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"HUINCA
LOO POLO & HIPICA", AMBICIOSO PROYECTO URBANISTICO EN UN
CAMPO LINDERO A BALNEARIO ORENSE
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Un pueblo nuevo
En un campo ubicado a dos kilómetros del balneario
Orense, perteneciente a la familia Shaw -descendientes de Jorge Bungue,
fundador de Pinamar-, está dando sus primeros pasos un ambicioso
desarrollo urbanístico. La apuesta, titulada "Huinca Loo Polo
& Hípica", procura convertirse en "el mejor proyecto
costero en cuanto a calidad paisajística, diseño urbanístico,
seguridad ambiental y física, propuestas de esparcimiento, organización
comunitaria y valorización inmobiliaria", según sus
impulsores. "El Periodista", que tuvo acceso a los detalles,
trae toda la data en un informe especial
Huinca Loo reúne todas las condiciones para una
propuesta turística que combine la calidad y la búsqueda
que hoy es tendencia: el bosque, los médanos, el mar, la laguna,
la tranquilidad, el absoluto reinado de la naturaleza. Hasta la distancia
que separa este campo costero, ubicado a dos kilómetros del Balneario
Orense, respecto de las grandes ciudades, es pensada como una verdadera
fortaleza. Por eso de la mano de Holland Cross, la empresa que introdujo
un cambio en el concepto de desarrollo urbanístico para las costas
tresarroyenses, la Forestal Huinca Loo promete convertirse en un emprendimiento
de características únicas no sólo en esta zona, sino
en toda la provincia de Buenos Aires.
El Proyecto Huinca Loo Polo & Hípica, que atraviesa sus primeras
etapas, es el resultado de la unión entre dos expertos en desarrollo
costero: la mencionada Holland Cross, y la firma Pinamar SA, perteneciente
a la familia Shaw, descendientes del fundador del balneario Pinamar -arquitecto
Jorge Bunge-, y propietarios de esta fracción.
Cabe destacar que Pinamar SA adquirió este importante predio que
formaba parte de la Estancia Huinca Loo en 1974, y comenzó entonces
la forestación con los pinos que hoy embellecen el lugar con sus
35 años de vida. El campo, con una superficie de 2300 hectáreas
que se desarrolla en una tira de aproximadamente 3000 metros de ancho
por 8000 metros de frente costero, incluye además la Laguna del
Cisne, de 90 hectáreas de superficie, y es la última fracción
en la costa bonaerense de esta escala y características naturales.
Está inserta, según advierte el proyecto, en una zona privilegiada
en cuanto a calidad ambiental y paisajística, y lejos de centros
urbanos condicionantes.
En sintonía con la legislación que aboga por la preservación
del recurso costero, Holland Cross y Pinamar están avanzando en
la aprobación de todo lo relativo al impactante emprendimiento
tanto a nivel municipal como provincial, según explicó a
"El Periodista" el ingeniero Eduardo Groenenberg, presidente
de la primera de las firmas. "Para nosotros es muy importante trabajar
con Pinamar SA, por la experiencia acumulada en todos estos años
en desarrollo costero. Y Holland Cross, además de Dunamar y el
Bosque, está desarrollando un proyecto en Santa Teresita, Partido
de la Costa y analizando otro en Necochea", anticipó.
Para Huinca Loo han pensado, de acuerdo a las particularidades del lugar,
en un desarrollo urbanístico de muy baja densidad, que permita
el contacto con el impresionante paisaje circundante en su máxima
expresión y constituya, al decir de los creadores de la iniciativa,
"una gran oportunidad para capitalizar las experiencias y proyectar
motivados por la pasión por la naturaleza y la calidad".
Calidad de vida
Holland Cross propone, para Huinca Loo, un desarrollo urbanístico
tipo parque, de muy baja densidad poblacional y que, en definitiva, sea
reconocido como "el mejor proyecto costero en cuanto a calidad paisajística,
diseño urbanístico, seguridad ambiental y física,
propuestas de esparcimiento, organización comunitaria y valorización
inmobiliaria".
Según explicó Groenenberg, el marco conceptual básico
para este emprendimiento surgió de consideraciones preliminares
acerca de las mejores opciones para llevar a cabo un desarrollo con características
cuantitativas y cualitativas diferentes a los modelos tradicionales, influenciado
además por su particular ubicación dentro de la costa de
la provincia de Buenos Aires.
"Todavía es prematuro referirnos al tipo de construcciones
que pretendemos porque estamos en el inicio del desarrollo, pero estimamos
que de acuerdo a los criterios y al marco conceptual con el que hemos
concebido este proyecto, Huinca Loo será una propuesta novedosa,
que contará con una dinámica comercial adecuada, condiciones
destacadas de calidad ambiental y finalmente calidad de vida para los
residentes y turistas", apuntó el ingeniero.
Estos criterios, indicó, serán los aplicados a la nueva
generación de urbanizaciones sobre el frente costero en la que
Holland Cross tiene un protagonismo decisivo con sus avances en Los Troncos
de Dunamar y el resto de sus emprendimientos actuales y proyectos futuros.
Predominio verde
Una serie de criterios guían este espectacular proyecto de desarrollo
del amplio campo costero ubicado en Orense. Apuntan, en términos
generales, a la generación de un espacio residencial que cuente
con servicios turísticos, de esparcimiento y equipamiento que conformen
una oferta variada y constituyan una verdadera comunidad organizada. Un
factor determinante para el éxito de esta propuesta, consideran
los empresarios, es la decisión de potenciar y preservar el medio
natural.
Por eso se busca lograr una baja ocupación del suelo para que redunde
en el predominio absoluto del verde por encima de las edificaciones, de
manera que se garantice la alta calidad ambiental y se minimicen los efectos
potencialmente negativos de la acción urbanizadora del hombre sobre
este espacio naturalmente privilegiado.
Los creadores de este emprendimiento pretenden, además, propiciar
una articulación de las propuestas urbanísticas que se vayan
desarrollando en Huinca Loo, de tal manera que interactúen y se
complementen en un contexto armónico. Han previsto, también,
el trazado de vías de circulación que no sólo vinculen
las diferentes áreas del predio entre sí, sino que también
sean caminos funcionales, que respeten y aprovechen la característica
topografía de la zona y sus paisajes, siempre teniendo en cuenta
el impacto ambiental que esa red vial pueda tener sobre las áreas
circundantes.
Pero lo que es sin duda una característica distintiva de este emprendimiento
urbanístico es la intención, plasmada en el proyecto, de
volverlo un espacio ecosustentable, en el que se usen tecnologías
y procedimientos especialmente orientados en este sentido para el ahorro
de energía y el tratamiento de los residuos y efluentes. Y con
la idea rectora de fomentar el desarrollo del sentido de pertenencia entre
quienes hagan propia esta urbanización, Holland Cross y Pinamar
SA buscan también crear un marco normativo y, en función
de él, controlar el crecimiento del lugar para que las condiciones
de diseño y ambiente que orientan el proyecto desde su concepción
puedan preservarse en el tiempo.
Reserva natural
Finalmente, quien decida efectuar una inversión inmobiliaria en
este predio inmejorable deberá asumir, además, el compromiso
propuesto por las firmas involucradas en su desarrollo de preservar la
flora y la fauna del lugar. Así, cada habitante se erigirá
en protector de un elemento distintivo de Huinca Loo.
Habrá en el campo costero dos grandes áreas de reserva natural:
la laguna y su fracción circundante, en la zona norte, y la importante
porción de médanos y arenas que van desde los límites
forestados del predio hasta la orilla misma del mar.
Atención a los amantes de la pesca y la náutica, porque
se buscará que sólo se desarrollen actividades no mecánicas
y bajo controles que mantengan el equilibrio ecológico de la laguna
y sus alrededores, con una importante presencia de aves.
Para disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor, se propone además
la introducción, en caso de ser necesario, de especies animales
adicionales que permitan repoblar el espacio, al mismo tiempo que se recomienda
la instalación de algún mirador en la laguna, pero construido
en madera.
En tanto, la reserva dunícola que se prevé crear desalentará
en la medida de las posibilidades el tránsito vehicular, para dar
paso a la circulación peatonal o a caballo. "Se puede lograr
con normas adecuadas, apoyo de los habitantes del lugar, voluntad política
y un gerenciamiento responsable", concluyó Eduardo Groenenberg.
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Una empresa de servicios
inmobiliarios de avanzada
Eduardo H. Groenenberg, presidente de Holland Cross, es ingeniero
mecánico del Instituto Tecnológico de Buenos Aires
(ITBA), Master en Administración y Economía de la
Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas
y Master en Finanzas de la Universidad Católica Argentina.
La firma que contribuyó a fundar, proveedora de servicios
inmobiliarios integrales a empresas y particulares, es corresponsable
de varios desarrollos inmobiliarios. Entre ellos se puede mencionar
La Primavera de Cañuelas, un emprendimiento integral que
contemplaba en forma planificada áreas industriales, comerciales
y residenciales. Desarrolla y gerencia un emprendimiento turístico
de la familia Gesell sobre 250 hectáreas en la costa atlántica.
Llevó adelante un estudio de factibilidad en el partido de
la Costa, y asesoró en el relanzamiento comercial de La Emilia
Club de Campo, en la zona de Pilar.
"Nuestro objetivo es ocuparnos globalmente de nuestros clientes
a fin de que tomen las mejores decisiones respecto a sus activos
inmobiliarios. A tal fin ofrecemos un servicio a medida y creativo
para asegurar el mejor resultado. Se requiere experiencia y conocimientos
técnicos con relación al desarrollo, diseño
y construcción, criterios comerciales para evaluar las variables
y las tendencias del mercado y conocimientos económicos y
financieros mediante los cuales se pueden maximizar los resultados
y rentabilidades en cada decisión de negocio", anuncia
la empresa en su página web. Además, ha creado un
software de gestión inmobiliaria propio, el Holland Iss ®.
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Tras los pasos de Atlantic
Ville
Según anticipó el propio Groenenberg, uno de los próximos
pasos en materia de desarrollo costero será el desarrollo
de la urbanización de Atlantic Ville, una importante fracción
situada a unos 4 kilómetros del arroyo Claromecó,
camino a Reta, en lo que se conoce como "El Letrero".
Allí, donde muchos inversionistas compraron en Buenos Aires
los lejanos terrenos -de 10 por 40 metros-, donde alguna vez podrían
construir sus propias casas frente al mar, Groenenberg y sus socios
adquirieron lotes aledaños para completar un diseño
urbanístico y planean llevar a cabo un proyecto que permita
a los descendientes de aquellos propietarios cumplir el sueño
de tener una propiedad en una nueva villa balnearia.
Para eso, y siempre respetando lo previsto en las normas vinculadas
al cuidado del recurso costero bonaerense, será preciso gestionar
la provisión de servicios, apertura de calles y otras cuestiones
para que esta posibilidad se haga realidad.
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