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Ilustración:
Griselda Collazos

 

 


PODRIAN CONVERTIRSE EN REALIDAD DOS BALNEARIOS
LOTEADOS HACE 60 AÑOS EN LA COSTA TRESARROYENSE

La tierra prometida

La costa tresarroyense no tiene tres balnearios -Orense, Claromecó (incluido Dunamar) y Reta -, como la mayoría supone. La franja marítima local está compuesta por cinco villas, aunque dos de ellas solo existan "virtualmente". Se trata de Atlantic Ville, a 4000 metros de Dunamar en dirección a Reta, y de Balneario Monterrey, en un sector retense identificado con la letra "G". En la actualidad, a sesenta años de su loteo original, como consecuencia de nuevos proyectos inmobiliarios o por la concreción de obras fundamentales, ambos podrían convertirse en realidad. Informe especial de "El Periodista"

¿Atlantic Ville? ¿Balneario Monterrey?. La costa tresarroyense tiene tres localidades que año tras año han ido creciendo en demanda turística y en oferta de servicios: Claromecó, Reta y Orense. Sin embargo, en viejos proyectos que vieron la luz hace ya más de seis décadas, había dos villas turísticas que no llegaron a cristalizarse y que en función de distintas realidades hoy podrían reflotarse y constituirse en los mejores ejemplos de aquello que nuestra costa supo valorizar, la tranquilidad y el contacto full time con la naturaleza.
El crecimiento de las urbanizaciones actuales, especialmente la de Claromecó, puede ir tornando necesaria con el tiempo la existencia de nuevos puntos de atracción para los turistas que buscan la oferta de esta zona privilegiada. Pero además, la existencia real de lotes -y sobre todo propietarios-, en estos balnearios "virtuales" impone, al menos a largo plazo, la obligación de pensar qué se va a hacer con estos proyectos que no pasaron el estadío embrionario por distintas razones, generalmente vinculadas a la falta de mínima infraestructura.
En la actualidad, iniciativas empresarias han reflotado la existencia de Atlantic Ville, un predio loteado hace más de 60 años camino a Reta, a unos 3000 a 4000 metros del arroyo Claromecó, en dirección a Reta. Dunamar S.A., una empresa representada por Alejandro Burgauer y Eduardo Groenenberg, volvió a poner en escena la existencia de ese balneario y la importancia de dotarlo de accesos, calles y servicios para que los propietarios puedan evaluar la posibilidad de edificar y llevar adelante proyectos urbanos en la zona. De hecho, esta empresa ha adquirido varios lotes linderos a Atlantic Ville, que hoy por hoy la rodean y que en un plazo no precisado todavía se convertirán en emprendimientos inmobiliarios.

Viejos y nuevos
Estas iniciativas privadas fueron plasmadas nuevamente -ya se conocía el proyecto de Dunamar S.A.-, en el encuentro que los empresarios mantuvieron en marzo pasado con los concejales, para acercarles su posición acerca de la adhesión del municipio a la legislación provincial en materia de preservación costera. Días atrás, el Concejo Deliberante aprobó una ordenanza que adhiere a la ley en cuestión, con reservas que entre otros aspectos están vinculadas a las nuevas urbanizaciones.
En oportunidad de aquella reunión, donde se habló de lotes vendidos hace muchos años en Buenos Aires como una especie de "ilusión" con vista al mar, volvió a sonar el nombre de Atlantic Ville. Pero quizá pocos recuerden con precisión como surgió.
No es el caso de Carlos Bancur, quien trabajaba con la familia Gesell-Fangauf cuando se decidió el loteo del predio y conoce bien la historia. Según Bancur relatara oportunamente a la prensa, Dunamar ya había nacido cuando el propio Ernesto Gesell puso a la venta una serie de lotes, a unos 3000 a 4000 metros del arroyo para el lado de Reta. En la costa se colocó un cartel indicador del loteo -el hoy conocido "Letrero", que marca uno de los sitios de pesca más concurridos-, y en la esperanza del propio Gesell y de muchos compradores de la zona, entre ellos el propio Bancur, se alumbró la idea de un nuevo balneario que por sus características no diferiría mucho de su "hermano mayor" Dunamar.
Es cierto que los lotes, de 10 por 40, se vendieron también en Buenos Aires, donde muchos años después y hasta la actualidad, varios propietarios fueron enterándose de su existencia cuando los recibieron en herencia de sus dueños originales.
El entusiasmo por el nuevo balneario no superó la apertura de alguna calle y el pago de impuestos durante algunos años. Luego, de Atlantic Ville quedó sólo el nombre, y el letrero. Quizá el empuje puesto en otros proyectos pueda reflotarlo del olvido.

En el Luna Park
En el sector de los mapas de Reta que aparece marcado con la letra G, están los lotes que formaron parte de una idea tan ambiciosa y sonora como su nombre: la de crear el Balneario Monterrey.
Aunque no se conocen proyectos privados destinados a urbanizar esa zona, en los últimos tiempos se han concretado algunas mejoras que revalorizarán los terrenos. Al menos eso entiende el delegado municipal en Reta, Juan Carlos Rodríguez. "Hasta hace unos seis o siete años, toda esa zona era inundable y eso hacía que los terrenos no tuvieran mucho valor. Después de la canalización del arroyo El Gaucho, cambió", explicó Rodríguez a "El Periodista".
En los últimos tiempos, además, se abrió un camino entoscado como prolongación de una calle, que no existía, y que ahora permite el acceso al predio loteado. Y también llegó, hace poco más de un año, la luz eléctrica.
Con respecto a los orígenes del Balneario Monterrey, Rodríguez no puede establecerlo con exactitud pero entiende que remite al loteo fundacional de Reta. "Ha sido entre 1929 y 1931, aproximadamente. Pero esos lotes se vendieron más tarde, en 1949, en un remate que se realizó en el Luna Park. Se vendieron en 120 cuotas fijas de un peso, y cada propietario recibía una libreta y un mapa con la ubicación de lo que había comprado. Con esa libreta, una especie de chequera, iba pagando las cuotas. ¡Hoy, muchos están buscando esas libretas!", consideró.

Lejos del abandono
Para la delegación municipal en Reta, el Balneario Monterrey no guarda la estatura mítica que sugiere su nombre altisonante. Allí, más bien es apenas el sector de lotes que recibe la denominación G, y que para el empleado que atiende con amabilidad a "El Periodista" en el teléfono "no es distinto a otras secciones". Al parecer, allí cada parcela tiene su titular.
Coincidió con esta apreciación Isabel Montes, autora de un libro sobre la historia de Reta y responsable de la Inmobiliaria Montes, una de las dos que operan en el balneario. Además, Montes advirtió que el virtual Monterrey "no está abandonado ni mucho menos. No hay edificaciones porque durante mucho tiempo no hubo acceso a los lotes, ni tampoco luz eléctrica", determinó.
En este sentido, Montes señaló que los terrenos "tienen dueños vigentes, incluso nosotros hemos vendido lotes en ese sector". Y marcó como un avance el relevamiento efectuado tiempo atrás por agrimensores, la apertura de una calle de acceso -aunque no hay vías de circulación definidas en el interior de la sección-, y la llegada del indispensable servicio eléctrico.
Frente al notorio avance que se registra en materia de urbanización en Reta -con la construcción de sofisticada oferta de alojamiento, entre otros aspectos-, no es difícil imaginar que en corto tiempo, el sueño de quienes compraron su terrenito con vista al mar aquella tarde porteña, en el otrora templo del box, comience a tomar forma aún en la voluntad de los nietos. La costa tresarroyense tiene, más allá de las necesarias regulaciones urbanísticas, lugares de privilegio donde vivir un presente de vacaciones sin sobresaltos y donde imaginar, incluso, un futuro de tranquilidad. Sólo hay que comprometerse en trabajar por la infraestructura necesaria.

 
 
El Periodista de Tres Arroyos.
Tres Arroyos, Pcia. de Buenos Aires, República Argentina