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Luna: “No hemos tenido dificultades con los internos. Por el contrario, existe un respeto muy importante de parte de los alumnos porque para ellos, entre otras cosas, asistir a clases les permite ser bien vistos por los jueces”
“El bachillerato común tiene 26 horas cátedras semanales y la orientación es Producción de Bienes y Servicios Especializado en Microemprendimientos. La idea es que los internos se formen en un sentido tal que al momento de salir en libertad tengan la capacidad para establecer una pequeña empresa”, explicó el directivo
Daniel Luna, director del CENS Nº 451, se traslada una vez por semana desde Tres Arroyos hasta Villa Cacique para organizar y coordinar con los profesores el funcionamiento y las actividades dentro del anexo educativo de la cárcel

 

 


CON UN ANEXO EN LA CARCEL DE BARKER, UNA ENTIDAD
ESCOLAR TRESARROYENSE DICTA EL SECUNDARIO PARA PRESOS

El saber los hará libres

Dentro de la rama de adultos, Tres Arroyos tiene un Centro Educativo de Nivel Secundario, el Nº 451, que es distinto a los demás. ¿Qué lo diferencia?. Tiene un anexo dentro de la cárcel de Barker, donde sus docentes dan clases a los presos. ¿Cómo es instruir a personas privadas de su libertad? ¿Qué buscan los alumnos? ¿Cuál es el ambiente en que se imparte la enseñanza? ¿Hay peligro?. Daniel Luna, director de la institución, quién viaja una vez por semana al penal para supervisar la tarea, respondió a todas y cada una de las inquietudes de "El Periodista". Entrevista y fotos exclusivas

El Centro Educativo de Nivel Secundario (CENS) Nº 451 que funciona en nuestra ciudad es uno más entre los establecimientos de enseñanza de la rama de adultos. Sin embargo, hay una particularidad que lo hace diferente a sus similares: cuenta con un anexo dentro del Penal Nº 37 de Villa Cacique, Barker.
Esta extensión de la sede local se creó en agosto de 2004 y el año pasado vivió un momento trascendente cuando egresó su primera promoción de estudiantes: 8 internos de la cárcel, que de esta forma completaron sus estudios de nivel medio mientras purgan la pena a la que fueron condenados.
La historia del CENS Nº 451 dentro la cárcel que alguna vez pudo erigirse en nuestro distrito, se inició ante la necesidad de atender la faz educativa de los reclusos de la unidad penitenciaria. En ese momento se plantearon dos posibilidades: que se hicieran cargo desde Tandil, que es una región diferente, o que se ocupara de la tarea el único CENS que hay en tres regiones a la redonda, que es el que existe en Tres Arroyos.
Haber aceptado la propuesta implica que "esta dirección debe trasladarse una vez a la semana a Villa Cacique para organizar y coordinar con los profesores el funcionamiento y las actividades. Crear la extensión dentro de la Unidad Penal y empezar a viajar 138 kilómetros cada siete días no es algo a lo que me haya visto obligado, pero por el compromiso que desde hace tiempo tengo con la rama de educación para adultos me hice cargo del desafío, y hoy puedo decir que para mí esto ha sido un aprendizaje", manifestó Daniel Luna, director del CENS Nº 451.
En la entrevista con "El Periodista", el docente sostuvo que "educar en los contextos de encierro es muy particular". Sin embargo, destacó que nunca han tenido problemas ni él ni los profesores y profesoras que trabajan dentro de la cárcel. "Si me preguntaran si hemos tenido dificultades con los internos, entre los internos y los profesores o cualquier otra situación conflictiva estaría mintiendo si dijera que si. Por el contrario, existe un respeto muy importante de parte de los alumnos, porque para ellos, entre otras cosas, asistir a clase les permite ser bien vistos por los jueces. Es más, los jueces quieren que los detenidos puedan resocializarse, y la educación de adultos cumple una función fundamental en este sentido".
¿Cuál es la matrícula del anexo del CENS en el penal?
En este momento tenemos una matrícula de 45 personas en tres divisiones.
¿Y cuántos internos hay alojados en la Unidad?
Alrededor de 600 reclusos. La Unidad Penal de Barker es en muchos casos la antesala de la libertad. En general hay presos de muy buena conducta y algunos están en tránsito. Por eso, con relación a la matricula hay que decir que es bastante particular ya que es muy fluctuante debido al hecho de que por las características del penal hay personas que salen en libertad y lógicamente dejan de cursar estudios allí.
¿Cómo es el desenvolvimiento de la tarea educativa en el interior de una cárcel?
Los estudiantes están sujetos a toda la reglamentación específica de las escuelas de adultos. Por ejemplo, deben cumplir con el régimen de asistencia o de equivalencias, entre otras obligaciones típicas de todo alumno. Claro que por sobre nuestras reglamentaciones están las disposiciones propias del penal. Respecto del cuerpo de docentes hay que decir que no se les paga el riesgo carcelario, cosa que estamos reclamando hace tiempo. Esta situación se resolvería creando el CENS dentro de la cárcel, ya que ese plus en el salario no se paga actualmente porque se trata de un anexo de Tres Arroyos, en donde obviamente no existe el riesgo mencionado antes. Mi deseo es que en el futuro se cree un CENS dentro de la Unidad Penal. Esto les daría a todos, alumnos y docentes, un mejor servicio.
¿Qué dicen los docentes en cuanto a la experiencia de dar clases a personas detenidas?
Lo que yo he observado en clase y lo que he recogido de los profesores es un respeto absoluto y un agradecimiento enorme a los docentes. Las dificultades tienen más que ver con las carencias existentes. En general, los alumnos no tienen útiles ni material para trabajar. En consecuencia, son demandantes de hojas de carpeta, lápices, lapiceras, papel oficio y demás elementos necesarios para asistir a clase. El problema es que no existe una partida presupuestaria destinada a eso.
Enseñar dentro del penal no es tan diferente a la práctica docente fuera de ese ámbito. De todos modos, existen particularidades propias del encierro y, fundamentalmente, de lo que hace a la educación de adultos. Hay personas que tienen facilidad para aprender, otros a los que les cuesta mucho hacerlo y están los que asisten a clase buscando solamente estar bien vistos por el juez, que generalmente son poco aplicados. Por otro lado, por su condición todos tienen una profunda necesidad de diálogo, de ser escuchados. En ese sentido, hemos hablado mucho con los docentes para que solamente se dediquen a la enseñanza. Tenemos que brindarles herramientas, conocimiento, para que puedan resocializarse al salir en libertad, así que la idea es ganar la confianza de los internos desde ese lugar.
¿Cómo se resuelve la carencia de materiales?
Bueno, cuando nosotros aquí recibimos una donación llevamos algo para allá. Otras veces utilizamos hojas de computadora que están impresas de un lado. También los docentes llevan hojas de carpeta y lapiceras pagadas de su propio bolsillo.
En consecuencia, aceptan gustosos todo tipo de donaciones de útiles escolares…
Sí, claro. Lapiceras, cuadernos, incluso hojas usadas de un solo lado que no contengan información privada del lado impreso, todo es útil.
¿Qué edad promedio tienen los reclusos que asisten a clases?
Hay gente de entre 21 y 55 años, aproximadamente.
¿Y qué tipos de condenas pesan sobre estos detenidos?
La verdad es que nosotros no lo sabemos. Estamos sujetos a un régimen de seguridad interna del penal. Por ejemplo, no podemos llevar ni traer nada para los internos y somos requisados al ingresar y al abandonar la cárcel. Me parece que esto es correcto porque nuestra función es ir a dar clases y nada más. Por eso mismo es que no sabemos mucho de la situación particular de cada interno.
¿Los docentes son todos de Barker?
La mayoría si. Diría que un 95% son de allí, es decir de Villa Cacique o de Barker. En total son 15 docentes. El centro necesita una reestructuración en este sentido, ya que es necesario crear la figura de un preceptor. Actualmente existe un referente, que es una persona que actúa de nexo entre la dirección del CENS y la Unidad Penal. Además, recientemente inauguramos una mesa de co-gestión integrada por el Centro de Formación Profesional de Benito Juárez, la escuela primaria de adultos -ambos servicios también funcionan allí dentro-, nosotros y las autoridades del penal. En esta mesa tratamos de resolver problemáticas, aunar criterios y proponer proyectos. Hay que decir también que el jefe actual de la Unidad Penal y quienes lo precedieron tiene una preocupación muy importante por el tema educativo.
¿Qué características tiene el bachillerato que cursan los internos?
El bachillerato común tiene 26 horas cátedras semanales y la orientación es Producción de Bienes y Servicios Especializado en Microemprendimientos. La idea es que los internos se formen en un sentido tal que al momento de salir en libertad tengan la capacidad para establecer una pequeña empresa. La propuesta es muy interesante y creo que dentro del ámbito penal es la única en su tipo. Esto último trae ciertos problemas cuando ingresan alumnos que vienen de otra cárcel porque deben rendir una serie de equivalencias, pero me parece que se trabaja para lograr algo distinto. En este momento sólo funcionamos en el turno mañana, pero existe el interés de crear el turno tarde porque hay gente que está en lista de espera para poder tomar clases. Esto se debe a que en las aulas no puede haber más de 23 personas.
Justamente, ¿con qué infraestructura cuentan?
Tenemos lo que llamamos la escuelita de adelante y la de atrás. En la primera funcionan el primario y el secundario, mientras que en la otra está el Centro de Formación Profesional. En nuestro sector hay una biblioteca, contamos con cinco salones y un lugar para los guardias. Está muy bien organizado. Lo que ocurre es que las capacidades de cada salón no dan para más de 23 alumnos, y ese ya es un número lindante con la superpoblación. El problema de espacio se ve incrementado porque no hay mobiliario específico, lo que tenemos pertenece a la Unidad Penal. Se trata de unas mesas bastante grandes que restan mucho lugar. Lógicamente, las aulas tienen pizarra, y la tiza la llevan los docentes o la proveemos desde la sede.
¿Cómo viven las comunidades de Villa Cacique y Barker el hecho de tener un penal en su localidad?
Hasta el momento no he escuchado comentarios negativos. De hecho, el penal vino a traer algunas soluciones a los problemas de empleo que se presentaron con el cierre de la cementera. Me relaciono principalmente con los docentes que dan clases en el CENS, y para ellos la cárcel es una fuente de trabajo muy importante.

 
 
El Periodista de Tres Arroyos.
Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires, República Argentina