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NECESARIA PRESERVACION DE CASAS Y EDIFICIOS,
PUBLICOS Y PRIVADOS, QUE HACEN A LA IDENTIDAD TRESARROYENSE
Bienes raíces
La historia de los tresarroyenses se refleja en sus edificios.
Son ellos los que otorgan identidad a la ciudad, y les dan a sus habitantes
sentido de pertenencia. En ese contexto, la Comisión de Patrimonio
Histórico y Arquitectónico plantea la necesidad de proteger
y preservar unidades individuales y hasta cuadras enteras. Su intervención,
por ejemplo, salvó la casa de Tróccoli, pero no llegó
a tiempo para impedir que se pierda la de Mulazzi. ¿Cómo
armonizar el interés público con la propiedad privada? ¿Qué
habría que conservar y por qué?. Informe especial de "El
Periodista"
La historia privada y la vida pública de los tresarroyenses
han transcurrido en edificios que permanecen como mudos testigos del crecimiento
de la ciudad. Pero sólo algunos de ellos han sido alcanzados por
la protección de una declaración que busca mantenerlos tal
cual son, con su excepcional calidad y como un regalo para las generaciones
presentes y futuras. La mayoría de los escenarios de trascendentes
acontecimientos para las familias, para las parejas, para los hombres
y los niños del ayer, pertenecen al exclusivo dominio de sus dueños
y esta realidad inapelable no siempre garantiza su supervivencia. Las
modificaciones, e incluso la desaparición de estas propiedades
únicas, y quizá hasta cuadras enteras de la zona urbana
de Tres Arroyos, pueden traer consecuencias mucho menos amigables que
la simple nostalgia de los memoriosos o el fundado lamento de los profesionales
de la arquitectura y la construcción. Puede cambiar para siempre
el mapa en el que todos crecimos y queremos ver crecer a quienes nos siguen.
El arquitecto Mario Izurieta, de la Comisión de Patrimonio Histórico
y Arquitectónico de Tres Arroyos y funcionario municipal, se animó
a recorrer con "El Periodista" aquellos lugares por los que
no pasó la declaración de patrimonio histórico, por
distintas razones, pero que merecerían el cuidado tanto de sus
propietarios como del resto de los tresarroyenses que pretenden vivir
en una ciudad con identidad.
Público y privado
Desde su conformación, la Comisión de Patrimonio Histórico
y Arquitectónico de Tres Arroyos ha trabajado en la preservación
de edificios de la ciudad que, alcanzados por el dictamen de la entidad,
no pueden sufrir modificaciones en su fachada, especialmente, y en algunos
casos en sus interiores, además de propender a la recuperación
de aquellos elementos que por posteriores intervenciones se hayan eliminado
o cambiado, entre los aspectos más importantes de su funcionamiento.
La labor de este grupo se ha visto concretada fundamentalmente en edificios
públicos, por la serie de limitaciones que impone la propiedad
privada. "Todavía estamos muy en el inicio de todo esto. En
algunos lugares, como en La Plata, se ha ido avanzando en todo lo que
tiene que ver con lo patrimonial, aún en edificios privados, sin
que eso se choque con los derechos de propiedad. Lo importante en ese
aspecto es que la gente comprenda qué es lo que se pretende, y
participe", explicó Izurieta.
Es cierto que cada vez que se trata este tema, incluso en el seno de la
comisión conformada para analizar todo lo que tiene que ver con
el planeamiento urbano tresarroyense en el Concejo Deliberante, hay coincidencias
en que hay que respetar un casco urbano que tiene su propia impronta.
"Pero este casco que habría que cuidar coincide con el centro
de la ciudad, que es el de mayor valor económico, y los inversionistas
compran sus propiedades pensando en una renta prevista. Allí es
donde tenemos que empezar a compatibilizar estos intereses con lo que
queremos como ciudad", advirtió el arquitecto.
Aspecto exterior
La declaración de patrimonio histórico, según Izurieta,
no afectó en la ciudad mucho más que las fachadas de los
edificios elegidos, en función de las condiciones que presentaban.
"A excepción de la Iglesia Nuestra Señora del Carmen,
que por razones que tienen que ver con su propio funcionamiento litúrgico
tiene trabajos en su interior, muchas de esas construcciones deberían
recuperar elementos que han perdido. El Palacio Municipal, por ejemplo.
En otros casos, se buscó mantener la fachada, como ocurrió
en la esquina de Sarmiento e Istilart, donde más allá de
las opiniones, se conservó todo el basamento del edificio antiguo.
Guste o no, se tomó la opción de mantenerlo y eso es valioso.
Y en otros, se quisieron mantener ciertas características del edificio,
mientras que se pueden realizar intervenciones que tengan que ver con
su funcionalidad. Un ejemplo es el Museo Mulazzi, que fue remozado para
que pudiera cumplir con su función", puntualizó Izurieta.
En esta línea de conservación de las características
más importantes y el aspecto exterior, se llegó a un acuerdo
con los propietarios de una vivienda que había generado algún
tipo de polémica al trascender información acerca de su
posible modificación. Se trata de la conocida casa de la familia
Tróccoli, en Moreno 580, que hoy pertenece a la Asociación
Mutual Dan. "Con la gente de la Dan se llegó a un acuerdo,
después de algunos encuentros, para que se respete la fachada y
el edificio se plantee hacia atrás", señaló
Izurieta.
Ciudad "caminable"
La búsqueda por mantener estos pedazos de historia no es caprichosa.
"Lo que queremos es que la ciudad se mantenga en armonía,
que esa armonía la perciba el peatón. En el imaginario colectivo,
Tres Arroyos es una ciudad de edificios altos, porque cada vez que llegaron
tiempos de bonanza económica, creció para arriba. Esa concepción
es difícil de revertir, porque hay que tener en cuenta el rendimiento
que tienen los terrenos usados de esa manera. Con los cambios en la legislación
eso mejoró, porque antes los edificios se hacían en esquina
ocupando la mayor parte del lote, previendo que nadie iba a construir
al lado, no tenían cocheras
Todo eso tiene que ir desapareciendo,
pero es difícil en cuanto a ese imaginario colectivo y por las
transformaciones que se le han impuesto a la ciudad. No obstante, hay
sectores donde ha ido creciendo y lo nuevo no ha afectado esa armonía,
quizá por buena voluntad de la gente, pero desde la comisión
queremos fomentar que esto vaya trascendiendo y la verdad es que en general
nos responden", estimó Izurieta.
Mal ejemplo
Sin embargo, esta situación no siempre se verifica y un ejemplo
de ello es lo que ocurrió con la casa de Mulazzi, en la calle Maipú,
hoy en plena obra que ha borrado prácticamente su fisonomía
original. "Esta es una casa que lamentablemente no estaba protegida,
estaba inventariada por nosotros como otras que hemos estado analizando,
pero como se trata de una propiedad privada estaba impuesto ese límite.
Es una construcción de la década del '30 que, además
de su valor arquitectónico, fue residencia de Mulazzi, y hubiera
sido muy importante conservarla, al igual que las notables características
del local de la esquina, donde funcionaba el comercio. En este caso no
hubo diálogo, y todo eso se destruyó", se lamentó
el profesional.
Lo que sucedió con este lugar emblemático no debería
ser tomado como una cuestión menor por los tresarroyenses. "El
centro cívico de Tres Arroyos tiene sus características
propias, que hacen que cualquiera que lo conoce y que lo camina diariamente
sepa que está en esta ciudad. Por eso es necesario cuidarlo, cuidar
ese interés colectivo aunque a veces parezca contraponerse con
el derecho de propiedad individual. Y eso ya está apareciendo en
las leyes. La Plata ya tiene áreas preservadas que prevén
que cada intervención que se haga a un edificio, público
o privado, se lleve a cabo con el consenso de una comisión que
revise lo que se puede y lo que no se puede hacer. Lo que pasa es que
estas cuestiones no se han internalizado todavía porque nosotros
somos muy jóvenes. En Europa, por ejemplo, es imposible pensar
en hacer cambios en edificios sin autorización previa, a veces
ni siquiera en los interiores. Pero que quede claro que lo que buscamos
no es prohibir, sino consensuar", sostuvo el arquitecto.
Conservación con premio
Pero el propósito de la Comisión no es tomar los edificios
como casos aislados sino buscar la protección de los sectores donde
se insertan, como parte de un paisaje urbano propio de los tresarroyenses
e incorporado a su vida cotidiana.
"Aquí hay cuadras enteras, como la primera de la calle 1810,
hasta con su arbolado, que deberían mantenerse. La segunda cuadra,
a pesar de que está instalado el supermercado, mantiene todo un
entorno armónico; la calle Sarmiento, en esa misma zona, forma
parte también de ese contexto", señaló el profesional.
En este aspecto, sería fundamental analizar en forma pormenorizada
lo relativo al centro de la ciudad, o al menos la zona que los vecinos
valoran como céntrica. "El desarrollo de esta zona no ha sido
acorde con el crecimiento de la ciudad. Ha quedado chico, y la forma en
que se ha ido modificando no acompaña el desarrollo de la ciudad.
El crecimiento de una ciudad desde el punto de vista económico
es un hecho colectivo, y el centro es el lugar donde este fenómeno
se representa, se muestra. En el centro se han hecho las ramblas, como
una intervención originada desde el municipio, pero no es valorizado
como espacio de circulación de los vecinos, de encuentro. Tiene
que ser más 'vivible'; si uno se acerca el fin de semana, las veredas
resultan angostas para pasear, la gente se amontona, no hay lugares para
estar, es necesario desarrollar todo esto", reflexionó el
arquitecto.
Por estas razones, es que se ha pensado en crear, en la zona céntrica,
un área de protección de construcciones con algunos parámetros.
"Para intervenir sobre propiedades de la década del 30, por
ejemplo, sería necesario tener algún tipo de contacto previo
con la comisión; hasta el 50 son menos los edificios, y la calidad
no es uniforme; pero la idea es definir un área sobre la cual tener
cierto control y al mismo tiempo ir cumpliendo con todas las disposiciones
de tipo legal", consideró.
En este sentido, en sucesivas reuniones se ha ido pensando en algún
tipo de compensación para quienes contribuyan, como propietarios,
a la preservación. "Podría implementarse algún
esquema de beneficios para quienes tengan que cumplir con las exigencias
relativas al patrimonio, como una manera de compensarlos. Esto es algo
que estamos analizando", explicó Izurieta.
Finalmente, Mario reflexionó acerca de algo que no deberíamos
olvidar en tanto vecinos de la ciudad. "Hay muchos rincones, lugares
que ya comienzan a tener su historia y que han tenido mucho que ver con
la vida de todos nosotros. Tendríamos que empezar a pensar en eso,
en cuidarlos", sostuvo. No para frenar los cambios que toda ciudad
debe tener, sino para que esos cambios no la transformen en otra que no
tenga ninguna relación con quienes recorremos día a día
sus calles.
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Por las escuelas
El análisis de la Comisión de Patrimonio
Histórico y Arquitectónico también tuvo en
cuenta a los edificios donde funcionan establecimientos educativos
de la ciudad y el distrito. Entre ellos, se resolvió la protección
de la sede de la Escuela Nº 17 de Orense, y están en
camino las Escuelas Nº 1, Nº 5, Nº 16, y la Escuela
de Educación Técnica Nº 1, entre otras. En esta
nómina, que fue propiciada por el propio Consejo Escolar
y se le sumaron algunos establecimientos sugeridos por la Comisión,
también está incluido el Jardín de Infantes
Nº 903, de la calle Alvarado, construido por la familia Cútica
Hermanos, autores también del edificio de 1810 Nº 75.
Los inconvenientes en torno a la preservación de estas propiedades
giran alrededor del mantenimiento y las modificaciones que suelen
vincularse de manera estrecha con las necesidades de cada escuela.
Está previsto un contacto de los integrantes de la Comisión
con el Colegio Manuel Belgrano, donde funcionara el primer Colegio
Nacional; y se ha valorado también el Instituto Nuestra Señora
de Luján, otro edificio de singulares características
en manos privadas.
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RECORRIDA IMAGINARIA
Casas, edificios y hasta cuadras a conservar
El arquitecto Mario Izurieta planteó una
recorrida imaginaria, por diversas zonas, a través de la
cual los tresarroyenses pueden ir conociendo o recordando cuáles
son los edificios, las casas y hasta las cuadras que valdría
la pena conservar para no perder de vista nuestro paisaje cotidiano,
instalado frente a nuestros ojos desde la infancia. "El Periodista"
lo acompañó en ese camino
Moreno: Sobre esta avenida, se emplazan la Biblioteca Sarmiento;
la escribanía Senra; la casa de la familia Fernández,
hoy estudio de los abogados Castro; la ex escribanía Pérez,
la casa de Guisasola (moderna), la ex florería Rodrigo (quizá
irrecuperable, por las modificaciones que se hicieron en el lugar),
la pinturería y la ex Farmacia Casinghino (esquinas de Roca);
las viviendas de Porsborg, Aldaya, la de la familia Tróccoli,
la de la familia Scarpiello (contigua, buen ejemplo de casa moderna).
La esquina de Moreno y Lavalle, lo que ocupa Camuzzi y los departamentos
de la familia Guisasola (en la planta alta). La esquina de Moreno
y Maipú, y casi toda la primera cuadra de la calle Maipú
sobre esta misma mano.
1810: Las dos primeras cuadras, de ambas manos, albergan propiedades
excepcionales. En el numeral 72 funciona la sede de la Sociedad
Francesa, ya declarada patrimonio histórico. Para instalar
los locales de la planta baja, se llegó a acuerdos con las
firmas que los ocupan, la marca infantil Mimo y Tarjeta Naranja
(de próxima radicación en la ciudad), para que sus
características no alteraran la fisonomía del lugar.
Sarmiento: La sede del Juzgado de Garantías (esquina 1810);
la propiedad de la familia Ferrari (consignatarios de hacienda)
en el numeral 334; las casas de Errazti y Regot, al 500, y una serie
de propiedades muy interesantes en la vereda de enfrente, entre
otras.
Sebastián Costa: La comisión no las tiene identificadas
por sus propietarios, pero buena parte de la primera cuadra de esta
arteria, de la mano derecha, reúne las características
ideales para ser preservadas.
Pedro N. Carrera: Las dos esquinas con Moreno.
Otras propiedades en la zona céntrica: El supermercado Planeta,
el edificio de La Perseverancia; los bancos Nación y Río,
la casa de Errazu (hoy estudio del contador Diez); la farmacia Pascual
y la vivienda de la esquina de Lucio V. López y Sarmiento;
la propiedad de la familia Quintela, sobre Colón, incluido
el local donde funcionara la joyería, entre otras.
Hay muchas propiedades que atraen la atención de los integrantes
de la Comisión de Patrimonio Histórico y Arquitectónico
de Tres Arroyos. En este informe se han elegido las más reconocibles,
como para que los lectores de "El Periodista" puedan efectuar
este recorrido imaginario -y por supuesto, personal- por los sectores
de la ciudad sin dificultades.
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