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Néstor Tambussi, el hombre que introdujo y desarrolló el cinturón de seguridad en Argentina, quien vive en Tres Arroyos desde hace seis años

 

 


SE RADICO EN TRES ARROYOS EL HOMBRE QUE INTRODUJO
Y DESARROLLO EL CINTURON DE SEGURIDAD EN ARGENTINA

Atado a la vida

El hombre que introdujo y desarrolló el cinturón de seguridad en la Argentina vive en Tres Arroyos. El dato es revelador, pues hace apenas seis años que Néstor Tambussi se radicó en esta ciudad, a cuya comunidad se integró plenamente. Habla por primera vez la persona que en 1962 apostó por una idea que ha salvado millones de vidas. Entrevista exclusiva de "El Periodista"

"Mirando un poco hacia atrás me acuerdo las palabras del poeta Machado, que dice ´caminante no hay camino, se hace camino al andar´. Fue un esfuerzo grande que me costó, las cosas no se logran así porque sí. Si bien el factor suerte influye y te abrevia el recorrido, si uno no es constante, no tiene disciplina y un objetivo preciso no lográs triunfar", reflexionó Néstor Tambussi al repasar su vida ante "El Periodista". Convencido de sus metas, este hombre de 76 años que hace seis eligió nuestra ciudad para vivir, supo proyectar siempre su trabajo hacia el futuro. Fue el pionero en el desarrollo de cinturones de seguridad en la Argentina, proveedor de las principales terminales automotrices del mundo, integrante del comité de normalización del IRAM, presidente y socio fundador de la Cámara Argentina de Seguridad e Industria, asesor en la Superintendencia de Riesgos Laborales del Ministerio de Trabajo de la República e impulsor de la ley de seguridad industrial que el gobierno aprobó aunque nunca puso en vigencia.
Fue un camino que empezó a desandar de a poco en septiembre de 1950, cuando ingresó en el área administrativa de la compañía petrolera Esso y llegó al sector operativo de la firma en el depósito Dock Sud. Tenía a su cargo la parte de expedición y compaginación del ruteo de los camiones que llevaban combustible, hasta que lo pusieron al frente del almacén de ingeniería en un lugar llamado "Puerto Piojo". Cuando en 1958 el superintendente del depósito le ofreció como regalo de casamiento un puesto de supervisión, lo rechazó convencido que quería desarrollar una carrera de ventas. Al año y medio designaron a su jefe como gerente de operaciones de la divisional Buenos Aires y lo convocó como ayudante de gerencia, otorgándole la responsabilidad de la construcción de todas las estaciones de servicio Esso. "Tenía que gestionar el servicio de habilitación en la Secretaría de Energía de la Nación, hacer el proyecto con los ingenieros, supervisar el diseño de los planos de instalación, sacar la licitación y convenir con los contratistas. Eso hizo que mi formación diera un giro de 180 grados. Mi formación fue netamente humanística, pero cuando entré a la Esso vi que podía tener una proyección interesante de futuro abordando toda la parte técnica. Llegué a ser el candidato Nº 1 como vendedor en Esso, oficialmente anunciado".

Primeros cinturones
Nunca llegó a ser vendedor en la firma, pero el destino le deparaba una carrera trascendente. En el año 1962, el directorio americano de Esso dispuso becar a los alumnos de quinto año de ingeniería de la UBA con la condición que al término de su formación pasaran a ser empleados y vendedores en la empresa. "No llegué a ser vendedor. Paralelamente Esso sacó la formación de un departamento, Esso Gas, y designaron al ingeniero David Copello, subgerente de la compañía, para mandarlo a Estados Unidos a capacitarse en la parte de gas y a su regreso ser el gerente divisional. Como novedad trajo los cinturones de seguridad". En aquel momento habían aparecido los primeros coches con cinturones en el mercado americano en la automotriz Chrysler. "El lo trajo no con motivo de futuro desarrollo técnico sino porque le gustó. A mí se me corta la proyección para la venta y decido buscar otra perspectiva".
Tambussi no imaginó que ese trayecto lo llevaría a introducir los cinturones de seguridad en la Argentina. La alternativa se la ofreció el propio Copello, vinculado a un grupo económico muy importante de la ciudad de Córdoba, quienes habían visto los cinturones de seguridad y le propusieron encarar su fabricación en el país. Tambussi fue elegido para ser apoderado de la firma y representante en Buenos Aires para desarrollar el producto. "El 30 de junio me fui de Esso para encarar la idea. En ese momento hablar de cinturones de seguridad en la Argentina era como si digo ahora que vamos a ir de weekend a la Luna. Había que desarrollarlos porque no había. Me entré a mover, las vinculaciones que tenía me permitieron abrir muchas puertas y llegué a una multinacional que generaba productos derivados de petróleo, Dupont, que acá se llamaba Ducillo. Comenzamos con el proceso de desarrollo del producto y una de las materias primas es una fibra sintética llamada poliamidas 66, comercialmente Dupont la llamaba Nylon. Recurrí a ellos para hacer los cinturones y fui la niña mimada de Ducillo".

Seguro personal
Empezó en junio de 1963 y para fin de año, el 26 de diciembre, tocando puertas logró vender el primer juego a un negocio de repuestos de accesorios llamado Orientación Mecánica. "No tenía coche en ese momento, el producto se había probado en otros vehículos y pedí una certificación a Copello sobre el uso del cinturón. Decir que los coches de Esso tenían, era una garantía".
Con el convencimiento de los beneficios de su producto, siguió con la fabricación en pequeñas series hasta que un día decidió tocar una puerta más grande. "Hablando con una persona amiga del club donde jugaba al ajedrez me dice que vaya a ver al gerente de Grandio y López, distribuidor de Febre y Baccet, representante de Chrysler en Argentina. Lo voy a ver y le enfoqué el tema de esta manera: ´la clientela de ustedes tiene un nivel socioeconómico muy importante y esa persona que viene acá y compra un Valiant, cuando lo saca de la agencia y lo pone sobre la acera de la calle tiene que tener seguro del coche ¿no? ¿Y por qué no tiene seguro para él? Me mira y me dice ´usted va a vender seguros personales´. No, le digo, vengo a verlo para venderle cinturones de seguridad, que es el seguro personal del conductor y acompañante".
Por el ingenio se ganó la simpatía del gerente, además de una orden de compra de 50 juegos de cinturones. Fue su primera venta masiva y la clave para empezar a instaurarlos en Argentina.

Inserción en Argentina
En el ´64, el gerente de Ducillo le pidió como atención a un cliente que le coloque sin cargo los cinturones en un coche especial. "Era el subgerente de repuestos de Febre y Baccet. Vino con un coche alemán preparado para correr turismo. Quedó muy conforme y me invitó al autódromo donde me conectó con el periodista deportivo Carlos Legnani, que tenía el programa Carburando. Se entusiasmó con el cinturón y empezó una campaña de promoción entre los competidores de turismo, apoyada por nosotros. Ahí se empezó a tomar conciencia de la importancia de prevenir riesgos".
En esos años estaba por instalarse la primera planta de montaje de Chrysler en Argentina. Un hecho desgraciado acrecentó la conciencia de prevención y la expansión del uso de los cinturones de seguridad. "Un día la esposa del gerente de ingeniería de Chrysler salió con su chofer, sufrió un accidente y falleció. En 24 horas el ingeniero ordenó que todos los coches de servicio de Chrysler tuvieran cinturones de seguridad. Iba a pedirlos a Estados Unidos y el subgerente de repuestos le dijo que acá en Argentina se fabricaban. ¿Sabés lo que es trabajar 24 horas al día?. No paraba la pequeña fabriquita sacando cinturones. Ahí ya entramos a nivel de fábrica, no de agencia".
Para lograr esta inserción había que normalizar la legislación argentina que tenía un vacío en esta materia. Fue el propio Tambussi quien se destacó por fomentar el estudio, la aplicación y difusión de las normas. "El ente normalizador en la Argentina es el IRAM, a raíz de ese motivo me empecé a vincular con ellos y llegué a ser integrante de todas las comisiones de normalización. Fui a tocar timbre, necesitaba las normas, los ingenieros sabían lo que era el cinturón de seguridad, pero no sabían los requerimientos para normalizar".

Proyección internacional
Con ese impulso más un trabajo arduo y constante, logró que la empresa tuviera una proyección inusitada. Llegó a tener las órdenes de compra de todas las terminales automotrices: Chrysler, IKA -ahora Renault-, Ford, General Motors, Peugeot, Fiat y Citröen. Al mismo tiempo inició la fabricación de cinturones de seguridad para trabajos en altura a partir de una idea que trajo de Estados Unidos. "En 1970 nuestra empresa llegó a ser la más importante de Sudamérica y América Central en fabricar cinturones de seguridad. He participado en licitaciones en Santiago de Chile que se abrían simultáneamente en Houston, Estados Unidos. Fui invitado por Chrysler a ir a Perú para desarrollar ahí un proveedor con nuestra licencia. Me fui a Brasil donde el gobierno le iba a exigir a las terminales de coche la colocación de cinturones y después de visitar 25 empresas, conocí a dos personas, un italiano Enzo Abruzzini que compró una firma llamada Usiteca y un ingeniero griego, Cris. Don Enzo vino a aprender a hacer los cinturones en nuestra fábrica. Hoy son dos potencias en Brasil".

Freno al desarrollo
En el momento de mayor auge, en la década del '70, la empresa CARAN S.A. llegó a contar con 120 empleados, una facturación a razón constante de 800 mil dólares mensuales, proveedora oficial de las terminales automotrices y una proyección internacional con destino de expansión. Pero los avatares de la industria nacional, golpeada por la inestabilidad económica y las decisiones de los gobiernos de turno, pusieron un freno al desarrollo. "El desmembramiento industrial que sufrimos los argentinos, empezando por el señor Martínez de Hoz y después con Cavallo, y me manejo con números estadísticos cuando digo esto, dan cuenta como un país en desarrollo como el nuestro lo frenaron y hundieron. Te da mucha rabia", dijo Tambussi con lágrimas en los ojos que fueron testigos del cierre de puertas que antes se abrían de par en par. "¿Sabes lo que es contar con el apoyo de multinacionales y que de buenas a primeras te den vuelta la cara porque recibieron la orden que había que apoyar a otros? La industria empezó a decaer a partir del ´77 y a pesar de la situación actual todavía sigue, no digo decayendo, pero en una meseta. Tuvimos la visión necesaria para no estar dependiendo de un solo producto y empezar a diversificar, sino nos hubiéramos fundido".
Después de 52 años de trabajo, en el 2002 Néstor se retiró de la actividad, dejando atrás una historia de logros que supo forjar con convicción, esfuerzo y perseverancia. "Tuve la suerte y la colaboración de mucha gente que me ayudó y me brindó todo su asesoramiento porque no tenía la capacidad individual para desarrollar técnicamente una cosa tan compleja. Si algo tuve de mérito es haber tenido confianza en el éxito de un producto como éste. Estaba convencido que servía. Pensar que el cinturón de seguridad ha salvado tantas vidas, eso no lo podés medir en pesos, ni en unidades. Eso tiene una dimensión tal que escapa a la posibilidad humana de poder mensurarlo. Por eso le doy gracias a Dios que me iluminó y me ha ayudado", confesó emocionado el hombre que supo hacer su camino al andar. Aunque él prefiera creer que lo suyo fue solo un trayecto que tendrá continuidad. "Ese es el camino que recorrí, a lo mejor todavía no es un camino, es una senda. Pero yo y otras personas saben lo que nos ha costado abrir esa senda que no viene como Maná del cielo. Todavía no tiene la amplitud ni la proyección de un verdadero camino o ruta, a lo mejor es solo una senda".

 
 
El Periodista de Tres Arroyos.
Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires, República Argentina