Municipalidad Tres Arroyos

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LA PRODUCCION DE CRIS MORENA SELECCIONO A TRES ALUMNAS DEL PROFE DE TEATRO ESTEBAN ZUBILLAGA

Soñar y llegar

Lola Petersen (8), Ingrid Petersen (15) y Delfina Arias (17) sortearon con éxito la primera etapa de un casting de la productora televisiva que tiene como cara visible a la renombrada Cris Morena. Son alumnas de las clases de teatro de Esteban Zubillaga, pero él sólo asesoró a una de ellas en el casting virtual. Sin embargo, la apuesta del profesor a cumplir los sueños y explorar la creatividad parece haber dado sus frutos no sólo en estas chicas sino en las decenas que “entrenan” con él

Octubre 2020
Esteban Zubillaga y sus alumnas seleccionadas por Cris Morena

Esteban Zubillaga y sus alumnas seleccionadas por Cris Morena

“El camino es largo y parece imposible llegar; pero no es así. Hay que empezar a pensar un poco más en grande, dediquémonos a soñar que se puede. Nada es utópico cuando alguien tiene condiciones y existe la pasión. Siempre se los digo a mis alumnos”. Estas frases aparecen una y otra vez en la charla con Esteban Zubillaga, actor y profesor de teatro tresarroyense, que desde hace seis años montó su propia escuela y trata de estimular la creatividad e imaginación de niños y jóvenes a través de esta veta.
En medio de la pandemia, cuando todo parecía estar quieto e inamovible, tres alumnas de su espacio sacudieron el enjambre. Lola Petersen (8), Ingrid Petersen (15) y Delfina Arias (17) sortearon con éxito la primera etapa de un casting de la productora televisiva que tiene como cara visible a la renombrada Cris Morena. Fueron seleccionadas entre una gran cantidad de postulantes de todo el país para seguir con las pruebas actorales, orientadas a elegir talentos con posibilidades de triunfar en la pantalla chica o en el teatro.
Feliz por el halago al que accedieron sus dirigidas, Esteban toma impulso para explicar ante “El Periodista” que este tipo de reconocimientos no hacen más que revelar las condiciones ocultas que muchos chicos y chicas de nuestro medio pueden desarrollar.
“Aquí está muy instalado el concepto de que hacer teatro es concurrir a un taller solo a jugar, pero nunca se habla de proyectar. En mi caso, trato de hacerlo de acuerdo al talento que observo en mis alumnos, no por un afán de protagonismo de mi escuela. Al ver sus formas, sus maneras, cómo trabajan, me animo a pensar que pueden lograrlo porque confío en lo que ellos hacen”, reflexiona en el inicio de la entrevista.
Conocedor de los ambientes teatrales de Mar del Plata y Buenos Aires, por haber estudiado y vivido allí, Zubillaga explica de qué manera se concretan los procesos de selección en productoras como las que aprobaron en primera instancia el casting de las tres chicas tresarroyenses: “Con los menores de edad que incursionan en la actuación se establece lo que en el ambiente se denomina “aventura”. Normalmente en tiempos donde lo presencial está permitido, cursan ese trayecto sábado por medio en la capital. En esta oportunidad las tres lo han hecho de manera virtual, con el anhelo de acceder a una formación completa actoral interdisciplinaria (canto, baile, etcétera) dentro de la academia que está a cargo de Cris Morena. En este caso, a la última selección llegarán solo 100, provenientes de distintos puntos del país”.
Ese reducido grupo ya ingresa a la carrera, que es arancelada, pero vale remarcar que de allí se nutrirá a futuro la productora “Otro Mundo” (tal es su nombre) para echar mano a actores y actrices que al poco tiempo tendrán la posibilidad de empezar a trabajar en novelas, cortometrajes u otro tipo de envíos artísticos.
Todo en un minuto
Las restricciones de movilidad que impone la cuarentena obligaron a manejar toda la movida desde Tres Arroyos, ante la imposibilidad de viajar a concretar los castings y pruebas en Buenos Aires.
Relata Zubillaga que “en el caso de Delfina, una de las chicas que quedó seleccionada, en un principio pensamos que teníamos que trasladarnos para acompañarla a la prueba definitiva (su familia me había invitado a sumarme) pero luego se determinó que todo se iba a manejar a través de la vía online”.
Vale acotar a modo informativo que la productora televisiva “Otro Mundo” apunta a ser una de las más grandes generadoras de contenidos de Latinoamérica. Todavía no está trabajando a pleno porque había decidido comenzar sus actividades en marzo, pero la pandemia frenó todo. No obstante, el profesor de teatro explica que la vinculación de las alumnas con esta chance no llegó a través de su escuela. “Una de las mamás de las tres alumnas (la de Lola) vio la posibilidad de anotarse en un casting que se hacía en el sitio web de la empresa (www.otromundo.com.ar) en esa primera etapa de búsqueda de talentos. Ocurrió que luego la llamaron para una selección inicial, me lo comentó, y ahí yo (que no estaba al tanto del tema) lo hice público con el resto. Posteriormente se anotaron otros alumnos de la escuela, pero solamente Delfina contó con mi asesoramiento para la prueba de un minuto de video que había que enviar. Las otras dos chicas lo hicieron por su cuenta y me pareció muy importante. Luego de recibir formación actoral, animarse a asumirlo de esa manera resulta valioso, sin miedo a pensar si iba a salir bien o mal”.
El casting permitía cierta versatilidad. “Les pedían -recuerda- que en un minuto pudieran demostrar lo que sabían; si se pasaban de ese tiempo estipulado no podían subir el video a la plataforma digital de la productora. En un primer momento algunos de los chicos que se inscribieron me decían “hice una pavada o me salió mal”. Quizás ellos en cierto punto no logran identificar cuando se está en presencia de un talento innato, pero los que transitamos el mundo actoral podemos detectar o descubrir la creatividad, el nivel de facilidad para la improvisación, las pasiones, la emoción en una persona. En el caso de Delfina (la mayor de las tres que fueron preseleccionadas) jugó en apenas un minuto a representar cinco o seis personajes diferentes, y eso resulta tremendamente valorable. Yo le sugerí la idea, pero nunca marqué pautas preestablecidas para lo que finalmente pudo plasmar en la filmación. Puso sobre el tapete la imaginación, la impronta de lo que le salió en ese momento. No tuvo dudas ni baches, resultó bien sanguíneo, desde adentro”.
Entrenar como en el gimnasio
Esteban remarca que “siempre les explico a mis alumnos que la imaginación, creatividad y la improvisación hay que trabajarlas de la misma manera que se hace con el cuerpo en el gimnasio, por ejemplo. La práctica constante de ambos talentos se entrena, aunque a muchos les parezca contradictorio. Está claro que aquello que guía la improvisación asoma en un determinado momento, pero previamente deben estar abiertos ciertos caminos para que el actor los pueda recorrer, porque el cuerpo y la mente tienen memoria”.
Explica que “en el caso de Ingrid, no pude ver el material que envió; tampoco se lo pedí porque me interesa que salga de ellos la decisión de mostrarlo. En cuanto a Lola, debo decir al respecto que es una chica muy histriónica, completamente creativa, con un potencial increíble, todo un personaje. Muy fresca y creativa”.
Sin embargo, comenta que “las tres coinciden en una característica: son muy tímidas. Cada una de ellas armaba videos en su casa (sobre todo, a través de la nueva aplicación Tik Tok) pero nunca se animaron a mostrar lo que generaban. En el ejemplo de Delfi, en un principio ni siquiera se decidía por empezar las clases de teatro. Y hoy nos hace llorar de risa en cada uno de los encuentros, porque lo tiene incorporado, lo consigue de manera innata. Ingrid quizás sea la menos tímida de las tres, pero mantiene un perfil muy bajo dentro del grupo de alumnos”.
Esteban sostiene que “este aspecto refleja que cuando se les mueve el interior y se atreven a compartirlo, cuando fluye, se pueden conseguir este tipo de cosas. En ese sentido, desde la escuela que dirijo se trata de generar confianza en cada uno de los chicos, para que luego puedan hacerlo extensivo al resto. Todo aquello que cada alumno puede desplegar está bien, nada está censurado. Después vemos cómo ubicarlo o encauzarlo, pero la base está en lo lúdico”.
Honestidad brutal
El entrevistado refiere que la creatividad teatral con niños y adolescentes “es una cantera inagotable; desde el rol de profesor se aprende continuamente con ellos. En un determinado momento llegué a reunir a más de 80 alumnos (de 5 a 17 años), pero ahora por las cuestiones de la cuarentena no superamos los 70. Igualmente, seguimos en marcha”.
“Muchas veces me preguntan por qué no trabajo actoralmente con adultos y siempre respondo lo mismo: los chicos no tienen desarrollado el orgullo. Se comportan desde un plano de sinceridad hasta cruel cuando se ven actuar, sin ningún problema de expresar lo que les gusta o no del otro, y al rato están jugando de nuevo juntos. Imaginémonos una situación similar entre pares adultos de teatro: termina en pelea para el resto de la carrera. Para mí esa capacidad de superar este tipo de situaciones, además de perder los miedos, resulta primordial. Valoran todo lo que ponen en juego como algo que sirve para el resto. Por eso se dejan llevar”, argumenta de manera enfática.
Zubillaga prioriza la necesidad de “forjar un grupo en el que exista contención y confianza, porque se trata de un contexto en donde expresan su verdadera personalidad, que a veces no logran mostrar afuera. Nadie se burla o ríe de aquello que crea el otro, todo se acepta. Y en el caso de los adolescentes, la actuación es una de las mejores formas de descubrirse a ellos mismos, dentro del caos de la etapa de la vida que les toca atravesar. Y allí, en ese ámbito que describía, es donde afloran cosas geniales. Muchas veces me gana la emoción cuando los veo expresarse, porque se trata de chicos que quizás estuvieron seis meses sin hablar una palabra desde que empezaron a tomar clases, y luego consiguen ponerse sin ningún inconveniente en la piel del personaje que interpretan (que en algunas ocasiones, ni yo mismo yo logro plasmar). La adolescencia es una edad muy criticada; sin embargo yo creo que constituye un mundo completamente mágico. No están contaminados, y si les das rienda suelta pueden crear lo que quieran”.
Animarse a creer
La escuela de teatro que dirige Esteban transita ya su sexto año de existencia en Tres Arroyos. “Comenzamos en Club de Pelota con catorce chicos, gracias a una cesión de lugar por parte de Luis Aramberri. Permanecimos un año allí, pero luego pudimos disponer de una casa familiar en calle Almirante Brown, donde funcionamos actualmente. Algunos de los que empezaron todavía forman parte de nuestro grupo de alumnos, pero ya en 2019 se dieron los primeros egresos. La tristeza que me genera la pandemia es que en 2020 terminarán otros once, y no pudimos disfrutar presencialmente como hubiéramos querido, compartiendo una muestra en el teatro, por ejemplo. Varios de ellos son los que iniciaron esta aventura conmigo”.
Valoró además el espacio que le brindó Valentina Pereyra en el Colegio Holandés cuando estaba a cargo de la dirección del colegio, para tomar suplencias como docente de teatro, durante dos ciclos lectivos.
Acerca de la forma de trabajo en sus clases, señala que “en el constante cambio está su desarrollo. Muchas veces me paso horas preparando un ejercicio actoral que luego no prende, porque se aburren, y en otras tantas los entusiasma algo que ya hicimos apuntado hacia otro lado. Yo los guío, pero el trabajo lo llevamos a cabo todos. Quizás sea un poco más caótico, pero es nuestra forma y funciona”.
“Yo los aliento a conseguir objetivos, a lograr sueños; pero no se aplica solamente al teatro, sino a la vida. La cuestión pasa por animarse a creer, que los chicos entiendan que se puede. El talento o el carisma no resulta algo privativo de las grandes ciudades; está desparramado por el mundo. Y Tres Arroyos no escapa a esa línea de pensamiento, sin caer en soberbia. Hoy en día (más aún en esta coyuntura de aislamiento) la tecnología permite tener varias cosas al alcance de la mano, y eso incluye la posibilidad de mandar un casting con el teléfono celular, en donde alguien pueda mostrar lo que sabe hacer”, analiza.
Para Esteban “son oportunidades que se deben aprovechar, y estas tres alumnas de teatro tresarroyenses lo utilizaron de manera inteligente. Independientemente de si llegan a la instancia final o no, o si es del agrado de muchos la forma de trabajo de Cris Morena. No olvidemos de que se trata de una figura que ha creado varias series televisivas exitosas y los integrantes de su staff se han especializado, conocen bastante sobre este tipo de producciones artísticas. Que Delfina, Ingrid y Lola se hayan atrevido a mostrarlo desde su lugar, Tres Arroyos, es algo que nunca había ocurrido y debe valorarse. Ojalá el ejemplo prenda y se extienda incluso hacia otras actividades. Este es el mensaje que debe quedar: todos pueden soñar y llegar”.

Ingrid  Petersen (15), Lola Petersen (8) y Delfina Arias (17) sortearon  con éxito la primera etapa de un casting de la productora televisiva que tiene como cara visible a la renombrada Cris Morena

Ingrid Petersen (15), Lola Petersen (8) y Delfina Arias (17) sortearon con éxito la primera etapa de un casting de la productora televisiva que tiene como cara visible a la renombrada Cris Morena

Esteban Zubillaga y parte de sus decenas de alumnos, a los que estimular a jugar pero también a animarse a creer y luchar por sus sueños

Esteban Zubillaga y parte de sus decenas de alumnos, a los que estimular a jugar pero también a animarse a creer y luchar por sus sueños

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