Municipalidad Tres Arroyos

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SEGUN EL CONICET, TRES ARROYOS ES UNO DE LOS LUGARES CON MAYOR CALIDAD DE VIDA DEL PAIS

Una ciudad para vivir

El área urbana tresarroyense exhibe, con un 8,63 en el centro y 7 o más en la periferia, uno de los estándares más altos de calidad de vida en el país. Lo midió el CONICET y se puede consultar, con precisión que muestra barrio por barrio, en un mapa interactivo que resulta una guía fundamental para apreciar cómo vivimos en una ciudad que muestra variables de excelencia en todos los niveles mensurados: salud, educación, vivienda, centros culturales y deportivos y atractivos naturales. “El Periodista” investigó a fondo los datos y los comparte, con orgullo, con sus lectores

Noviembre 2019
El área urbana tresarroyense exhibe, con un 8,63 en el centro y 7 o más en la periferia, uno de los estándares más altos de calidad de vida en el país

El área urbana tresarroyense exhibe, con un 8,63 en el centro y 7 o más en la periferia, uno de los estándares más altos de calidad de vida en el país

El dato duro es de por sí impactante: en una escala de 1 a 10, y en un país con una diversidad como la Argentina, que no excluye una trama social, geográfica y económica complejas, Tres Arroyos tiene un índice de calidad de vida que alcanza los 8.63 puntos en su zona céntrica, y no disminuye de los 7 aún en sus sectores más periféricos. Así, junto con Tandil y Tornquist, son las ciudades bonaerenses que han alcanzado estándares más elevados en cuanto al bienestar de sus habitantes. Se ha convertido en un lugar para elegir. Los que ya lo hicimos, nos podemos sentir como verdaderos privilegiados.
Pero la cuestión no queda ahí. Porque además, las mediciones que efectúa el CONICET en su ICV (Indice de Calidad de Vida) muestran a Tres Arroyos en una evolución constante, y eso es algo a tomar muy en cuenta. Porque si se analizan las variables que han contribuido a ese crecimiento y se observa que varias de ellas están tendiendo hacia un mayor grado de profundización y consolidación (estudios superiores, industrialización de materia prima, regulación de aspectos ambientales por poner ejemplos), se puede especular con que quizá nuestra calidad de vida aún no haya alcanzado su techo.
De acuerdo con el ICV, el mejor lugar de la Argentina es la Patagonia con un promedio de 7,03 sobre 10. Le siguen la región Pampeana (6,93), la cuyana (6,91), la Región Metropolitana de Buenos Aires (6,77), el NOA (6,33) y en último lugar, el NEA (6,01). Y hay que remarcar en este contexto que la mayor parte de la zona urbana tresarroyense está por encima del promedio de la mejor región para vivir, número que por el contrario coincide con los lugares de menor índice de nuestra periferia (por indicadores que se verán más adelante).
Pero en términos de evolución de los estándares positivos hay que señalar un hecho importante: en el año 2001, la medición del Indice de Calidad de Vida del CONICET para Tres Arroyos lo ubicaba en un promedio de 7,26 puntos. Pero sólo 9 años después, en 2010, el ICV local había crecido un punto por encima de ese guarismo, para ubicarse en un promedio de 8,16 y en el puesto 38 entre las mejores ciudades del país para vivir. Estos datos proceden de “Geografía y Calidad de Vida en Argentina- Análisis Regional y Departamental” (https://igehcs.conicet.gov.ar/wp-content/uploads/sites/104/2019/06/GCVA-web.pdf), publicación dirigida por Guillermo Velázquez, investigador superior del CONICET en el Instituto de Geografía Historia y Ciencias Sociales (IGEHCS, CONICET-UNCPBA), y dada a conocer en 2016 sobre los datos obtenidos en el 2010. Si se consulta el mapa interactivo que desarrolló el CONICET –también con la conducción de Velázquez- para conocer la calidad de vida en todo el país hoy, se observa que los datos para Tres Arroyos parecen similares a los de la publicación referida.

Quiénes miden
Velázquez trabaja desde hace más de veinte años en el estudio de la calidad de vida desde una perspectiva geográfica. Esto es, tratar de definir, mediante una escala numérica que va del cero al diez, cuán bien viven las personas según su lugar de residencia. El proyecto, que en sus comienzos se centró especialmente en la región pampeana y en el conurbano bonaerense, se fue expandiendo hasta abarcar toda la Argentina a través de la colaboración de una red nacional de más de cincuenta investigadores.
Recientemente, este equipo de investigadores, en un trabajo interdisciplinario en colaboración con el grupo que dirige Alejandro Zunino -investigador principal del CONICET en el Instituto Superior de Ingeniería de Software Tandil (ISISTAN, CONICET-UNCPBA)-, desarrolló un mapa interactivo que permite conocer el nivel de calidad de vida en los más de 52 mil radios censales en lo que se divide la Argentina. Cuanto mayor es el índice en determinado lugar, más verde se lo verá el mapa –es lo que sucede con Tres Arroyos- mientras que el rojo indica lo contrario. Los interesados pueden acceder al mapa a través de una página web provista por CONICET (https://icv.conicet.gov.ar/). Es importante destacar que tanto el IGEHCS como el ISISTAN se encuentran bajo la órbita del CCT CONICET Tandil, otra de las ciudades con un elevado estándar de bienestar para sus pobladores.

Qué miden
Según explica Velázquez, para definir qué tan bien vive la gente que reside en un área determinada se toman dos grandes grupos de indicadores: los socioeconómicos y los ambientales. “En relación a los primeros tenemos en cuenta datos vinculados con dimensiones como la educación, la salud o la vivienda. En cuanto a los denominados ambientales, por un lado, atendemos a los clásicos problemas que pueden tener impacto negativo sobre el bienestar de los residentes –como inundabilidad, sismicidad, asentamientos precarios o contaminación- y, por otro, lo que llamamos ‘recursos recreativos’ –que pueden ser ‘de base natural’, como las playas, relieves, balnearios o espacios verdes, o ‘socialmente construidos’, es decir, teatros, centros deportivos u otras actividades de esparcimiento- como algo que favorece una mejor calidad de vida”.
Para convertir calidad de vida en un número -el ICV- la ecuación le atribuye a los componentes socioeconómicos un 60%, y el 40 restante a los ambientales. Sin embargo, hasta hace algunos años los factores ambientales tenían una influencia del 20% en el número final, participación que se incrementó porque hay más información disponible sobre esos temas y también una valoración mayor respecto de su importancia en el bienestar de la población.
Para los investigadores es importante destacar que lo que miden no pasa únicamente por las cuestiones materiales, aunque tienen una relevancia lógica. “Si la calidad de vida se redujera meramente al consumo o a algunos indicadores socioeconómicos básicos, sería mucho más sencillo estimarla, pero sabemos que se trata de un fenómeno más complejo en el que también entran en juego variables de otro tipo, que tienen que ver con la escala de valores de la sociedad y las expectativas de progreso histórico”, dice Velázquez.
El investigador define calidad de vida como “una medida de logro respecto de un nivel establecido como ‘óptimo’ teniendo en cuenta dimensiones socioeconómicas y ambientales dependientes de la escala de valores prevaleciente en la sociedad y que varían en función de las expectativas de progreso histórico”. De esta manera, “mientras la pobreza –un índice al que se alude constantemente en esta atribulada Argentina- se mide con respecto a un piso (ya sea estructural, coyuntural o convergente), el bienestar se mide con respecto a un techo. Mientras que el piso de la pobreza es relativamente fijo, dado que apunta a la satisfacción de necesidades básicas, el techo del bienestar es más variable (y ascendente), en virtud de que la escala de valores y, sobre todo, las expectativas de la sociedad cambian”, sostiene “Geografía y Calidad de Vida en Argentina- Análisis Regional y Departamental”.
Así, se advierte que no se deben confundir los conceptos de bienestar y nivel de vida, puesto que esta última expresión se refiere habitualmente a las posibilidades de consumo de los habitantes, es decir a su capacidad de compra de bienes y servicios, algunos incluso suntuarios. Y más consumo, sea éste general o específico de una fracción de la sociedad, no implica necesariamente mayor bienestar.
Las variables que mide el ICV son 29 en total, abarcando los aspectos ambientales y socioeconómicos, y a continuación “El Periodista” seleccionó los más importantes para ponderar algunos datos sobre nuestro Tres Arroyos.

Vivienda
En este ítem, se mide el porcentaje de población que vive en casas con inodoro sin descarga de agua o directamente sin él –la carencia de retrete es el dato evidente del déficit de equipamiento de una casa- y la proporción de población en hogares hacinados, considerando como tales a aquellos que superan las 2 personas por cuarto. La relación de personas por cuarto muestra un aspecto cuantitativo: la deficiencia de la vivienda en relación con la cantidad de moradores. Aunque el criterio censal en 2001 y 2010 estableció un umbral de 3 personas por cuarto para determinar el hacinamiento, ya que su propósito es la medición de la pobreza, los investigadores del ICV optaron, para la medición de la calidad de vida, por disminuir este umbral a 2 personas por cuarto. En Tres Arroyos no hay inconvenientes con ninguno de los dos datos a mensurar: en ambos figura con los estándares más altos.
Hay que tener en cuenta además que, si bien la problemática habitacional está extendida a lo largo de todo el territorio nacional, en Tres Arroyos la dinámica de inversión en construcción de inmuebles no se ha detenido incluso a pesar de las crisis económicas, y han tenido impacto positivo el desarrollo de programas de vivienda social (desde los más antiguos FONAVI pasando por el Federal y Plurianual), de mejoras para la vivienda ya disponible como los que propicia el área de Desarrollo Social municipal (permiten agregar baños o habitaciones a lo ya construido), el PROCREAR y los loteos que, en los últimos años y hasta la actualidad, ponen tierras para construir a disposición de un gran número de familias.

Educación
Esta variable pondera el porcentaje de población de 15 años o más que ya no asiste a la escuela, con nivel de instrucción alcanzado menor a primario completo; y la proporción de población de 15 años o más que ya no asiste, con nivel de instrucción alcanzado igual a universitario completo. Estos dos datos permiten identificar con claridad los extremos de la pirámide educativa.
En Tres Arroyos, el Censo 2010 arrojó como dato que en el extremo menos instruido de la pirámide había un 10,45 % de la población sin completar la primaria (cabe recordar que no está realizada la publicación específica de los datos medidos con este último ICV), un número algo superior al detectado en ciudades con las que se la podría comparar como Olavarría (9,27%), pero inferior a Azul (11,12) o Coronel Suárez (14,11).
En el extremo más alto, la población universitaria ascendía a 5,89 % (Olavarría, con sede de la UNICEN propia, tenía un 5,45%) pero esto sin contabilizar, seguramente como sí se habrá podido mensurar ahora, el impacto positivo de la apertura del Centro Regional de Estudios Superiores de Tres Arroyos, con una importante cantidad de graduados en los últimos años.

Salud
En materia de salud, los principales indicadores a tener en cuenta en el ICV son la tasa de mortalidad infantil y la proporción de población sin cobertura por obra social, plan de salud privado o mutual. “La TMI constituye uno de los indicadores clásicos para establecer el nivel de salud de una población, ya que está afectada por una serie de factores que poseen fuerte determinación social. Más allá de la acción del sistema sanitario, los factores socioeconómicos que más inciden sobre la TMI son el nivel de instrucción de la madre y el estrato ocupacional del padre”, dice la publicación “Geografía y Calidad de Vida en Argentina- Análisis Regional y Departamental”.
En Tres Arroyos, los últimos datos difundidos hablan de una TMI de 8,44 (10,59 es la de Bahía Blanca; 12, 10 la de Necochea). Y de una población sin cobertura social del 22%, inferior claramente a la bahiense (25,55) y mucho más a la de Necochea (31,74).
En ambos indicadores, Tres Arroyos se encuentra entre los estándares más altos de la “Pampa Surera”, tal como clasifican los investigadores a esta región.
Problemas ambientales
Entre los factores ambientales, los investigadores distinguen el uso de plaguicidas en agricultura; industria y minería; contaminación, ruido y congestionamiento; inseguridad y hechos delictivos, asentamientos precarios, basurales a cielo abierto; sismicidad y vulcanismo (no aplicables a esta región), inundabilidad, tornados y malestar climático. Es decir que se incluye entre estos factores tanto los naturales como los vinculados a acciones de la sociedad.
Tres Arroyos tiene un índice difundido de 8,19 de problemáticas ambientales, bastante similar al de otras poblaciones de la zona. Pero aquí no resulta tan alentador, porque de la Región Pampeana, es el único distrito que aparece en amarillo en las mediciones de la publicación consultada -las prácticas agrícolas son centrales en esta evaluación- con entre 1,77 y 2,37 de promedio de costos ambientales y a un solo escalón del rojo (las zonas de mayores inconvenientes).
No obstante, cabe señalar que esos guarismos probablemente no hayan tomado en cuenta el notable avance en el tratamiento de residuos sólidos domiciliarios y la erradicación de basurales a cielo abierto en la ciudad cabecera y localidades, con plantas de tratamiento y políticas de separación en origen. Mientras que se está trabajando también en la creación de normas vinculadas al uso de agroquímicos y en la disposición final de sus envases.

Recursos recreativos
El ICV mide los recursos recreativos por considerarlos como factores de atracción que permiten mejorar la calidad de vida de la población. Los divide en recursos de base natural y socialmente construidos.
Entre los primeros, Tres Arroyos gana protagonismo por sus playas, que año a año exhiben una mayor cantidad de turistas arribados de distintos lugares del país y que, con mejoras sustanciales obtenidas en los últimos años, como la ruta a Balneario Reta y el crecimiento de la construcción y la oferta de alojamiento en Claromecó, es esperable que los guarismos sigan mejorando.
También se toman en cuenta los espacios verdes, que en el área urbana también han experimentado cambios sustanciales (refuncionalización de plazas, por ejemplo) siempre en busca de atraer a los vecinos para que los disfruten.
En cuanto a los recursos recreativos socialmente construidos, se ponderan elementos tales como la estética y el patrimonio urbano, los centros culturales, los centros comerciales y de esparcimiento y los deportivos. En este aspecto, tanto desde las políticas públicas como desde la gestión privada, también hay una fuerte apuesta al crecimiento de la oferta. En términos de cultura, arte y espectáculos, a la vida de las entidades emblemáticas como la Biblioteca Sarmiento, el Teatro Municipal o la Fundación Campano, en los últimos años hay que sumarle la creación del Centro Cultural La Estación y la renovación a la que apuesta el Museo de Bellas Artes. En materia deportiva, sin duda habrá un antes y un después del magnífico Polideportivo Municipal inaugurado el mes pasado (ver nota aparte).

Los números finales
Ya en el informe de 2010 Tres Arroyos presentaba los más altos indicadores en casi todas las variables, menos en recursos recreativos (de los dos tipos, de base natural y socialmente construidos), donde se ubica en la segunda escala; y en problemática ambiental (tercera escala). No obstante, figura en el ranking final más alto de su región (ICV de 6,81 a 8,56).
En tanto, posándose en el mapa interactivo provisto por el CONICET, es posible observar que toda la zona urbanizada posee los más elevados estándares de calidad de vida, diferenciándose el centro (8,63) de la periferia (Villa Italia 7; Olimpo 7,28 por ejemplo). Pero por sobre todo, lo que se advierte es una marcada diferencia entre Tres Arroyos (casi en su totalidad demarcado con el color verde, el de calidad más alta) y su zona circundante, con índices de bienestar menores. Lo que lo convierte, sin lugar a dudas, en un lugar donde todos quieren vivir.

Las mediciones que efectúa el CONICET en su ICV (Indice de Calidad de Vida) muestran a Tres Arroyos en una evolución constante

En el año 2001, la medición del Indice de Calidad de Vida del CONICET para Tres Arroyos lo ubicaba en un promedio de 7,26 puntos, y en nueve años saltó un punto más

En materia de recursos recreativos, una de las variables medidas, las playas locales resultan muy significativas y su atractivo va en crecimiento

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