UN LIBRO SOBRE EL PADRE BROILO INTENTA LLEGAR A MANOS DEL PAPA
Al Vaticano en bicicleta
Tras conocerlo cuando tenía apenas 7 años, en un momento difícil de su vida, y luego de recopilar pacientemente relatos sobre su existencia y su obra como sacerdote, Stella Maris Iturburu de Klocker escribió un libro sobre el Padre Isidoro Broilo, el “Cura Gaucho”. Además de presentarlo en sociedad en la ciudad, lo envió al Vaticano, con la esperanza de que el Papa Francisco conozca su historia de bicicleta, solidaridad y fe
El libro sobre Broilo ya fue enviado al Vaticano, vía aérea, con la íntima esperanza de que le llegue al Sumo Pontífice, aseguró su autora
A 24 años del fallecimiento del “Cura Gaucho”, que dejó su indeleble legado en el barrio Ranchos de la Virgen de Luján, una de las personas que lo conoció de cerca, Stella Maris Iturburu de Klocker, recogió historias de su vida y obra y decidió volcarlas en un libro, que tiene la secreta pretensión de llegar a las manos del propio Papa Francisco. “El Periodista” dialogó con su autora, quien contó los detalles más salientes de esta publicación, que realza un poco más la figura de Monseñor Isidoro Juan Broilo.
¿Cómo surge la idea de concebir el libro, Stella?
La semillita de toda esta iniciativa tiene que ver con los años que llevo trabajando al lado del Padre Torquatti, uno de los que mantuvo fuerte vinculación con Broilo. En ese grupo que colabora en la parroquia existe mucha gente que lo conoció y que compartió actividades con él, que constantemente me refería anécdotas de su vida. Mientras escuchaba esas historias, fascinantes, singulares, sorprendentes, anotaba todo lo que decían con la secreta intención de que algún día se pudieran volcar en un papel. El anhelo se hizo realidad, logré presentar el libro este año, reflejando buena parte de todo aquello que me habían transmitido esas personas que tan cerca habían estado del “Cura Gaucho”.
¿Cómo fue esa tarea de recopilación de datos?
Se dio de manera bastante más sencilla de lo que se podría suponer, porque todo el mundo tiene historias para narrar del Padre Broilo. La recopilación de datos, fotos y testimonios llevó aproximadamente tres meses. La búsqueda consistió básicamente en recorridas por distintos lugares de Tres Arroyos, para visitar y entrevistar a gente que me aportara material útil para el libro. Vale mencionar que lo publicado es apenas un resumen apretado, una muestra de algunos hechos importantes en la vida de su protagonista. Algunos relatos quedaron afuera, ya sea por una cuestión de espacio (no podía superar las 140 páginas, por cuestiones de costos) o porque eran redundantes respecto de los anteriores. Elegí un criterio cronológico (en cuanto al material recibido) para hacer la selección.
¿El esfuerzo económico para poder publicar el libro fue importante?
Fijate cómo será, que tardé apenas tres meses en escribir las historias y doce años en poder reunir el dinero. Disponer del texto no generó problemas, lo complicado resultó solventar el proyecto desde lo financiero. Por eso fue doble la satisfacción de publicarlo; por un lado, yo pude coronar tanto tiempo de esfuerzo, y para mucha gente constituyó una sorpresa que el libro finalmente viera la luz. Al margen de esto que menciono, aquí lo importante no tiene que ver con mi anhelo personal de publicarlo, sino con que se conozca la vida y obra de alguien que tanto hizo por los más humildes y los marginados de nuestra ciudad. La gente debe saberlo, es necesario.
¿Quedaste conforme con la estética del libro?
Quedé muy contenta. El libro está hermoso, con muy buen aporte fotográfico que refleja diversos momentos o hechos trascendentes de la vida y obra de Broilo. Lo publicó la Colección Libro de Autor de Editorial Martín, con una tirada de 150 ejemplares que ya está prácticamente agotada, porque quedan apenas 40. Muchos de ellos se vendieron el día de la presentación, el pasado 3 de marzo en el Museo Mulazzi. Vale acotar además que el prólogo lo escribió Iciar Medrano.
A propósito de ese momento, el de la presentación del libro, ¿qué sensaciones te dejó?
Me queda un recuerdo imborrable de esa noche en el Museo Mulazzi, porque concurrió mucha gente, porque se generaron sensaciones increíbles en los asistentes, fue muy emotivo. Conté con la inestimable colaboración del maestro Juan Carlos Rodríguez y del padre Domingo Torquatti, que guiaron la presentación de la mejor manera. Hicieron sencilla la parte más difícil.
Hablanos de tu relación personal con el padre Broilo; ¿cómo lo conociste?
Lo conocí a los 7 años, siendo apenas una niña. Volvíamos con mi mamá de lo que en su momento era el Materno Infantil; ella había tenido un parto malísimo cuando nació mi hermana menor. Como mi papá era camionero y vivía viajando, no pudo estar en algunos de los acontecimientos importantes de la vida familiar. En ese momento tan difícil para las tres se acercó el Padre Broilo, que nos contuvo y apoyó espiritualmente. La visita del “Cura Gaucho” a mí me marcó para toda la vida; recuerdo que nos dejó la imagen de la Virgen de Luján durante tres días.
El acercamiento a una personalidad tan fuerte como la de Broilo obliga a pensar en la continuación de su legado…
Por supuesto, yo mencioné en la presentación del libro que dejó un legado para los más jóvenes, con su actividad en los barrios más humildes, con apenas una bicicleta y ese espíritu evangelizador. El no discriminaba por religión o política, simplemente ayudaba a quien lo necesitaba.
¿Cuál es la historia o la anécdota de Broilo que más te impactó, si es que hubiera una para elegir?
Creo que podría destacar la forma o las circunstancias en que se dio la posibilidad de construir la primera casa para el barrio Ranchos. Hay que recordar que Broilo se encontraba jugando al truco con otras tres personas, y decidieron que la pareja que perdiera debería comprar un billete de lotería, que finalmente resultó favorecido y cuyo premio sirvió para levantar el primero de los “ranchitos”. Me encantan los pormenores de esa historia, que incluso está plasmada en una poesía, que figura en el libro, y en una canción. También me impacta mucho aquel ejemplo solidario de Broilo en las clásicas recorridas de su Renault 4L, cargado a más no poder y repartiendo desde una esquina los alimentos que cada familia del barrio necesitaba. No solo dio la Biblia y la vivienda, como se sabe, sino que también asistió a todos en las carencias económicas más inmediatas. Por eso yo sentí que era una misión personal contar lo que él había dejado. Por suerte pude cumplirla.
¿Es cierto que el libro ya fue enviado al Papa Francisco?
Tal cual. El libro sobre Broilo ya fue enviado al Vaticano, vía aérea, con la íntima esperanza de que le llegue al Sumo Pontífice, al que yo veo con algunos puntos de contacto con la vida del “Cura Gaucho”, por caso la forma de evangelizar y el amor por los pobres, que enlazan y atraviesan la historia de ambos. Se me ocurre que es una buena oportunidad de que Francisco sepa y conozca acerca de él. Estoy rezando para que el material tenga buen destino y lo pueda leer. Para Dios no hay imposibles, ¿verdad?




