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HISTORICA VISITA DEL PRIMER MINISTRO
DE DINAMARCA A TRES ARROYOS
Gran danés
La colectividad danesa de Tres Arroyos, que conjuntamente
con la de Necochea y Tandil conforman la segunda más importante
del mundo detrás de la de Australia, recibió días
pasados una visita relevante. En viaje oficial por Sudamérica,
el primer ministro de Dinamarca, Anders Fogh Rasmussen, se llegó
hasta aquí para honrar con su presencia a los descendientes de
inmigrantes que alguna vez dejaron su patria natal para forjar su futuro
en nuestra tierra. Testigo del suceso, "El Periodista" recrea
las horas de un día que quedará grabado en la historia
El 23 de abril la bandera dinamarquesa flameó
junto a la Argentina en el mástil de la plaza principal. Fue en
homenaje a una visita que quedará marcada como una huella imborrable
en la historia de la colectividad. En su primer viaje oficial por Sudamérica,
el primer ministro de Dinamarca, Anders Fogh Rasmussen, se acercó
a Tres Arroyos para tomar contacto con la comunidad dinamarquesa más
grande que queda en el país, honrando con su presencia a los descendientes
de inmigrantes que alguna vez dejaron su patria natal para forjar su futuro
en nuestra tierra a fuerza de trabajo.
Las raíces de la unión entre Dinamarca y Argentina se remontan
a una larga tradición. Hace más de una centuria se asentaron
los primeros dinamarqueses en nuestra región, formando la segunda
colectividad en importancia del mundo, después de la de Australia.
Las distintas generaciones de aquellos colonos, fueron adoptando nuestras
costumbres hasta hacerlas propias, creando lazos de integración
que se estrecharon con el tiempo y se nutrieron en las experiencias cotidianas.
Esta unión centenaria se vio coronada el día anterior al
aniversario de la ciudad, con la presencia del primer ministro que llegó
en visita oficial para participar de la reapertura de la embajada de Dinamarca
en Buenos Aires, que había cerrado sus puertas en marzo de 2002,
a raíz de un recorte presupuestario que obligó a quitar
la representación en diversas partes del mundo. Aún así,
los lazos con el país escandinavo se mantuvieron firmes en estos
años merced a la labor del cónsul general en Buenos Aires
y de los siete consulados que existen en ciudades del interior del país.
Hito histórico
Desde hace más de dos décadas, la familia Dam ejerce la
representación diplomática del consulado de nuestra ciudad.
Primero fue Hans Poul y posteriormente Eduardo Dam quien reemplazó
a su padre como cónsul honorario en 1999, mientras que su hermano
José se constituyó como vicecónsul. Su trayecto en
la diplomacia está centrado en reforzar los puentes de unión
con su tierra, aquella que dejó atrás un día su bisabuelo
para adoptar la Argentina como su segundo hogar. Esta dedicación
comprometida en el accionar diario hizo que Tres Arroyos siempre fuera
un lugar privilegiado. Cada referente político o religioso dinamarqués
que viajó hacia la Argentina, encontró a la comunidad tresarroyense
dispuesta a recibirlo con sus brazos abiertos. Por eso las visitas ilustres
del país escandinavo ya son una tradición: hace cuatro décadas
la colectividad detentó el honor de recibir a la princesa Benedicta
y años más tarde a la princesa Margarita, por entonces heredera
del trono en Dinamarca. También estuvo el ministro de Agricultura
y Pesca y la ministra de la Iglesia, interesados en conocer de cerca el
lugar en el mundo que adoptaron sus compatriotas.
Siguiendo la costumbre de mantener el vínculo con los dano-argentinos,
después de la actual reina de Dinamarca, la llegada del primer
ministro constituyó un hito histórico, motivo de orgullo
para los cerca de setecientos dinamarqueses asentados en la región.
"Hay una tradición: siempre que ha venido gente de Dinamarca
llega hasta Tres Arroyos. Nunca pensamos que podía ser el primer
ministro. Después de la princesa es la visita más importante",
sostuvo el cónsul Eduardo Dam, gestor de la llegada del mandatario
a la ciudad.
Reunión dano-argentina
Aunque solo fueron unas pocas horas, la presencia del ministro conmovió
el ritmo de la comunidad. Una tarde soleada y apacible otorgó el
marco ideal a una recepción que salió perfecta. Mientras
las banderas flameaban en el mástil de la plaza central, poco después
de la una de la tarde del lunes 23, el Primer Ministro Danés llegó
al aeroparque acompañado por su esposa Anne Mette y el embajador
Henrik Bramsen Hahn, en lo que fue su primera actividad oficial en el
país. Lo aguardaban el cónsul, el vicecónsul, el
intendente municipal, funcionarios del poder político y miembros
de la colectividad que no querían perder la oportunidad de estar
cerca del mandatario. Tal como estaba previsto, la comitiva partió
en caravana hacia la estancia La Betty, propiedad de la familia Dam, a
diez kilómetros de Orense, designada como punto de encuentro de
los integrantes de las colectividades de Tandil, Necochea y Tres Arroyos.
Como bienvenida, cerca de 150 personas, en un clima distendido y ameno,
participaron de un tradicional asado criollo preparado especialmente para
homenajear al ilustre visitante. Así los descendientes de aquellos
inmigrantes tuvieron la oportunidad de dar la bienvenida a la máxima
autoridad e interiorizarlo sobre la labor institucional y comunitaria
que los daneses llevaron adelante en nuestra tierra a lo largo de una
centuria.
Después del almuerzo, el premier recorrió las instalaciones
del Hogar El Atardecer para conocer las historias de sus residentes y
dejó estampado su nombre en el libro de huéspedes que quedará
como fiel testimonio de su presencia histórica. A las cinco de
la tarde, el primer ministro y su comitiva partieron hacia Buenos Aires.
Lo esperaba la reinauguración de la sede diplomática danesa,
que contribuirá a fortalecer la unión centenaria entre naciones.
Atrás dejaba el recuerdo de unas horas que se revivirán
por siempre en las anécdotas y que quedarán marcadas en
la historia de ambos pueblos hermanados por una misma tierra.
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Visitas reales dinamarquesas
La primera integrante de la Casa Real Dinamarquesa, la Princesa
Benedicta, llegó a Tres Arroyos el 28 de octubre de 1964,
después de haber participado en Tandil, cuna de la inmigración
dinamarquesa, de un acto donde quedó inaugurado el monumento
para honrar la memoria de Juan Fugl, primer inmigrante del país
escandinavo. Ni bien bajó del avión, la Princesa se
dirigió directamente al Colegio Argentino Danés, donde
fue servido un almuerzo en su honor, presidido por el entonces jefe
comunal Anker Keergaard. Posteriormente recorrió el balneario
Reta y durmió en la Estancia La Paz, de Pablo Termansen.
Aquella vez, la Princesa no alcanzó a visitar la ciudad.
La soberana
El 24 de marzo de 1966, la princesa Margarita, por entonces heredera
del trono de Dinamarca llegó a Tres Arroyos, después
de haber recorrido otros países latinoamericanos. La actual
soberana del país escandinavo, asistió a una concentración
popular en la Plaza San Martín y participó de una
recepción efectuada en el Palacio Municipal, donde el intendente
Keergaard le dio la bienvenida, condecorándola con la entrega
de las llaves simbólicas de la ciudad. Su Alteza visitó
el Colegio Argentino Danés y asistió a un almuerzo
en la Sociedad Rural. Seis años más tarde de su llegada
a nuestro país, fue proclamada reina de Dinamarca tras la
abolición de la ley sucesoria danesa de aquella época
según la cual, las mujeres no podían acceder al trono.
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La segunda colectividad
danesa más importante del mundo
La primera oleada de inmigrantes provenientes de los Países
Bajos se produjo en el siglo XIX, cuando partieron esperanzados
en nuevos horizontes, atraídos por lo que en aquellos tiempos
se contaba sobre el "futuro de América del Sur".
Europa vivía profundas transformaciones políticas
y sociales que motivaban el éxodo, mientras que en América
todo estaba por hacerse.
La historia indica que uno de los primeros inmigrantes que desembarcaron
en el puerto de Buenos Aires proveniente de Dinamarca fue Juan Fulg,
quien se lanzó a la aventura de conquistar un país
desconocido. Siguiendo el itinerario del ferrocarril, llegó
a Tandil en 1844 y se convirtió en el pionero que inició
el camino que luego recorrerían sus compatriotas. Había
llegado tentado por un aviso leído en Berlinske Tidente,
el diario de Copenhague, que destacaba el clima templado y la fertilidad
de la tierra. Como hijo de agricultores, su primer destino, como
el de todo inmigrante, no podía ser otro que el campo. Su
tarea concentrada en el trabajo de la tierra produjo avances significativos:
introdujo la siembra de trigo, maquinarias como la trilladora y
conformó una cadena productiva con la instalación
de un molino y una panadería, para regresar nuevamente a
su país treinta años más tarde.
Siguiendo al pionero e impulsados por la idea de forjarse un mejor
futuro en nuestras tierras, los inmigrantes dinamarqueses llegaron
finalizado el siglo y se asentaron en pocos puntos del país.
La inmigración fuerte se produjo en 1890, donde acompañándose
en el difícil camino del desarraigo, la mayoría se
radicó en Tandil, Necochea y Tres Arroyos, formando la segunda
colectividad en importancia del mundo, después de la de Australia.
Entre los precursores que se aventuraron hacia nuestra región,
figura Pedro Meisler, que actuó como socio de un negocio
instalado en las inmediaciones del Paso del Médano en el
Quequén Salado. Su vinculación estrecha con las autoridades
llevó a que muchos de sus compatriotas recién llegados
a la Argentina eligieran instalarse en esta zona, algunos de ellos
tras residir en Tandil, la cuna de la inmigración del país
escandinavo.
Los descendientes de aquellos inmigrantes forman una de las colectividades
más importantes de nuestro medio, no solo por su número
sino por el espíritu de empresa de sus integrantes. Austeros
en sus costumbres y de firme voluntad para el trabajo, han vitalizado
el progreso de nuestra zona, sobre todo en la actividad agrícola-ganadera.
Como todo inmigrante, al principio vivieron la dualidad propia de
quien tiene parte de su corazón en dos tierras. Siguieron
leales a sus tradiciones hasta que las nuevas generaciones fueron
asumiendo la idiosincrasia propia del país que los mayores
habían adoptado como su segundo hogar. Fieles a su unión
colectiva e integrados a la comunidad, a lo largo de 125 años
han desarrollado una completa red de instituciones que los une fortaleciendo
sus tradiciones: tienen su Iglesia, su colegio, un cementerio, una
compañía de seguros, el Centro y el Hogar para Ancianos.
La primera institución, fundada el 18 de noviembre de 1902,
fue la Sociedad Dinamarquesa de Socorros Mutuos. Posteriormente,
en 1916, conformaron la Sociedad Protestante del Sud que reglamentó
el funcionamiento de la Iglesia Evangélica Luterana que ya
se había independizado a principios de siglo de Tandil.
Una de las principales preocupaciones de los inmigrantes fue la
educación de sus hijos para que conservaran las costumbres
y tradiciones traídas de Europa. El fruto de esos anhelos
fue el Colegio Argentino Danés, creado en cercanías
de Cascallares en el año 1916. En 1932 se fundó la
Asociación Mutual Dan y años antes el Centro Danés.
La creación más reciente fue el Hogar El Atardecer,
en forma conjunta con la colectividad holandesa, que abrió
sus puertas hace cinco años para albergar a los mayores de
la comunidad.
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Monarquía y democracia
Dinamarca es el más pequeño de los países escandinavos.
La monarquía danesa es la más antigua del mundo ya
que durante más de mil años el país ha estado
gobernado por reyes, reinas, príncipes y princesas. La monarquía
presidida por la Reina Margarita, es formalmente la cabeza del estado,
un papel que es más ceremonial que real ya que el poder ejecutivo
funciona dentro de un marco democrático, en manos del Consejo
de Ministros, con el Primer Ministro actuando como "primero
entre iguales". El poder legislativo lo comparten el Gobierno
y el Parlamento danés, conocido con el nombre de Folketing,
compuesto por no más de 179 miembros.
Los Social-demócratas, definidos históricamente como
un movimiento obrero bien organizado pero que hoy en día
representan más a la clase media, se han mantenido en el
poder durante la mayor parte de las legislaturas posteriores a la
guerra. Desde 1982 hasta 1993 y desde las elecciones de 2001, Dinamarca
está gobernada por una coalición liberal-conservadora,
dirigida por el actual Primer Ministro, Anders Fogh Rasmussen, licenciado
en Economía y hombre de firmes principios, que defiende a
capa y espada la democracia y libertad que generaciones de sus antepasados
supieron conseguir y mantener.
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