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La Comisión de Patrimonio Histórico y Arquitectónico de Tres Arroyos no sólo plantea la necesidad de preservar casas y edificios, sino cuadras enteras
Positivo: La casa de la familia Tróccoli, en Moreno 580, que hoy pertenece a la Asociación Mutual Dan, será conservada. “Con la gente de la Dan se llegó a un acuerdo, después de algunos encuentros, para que se respete la fachada y el edificio se plantee hacia atrás”, señaló Izurieta
Negativo: Hoy en plena obra, prácticamente se ha borrado la fisonomía original de la casa de Mulazzi, en calle Maipú. “Esta es una casa que lamentablemente no estaba protegida. Es una construcción de la década del ‘30 que, además de su valor arquitectónico, fue residencia de Mulazzi. En este caso no hubo diálogo, y todo eso se destruyó”, lamentó el arquitecto

 

 


NECESARIA PRESERVACION DE CASAS Y EDIFICIOS,
PUBLICOS Y PRIVADOS, QUE HACEN A LA IDENTIDAD TRESARROYENSE

Bienes raíces

La historia de los tresarroyenses se refleja en sus edificios. Son ellos los que otorgan identidad a la ciudad, y les dan a sus habitantes sentido de pertenencia. En ese contexto, la Comisión de Patrimonio Histórico y Arquitectónico plantea la necesidad de proteger y preservar unidades individuales y hasta cuadras enteras. Su intervención, por ejemplo, salvó la casa de Tróccoli, pero no llegó a tiempo para impedir que se pierda la de Mulazzi. ¿Cómo armonizar el interés público con la propiedad privada? ¿Qué habría que conservar y por qué?. Informe especial de "El Periodista"

La historia privada y la vida pública de los tresarroyenses han transcurrido en edificios que permanecen como mudos testigos del crecimiento de la ciudad. Pero sólo algunos de ellos han sido alcanzados por la protección de una declaración que busca mantenerlos tal cual son, con su excepcional calidad y como un regalo para las generaciones presentes y futuras. La mayoría de los escenarios de trascendentes acontecimientos para las familias, para las parejas, para los hombres y los niños del ayer, pertenecen al exclusivo dominio de sus dueños y esta realidad inapelable no siempre garantiza su supervivencia. Las modificaciones, e incluso la desaparición de estas propiedades únicas, y quizá hasta cuadras enteras de la zona urbana de Tres Arroyos, pueden traer consecuencias mucho menos amigables que la simple nostalgia de los memoriosos o el fundado lamento de los profesionales de la arquitectura y la construcción. Puede cambiar para siempre el mapa en el que todos crecimos y queremos ver crecer a quienes nos siguen.
El arquitecto Mario Izurieta, de la Comisión de Patrimonio Histórico y Arquitectónico de Tres Arroyos y funcionario municipal, se animó a recorrer con "El Periodista" aquellos lugares por los que no pasó la declaración de patrimonio histórico, por distintas razones, pero que merecerían el cuidado tanto de sus propietarios como del resto de los tresarroyenses que pretenden vivir en una ciudad con identidad.

Público y privado
Desde su conformación, la Comisión de Patrimonio Histórico y Arquitectónico de Tres Arroyos ha trabajado en la preservación de edificios de la ciudad que, alcanzados por el dictamen de la entidad, no pueden sufrir modificaciones en su fachada, especialmente, y en algunos casos en sus interiores, además de propender a la recuperación de aquellos elementos que por posteriores intervenciones se hayan eliminado o cambiado, entre los aspectos más importantes de su funcionamiento.
La labor de este grupo se ha visto concretada fundamentalmente en edificios públicos, por la serie de limitaciones que impone la propiedad privada. "Todavía estamos muy en el inicio de todo esto. En algunos lugares, como en La Plata, se ha ido avanzando en todo lo que tiene que ver con lo patrimonial, aún en edificios privados, sin que eso se choque con los derechos de propiedad. Lo importante en ese aspecto es que la gente comprenda qué es lo que se pretende, y participe", explicó Izurieta.
Es cierto que cada vez que se trata este tema, incluso en el seno de la comisión conformada para analizar todo lo que tiene que ver con el planeamiento urbano tresarroyense en el Concejo Deliberante, hay coincidencias en que hay que respetar un casco urbano que tiene su propia impronta. "Pero este casco que habría que cuidar coincide con el centro de la ciudad, que es el de mayor valor económico, y los inversionistas compran sus propiedades pensando en una renta prevista. Allí es donde tenemos que empezar a compatibilizar estos intereses con lo que queremos como ciudad", advirtió el arquitecto.

Aspecto exterior
La declaración de patrimonio histórico, según Izurieta, no afectó en la ciudad mucho más que las fachadas de los edificios elegidos, en función de las condiciones que presentaban. "A excepción de la Iglesia Nuestra Señora del Carmen, que por razones que tienen que ver con su propio funcionamiento litúrgico tiene trabajos en su interior, muchas de esas construcciones deberían recuperar elementos que han perdido. El Palacio Municipal, por ejemplo. En otros casos, se buscó mantener la fachada, como ocurrió en la esquina de Sarmiento e Istilart, donde más allá de las opiniones, se conservó todo el basamento del edificio antiguo. Guste o no, se tomó la opción de mantenerlo y eso es valioso. Y en otros, se quisieron mantener ciertas características del edificio, mientras que se pueden realizar intervenciones que tengan que ver con su funcionalidad. Un ejemplo es el Museo Mulazzi, que fue remozado para que pudiera cumplir con su función", puntualizó Izurieta.
En esta línea de conservación de las características más importantes y el aspecto exterior, se llegó a un acuerdo con los propietarios de una vivienda que había generado algún tipo de polémica al trascender información acerca de su posible modificación. Se trata de la conocida casa de la familia Tróccoli, en Moreno 580, que hoy pertenece a la Asociación Mutual Dan. "Con la gente de la Dan se llegó a un acuerdo, después de algunos encuentros, para que se respete la fachada y el edificio se plantee hacia atrás", señaló Izurieta.

Ciudad "caminable"
La búsqueda por mantener estos pedazos de historia no es caprichosa. "Lo que queremos es que la ciudad se mantenga en armonía, que esa armonía la perciba el peatón. En el imaginario colectivo, Tres Arroyos es una ciudad de edificios altos, porque cada vez que llegaron tiempos de bonanza económica, creció para arriba. Esa concepción es difícil de revertir, porque hay que tener en cuenta el rendimiento que tienen los terrenos usados de esa manera. Con los cambios en la legislación eso mejoró, porque antes los edificios se hacían en esquina ocupando la mayor parte del lote, previendo que nadie iba a construir al lado, no tenían cocheras…Todo eso tiene que ir desapareciendo, pero es difícil en cuanto a ese imaginario colectivo y por las transformaciones que se le han impuesto a la ciudad. No obstante, hay sectores donde ha ido creciendo y lo nuevo no ha afectado esa armonía, quizá por buena voluntad de la gente, pero desde la comisión queremos fomentar que esto vaya trascendiendo y la verdad es que en general nos responden", estimó Izurieta.

Mal ejemplo
Sin embargo, esta situación no siempre se verifica y un ejemplo de ello es lo que ocurrió con la casa de Mulazzi, en la calle Maipú, hoy en plena obra que ha borrado prácticamente su fisonomía original. "Esta es una casa que lamentablemente no estaba protegida, estaba inventariada por nosotros como otras que hemos estado analizando, pero como se trata de una propiedad privada estaba impuesto ese límite. Es una construcción de la década del '30 que, además de su valor arquitectónico, fue residencia de Mulazzi, y hubiera sido muy importante conservarla, al igual que las notables características del local de la esquina, donde funcionaba el comercio. En este caso no hubo diálogo, y todo eso se destruyó", se lamentó el profesional.
Lo que sucedió con este lugar emblemático no debería ser tomado como una cuestión menor por los tresarroyenses. "El centro cívico de Tres Arroyos tiene sus características propias, que hacen que cualquiera que lo conoce y que lo camina diariamente sepa que está en esta ciudad. Por eso es necesario cuidarlo, cuidar ese interés colectivo aunque a veces parezca contraponerse con el derecho de propiedad individual. Y eso ya está apareciendo en las leyes. La Plata ya tiene áreas preservadas que prevén que cada intervención que se haga a un edificio, público o privado, se lleve a cabo con el consenso de una comisión que revise lo que se puede y lo que no se puede hacer. Lo que pasa es que estas cuestiones no se han internalizado todavía porque nosotros somos muy jóvenes. En Europa, por ejemplo, es imposible pensar en hacer cambios en edificios sin autorización previa, a veces ni siquiera en los interiores. Pero que quede claro que lo que buscamos no es prohibir, sino consensuar", sostuvo el arquitecto.

Conservación con premio
Pero el propósito de la Comisión no es tomar los edificios como casos aislados sino buscar la protección de los sectores donde se insertan, como parte de un paisaje urbano propio de los tresarroyenses e incorporado a su vida cotidiana.
"Aquí hay cuadras enteras, como la primera de la calle 1810, hasta con su arbolado, que deberían mantenerse. La segunda cuadra, a pesar de que está instalado el supermercado, mantiene todo un entorno armónico; la calle Sarmiento, en esa misma zona, forma parte también de ese contexto", señaló el profesional.
En este aspecto, sería fundamental analizar en forma pormenorizada lo relativo al centro de la ciudad, o al menos la zona que los vecinos valoran como céntrica. "El desarrollo de esta zona no ha sido acorde con el crecimiento de la ciudad. Ha quedado chico, y la forma en que se ha ido modificando no acompaña el desarrollo de la ciudad. El crecimiento de una ciudad desde el punto de vista económico es un hecho colectivo, y el centro es el lugar donde este fenómeno se representa, se muestra. En el centro se han hecho las ramblas, como una intervención originada desde el municipio, pero no es valorizado como espacio de circulación de los vecinos, de encuentro. Tiene que ser más 'vivible'; si uno se acerca el fin de semana, las veredas resultan angostas para pasear, la gente se amontona, no hay lugares para estar, es necesario desarrollar todo esto", reflexionó el arquitecto.
Por estas razones, es que se ha pensado en crear, en la zona céntrica, un área de protección de construcciones con algunos parámetros. "Para intervenir sobre propiedades de la década del 30, por ejemplo, sería necesario tener algún tipo de contacto previo con la comisión; hasta el 50 son menos los edificios, y la calidad no es uniforme; pero la idea es definir un área sobre la cual tener cierto control y al mismo tiempo ir cumpliendo con todas las disposiciones de tipo legal", consideró.
En este sentido, en sucesivas reuniones se ha ido pensando en algún tipo de compensación para quienes contribuyan, como propietarios, a la preservación. "Podría implementarse algún esquema de beneficios para quienes tengan que cumplir con las exigencias relativas al patrimonio, como una manera de compensarlos. Esto es algo que estamos analizando", explicó Izurieta.
Finalmente, Mario reflexionó acerca de algo que no deberíamos olvidar en tanto vecinos de la ciudad. "Hay muchos rincones, lugares que ya comienzan a tener su historia y que han tenido mucho que ver con la vida de todos nosotros. Tendríamos que empezar a pensar en eso, en cuidarlos", sostuvo. No para frenar los cambios que toda ciudad debe tener, sino para que esos cambios no la transformen en otra que no tenga ninguna relación con quienes recorremos día a día sus calles.

Por las escuelas

El análisis de la Comisión de Patrimonio Histórico y Arquitectónico también tuvo en cuenta a los edificios donde funcionan establecimientos educativos de la ciudad y el distrito. Entre ellos, se resolvió la protección de la sede de la Escuela Nº 17 de Orense, y están en camino las Escuelas Nº 1, Nº 5, Nº 16, y la Escuela de Educación Técnica Nº 1, entre otras. En esta nómina, que fue propiciada por el propio Consejo Escolar y se le sumaron algunos establecimientos sugeridos por la Comisión, también está incluido el Jardín de Infantes Nº 903, de la calle Alvarado, construido por la familia Cútica Hermanos, autores también del edificio de 1810 Nº 75. Los inconvenientes en torno a la preservación de estas propiedades giran alrededor del mantenimiento y las modificaciones que suelen vincularse de manera estrecha con las necesidades de cada escuela.
Está previsto un contacto de los integrantes de la Comisión con el Colegio Manuel Belgrano, donde funcionara el primer Colegio Nacional; y se ha valorado también el Instituto Nuestra Señora de Luján, otro edificio de singulares características en manos privadas.


RECORRIDA IMAGINARIA

Casas, edificios y hasta cuadras a conservar

El arquitecto Mario Izurieta planteó una recorrida imaginaria, por diversas zonas, a través de la cual los tresarroyenses pueden ir conociendo o recordando cuáles son los edificios, las casas y hasta las cuadras que valdría la pena conservar para no perder de vista nuestro paisaje cotidiano, instalado frente a nuestros ojos desde la infancia. "El Periodista" lo acompañó en ese camino
Moreno: Sobre esta avenida, se emplazan la Biblioteca Sarmiento; la escribanía Senra; la casa de la familia Fernández, hoy estudio de los abogados Castro; la ex escribanía Pérez, la casa de Guisasola (moderna), la ex florería Rodrigo (quizá irrecuperable, por las modificaciones que se hicieron en el lugar), la pinturería y la ex Farmacia Casinghino (esquinas de Roca); las viviendas de Porsborg, Aldaya, la de la familia Tróccoli, la de la familia Scarpiello (contigua, buen ejemplo de casa moderna). La esquina de Moreno y Lavalle, lo que ocupa Camuzzi y los departamentos de la familia Guisasola (en la planta alta). La esquina de Moreno y Maipú, y casi toda la primera cuadra de la calle Maipú sobre esta misma mano.
1810: Las dos primeras cuadras, de ambas manos, albergan propiedades excepcionales. En el numeral 72 funciona la sede de la Sociedad Francesa, ya declarada patrimonio histórico. Para instalar los locales de la planta baja, se llegó a acuerdos con las firmas que los ocupan, la marca infantil Mimo y Tarjeta Naranja (de próxima radicación en la ciudad), para que sus características no alteraran la fisonomía del lugar.
Sarmiento: La sede del Juzgado de Garantías (esquina 1810); la propiedad de la familia Ferrari (consignatarios de hacienda) en el numeral 334; las casas de Errazti y Regot, al 500, y una serie de propiedades muy interesantes en la vereda de enfrente, entre otras.
Sebastián Costa: La comisión no las tiene identificadas por sus propietarios, pero buena parte de la primera cuadra de esta arteria, de la mano derecha, reúne las características ideales para ser preservadas.
Pedro N. Carrera: Las dos esquinas con Moreno.
Otras propiedades en la zona céntrica: El supermercado Planeta, el edificio de La Perseverancia; los bancos Nación y Río, la casa de Errazu (hoy estudio del contador Diez); la farmacia Pascual y la vivienda de la esquina de Lucio V. López y Sarmiento; la propiedad de la familia Quintela, sobre Colón, incluido el local donde funcionara la joyería, entre otras.
Hay muchas propiedades que atraen la atención de los integrantes de la Comisión de Patrimonio Histórico y Arquitectónico de Tres Arroyos. En este informe se han elegido las más reconocibles, como para que los lectores de "El Periodista" puedan efectuar este recorrido imaginario -y por supuesto, personal- por los sectores de la ciudad sin dificultades.


 
 
El Periodista de Tres Arroyos.
Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires, República Argentina