Municipalidad Tres Arroyos

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GERMAN CASTRO, UN LIBRO INOLVIDABLE Y EXCURSIONES PARA RECOMENDAR

Un hombre de mar y río

Lleva años desempeñándose como guardavidas y testimoniando la historia del Claromecó que ama a través de su impactante trabajo fotográfico. Germán Castro transita esta temporada estival con dos propuestas: el increíble libro “Claromecó Centenario”, que creó con Agustín Gómez Ferrari, y sus excursiones con “Utopía”

Febrero 2021
Enamorado del arroyo, donde se formó a sí mismo nadando y pescando, Castro se propuso mostrarlo en esa dimensión que sólo el conocedor puede darle

Enamorado del arroyo, donde se formó a sí mismo nadando y pescando, Castro se propuso mostrarlo en esa dimensión que sólo el conocedor puede darle

Germán Castro ama Claromecó. Y da testimonio de ese sentir de las maneras más diversas. Conociendo y explorando todos sus rincones cámara en mano, plasmando en fotografías esos instantes y esos lugares maravillosos, comprometiéndose en su trabajo como guardavidas, aportando su mirada creativa en varios aspectos. Por eso no sorprende que siga inquieto buscándole nuevas vueltas a su existencia cortada en dos, ocho meses en la frenética Buenos Aires, cuatro en la playa. Esta temporada lo encuentra también presente y ocupado: sigue cuidando la seguridad frente al mar, encabeza excursiones por el arroyo a bordo de “Utopía” y acaba de dejar para la localidad un legado extraordinario: el impactante “Claromecó Centenario”, un libro de fotografías y textos cuya exquisita realización emprendió con la producción del arquitecto Agustín Gómez Ferrari. Un producto editorial magnífico, con documentos fotográficos históricos, imágenes de alto impacto en torno a la belleza natural de Claromecó y una calidad de edición fuera de lo común.
“Es un libro en el que muestro la belleza natural de Claromecó a través de las imágenes. Estaba haciendo otro tipo de trabajo, hace más de tres años, cuando vino Agustín y me sugirió hacer algo sobre el Centenario. Me pareció mucha responsabilidad, entendía que era un desafío que iba más allá de la fotografía. Pero me gustan los desafíos, así que no lo pensé más de dos minutos y le dije que si me ayudaba, especialmente en lo económico que para la calidad de este tipo de proyectos es fundamental, me ponía a trabajar. Pero la idea era no trabajar solo sino hacer algo plural, así que empecé a contactar periodistas, fotógrafos, y por supuesto participó mucho mi mujer Silvina Quinzio, que es periodista, además de Fernando Catalano, Claudio Menéndez, Claudio Trybuchowicz, entre otros, descendientes de los fundadores y vecinos como Alicia Hurtado, que se crió acá y que siempre escribe esas lindas cartas de lectores, el formato en que le propusimos que nos contara cosas sobre este lugar”, describió Germán, entrevistado por “El Periodista”.
Todo ese mosaico de intervenciones, ordenadas en torno a la belleza de sus fotos y también a los documentos históricos que forman parte del volumen, hizo que Castro pudiera volver a mostrar Claromecó “después de haberlo hecho de muchas formas, desde lo natural hasta la idiosincrasia del pueblo, por lo que también en ese aspecto el desafío era poder hacerlo distinto. Creo que lo logramos, porque este fue un trabajo de equipo”. En el aspecto material, el impreso tiene más de 500 fotos, pesa 1,700 kilo, la tapa es cartoné forrada, es cosido a hilo, el papel interior es de 170 gramos, con una sobrecubierta laminada. Un lujo.
“Libros turísticos de este nivel tienen ciudades como Bariloche, Las Leñas, Capital Federal, Mar del Plata y quizá alguna ciudad de Mendoza y no mucho más, porque tiene un alto costo de edición y además para que salga bien hay que estar con el ojo muy atento a todo el proceso de producción. Por suerte hasta hace un tiempito era nuestro, pero ahora creo que todos los tresarroyenses, los claromequenses y todos los que quieren a este lugar, tienen la oportunidad, recorriendo esas 224 páginas de las cuales quedó mucho material afuera -lo que me hizo sufrir muchísimo, admitió Germán- de conocer su historia y además darse cuenta de cómo nació, se desarrolló y llegó hasta estos días Claromecó”.

Un producto editorial único
La impresión también fue un desafío, que se concretó en la imprenta porteña Avi Gráfica, y el fotógrafo participó activamente de ese camino, hasta que pudo materializar, junto al resto de los componentes del volumen, el libro físico que ya está a la venta en los principales locales de regalería de Claromecó, en el kiosco Quintela de Tres Arroyos y a través de las redes sociales creadas para este producto y las personales de Germán. “Hace muy poquito que lo recibimos, me van mandando de a 50 libros terminados y no alcanzamos a entregarlo a todos los que nos han ayudado. Pero ya pueden contactarse quienes lo deseen, de hecho se ha vendido mucho estos días, y el valor también es accesible para sus características, porque su precio de mercado real es de no menos del doble de los 3200 pesos que fijamos para comercializarlo. Y se ha ido a lugares tan lejanos y disímiles como el exterior, Buenos Aires, la provincia en general, Mar del Plata, La Pampa, Rosario, Santa Fe, Bariloche, Río Gallegos. Por eso es interesante tener la oportunidad de verlo para valorizarlo”, aseguró.

Testimonios de amor

“¿Cómo definir entonces a Claromecó? Si los grandes maestros de la filosofía universal no lo lograron, mucho menos podremos hacer nosotros. Claromecó no tiene definición porque es un sentimiento. Está impregnado en el alma de quienes lo amamos. No hay lógica posible, no hay razón, no hay entendimiento. Se experimenta, se vive, se siente”, dice Claudio Menéndez en uno de los textos del libro.
“Aquellas albas u ocasos caracterizan a Claromecó, donde se puede ver al sol despertando o humedeciéndose en el mar (que se da por latitud y longitud), nos regalan un montaje escenográfico de ensueño, de energía pura. No se detiene en tiempo y belleza, registra instantáneas muy distintas, día tras día, amanecer tras amanecer, atardecer tras atardecer”, sigue Agustín Gómez Ferrari en uno de sus aportes.
“El mar... el eterno mar, siempre presente en nuestras costas. Paradojas de este mundo: parece ser el mismo, pero siempre es diferente. El océano –en su interminable movimiento de corrientes y de ecuaciones de vientos, temperaturas y salinidades– lo hace testigo de las vidas pasadas y de las nuestras. Quizás él nos pueda relatar más sobre lo poco que lo conocemos.
Su relación con el hombre es una experiencia única. Durante el verano, nos invita a disfrutar de sus encantos con su natural accionar. Efímeras huellas de pisadas de bañistas y turistas, las guarda para siempre... como los recuerdos. Aunque al menos ellos quedan grabados para siempre en nuestras memorias”, describe otro tramo, junto a las impactantes fotos de Castro sobre un escenario que conoce bien: las olas.
Entretanto, apuntes sobre la historia lugareña, los deseos de autonomía, las instituciones educativas, la naturaleza y su magia, la gente que hizo este Claromecó tan significativo se despliegan en páginas que vale la pena recorrer.

Utopía para seguir andando

“Me crié acá, entre el arroyo y el mar, con la pesca artesanal, la comercial, las olas…Y este año que pasó, que me quedé en Claromecó por la pandemia, tuve el tiempo de volver a recorrer esos lugares de la infancia y los que a veces fotografiaba a las corridas, cuando terminaba de trabajar en la playa. Y contar con ese tiempo me dio la posibilidad de hacer fotos de lugares que me habían quedado en los ojos a los 15, 20 años, como un atardecer de invierno, con todas las sensaciones con las que me había criado, eso que uno le puede aportar a una imagen y que no se puede describir más que viéndola, ese valor agregado que es difícil de darle a una obra. Yo hago fotos de productos, de eventos, y eso es un trabajo; en esto, yo puse el amor, el corazón”, contó Germán. Y de esas recorridas surgió el proyecto de las excursiones “por el arroyo de Claromecó, al que nosotros conocemos como tal pero en realidad es un río, porque desde que se unen los tres arroyos, hasta que llega al mar, no se seca nunca”.
Enamorado de este curso de agua, donde se formó a sí mismo nadando y pescando, se propuso mostrarlo en esa dimensión que sólo el conocedor puede darle. Y así nació esta propuesta. “Me preguntaba siempre por qué no se lo mostrábamos a la gente desde adentro, todo lo que tiene, la naturaleza, la tranquilidad, los paisajes. Y tuve entonces la suerte de poder comprar un bote, un casco de velero todo roto, y cuando el año pasado cambió el rumbo de mi vida laboral, lo armé y logré terminarlo para el 12 de enero, cuando hice la primera excursión con un motor a nafta. Pero no me convencía mucho, fundamentalmente por el cuidado del medio ambiente”, relató.
Tras aquellas primeras experiencias, Castro pudo finalmente dotar al bote Utopía de un motor eléctrico, sin ruidos, “como si navegaras a vela, sin molestar a la flora, la fauna y el silencio natural que tenemos acá. Así que si bien este es un proyecto comercial, es más que nada un emprendimiento familiar, porque trabajamos toda la familia acá”, aseguró.
Las excursiones de Utopía ya forman parte de la propuesta turística de Claromecó, como la pesca, las cabalgatas o las visitas al Caracolero. “Ese es mi objetivo: que la gente conozca el arroyo, que vea todo lo que tiene para mostrar. Y tengo muchos más proyectos, este es apenas el inicio”, advirtió.
“Me encanta llevar a la gente y contarle desde el lugar donde se encontraron los gliptodontes hasta la aparición reciente de carpinchos y tortugas, animales que no solían aparecer hasta estos últimos 15 años, y que sin duda han llegado por cuestiones de la naturaleza que por suerte tenemos el privilegio de disfrutar”, describió Germán.
Finalmente, llegará el momento de plasmar que no es sino el sentimiento lo que lo moviliza a a seguir emprendiendo. “Siempre estoy pensando qué hacer para seguir dándole cosas a este pueblo, y tengo la suerte de poder hacer cosas que yo disfruto, que no son un trabajo. No lo es sacar fotos, pasear por el arroyo, cumplir mi función como guardavidas. Me levanto todos los días con muchas ganas de hacerlo”, concluyó.
Para contactarlos se puede acudir al Instagram @utopia_excursiones o llamar al 011 4087-7200.

Castro acaba de dejar para la localidad un legado extraordinario: el impactante “Claromecó Centenario”, un libro de fotografías y textos de más de 200 páginas

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Castro y una imagen del mar, un paisaje que le es absolutamente afín

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El puente peatonal, en otra de las fotografías de Germán

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El arroyo Claromecó es uno de los escenarios de la vida del propio fotógrafo y tiene un rol protagónico en el libro y sus excursiones

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