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EN EL
"BAFICI", EL PUBLICO PREMIO A UN TRESARROYENSE
Y A UNA PELICULA RODADA EN CLAROMECO
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Básicamente cine
"Básicamente un pozo",
una película rodada en Claromecó por el grupo "Humus",
integrado por el tresarroyense Federico Barroso Lelouche, recibió
el premio del público en la última edición del BAFICI,
el más trascendente festival de cine independiente del país.
"Durante la proyección, la gente se emocionó hasta
las lágrimas, se rió en cada humorada y se paró a
aplaudir en medio de la película, como en 'Cinema Paradiso'. Fue
algo insólito, bárbaro", dijo el realizador en diálogo
exclusivo con "El Periodista"
Le atribuyen a Pablo Picasso la frase "el arte es
90 por ciento de transpiración, 10 por ciento de inspiración".
Discusiones de números al margen, el grupo Humus, un cuarteto realizador
de cine que integra el tresarroyense Federico Barroso Lelouche, no se
sienta a esperar que las grandes ideas lluevan del cielo, sino que por
el contrario, los encuentre trabajando. Y alguna que otra vez, ese esfuerzo
es justamente reconocido. Como les pasó en la última edición
del BAFICI (quizás uno de los más trascendentes festivales
de cine independiente del país) en el que "Básicamente
un Pozo", primer largometraje de este "colectivo cinematográfico"
que componen también Nacho Laxalde, Agu Grego y Ber Chese recibió
la distinción del público como mejor película en
un novedosa sección denominada BAFICITO.
El evento
Este tipo de encuentros a veces suelen ser los estrenos oficiales de las
películas, pero en el caso de Humus el film ya había recorrido,
en gira, más de diez ciudades, desde Esquel hasta Claromecó.
Al momento de hacer pie en Buenos Aires, allí donde "atiende
Dios" desde el aspecto cultural (y por ende abarcativo también
a lo cinematográfico), "Básicamente un pozo" ya
había sido vista por dos mil personas. Para el grupo, el BAFICI
no significó un estreno, aunque sí una gran sorpresa por
la repercusión y el impacto que la obra tuvo en el público.
Los premios, la gente
Federico siente el orgullo lógico de una distinción en un
festival de cine tan significativo: es el primero en el que participa
la película. "Es la mejor manera de arrancar, y si a su vez
ese premio es del público para nosotros representa algo maravilloso,
porque ellos son en quienes más pensamos a la hora de hacer cine.
Ha sido como un enorme combustible para el alma. Y regocija más
que venga desde el público antes que de la crítica (si bien
todo suma) ya que nosotros no pretendemos pertenecer al canon de directores
aplaudidos en festivales o celebrados por la crítica. Cuando el
premio te lo da la crítica se genera un movimiento de productores,
de distribuidores que empiezan a interesarse por lo que hacés.
Que el voto lo dé el público representa mucho más,
porque es en definitiva el que va a pagar la entrada. Hubo una repercusión
de prensa importante y en los corrillos del festival también; luego
de la primera función varios venían con el comentario de
la buena respuesta de la película en la gente. El público
del BAFICI es muy particular, y que en la sala durante la proyección
de "Básicamente un pozo" se emocionen hasta las lágrimas,
se rían con cada humorada, y se paren a aplaudir en medio de la
película como en 'Cinema Paradiso', fue algo insólito, bárbaro".
Sin embargo, este momento dulce de reconocimiento para Humus no les hace
perder el foco, ni olvidarse de porqué y para qué hacen
cine.
"A nosotros nos interesan más vivencias del tipo de las que
ocurrieron en la gira. Y diferenciarnos un poco de ese cine que se hace
sólo para ser visto en los grandes centros urbanos, y nunca llega
al interior. Son películas independientes, de neto corte europeizante,
que buscan ganar festivales en Europa, y no están pensadas para
la gente del interior, sino más bien para un sector muy acotado,
académico, que persigue este tipo de cine; que no está mal,
porque es bueno que exista. Pero tiene que haber también del otro,
ese que llega a todo el público, ese que la gente tiene ganas de
ver, para emocionar, reírse, ir con su hijo o con la abuela".
Toda una declaración de principios.
Básicamente cine
¿Qué es Humus y qué busca con sus realizaciones?
Un poco de humor, un poco de sentimiento. En suma, la búsqueda
de la vuelta a lo genuino, todo lo que signifique hacer cine despojado
de rebuscados artificios o hermetismos. Dice Federico Barroso Lelouche:
"Tratamos de transmitir amor en cada película que hacemos,
que la gente pueda divertirse y pensar, siempre con una mirada crítica,
sin llegar a hacer algo de corte social o político, pero con determinados
pensamientos escondidos". Y a esos lineamientos responde también
"Básicamente un Pozo", que se gestó, como tantos
otros proyectos del grupo, en ese tiempo que dedican a trabajar el cine
que hacen, de las 8 hasta las 14, de lunes a viernes. "Generalmente
las ideas nos atrapan trabajando, no esperamos a la inspiración
de uno de los cuatro y luego arranca el proyecto. Ahí, en ese espacio,
empieza el debate, la tormenta de ideas, que llevará luego al guión.
Al trabajar colectivamente no sabemos de quién es la autoría,
la propiedad intelectual empieza a desdibujarse", comentó
Barroso Lelouche. "Básicamente un pozo" es la historia
de un maestro de escuela que intenta hacer un pozo de un lado al otro
del mundo, con la disparatada teoría de que si arroja un objeto
a ese lugar, por la misma fuerza de gravedad, será atraído
al centro. Pero no queda suspendido ahí, sino que la velocidad
que alcanza lo lleva al otro lado, vuelve a ser atraído y despedido,
y así sucesivamente generando el movimiento constante. La cuestión
se planteó desde la ignorancia física, sin importar o analizar
cuestiones tales como si hace calor en el centro del pozo o no. Esa idea
calzó justo para ubicarla en un docente de pueblo, con determinadas
características, y partiendo de ese germen se fue enmarcando el
guión.
"No encuadraba una escuela de Buenos Aires -recuerda Federico-, porque
hablando en ese sentido, la capital nos resulta ajena; somos los cuatro
del interior del país, dos de Cipoletti, uno de Coronel Vidal,
y yo de Tres Arroyos". En ese marco, surgió de inmediato la
propuesta de hacerlo en Claromecó.
Todo a pulmón
Y a partir de ahí siguieron adelante. Al tener que rodar en el
interior sin disponibilidad de dinero, se vieron obligados a trabajar
con gente del lugar. Pero eso no se ve como una limitante, sino que también
forma parte del proyecto Humus: generar un encuentro en aquellos sitios
en donde filman. "Ya hemos rodado un corto en Coronel Vidal, otro
en Cipoletti, que son los lugares de origen de los demás chicos
del grupo, y se ha dado la experiencia de trabajar con no actores que
hacen las veces de personajes secundarios o extras. También contamos
con la presencia habitual de personas que se suman al proyecto para dar
una mano, desdibujándose el rol que cumplen". A modo de ejemplo
bien gráfico, comentó con gracia el cineasta tresarroyense:
"Eso que en cine se llama catering, en este caso lo reemplazamos
por unas milanesas que hizo mi vieja. No existe el productor ejecutivo,
por ahí sí está el tipo que nos hizo la gauchada
de ayudar. Es decir, empiezan a aparecer otros conceptos y eso genera
mucho ruido también, o curiosidad. Un poco está la imposibilidad,
es cierto, pero otro poco es el objetivo. Con el tema de los protagonistas
fue distinto. Antonio Bax trabaja a menudo con nosotros y es un actor
que lo llevamos desde Buenos Aires, lo mismo pasa con la protagonista
femenina, Adriana Garibaldi, que es colega nuestra de aquí, o el
caso de Beto Pereyra, un actor profesional de Tres Arroyos al que nosotros
buscamos para trabajar; siempre se pensó en él. Por lo demás,
desdibujamos los roles jerárquicos del cine, y en eso también
ocupan un lugar importante nuestras parejas, que ofician de asistentes,
novias, un poco de todo y que, como ponemos en los créditos del
film, aportan también el sentido común. Siempre que hacemos
una toma pensamos 'che, ¿como será en el cine de verdad?',
si es que existiese uno así. En nuestro caso esto viene de una
cuestión de necesidad, porque en la Argentina los grandes inventos
han aparecido en las grandes crisis, y en los países del tercer
mundo hay mayor inventiva. Después uno políticamente termina
adhiriendo a eso".
Cine transformador
Es normal escuchar decir a los artistas que luego de una obra terminada,
ya no se vuelve a ser el mismo. Algo de eso también le pasó
al grupo.
"A nosotros nos transformó sobremanera el rodaje de la película
- remarcó Federico-. En principio siempre es así, pero con
las características en que se filmó 'Básicamente
un pozo' nos transformó doblemente. Y no solo a Humus, sino también
a la gente de Claromecó que participó, porque nos lo han
dicho. Es una de las razones por las que adherimos a esta forma de trabajo,
un cine transformador que modifica a las personas que se involucran, que
son siempre más importantes que la cámara, el farol o el
micrófono".
Redoblar la apuesta
La peli ya fue a Austin, Texas, formando parte del Festival de Cine Latinoamericano,
y participa en estos momentos en el MARFICI (que se hace en Mar del Plata)
no en forma competitiva, sólo a título de muestra de cine.
Mientras tanto ya se ha enviado a distintos eventos similares de otros
lados del mundo. Ahora el grupo Humus está editando un nuevo material,
haciendo el montaje de un corto, que va a durar un minuto, y que representa
otro desafío. Paralelamente, siguen abocados a escribir el guión
de un segundo largometraje, buscando en esta oportunidad la posibilidad
de gestionar una ayuda económica. "Lo del BAFICI ha sido un
sacudón muy grande para dar a conocer el proyecto de Humus -reconoció
Federico-, y ya se ha comenzado a acercar mucha gente del medio. Queremos
que el trabajo se comercialice y que se conozca, pero de ningún
modo que algún tipo de intereses empiecen a embarrar la cancha.
¿Cómo le hacés entender esto al INCAA (Instituto
Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) que te da un subsidio, pero te
obliga a trabajar en base a parámetros que, por citar el ejemplo
de Claromecó con 'Básicamente un pozo', le son ajenos?".
¿Hasta cuándo?
Ninguno de los cuatro que integran Humus vive del cine. Federico, en su
caso particular, del teatro, como le ha ocurrido a la mayoría.
Hoy banca esta aventura de rodajes a través de la actuación,
"y sospecho que mañana voy a sostener mi pasión por
la agricultura natural haciendo cine", dice con frescura, y con la
secreta esperanza de vivir de él en algún momento, porque
"el amateurismo tiene fecha de vencimiento". Reconoce que el
contexto del país no suele ayudar: "Convengamos que, en general,
en Argentina el arte es aplaudido por las masas, pero a su vez relegado
y golpeado. Lo que quiero decir es que uno siente respeto como artista,
pero a la vez golpes tan duros como no llegar a fin de mes. No es casual
que exista tanta esquizofrenia en el mundo artístico. Por un lado
te dan un premio del público y por el otro ves que para el arte
no hay plata". A esta situación refiere también una
anécdota que se produjo en el marco del BAFICI y que sirve como
colofón de la nota. Al término de la proyección de
la película se brindaba la posibilidad del público de efectuar
preguntas a los realizadores. En general -rememoró-, todos nos
preguntaban cómo hacíamos para escribir de a cuatro, para
no pelearnos después de cinco años de trabajo, temas por
el estilo. Sin embargo un asistente al film, de manera muy solemne, preguntó:
'¿Hasta cuando? ¿Hasta cuándo ustedes van a tratar
de apostar a esto y de demostrar que las utopías pueden cumplirse?'
.Y le dijimos: 'hasta que nos dé el bolsillo'".
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