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"No sé cuándo, no sé cómo, pero un día llegará el momento que decida volver para estar con mis afectos en esa tierra que cuando miro el mapa la veo tan lejos y yo la siento tan cerca", dijo María Esther cuando se la consultó sobre si piensa volver algún día a Tres Arroyos

 

 


MARIA ESTHER CECCONI, LA MEDICA TRESARROYENSE QUE MARCA
LA DIFERENCIA EN ROMA ASISTIENDO A PRESOS E INMIGRANTES

Todos los caminos conducen a Roma

María Esther Cecconi es tresarroyense. Médica egresada de la UBA, se especializó en tisiología y enfermedades del aparato respiratorio en Italia. Hoy reside en Roma donde, además de su consultorio privado en el típico barrio del Trastevere, trabaja en un hospital que asiste mayormente a inmigrantes y en una prisión para hombres atendiendo a los internos. En todos los casos, con su formación humana, marca la diferencia. "El abuso de la tecnología diagnóstica por la mayor parte de mis colegas italianos ha llevado en muchos casos a la despersonalización de la medicina y a la perdida de vista del enfermo como una unidad. La diferencia me enorgullece y sobre todo hace bien a mis pacientes", dijo. En la "ciudad eterna", a 13.000 kilómetros de distancia, "El Periodista" la entrevistó en exclusiva

Por Pablo Tano

Los fríos números indican que a casi 13.000 kilómetros de Tres Arroyos se encuentra Roma. Allí, en uno de los lugares más bellos de la tierra, vive y trabaja una tresarroyense: María Esther Cecconi. Médica especialista en enfermedades respiratorias, y recibida en la Universidad de Buenos Aires en 1983, es protagonista de una de esas historias mínimas de vida que vale la pena detenerse para contarlas. María, de 47 años, hija de una familia tradicional de la ciudad, se enamoró de un italiano en Buenos Aires y el destino la llevó hacia Europa.
"El Periodista" abre la puerta para convertirse en el encargado de narrar un viaje lleno de amor, sueños, desafíos, contratiempos, esperanzas y, por sobre todo, de mucha pasión y voluntad. Adelante…
¿Hace cuánto tiempo que está radicada en Italia?
Hace 22 años que vivo en Italia; la mayoría de ellos vividos en Cerveteri, una localidad de origen etrusca situada a 50 kilómetros al norte de Roma, desde donde venía diariamente para estudiar y trabajar. Estoy radicada en Roma desde hace 6 años
¿Qué razones o motivos la llevaron a emigrar?
Vine a Italia por casualidad, podría haber sido otro lugar. Pero como estaba enamorada de un italiano... Nos conocimos y enamoramos en Buenos Aires cuando yo cursaba el último año de Medicina y él trabajaba por un período de tiempo limitado en dicha ciudad. Nos casamos en Buenos Aires -en la actualidad está separada-, y nos vinimos a vivir a Italia donde él tenia ya su casa y su actividad laboral
¿En Italia continuó con sus estudios?
Me recibí de médica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, en 1983. Posteriormente obtuve el reconocimiento del título en Italia. Aquí me especialicé y me otorgaron el título de especialista en Tisiología (estudia la tisis; tuberculosis pulmonar) y enfermedades del aparato respiratorio en la Universidad de Roma La Sapienza
¿En la actualidad ejerce la profesión?
Sí. Trabajo en un consultorio privado en el típico barrio de Trastevere y en el consultorio de Neumología del hospital de la Congregación Hijas de San Camillo, dependiente del Servicio Sanitario Nacional. El hospital está situado en un barrio donde viven muchos inmigrantes. Esto me da la posibilidad de conocer culturas distintas como las del norte de África, China, India y Pakistán, entre otras. La mayor parte de los pacientes italianos son ancianos. Para ellos es fundamental el contacto físico como apretar una mano, un abrazo y sobre todo ser escuchados. Aquí tengo una función más social que científica.
Los pacientes son derivados del médico de cabecera con los cuales existe una buena relación de colaboración, enriquecida con conferencias que expongo sobre las afecciones respiratorias para motivarlos a reconocerlas precozmente ya que va en continuo aumento debido a la contaminación ambiental típica de las zonas industrializadas. Me ocupo de alergias, infecciones respiratorias, asma, atiendo también pacientes con insuficiencia respiratoria que hacen terapia con oxígeno líquido portátil 24 horas al día o con respirador portátil, otros con ronquidos y apnea obstructivas. Y por último, no menos importante, la tuberculosis que cada año vemos un mayor número de casos
Tengo entendido que también trabaja en un Penal para hombres. Cuéntenos sus experiencias con esta gente…
Es un Instituto Penitenciario con alrededor de 1500 detenidos, algunos procesados y otros ya condenados. Hay una fuerte presencia de drogadictos, inmigrantes, enfermos de SIDA, de TBC y con disturbios psiquiátricos (ansia, depresión, psicosis). Los primeros tiempos no fueron fáciles, ya que además de adaptarme al escenario constituido por altos muros, enrejados, pabellones oscuros, celdas, incontables puertas que se abren y cierran entorno a mí, me di cuenta que la relación médico-paciente es muy delicada y compleja. El detenido no puede elegir quien tratará su enfermedad. Querer nivelar esta diferencia me ha llevado a ser más sensible y humana. Todos ellos tienen una condición de sufrimiento y gran necesidad de comunicar. Una sonrisa, un chiste, un saludo, una breve conversación sin temas médicos es muy importante para muchos de ellos.
¿Desde el aspecto psicológico debe ser difícil de sobrellevar?
En este trabajo el empeño emocional es muy fuerte, pero la gratificación es enorme al darme cuenta que logré comunicarme con ellos. Al dejar el Penal a mis espaldas, siempre me pregunto: ¿qué tristes circunstancias han llevado a cometer actos extremos? y ¿cómo podemos hacer en nuestra sociedad para erradicar los motivos que han conducido a estas personas a concretar tales actos?
Cambiando de tema, ¿cómo es la sociedad romana?
Según dicen acá el "verdadero" romano es aquel que desciende de siete generaciones romanas, entonces de acuerdo con la tradición local, son pocos los ciudadanos romanos puros. La diversidad cultural como consecuencia del movimiento inmigratorio ha creado una sociedad con muchas facetas que pone el problema de la identidad de la ciudad, de sus habitantes y de la salvaguardia de las tradiciones locales. Esta sociedad esta habituada a la presencia de extranjeros así que nunca me sentí distinta. Tienen una marcada solidaridad. Son simpáticos, alegres y optimistas.
¿Sufrió algún tipo de discriminación a la hora de buscar trabajo por su condición de extranjera?
No, las dificultades existen para todos porque hay muchos médicos. Lo que generalmente me sucede es que cuando empieza una entrevista médica, el paciente al escuchar mi acento extranjero se pone perplejo y curioso, pero cuando termina la consulta se va sereno, confortado y confiado. Yo le debo esto a mi formación médica argentina donde me han enseñado que la clínica (síntomas y examen físico) es "soberana" y el paciente una unidad (cuerpo y mente), como decía mi profesor de medicina interna de la UBA, doctor A. Burucua. El abuso de la tecnología diagnóstica por la mayor parte de mis colegas italianos ha llevado en muchos casos a la despersonalización de la medicina y a la perdida de vista del enfermo como una unidad. Por todo esto puedo decir que la diferencia me enorgullece y sobre todo hace bien a mis pacientes, como ellos me cuentan.
¿Cómo ven los romanos a la Argentina?
Los argentinos en Roma somos pocos, por ende mucho no nos conocen. Al escuchar la palabra Argentina se les dibuja una gran sonrisa en la boca ya que sienten nostalgia por algún familiar que hace muchos años emigró a nuestro país. Están al tanto de los sucesos de los últimos años como los desaparecidos y el problema financiero. Les encanta la naturaleza de nuestro país; dicen que quieren venir a visitarlo también para saborear la famosa carne argentina. Les gusta (Jorge Luis) Borges, (Astor) Piazzola, el tango, el fútbol argentino que siguen por televisión, el recuerdo de (Diego) Maradona, Mafalda y el personaje revolucionario romántico que fue (Ernesto) Che Guevara.
¿Cómo describiría a La Ciudad Eterna?
Para mí es la ciudad más hermosa del mundo. Me acompañarán siempre el color de las ruinas al atardecer; el sonido, a la mañana temprano, de mis pasos en una plaza, del agua de una fuente y de los pájaros; el verde que se mezcla con los monumentos y que desde las afueras penetra en el corazón de la ciudad como en la via Appia Antica; pasear por las calles llenas de gente donde el idioma italiano se mezcla con lenguas de todo el mundo en un escenario que evoca la grandiosidad del pasado.

TAN LEJOS, PERO TAN CERCA DE TRES ARROYOS
"Es imposible no añorar con afecto los
años serenos de mi niñez y juventud"

¿Qué es lo que más extraña de Tres Arroyos?
El ritmo del tiempo, las horas que pasan lentas, el poder ir caminando a todas partes, su cielo estrellado, las mateadas en el patio con mi familia, vecinos y amigos, la cordialidad de su gente, los paseos en el Parque Cabañas, las idas al campo, las tardes escuchando LU24, que desde sus primeras emisiones y sobre todo con sus informativos dirigió mis ojos hacia el mundo, ya que nos hizo sentir más cerca de todos. Todas estas cosas han ocupado los años serenos de mi niñez y juventud. Es imposible no añorarlos con afecto.
¿En qué institución realizó sus estudios en la ciudad?
En la Escuela N° 1 fui al jardín de infantes y a la primaria. Egresé de Bachiller en el Colegio Nacional de Tres Arroyos en el año 1976.
Desde que se fue de Tres Arroyos y hasta la última vez que vino de visita, ¿encontró que la ciudad haya progresado en algún aspecto?
Siempre hay novedades. Veo que la ciudad se expande con los nuevos barrios, monumentos, plazas, salitas de 1° auxilios, el Centro Universitario, la construcción del nuevo Teatro Municipal, la televisión por cable, el desarrollo del Parque Industrial y el nuevo estadio de fútbol del club Huracán. A este club estoy ligada desde chica cuando mis padres me hicieron socia para ir a la pileta de natación con mis hermanas mayores y cuando hicieron las canchas fui también a jugar al tenis. Es el club de mi familia, allí pasé momentos felices. La emoción fue enorme cuando supe que había ascendido a Primera División. Lamento que mi padre no pudo festejar en Tres Arroyos esa gloria, pero sé que "El Globo" voló tan alto que él vio el triunfo.
¿Piensa en volver algún día?
Sí, no sé cuándo, no sé como, pero un día llegará el momento que decida volver para estar con mis afectos en esa tierra que cuando miro el mapa la veo tan lejos y yo, la siento tan cerca.


 
 
El Periodista de Tres Arroyos.
Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires, República Argentina