Municipalidad Tres Arroyos

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UN GRUPO DE TRESARROYENSES CRUZO LA CORDILLERA DE LOS ANDES CORRIENDO

Mueven montañas

Atletas tresarroyenses participaron de una de las pruebas más duras de pedestrismo: “El Cruce de los Andes”. Cumplieron con el extraordinario desafío de recorrer 100 kilómetros que se inician en el Cerro Catedral, Bariloche, y finalizan detrás de la Cordillera, en Chile, con tramos donde la altura trepa hasta casi 2000 metros. Cómo lo lograron, según sus entrenadores Pablo Morcillo y Ramiro Saltapé. “El Periodista” y un increíble informe hecho a la carrera

Mayo 2015
“El Cruce de los Andes” es de las carreras más difíciles de esta parte del continente, que se extiende a lo largo de tres días y atraviesa la Cordillera

“El Cruce de los Andes” es de las carreras más difíciles de esta parte del continente, que se extiende a lo largo de tres días y atraviesa la Cordillera

Quizás hace 8 o 10 años podía resultar llamativo observar caminando por pleno centro de la ciudad a una persona ataviada con medias de compresión, remera y calzas, dispuesta a realizar alguna actividad física de alto impacto. Hoy, en Tres Arroyos, es lo más normal del mundo, al igual que la creciente conformación de los grupos de “running”, orientados a desarrollar un entrenamiento adecuado de pedestrismo, duatlón o triatlón.
Uno de los ejemplos del fervoroso crecimiento en número de estas prácticas deportivas lo demuestra la participación de atletas de nuestra ciudad en competencias de alto nivel de exigencia, de alcance internacional. Y para dar un fiel reflejo de ello, “El Periodista” desarrolló la crónica de la participación de un puñado de ellos en “El Cruce de los Andes”, una de las pruebas más duras del sur de Latinoamérica, recogiendo el testimonio de sus dos entrenadores, Pablo Morcillo y Ramiro Saltapé.

Hazaña andina
Como se dijo, “El Cruce de los Andes” es de las carreras más difíciles de esta parte del continente, que se extiende a lo largo de tres días. Según expresaron Morcillo y Saltapé, “la prueba está repartida en tres etapas, con una determinada cantidad de kilómetros por día a recorrer. Cada uno de los competidores debe largar el tramo correspondiente y llegar a destino, porque si se abandona en el camino no es posible retomar la carrera en el trayecto siguiente”.
“Nuestros alumnos decidieron participar, algunos de ellos en categoría individual (Mario Saltapé y Gustavo Doxagarat) y otros en la categoría por parejas (Omar Noblía y Germán Campaña). La individual largó el 5, 6 y 7 de febrero, mientras que la posta lo hizo el 6, 7 y 8, por lo que no se chocaban las salidas. Las tres etapas comprendían un total de recorrido de casi 100 kilómetros, distribuidos de la siguiente forma: 25,5 el primer día, 44 el segundo y 25,5 en el tramo final. Omar y Germán recorrieron el trayecto en 24 horas y seis minutos, mientras que Gustavo tardó 17 horas y 29 minutos, y Mario lo hizo en 19 horas”, indicaron.
Noblía y Campaña se anotaron por segunda vez en el “Cruce de los Andes”, aunque en la edición anterior finalmente no pudieron participar, debido a que el último de los nombrados se lesionó en un tobillo. En cambio, Gustavo Doxagarat y Mario Saltapé nunca se habían inscripto en el evento. “En el caso particular de Mario, tuvo que hacer un cambio bastante sustancial en su entrenamiento, porque está acostumbrado a correr duatlón”, expresaron los entrevistados.
La competencia tiene tradicionalmente su inicio en el Cerro Catedral, en cercanías de Bariloche, y en la última de las etapas los atletas deben cruzar a Chile, luego de transitar (entre otros lugares) por el refugio Frei, que está ubicado a unos 1800 metros de altura. La dificultad principal que encuentran los participantes es el terreno, con grandes pendientes ascendentes y descendentes (con piedras o agua) y la gran variación de altimetría que existe. “Ascensos que suelen hacerse en 8 horas de caminata ellos lo tuvieron que salvar en la mitad del tiempo” dijo Ramiro Saltapé a “El Periodista”.
Cada uno de los atletas cumple el recorrido acompañado de un kit indispensable de marcha en una mochila (remeras térmicas, mantas de abrigo, etcétera) y la organización recomienda que se lleven algunos otros, para suplir cualquier inconveniente que pudiera surgir, dado que es una carrera extremadamente exigente. “Son muchos kilómetros, y el clima también juega su rol, por lo que no resulta nada sencillo. Cuando se llega al final de cada tramo, la organización los espera en un campamento ya establecido, les proporciona una carpa y los elementos de nutrición e hidratación necesarios para reponer energías”, agregó Morcillo. “Si hablamos de pedestrismo, es una de las dos o tres carreras más exigentes de esta parte del planeta, e incluso concurren a participar atletas de distintas partes del mundo. En Europa, por ejemplo, la prueba se promociona muchísimo, y se la incluye dentro de un pack turístico”, aportó Saltapé.

Metas fijas
Pablo y Ramiro han conformado un grupo de entrenamiento de running, pero la propuesta del “Cruce de los Andes” no partió de ellos hacia los alumnos, sino que fue al revés. “Nuestros deportistas -explicaron-, se caracterizan por fijarse objetivos nuevos a cada momento, por lo que suelen sorprendernos. Muchas veces recibimos a algunos que provienen de otros deportes, pero algunos llegan con una historia de sedentarismo absoluto. El proceso de trabajo con cada uno de ellos (y en este caso puntual de la prueba de las que estamos hablando) implica un tiempo prolongado de preparación, porque no hay que alistarlos solamente desde lo físico, sino también desde lo emotivo. Se deben conjugar todas esas cosas al momento de planificar la tarea, por lo que convierte en algo más que meritorio lo que cada uno de ellos logró. Estuvimos más de un año concientizándolos sobre este desafío, y hubo que concretar una serie de adaptaciones al entorno con el que se iban a encontrar: correr 100 kilómetros, dormir en una carpa, superar las dificultades del terreno y del clima y saber que si en determinado punto de la carrera sucedía un inconveniente, los rescates no iban a llegar de manera inmediata. Hay que estar preparado para manejar ese tipo de situaciones críticas”, comentaron.
Lo más complicado de todo el proceso de alistamiento implicó acomodar toda esa contingencia a un lugar de entrenamiento como el de Tres Arroyos, donde las condiciones geográficas o climáticas son absolutamente diferentes. “Por ello, nosotros sugerimos que concretaran parte de su preparación en Sierra de la Ventana o en Tandil, en zona montañosa, y también utilizamos la playa. Fuimos a entrenar a los médanos, para acostumbrarlos a una superficie inestable. También practicamos en caminos rurales, y si tenían barro, mucho mejor”, recordó Ramiro.
Morcillo acotó que “llevar a una persona a determinado nivel de competencia es un proceso que debe respetarse. Si lo vemos con entusiasmo, con una respuesta positiva a las distintas exigencias que se van planteando en el entrenamiento, en un momento podemos concluir en que se perfila para lograr una alta probabilidad de éxito en su objetivo. Si se van cumpliendo las pautas planificadas, es muy probable que lo consiga. Más aún cuando son ellos, los atletas, los que han planteado de movida el desafío, por lo que la motivación para entrenar está siempre presente. Cuando los vemos salir con lluvia, frío o cualquier contingencia que se presente, la continuidad del trabajo está garantizada. Nuestra principal meta es tratar de adaptar todo eso a la realidad particular de cada uno de ellos”.
En cuanto a las vivencias de la carrera, Saltapé señaló que “lo que más les llamó la atención a nuestros atletas fue la abundancia de los puestos de reabastecimiento. Había una carpa con alimentos a base de hidratos de carbono y otra con proteínas. Ellos se dieron cuenta de que todo lo que llevaron estaba de más, porque la organización tenía previsto un aprovisionamiento abundante para los competidores. Lo que seguramente los sorprendió se relaciona con la gran convocatoria que la carrera tuvo, ya que corrieron más de dos mil personas en el “Cruce de los Andes”.

El furor de las distancias largas
Morcillo agrega que “nos llama mucho la atención que semejante competencia, que implica un esfuerzo no solo físico o mental, sino también económico, logre tanta adhesión. A veces concurrimos a carreras de distancias cortas y se anotan 60 o 70 atletas, y aquí se habla de millares corriendo 100 kilómetros. Nosotros siempre les pedimos a los alumnos, si es que deciden anotarse en este tipo de pruebas, que se hagan todos los chequeos médicos pertinentes, para que puedan participar sin problemas. En el caso de los que fueron al ‘Cruce de los Andes’ estamos hablando de personas que superan los 40 años, por lo que queda demostrado que se puede hacer deporte con el nivel de exigencia que hemos mencionado, siempre y cuando se tomen los recaudos necesarios”.
Por otra parte, un grupo de tresarroyenses que entrenan Morcillo y Saltapé participaron el pasado 19 de abril del denominado Triatlón Internacional o “Half Triatlón”, que incluyó una distancia de 1,9 kilómetros de natación, 90 de ciclismo y 21 de pedestrismo. Se trata de una de las competencias más trascendentes de la Argentina, y participaron de esta experiencia, entre otros, Dado Larriestra, Fernando Rodríguez Forgues, Sebastián Otero y Elisa Hospitaleche, varios de ellos actuantes en el “Iron Man” desarrollado en Brasil, hace pocos meses.
Saltapé apuntó en el cierre que “es impresionante lo rápido que se completa el cupo para anotarse en carreras como ésta. Tanto Pablo como yo quisimos competir, pero no conseguimos inscribirnos a tiempo. Hay una movida realmente importante en torno a este tipo de pruebas de distancias largas. Como ejemplo, vale destacar que en tan solo dos horas se cubrieron (por Internet) las inscripciones disponibles para el “Iron Man” de Brasil y ya sabemos que algunos tresarroyenses van a participar del que se realiza en Mallorca, España. Para muchos representa el principal objetivo de su entrenamiento, pero lo destacable es que afortunadamente cada vez más gente opta por desarrollar la actividad atlética como deporte”.

Cada uno de los atletas cumple el recorrido acompañado de un kit indispensable de marcha en una mochila, que incluye alimentos, mantas de abrigo y remeras

Según los entrenadores, se deben conjugar aspectos físicos y emocionales al momento de planificar la preparación, por lo que convierte en algo más que meritorio lo que cada uno de los corredores logró

Algunos tresarroyenses participaron en categoría individual (Mario Saltapé y Gustavo Doxagarat) y otros en la categoría por parejas (Omar Noblía y Germán Campaña)

La competencia tiene tradicionalmente su inicio en el Cerro Catedral, en cercanías de Bariloche, y en la última de las etapas los atletas deben cruzar a Chile

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