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TREINTA AÑOS ATRAS, ANTES DE QUE LO "DESAPARECIERAN",
EL ESCRITOR HAROLDO CONTI PASO SUS ULTIMAS VACACIONES EN CLAROMECO
Huellas en la arena
En la madrugada del 5 de mayo de 1976, una brigada del
Batallón 601 de Inteligencia del Ejército Argentino secuestró
al destacado escritor argentino Haroldo Conti. A 30 años de aquel
suceso, y cuando en todo el país se le ha rendido homenaje, "El
Periodista" revela que dos meses antes de su aprehensión y
desaparición, el hombre de letras pasó sus últimas
vacaciones en Claromecó, en casa de "Fico" Vogelius.
Documento exclusivo
El pasado 5 de mayo se cumplieron 30 años del
secuestro y desaparición del escritor Haroldo Conti. El aniversario
del aberrante suceso motivó la realización de un acto en
homenaje al artista desaparecido poco después que se iniciara uno
de los períodos más oscuros de la historia argentina. La
organización del evento corrió por cuenta de la Secretaría
de Derechos Humanos de la Nación.
En el marco de su prolífica labor (ver recuadro), Conti formó
parte del staff de la recordada revista Crisis, cuyo fundador y Director
Ejecutivo fue el recordado Federico "Fico" Vogelius, a quien
en enero de 2003 "El Periodista" le dedicó una nota en
la que, entre otros detalles, describió su fuerte vínculo
con Claromecó y dio cuenta de la numerosa lista de personalidades
de la cultura que frecuentaban su casa en esa localidad.
Precisamente, uno de los invitados a la vivienda claromequense de Vogelius
fue Haroldo Conti, quien pasó al menos unos 20 días descansando
junto a su esposa el verano previo al secuestro del que fue víctima.
De aquella estadía, Jorge Vogelius, hermano del responsable de
Crisis, recuerda algunos momentos compartidos con el escritor, especialmente
las caminatas a la orilla del mar que hicieron juntos, aunque no coincide
con lo que hace tres años comentó a este periódico
la hija de Vogelius, Ana María, quien creía recordar que
Conti estuvo en la casa de su padre ocultándose de los grupos de
tareas de la dictadura.
Según relató Jorge recientemente, Haroldo Conti estuvo solamente
una vez en Claromecó, y esto fue durante el verano de 1976; pero,
de acuerdo a su versión, no llegó allí escapando
de un posible secuestro, sino que había viajado en plan vacacional
junto a su esposa, por lo que sólo permaneció en la casa
de los Vogelius unos 15 a 20 días. "Aunque sabían que
la Triple A y dictadura los observaban, los trabajadores de Crisis nunca
pasaron a la clandestinidad", dijo Vogelius.
Los paseos junto a Conti le permitieron a Jorge Vogelius adentrarse un
poco en la personalidad del escritor. "Era indudablemente un hombre
de muy buena conversación, no había forma de aburrirse cuando
salíamos a caminar por la playa. Le fascinó Claromecó
inmediatamente, le gustaba la tranquilidad y la inmensidad de la playa.
Estaba encantado con este lugar. Por su manera de observarlo todo y sus
comentarios tuve la impresión de que no había tenido muchas
oportunidades en su vida de estar cerca del mar".
Jorge Vogelius y Haroldo Conti no repitieron demasiadas veces sus caminatas
por la playa. "Habrá sido en 4 o 5 oportunidades", comentó
el hermano del empresario, ingeniero agrónomo, abogado, mecenas
y fundador de Crisis.
La visita de Conti a tierras claromequenses no despertó en aquel
entonces demasiado entusiasmo, a pesar de que era una personalidad destacada
del mundo de las letras. De todos modos, la ocasión fue muy beneficiosa
para los turistas y locales interesados en la literatura latinoamericana,
ya que el escritor aprovechó su paso por el balneario para brindar
una conferencia sobre el tema.
Vogelius comentó que aquella charla se ofreció en el subsuelo
del Hotel Claromecó y que el sitio estaba colmado. "Estimo
que habría entre 80 y 100 personas. Recuerdo que el lugar estaba
lleno de gente".
Sin saberlo en ese momento, Jorge Vogelius compartió con Conti
los que tal vez fueron sus últimos momentos relajados previos al
secuestro. Sin embargo, según explicó, nada le hizo suponer
en ese entonces que el novelista estuviera en peligro. Por otra parte,
las conversaciones que mantenían mientras caminaban junto al mar
estaban centradas en las beldades de Claromecó. "Hablábamos
sobre el estilo de vida en un lugar como este y de la belleza del paisaje
costero de la zona, pero no teníamos conversaciones sobre política
u otras cuestiones".
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Perfil del escritor desaparecido
Haroldo Conti nació en Chacabuco, Provincia
de Buenos Aires, el 25 de mayo de 1925. Fue maestro rural, actor,
director teatral aficionado, seminarista, empresario de transportes,
piloto civil y profesor de filosofía. También estuvo
relacionado al cine donde se desempeñó como guionista.
Con su novela "Alrededor de la jaula" obtuvo en 1966 el
concurso hispanoamericano de la Universidad de Veracruz. Esta obra
fue luego llevada al cine por el realizador Sergio Renán
bajo el título "Crecer de golpe". Otra de sus novelas,
"Mascaró, el cazador americano" obtuvo el premio
Casa de las Américas y también recibió distinciones
otorgadas por la revista Life, Fabril Editora y la Municipalidad
de la Ciudad de Buenos Aires.
Fue secuestrado en la madrugada del 5 de mayo de 1976 por una brigada
del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército Argentino.
Aún continúa desaparecido.
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ESTREMECEDOR RELATO DE SU ESPOSA
Noticias de un secuestro
El relato del secuestro de Haroldo Conti realizado
por su propia mujer, Marta Scavac, que fue publicado en Crisis en
abril de 1986 es estremecedor. En él se lee la desesperación
de una esposa y madre ante la crueldad y la brutalidad de quienes
se llevaron a su esposo para nunca más devolvérselo.
En dicho texto hay un pasaje que indirectamente hace mención
a sus vacaciones en Claromecó:
"Apenas entramos, unos diez hombres estrafalariamente vestidos
con vinchas, gorras y ropas raras, se nos vino encima. Inmediatamente
me ataron las manos detrás de la espalda y me cubrieron con
ropa la cara y la cabeza. Escucho que hacen lo mismo con Haroldo;
aunque él se resiste, no es fácil reducirlo, es muy
fuerte, pero le dicen que se quede quieto por el pibe, se referían
al bebito. Escucho luego un ruido de cadenas. Pasados los primeros
momentos de sorpresa yo también intento resistirme, pero
las dos personas que me sujetaban me arrojaron al piso y comenzaron
a patearme y a gritarme que me quede quieta. No sabía de
qué se trataba. Pensé que era un asalto porque escuché
cómo revisaban toda la casa y rompían objetos, quizá
buscando dinero. Les dije que no teníamos dinero, que no
era una casa de ricos, pero seguían buscando y rompiendo
"
"Comienza a llorar el nene. Les pido que me dejen ir con mi
hijo que lloraba de hambre. Haroldo escucha y grita: "dejen
que la madre esté con el nene, dejen a mi mujer, dejen que
le dé la mamadera". El "bueno" me pregunta
cómo se prepara y cuando termino de darle las indicaciones,
dice que me quede tranquila que él va a atender a Ernestito.
Uno de los sujetos encuentra unas fotos que Federico Vogelius nos
había sacado a mí y al nene dos meses atrás
en Claromecó. Me dice qué lindo pibe tenía,
qué linda que estaba yo en esa foto, qué bien que
habíamos salido madre e hijo. Vuelve a preguntarme cómo
era que me había metido en esto. Vuelvo a decirle que yo
no estaba metida en nada, que nuestra vida era pública, normal,
que todo era perfectamente legal, que no teníamos que ocultar
nada
"
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