hicimos una movida no solo a nivel nuestro, sino a nivel Asociación también. Porque la Asociación respeta la Maxi. Y después, que los mismos delegados son los que juegan en la Maxi, o juegan por un club. Por ejemplo este año los ex jugadores de Argentino hicieron un equipo, y después van a ser los ex de Huracán, y de a poco se va armando algo. Esto es como el fútbol, nosotros cobramos una inscripción. Después, el día que venís a jugar pagás la cancha, y con eso se paga el árbitro y también mantenimiento. No es caro y sabés que una vez por semana jugás, y además logramos que gracias a eso, gracias al básquet pasen a ser amigos muchos chicos, que juegan acá y todas las semanas se juntan a cenar. Hacen peñas, se juntan, y la excusa es la Maxi. Y este año evolucionamos en el sentido de que los equipos se armaron más para ganar, el primer puesto está peleadísimo, muy lindo.
Y ya hablando de la Maxi Liga como organización, ¿cuál te parece que es su principal premisa? ¿Qué es lo que intenta transmitir tanto a los que la vienen a ver como a los que la juegan?
Una vez vino Matías Fuhrer, que jugaba en De la Garma y habían salido campeones. Se me acercó con lágrimas en los ojos y me dijo “¿Ves? El que está ahí es mi viejo, y yo cuando dejé el básquet nunca soñé con jugar un torneo, y esto me devolvió el alma al cuerpo”. Otro jugador, aunque hubo varios, pero otro me dijo “mirá, mi hijo tiene 7 años, y de mí jugando vio fotos nada más, ni siquiera videos. Y yo le estoy demostrando que también puedo jugar al básquet”. Entonces son cosas que creo, que yo veo de afuera, que al jugador justamente le devuelve el alma al cuerpo. Le damos la chance de jugar al deporte que tanto ama. Yo digo, la Maxi la empezás a jugar como una diversión, después ya la tomas muy en serio, como un deporte tuyo, y al final querés ganar el campeonato.
Es una oportunidad, para los que no pudieron, de sentirse jugador de básquet…
Claro. La gente se divide en dos partes: la gente mayor, que es la gente que labura y ya no juega más, y la gente que no puede jugar porque labura. En Tres Arroyos, como ha crecido tanto, trabaja con horarios rotativos, y entonces no tienen tiempo de entrenar en un club. Entonces ¿qué hacen? Entrenan una vez en la Maxi y juegan los domingos. Que en realidad capaz que le toca horarios rotativos, entonces lo que juzgamos desde la subcomisión es eso, agarrar y hacer todo para que los jugadores puedan jugar todo lo que quieran y lo que deseen. Gracias a Dios viene Alumni de Orense, el año pasado vino De la Garma y el CEF de Chaves. Y yo creo que lo que más queremos transmitir, es como el eslogan que le pusimos a la Maxi desde la sub-comisión, “La Maxi que llegó para quedarse”, porque sería como una segunda división del básquet, todos los equipos se hacen su propia camiseta, se han hecho este año camisetas nuevas, y en realidad interesa. Y el público responde, porque de lo que vive la subcomisión del Club de Pelota es de las entradas, que tenemos a un valor módico de 20 pesos, y de la cantina, que es lo que nos queda durante el fin de semana para sobrevivir en el mes.
Así que también les sirve como ingreso económico fijo...
Sí. Nosotros con eso mantenemos el club. En base al trabajo, somos siete personas. Yo organizo el torneo, hay gente en la puerta, en la cantina, los chicos del club que están en la parte de la mesa de control, y es un grupo de gente del club en beneficio del torneo. Y creo que para Tres Arroyos y la zona es muy importante.
¿Y qué se le viene ahora a la Maxi Liga?
Ahora tenemos una buena comunicación con gente de Bahía, y dentro de poco vamos a estar haciendo, no sabemos si después de las vacaciones de invierno, un encuentro de Maxi. La idea es que vengan grandes figuras, por ejemplo, no sé si los conoces, pero jugadores +45 para jugar con la +45 de acá, y después los equipos de acá, que han empezado a jugar torneos afuera. Hace poco Transporte Rodríguez fue a jugar un torneíto afuera, Club de Amigos va a jugar todos los años a Chile, y yo estoy en un grupo de Whatsapp en donde mando los afiches para que el que quiera venir a jugar lo haga. Así que empezamos a hacer eso, a jugar afuera. El tema es que las Maxi afuera se toma más como una diversión, van más por el asado. Acá no: es más por el campeonato, para ganar. La premisa en otros lados es la cerveza y el asado. Pero bueno, de a poquito acá vamos haciendo todo lo mejor, para el jugador y para los que no lo vieron jugar nunca, como chicos más chicos y chicos grandes, que nunca vieron jugar a los padres. Por ejemplo, Manuel Locatelli. Manuel jugó la Maxi el año pasado y el hijo más chico nunca lo vio jugar, y para él, que jugó Liga Nacional, selección Argentina, venir acá y jugar un torneo y que el hijo lo vea, es un aliciente. Y a mí me pone contento.
Porque en definitiva vos sos el artífice de todas esas sensaciones...
Es lo que buscamos desde un principio. La primera idea, ya te digo, fue hacer lo que me hubiera gustado que me hicieran. Juntarme a jugar, a cenar, que me hagan la tabla de posiciones, que me saquen una foto, que me hagan un video. Si vos ves en el Facebook de la Maxi (Maxi Liga Básquet CPTA – Tres Arroyos) yo todas las semanas subo los resúmenes de todos los partidos, las fotos, los videos de la fecha. Y los jugadores se ven ahí y se comentan entre amigos, se cargan entre ellos. Y otros que se encuentran después de años y por ahí se ven y dicen “¡Eh! ¿Qué haces? ¡Estás pelado!”. Pero bueno, esa es la premisa.

RUGBY

Caciques XV

Habrá que reiterar, las veces que sean necesarias, que viejos son los trapos. Y si el lector no lo cree, cabe preguntárselo a Christian Di Salvo, flamante organizador de la Maxi Liga. O a cualquiera que quiera mantener viva la llama de la vitalidad y la energía. Claro, el básquet no es el único ejemplo de la actividad deportiva en veteranos. La naranja no es la única que devuelve almas a cuerpos: también, cómo no, está la ovalada, que es tomada, pasada, pateada y apoyada por aquellos que se niegan a dejar de lado el rugby, y lo elevan, lo llevan más allá de la competencia, y lo transforman no solo en un divertimento, sino también en una enseñanza, bajo los mandamientos de la caballerosidad, la camaradería y la buena fe. Hablamos de la actividad del rugby de veteranos que se desarrolla en nuestra ciudad. Jugadores retirados o curiosos fanáticos que quieren empezar a practicar el juego se juntan, entrenan, juegan, conjugando diversión y responsabilidad, y construyen un grupo humano y una ideología basada tanto en los valores como en el respeto hacia un contrincante. “El Periodista” tuvo la oportunidad de meterse en la intimidad de los veteranos, que muy gentilmente recibieron a este periódico en la quinta del Colegio Jesús Adolescente, donde se juntan y entrenan bajo una débil luz artificial, pero con un clima helado. Si, ni los rivales, ni una noche de junio (con un frío que raja la tierra) los para. Preparando todo para el asado post entrenamiento, fogata de por medio, hablamos con Eugenio Molina, Juan Manuel Marinangeli, y “Yiyo”. Estos son sus testimonios:

¿Cómo es la movida del rugby de veteranos en Tres Arroyos y cómo empezaron con este proyecto?
Eugenio Molina: Esto nace el año pasado, con una inquietud que teníamos todos, más que nada una necesidad de juntarnos y encontrarnos los jugadores, porque la vida nos separó y teníamos que buscar algo que nos aglutine. Entonces encontramos esta gran excusa que es el rugby de veteranos, que es la pasión que nos movió toda la vida, la que también les inculcamos a nuestros hijos. Lo empezamos a hacer tibiamente y hoy es algo que ocupa gran parte de nuestra vida, no solamente por el tiempo que nos lleva sino por cómo lo disfrutamos acá, por lo que hemos tenido que dejar algunas actividades sociales de lado para sumarnos a esto. Y ya ves, con el día que hace (N. de la R.: frío descomunal) hemos llegado a tener una convocatoria de 35 personas, lo cual para nuestro pueblo y para este deporte es un éxito total, mucho más allá de las expectativas. Nosotros siempre nos preocupamos para llegar a los 15 y armar un equipo, y hoy podemos armar dos equipos y nos sobra gente, con los bemoles de los veteranos…Nuestro grado de compromiso es después de la familia, después del trabajo y ahí encuadramos la actividad, y eso nos limita bastante pero en ese margen que nos queda hemos hecho cosas que nos han llenado la vida, y la estamos disfrutando. Y a esta altura de nuestra vida, poder hacer esto con mis compañeros, poder ponerte los cortos y poder pegarte unos panzazos con otros viejos es algo que nos llena de gratificación.
Juan Manuel Marinangelli: El rugby de veteranos tiene, más o menos, que ser jugado por mayores de 35 años, hasta 70 o 75 años, eso es según la regla…
Eugenio Molina: Hasta que te mueras, je.
J.M.M.: No necesariamente tienen que ser ex jugadores de rugby. Ahora en nuestro plantel hay gente de 50, 55 años que nunca jugó y que aún así empieza a hacerlo. Hay una liga de veteranos a nivel nacional e internacional, de hecho en Mar del Plata el año pasado se jugó el torneo internacional de Senior, como se le dice, o veteranos, popularmente. Tiene diferentes reglas al rugby de primera división. Son similares a las reglas con las que juegan los infantiles, que son regla de menor contacto, debido a la edad, para que no haya tantos lesionados. Entonces la idea es también resguardar la integridad física. Además del cambio de reglamento, en ese aspecto, la finalidad de este nivel es hacerlo recreativo, no competitivo. A nuestra edad no es tan importante competir sino participar de un esparcimiento de un juego y un deporte, la finalidad de todo deporte debe ser el esparcimiento, no la competencia para un fin, un resultado o un rédito económico. Nosotros en esa cuestión nos basamos en esparcimiento, recreación y competir pero no a la instancia de llegar a una lesión, por eso el reglamento es otro. Está constituido por jugadores mayores de 35, acá hay jugadores de 50 o 52 años como Carlos Álvarez, uno de los directivos del club. También hay una liga zonal, en donde estamos jugando con gente de Bahía, Pringles, Necochea, Azul, Olavarría, Rauch, Tandil, Ayacucho. Todos los deportes tienen sus características interesantes; quienes jugamos y practicamos este deporte en esta ciudad y ya estamos viejitos, la mayoría venimos del club Costa Sud en la década del '80, cuando solo había rugby ahí, si bien se va sumando gente que viene de otros lados, o de otros clubes. Pero la mayoría pertenecemos a esa época.
Y a nivel grupo, ¿cómo fueron las primeras juntadas, cómo se contactaron, se propusieron armar algo y cómo siguieron a partir de ahí?
J.M.M.: Quien nos convocó inicialmente, que también juega en veteranos, es un jugador local popularmente conocido como ‘Japo’ Filas. El año pasado en marzo nos contó su experiencia como veterano, formando parte de otros equipos, como Pelicanes de Tandil, entonces nos invitó sabiendo que había muchos jugadores en Tres Arroyos pero inactivos. Y de cierta forma nos incentivó a eso y nos organizamos. Y ya desde abril del año pasado, que fue el primer partido que jugamos contra Necochea, hasta el fin de semana pasado que jugamos en Pringles, yo creo que hemos estado en alrededor de 15 partidos. Algunos de ellos son partidos con un solo equipo y también está la opción de, por ejemplo, ir a Ayacucho, que hace un encuentro anual de 15, 16 equipos de veteranos. Y la filosofía es: compartir, recrearse, al punto tal que si un equipo se queda sin jugadores por lesiones el otro equipo le cede jugadores, y como te decía: acá el deporte tiene su característica positiva, en este deporte que nos agrada mucho practicarlo, es la solidaridad y la camaradería que hay y básicamente, dentro de todo, ser personas de bien, tanto dentro como fuera de la cancha.
¿Y cómo es el formato de juego?
J.M.M.: Son tres tiempos. Que se juegan dos, y el tercer tiempo se realiza posterior al juego en sí, que consiste en juntarse con los adversarios de ese momento y comer algo, tomar algo, charlar, socializar, y esto también es importante, que las características del juego se tienen que conservar las pautas de comportamiento como en el primero y en el segundo tiempo. Si en el tercer tiempo hay alguien que tiene una inconducta con el árbitro o con otro jugador, puede ser sancionado. Son las peculiaridades que tienen algunos deportes, que algunos no tienen, pero este sí.
Yiyo: Yo creo que de los aspectos más importantes que nosotros tratamos de reforzar, incluso en un club que tiene divisiones menores, es todo lo que es la cultura del rugby, que es lo que comentaba Manolo recién: esto tiene que ver con una forma de vida. Pese a que haya una contienda en donde uno juega contra el otro, haya un respeto, haya un compañerismo, aunque parezca un juego brusco, que a veces la gente piensa que es golpearse, en realidad hay un respeto por el adversario y reglas que no se pueden transgredir, como inconductas con el árbitro o con un compañero, un adversario o hasta un golpe malintencionado. Me parece que los veteranos tenemos la gran responsabilidad de ser un ejemplo en eso para transmitírselo a las divisiones inferiores, para que vean que se puede practicar un deporte, que nos podemos divertir, que podemos ganar y perder, pero que en definitiva todo culmina en un tercer tiempo, donde todos somos compañeros, más allá de la camiseta que vistamos, y compartimos un momento de camaradería.
¿Ustedes, más teniendo en cuenta la premisa que comunican, tienen incidencia en lo que son las formativas de los clubes de rugby?
J.M.M.: Si, si. Es obligación. Nosotros cuando éramos chicos y nos iniciamos en este deporte, que es una cosa que te marca, primero afortunadamente no te limita ni el peso, ni el físico, ni la altura: acá juega el flaco, el petiso, el gordo, no hay figura, hay equipo. Acá el try lo puede hacer el gordo, el alto o el flaco. Todos participan, y eso es positivo. Y a nosotros que nos formaron en otra época, década de los '80, nos inculcaron que el resultado no es lo más importante, sino que tenés que ser un hombre de bien y un caballero dentro de la cancha. Entonces eso es lo que nos enseñaron. Venimos de un deporte que está dejando de ser amateur, pero que hasta la década del '80 era puramente amateur, a punto tal que en una cancha de rugby no podía haber un sponsor, porque estaba prohibido. Y como ha cambiado todo ya no es más amateur. En Argentina sigue siéndolo, en primera división inclusive. Y nuestro grupo se llama Caciques XV.
¿Cada cuanto entrenan, cuáles son sus tiempos?
J.M.M.: Nosotros entrenamos todos los miércoles, a veces los sábados. Y para agasajar al grupo, dos tienen que cocinar para todos, que somos promedio de 20, 25 jugadores.

Jugadores retirados o curiosos fanáticos del rugby que quieren empezar a practicar el juego se juntan, entrenan y juegan, conjugando diversión y responsabilidad

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