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En su primer viaje oficial por Sudamérica, el primer ministro de Dinamarca, Anders Fogh Rasmussen, se acercó a Tres Arroyos para tomar contacto con la comunidad dinamarquesa más grande que queda en el país
“Hay una tradición: siempre que ha venido gente de Dinamarca llega hasta Tres Arroyos. Nunca pensamos que podía ser el primer ministro. Después de la princesa es la visita más importante”, sostuvo el cónsul Eduardo Dam, gestor de la llegada del mandatario a la ciudad

 

 

HISTORICA VISITA DEL PRIMER MINISTRO
DE DINAMARCA A TRES ARROYOS

Gran danés

La colectividad danesa de Tres Arroyos, que conjuntamente con la de Necochea y Tandil conforman la segunda más importante del mundo detrás de la de Australia, recibió días pasados una visita relevante. En viaje oficial por Sudamérica, el primer ministro de Dinamarca, Anders Fogh Rasmussen, se llegó hasta aquí para honrar con su presencia a los descendientes de inmigrantes que alguna vez dejaron su patria natal para forjar su futuro en nuestra tierra. Testigo del suceso, "El Periodista" recrea las horas de un día que quedará grabado en la historia

El 23 de abril la bandera dinamarquesa flameó junto a la Argentina en el mástil de la plaza principal. Fue en homenaje a una visita que quedará marcada como una huella imborrable en la historia de la colectividad. En su primer viaje oficial por Sudamérica, el primer ministro de Dinamarca, Anders Fogh Rasmussen, se acercó a Tres Arroyos para tomar contacto con la comunidad dinamarquesa más grande que queda en el país, honrando con su presencia a los descendientes de inmigrantes que alguna vez dejaron su patria natal para forjar su futuro en nuestra tierra a fuerza de trabajo.
Las raíces de la unión entre Dinamarca y Argentina se remontan a una larga tradición. Hace más de una centuria se asentaron los primeros dinamarqueses en nuestra región, formando la segunda colectividad en importancia del mundo, después de la de Australia.
Las distintas generaciones de aquellos colonos, fueron adoptando nuestras costumbres hasta hacerlas propias, creando lazos de integración que se estrecharon con el tiempo y se nutrieron en las experiencias cotidianas.
Esta unión centenaria se vio coronada el día anterior al aniversario de la ciudad, con la presencia del primer ministro que llegó en visita oficial para participar de la reapertura de la embajada de Dinamarca en Buenos Aires, que había cerrado sus puertas en marzo de 2002, a raíz de un recorte presupuestario que obligó a quitar la representación en diversas partes del mundo. Aún así, los lazos con el país escandinavo se mantuvieron firmes en estos años merced a la labor del cónsul general en Buenos Aires y de los siete consulados que existen en ciudades del interior del país.

Hito histórico
Desde hace más de dos décadas, la familia Dam ejerce la representación diplomática del consulado de nuestra ciudad. Primero fue Hans Poul y posteriormente Eduardo Dam quien reemplazó a su padre como cónsul honorario en 1999, mientras que su hermano José se constituyó como vicecónsul. Su trayecto en la diplomacia está centrado en reforzar los puentes de unión con su tierra, aquella que dejó atrás un día su bisabuelo para adoptar la Argentina como su segundo hogar. Esta dedicación comprometida en el accionar diario hizo que Tres Arroyos siempre fuera un lugar privilegiado. Cada referente político o religioso dinamarqués que viajó hacia la Argentina, encontró a la comunidad tresarroyense dispuesta a recibirlo con sus brazos abiertos. Por eso las visitas ilustres del país escandinavo ya son una tradición: hace cuatro décadas la colectividad detentó el honor de recibir a la princesa Benedicta y años más tarde a la princesa Margarita, por entonces heredera del trono en Dinamarca. También estuvo el ministro de Agricultura y Pesca y la ministra de la Iglesia, interesados en conocer de cerca el lugar en el mundo que adoptaron sus compatriotas.
Siguiendo la costumbre de mantener el vínculo con los dano-argentinos, después de la actual reina de Dinamarca, la llegada del primer ministro constituyó un hito histórico, motivo de orgullo para los cerca de setecientos dinamarqueses asentados en la región. "Hay una tradición: siempre que ha venido gente de Dinamarca llega hasta Tres Arroyos. Nunca pensamos que podía ser el primer ministro. Después de la princesa es la visita más importante", sostuvo el cónsul Eduardo Dam, gestor de la llegada del mandatario a la ciudad.

Reunión dano-argentina
Aunque solo fueron unas pocas horas, la presencia del ministro conmovió el ritmo de la comunidad. Una tarde soleada y apacible otorgó el marco ideal a una recepción que salió perfecta. Mientras las banderas flameaban en el mástil de la plaza central, poco después de la una de la tarde del lunes 23, el Primer Ministro Danés llegó al aeroparque acompañado por su esposa Anne Mette y el embajador Henrik Bramsen Hahn, en lo que fue su primera actividad oficial en el país. Lo aguardaban el cónsul, el vicecónsul, el intendente municipal, funcionarios del poder político y miembros de la colectividad que no querían perder la oportunidad de estar cerca del mandatario. Tal como estaba previsto, la comitiva partió en caravana hacia la estancia La Betty, propiedad de la familia Dam, a diez kilómetros de Orense, designada como punto de encuentro de los integrantes de las colectividades de Tandil, Necochea y Tres Arroyos. Como bienvenida, cerca de 150 personas, en un clima distendido y ameno, participaron de un tradicional asado criollo preparado especialmente para homenajear al ilustre visitante. Así los descendientes de aquellos inmigrantes tuvieron la oportunidad de dar la bienvenida a la máxima autoridad e interiorizarlo sobre la labor institucional y comunitaria que los daneses llevaron adelante en nuestra tierra a lo largo de una centuria.
Después del almuerzo, el premier recorrió las instalaciones del Hogar El Atardecer para conocer las historias de sus residentes y dejó estampado su nombre en el libro de huéspedes que quedará como fiel testimonio de su presencia histórica. A las cinco de la tarde, el primer ministro y su comitiva partieron hacia Buenos Aires. Lo esperaba la reinauguración de la sede diplomática danesa, que contribuirá a fortalecer la unión centenaria entre naciones. Atrás dejaba el recuerdo de unas horas que se revivirán por siempre en las anécdotas y que quedarán marcadas en la historia de ambos pueblos hermanados por una misma tierra.

Visitas reales dinamarquesas
La primera integrante de la Casa Real Dinamarquesa, la Princesa Benedicta, llegó a Tres Arroyos el 28 de octubre de 1964, después de haber participado en Tandil, cuna de la inmigración dinamarquesa, de un acto donde quedó inaugurado el monumento para honrar la memoria de Juan Fugl, primer inmigrante del país escandinavo. Ni bien bajó del avión, la Princesa se dirigió directamente al Colegio Argentino Danés, donde fue servido un almuerzo en su honor, presidido por el entonces jefe comunal Anker Keergaard. Posteriormente recorrió el balneario Reta y durmió en la Estancia La Paz, de Pablo Termansen. Aquella vez, la Princesa no alcanzó a visitar la ciudad.

La soberana
El 24 de marzo de 1966, la princesa Margarita, por entonces heredera del trono de Dinamarca llegó a Tres Arroyos, después de haber recorrido otros países latinoamericanos. La actual soberana del país escandinavo, asistió a una concentración popular en la Plaza San Martín y participó de una recepción efectuada en el Palacio Municipal, donde el intendente Keergaard le dio la bienvenida, condecorándola con la entrega de las llaves simbólicas de la ciudad. Su Alteza visitó el Colegio Argentino Danés y asistió a un almuerzo en la Sociedad Rural. Seis años más tarde de su llegada a nuestro país, fue proclamada reina de Dinamarca tras la abolición de la ley sucesoria danesa de aquella época según la cual, las mujeres no podían acceder al trono.


La segunda colectividad
danesa más importante del mundo

La primera oleada de inmigrantes provenientes de los Países Bajos se produjo en el siglo XIX, cuando partieron esperanzados en nuevos horizontes, atraídos por lo que en aquellos tiempos se contaba sobre el "futuro de América del Sur". Europa vivía profundas transformaciones políticas y sociales que motivaban el éxodo, mientras que en América todo estaba por hacerse.
La historia indica que uno de los primeros inmigrantes que desembarcaron en el puerto de Buenos Aires proveniente de Dinamarca fue Juan Fulg, quien se lanzó a la aventura de conquistar un país desconocido. Siguiendo el itinerario del ferrocarril, llegó a Tandil en 1844 y se convirtió en el pionero que inició el camino que luego recorrerían sus compatriotas. Había llegado tentado por un aviso leído en Berlinske Tidente, el diario de Copenhague, que destacaba el clima templado y la fertilidad de la tierra. Como hijo de agricultores, su primer destino, como el de todo inmigrante, no podía ser otro que el campo. Su tarea concentrada en el trabajo de la tierra produjo avances significativos: introdujo la siembra de trigo, maquinarias como la trilladora y conformó una cadena productiva con la instalación de un molino y una panadería, para regresar nuevamente a su país treinta años más tarde.
Siguiendo al pionero e impulsados por la idea de forjarse un mejor futuro en nuestras tierras, los inmigrantes dinamarqueses llegaron finalizado el siglo y se asentaron en pocos puntos del país. La inmigración fuerte se produjo en 1890, donde acompañándose en el difícil camino del desarraigo, la mayoría se radicó en Tandil, Necochea y Tres Arroyos, formando la segunda colectividad en importancia del mundo, después de la de Australia.
Entre los precursores que se aventuraron hacia nuestra región, figura Pedro Meisler, que actuó como socio de un negocio instalado en las inmediaciones del Paso del Médano en el Quequén Salado. Su vinculación estrecha con las autoridades llevó a que muchos de sus compatriotas recién llegados a la Argentina eligieran instalarse en esta zona, algunos de ellos tras residir en Tandil, la cuna de la inmigración del país escandinavo.
Los descendientes de aquellos inmigrantes forman una de las colectividades más importantes de nuestro medio, no solo por su número sino por el espíritu de empresa de sus integrantes. Austeros en sus costumbres y de firme voluntad para el trabajo, han vitalizado el progreso de nuestra zona, sobre todo en la actividad agrícola-ganadera.
Como todo inmigrante, al principio vivieron la dualidad propia de quien tiene parte de su corazón en dos tierras. Siguieron leales a sus tradiciones hasta que las nuevas generaciones fueron asumiendo la idiosincrasia propia del país que los mayores habían adoptado como su segundo hogar. Fieles a su unión colectiva e integrados a la comunidad, a lo largo de 125 años han desarrollado una completa red de instituciones que los une fortaleciendo sus tradiciones: tienen su Iglesia, su colegio, un cementerio, una compañía de seguros, el Centro y el Hogar para Ancianos.
La primera institución, fundada el 18 de noviembre de 1902, fue la Sociedad Dinamarquesa de Socorros Mutuos. Posteriormente, en 1916, conformaron la Sociedad Protestante del Sud que reglamentó el funcionamiento de la Iglesia Evangélica Luterana que ya se había independizado a principios de siglo de Tandil.
Una de las principales preocupaciones de los inmigrantes fue la educación de sus hijos para que conservaran las costumbres y tradiciones traídas de Europa. El fruto de esos anhelos fue el Colegio Argentino Danés, creado en cercanías de Cascallares en el año 1916. En 1932 se fundó la Asociación Mutual Dan y años antes el Centro Danés. La creación más reciente fue el Hogar El Atardecer, en forma conjunta con la colectividad holandesa, que abrió sus puertas hace cinco años para albergar a los mayores de la comunidad.


Monarquía y democracia
Dinamarca es el más pequeño de los países escandinavos. La monarquía danesa es la más antigua del mundo ya que durante más de mil años el país ha estado gobernado por reyes, reinas, príncipes y princesas. La monarquía presidida por la Reina Margarita, es formalmente la cabeza del estado, un papel que es más ceremonial que real ya que el poder ejecutivo funciona dentro de un marco democrático, en manos del Consejo de Ministros, con el Primer Ministro actuando como "primero entre iguales". El poder legislativo lo comparten el Gobierno y el Parlamento danés, conocido con el nombre de Folketing, compuesto por no más de 179 miembros.
Los Social-demócratas, definidos históricamente como un movimiento obrero bien organizado pero que hoy en día representan más a la clase media, se han mantenido en el poder durante la mayor parte de las legislaturas posteriores a la guerra. Desde 1982 hasta 1993 y desde las elecciones de 2001, Dinamarca está gobernada por una coalición liberal-conservadora, dirigida por el actual Primer Ministro, Anders Fogh Rasmussen, licenciado en Economía y hombre de firmes principios, que defiende a capa y espada la democracia y libertad que generaciones de sus antepasados supieron conseguir y mantener.


 
 
El Periodista de Tres Arroyos.
Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires, República Argentina