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DESCUBRIMIENTO DEL "PROYECTO AUGER", DEL QUE PARTICIPA
UN TRESARROYENSE, REVOLUCIONO AL MUNDO CIENTIFICO
El eternauta
Un científico tresarroyense, Juan Cruz Moreno,
participa del Proyecto Pierre Auger, un experimento en física de
rayos cósmicos ultra energéticos, mediante el cual se acaba
de hacer un descubrimiento que revolucionó al mundo y fue tapa
de la prestigiosa revista Science. Concretamente, se identificó
de dónde vienen ciertas partículas, que tienen tamaño
y masa menores a los de un átomo, pero llegan a la Tierra con diez
millones de veces más energía que la que pueden producir
los más modernos aceleradores de partículas del mundo en
la actualidad. De develarse los siguientes grandes interrogantes que plantea
el experimento, se tendrían -ni más, ni menos-, que certezas
acerca del origen del universo. "El Periodista" y una entrevista
esclarecedora
La investigación sobre rayos cósmicos,
cuyos resultados dieron la vuelta al mundo y tuvieron un espacio destacado
en las publicaciones más prestigiosas, se concretó en el
Observatorio Pierre Auger, el mayor observatorio de rayos cósmicos
del mundo, ubicado en Malargüe, provincia de Mendoza. Fue construido
por una verdadera alianza científica internacional a través
del denominado "Proyecto Auger", consistente en la construcción
de dos observatorios, uno en cada hemisferio, para el estudio de rayos
cósmicos ultra energéticos. El del hemisferio sur es el
emplazado en la zona mendocina de Malargüe, a 1400 metros del nivel
del mar, mientras que el del norte está en la región estadounidense
de Utah. Desde La Plata, donde cursa su doctorado en Física, Juan
Cruz Moreno analizó con "El Periodista" la importancia
del descubrimiento, pero también contó cómo llegó
a esa crucial instancia de investigación y cómo, a pesar
de la pasión que pone en su trabajo, le queda tiempo para el fútbol,
el cine y los viajes a Tres Arroyos.
¿Qué es el Proyecto Auger? ¿Qué
objetivos, explicados en el lenguaje más llano posible, persigue
esta iniciativa?
El Proyecto Pierre Auger es un experimento en física de rayos cósmicos
ultra energéticos. Los rayos cósmicos son partículas
que llegan desde el exterior de la Tierra. No son en realidad "rayos",
porque la palabra está asociada a luz, pero cuando los descubrieron
(a principios del siglo XX) creyeron que se trataba de rayos gamma y les
quedó el nombre. ¿Cuál es la diferencia? Es que las
partículas de luz tienen masa en reposo nula y lo que queremos
estudiar tiene una masa definida, muy pequeña pero masa al fin.
La cantidad de rayos cósmicos que arriba a la Tierra depende fuertemente
de la energía. Los de menor energía llegan constantemente
(el sol es un productor de rayos cósmicos) y no tienen ninguna
influencia negativa en la vida terrestre. Éstos han sido muy estudiados
en los últimos cien años. El tema es estudiar
los de ultra-alta energía, tienen energía 10 millones de
veces mayor
que la que se va alcanzar con el próximo acelerador de partículas
(LHC que se está construyendo en Ginebra, Suiza, por el CERN).
Con este objetivo es que se desarrolló el Proyecto Pierre Auger.
Es importante aclarar una cosa: las partículas primarias (las que
son de ultra alta energía) no llegan a la superficie. Es que comienzan
a interactuar con los núcleos de los átomos del aire, y
de esas interacciones se generan nuevas partículas. Esto significa
que la partícula primaria genera una cascada de nuevas y diferentes
partículas que se "distribuyen" la energía original.
Por cada partícula primaria llegan al suelo millones de nuevas
partículas.
Como dije antes, el número de rayos cósmicos que llega depende
de la energía. Los que quiere estudiar Auger, llegan a la Tierra
en una cantidad complicada: uno por kilómetro cuadrado por siglo.
Esto significa que si tenemos un detector de un kilómetro cuadrado
debemos esperar un siglo para detectar uno. Para solucionar esto, la idea
es construir un arreglo de detectores
que cubra una gran superficie: el Observatorio Auger de Malargüe
cubre 3000 kilómetros cuadrados. Con estas características
se calcula que obtenemos varios eventos (así se llama cada detección)
por año de esas energías, pero mientras tanto estamos analizando
constantemente los eventos de energías menores que son muy útiles
porque aún quedan cosas para aclarar y además nos llevan
a poner a punto el experimento. Una duda que surge siempre es si se puede
aprovechar esta energía. La respuesta es no, las dimensiones de
esas energías son muchísimo más bajas que las que
podemos obtener mediante energía eólica o solar. Otra cuestión
complicada: ¿cómo se detectan? Hay dos tipos de detectores,
los de fluorescencia y los de superficie. Los de fluorescencia captan
la luz (en el rango de fluorescencia) que se produce mientras se desarrolla
la cascada. Los de superficie son tanques herméticos con agua muy
pura y pueden medir las diferentes partículas que llegan al suelo.
El Observatorio Auger de Malargüe es el primer experimento de rayos
cósmicos en poseer los dos sistemas de detección (se le
llama detección híbrida). Tiene 1600 tanques separados 1,5
kilómetro entre sí cubriendo un polígono de 3000
kilómetros cuadrados. En los cuatro vértices del polígono
hay un edificio y cada uno posee 6 detectores dirigidos a diferentes direcciones.
Las grandes preguntas que espera aclarar Auger son: ¿de dónde
vienen estas partículas de ultra alta energía?¿Qué
objetos celestes son capaces de acelerarlos hasta lograr tanta energía?¿Cómo
logran acelerarlas tanto?¿Qué tipos de partículas
son?. En este caso, por su abundancia en el Universo, los candidatos más
probables son protones o núcleos de átomos de hierro.¿Cómo
son los modelos de interacción de la materia a tan alta energía?
Las respuestas a todas estas preguntas establecerían certezas acerca
del origen del Universo. Es ciencia básica y tal vez sus aplicaciones
en el mundo cotidiano tengan influencia en el futuro, eso nunca se sabe.
¿Cómo explicarías el descubrimiento
que se llevó a cabo en el marco del Proyecto Auger? ¿Qué
importancia tiene a nivel científico?
El artículo que publicó la colaboración del proyecto
es una respuesta a la primera pregunta. Se encontró una correlación
entre 27 eventos de ultra energía y unas direcciones preferenciales
en el Universo donde se encuentran un tipo de galaxias (llamadas AGN).
Como era de esperar (pero más complicado de explicar) vienen del
Universo "medio-cercano", todos estos eventos vienen de una
distancia de 250 millones de años luz. La particularidad que tienen
estas galaxias es que tienen un agujero negro en su centro, que absorbe
materia y expulsa radiación. La explicación de cómo
se acelera estaría en esa radiación expulsada. La magnitud
del descubrimiento es muy grande. La comunidad científica, fundamentalmente
de rayos cósmicos, esperaba los primeros resultados. Existía
una controversia importante al respecto y se esperaba que Auger pudiera
aclararla. El avanzar en este tema implicaba desarrollar una nueva herramienta
en la Astronomía, que hasta ahora utilizaba sólo fuentes
de luz. Como dijo James Cronin, quien es Premio Nobel de Física
de 1980 e investigador emérito del Proyecto Auger, "la era
de la astronomía de rayos cósmicos ha comenzado".
¿Cuál fue tu participación
en la investigación?
En todos los grandes proyectos de investigación se forma un gran
grupo de trabajo que se le llama Colaboración. La colaboración
del proyecto Auger está formada por más de 300 físicos
de 17 países diferentes, y dentro de la colaboración realizamos
diferentes tareas, todas absolutamente imprescindibles. El trabajo publicado
fue discutido entre todos los miembros, porque es una producción
conjunta. Por ejemplo, el que analizó las medidas pudo hacerlo
correctamente gracias a los que optimizaron el software, a los que calibraron
el detector, a los que tomaron las medidas, etcétera. El grupo
argentino es numeroso y muy importante dentro de la colaboración.
Sin duda para nosotros ha sido un gran espaldarazo y un gran orgullo.
En particular, últimamente yo estuve desarrollando un modelo atmosférico
con los datos de Malargüe y estoy estudiando su influencia en los
diferentes parámetros del desarrollo de las cascadas de los rayos
atmosféricos.
El observatorio está en Mendoza. ¿Podés
describirlo? ¿Vos trabajaste allí mismo o desde La Plata?¿Cuántos
investigadores trabajan ahí? ¿De dónde vienen?
Mi trabajo lo realizo fundamentalmente desde La Plata. Para realizar las
medidas sólo hace falta un pequeño grupo que monitorea desde
el edificio central en Malargüe. Esta actividad la hacemos rotativa.
Luego cada investigador recibe en su Instituto de origen los datos de
la cascada de partículas vía Internet casi en tiempo real.
El Observatorio tiene en Malargüe un grupo permanente de 30 cientifícos
y técnicos. Periódicamente hay una rotación de todos
los miembros de la colaboración para contribuir en la toma de datos
u otras cuestiones necesarias. Además tenemos dos reuniones anuales
que se realizan en Malargüe, dónde cada miembro cuenta sus
avances y esperamos los comentarios de nuestros pares. Son reuniones muy
fructíferas.
¿Qué repercusiones en el exterior
tuvo, a tu criterio, el descubrimiento realizado en la Argentina? ¿Fue
reconocido por la comunidad científica dedicada a estos temas?
Tuvo una impresionante repercusión en el exterior. El hecho de
ser una publicación de la revista Science es muy importante en
el ambiente científico. Es la revista en la cual todo investigador
quiere publicar. ¡Y encima que sea nota de tapa! Incluso a nivel
más social los principales medios del mundo también han
tomado la nota. Al día siguiente nos mandábamos entre nosotros
las notas en los diarios de nuestros países. He visto que salió
publicado en New York Times, Le Monde, CNN, Le Figaro, Reuters, National
Geographic, Nature...
¿Qué impacto creés que causó
en tu propio país, tanto a nivel científico como del Estado?
¿Podrías describir qué participación tiene
el Estado en estas investigaciones, en financiación u otro tipo
de apoyo?
En mi país la nota tampoco pasó desapercibida. Tuvo una
muy extensa cobertura en los medios escritos y en los audiovisuales. Debo
reconocer que me sorprendió. Yo pensé que sólo se
iba a enterar la gente de física. Desconozco las repercusiones
en el Estado, pero seguramente las autoridades del CONICET y de la CNEA
estarán también muy conformes. Fundamentalmente en el último
tiempo se han mejorado las inversiones en ciencia y tecnología,
y nosotros nos hemos beneficiado con eso.
Creemos que lo estamos devolviendo con producción científica
de
jerarquía. Argentina tiene un gran capital humano gracias a las
universidades públicas nacionales, pero distamos mucho de tener
buenas condiciones de desarrollo. Las últimas políticas
científicas planteadas desde CONICET y otros organismos mejoraron
y están mejorando la situación de los investigadores. Si
buscamos una evolución de la sociedad y un mayor posicionamiento
del país, esperamos que este cambio se fortalezca.
¿Cómo siguen los trabajos después
de este descubrimiento?
Hay muchísimo por hacer aún. Con mayor estadística
vamos a poder confirmar los resultados y establecer nuevos. Si bien hay
muchos interrogantes, creo que el gran tema pendiente es identificar a
las partículas primarias.
¿Qué estudios cursaste y/o estás
cursando en La Plata?
Yo hice mi carrera de Licenciatura en Física acá en La Plata.
Mi trabajo final ya estuvo enmarcado dentro del Proyecto Auger: estudié
unos parámetros temporales en la señal de los detectores
de superficie. Siempre dentro del Proyecto Auger, comencé la carrera
de doctorado (obtuve una beca para hacerlo) también en La Plata
y es lo que me encuentro haciendo.
¿En qué momento advertiste que aparecía
tu vocación por la investigación científica?
Sin saber muy bien qué significaba, yo quise estudiar física
bastante
antes de terminar el secundario. Me interesó siempre la posibilidad
de explicar mediante análisis lógicos los comportamientos
de la naturaleza y de los objetos. Pero es una experiencia personal. Muchos
compañeros físicos lo tuvieron claro mucho después.
Pero no tengo dudas que es apasionante. Hay muchísimas cosas interesantísimas
para estudiar.
¿En qué campos desarrollás
tu profesión y pensás desarrollarla en el futuro, además
de la investigación propiamente dicha?
Además de investigador, soy Jefe de Trabajos Prácticos en
la cátedra de Física para Ciencias Naturales. Es además
una modalidad de trabajo con la física distinta a la enseñanza
tradicional y me ha permitido enfocarla de otra manera. La docencia se
considera una parte importante de la formación del investigador.
Un investigador o grupo finaliza su trabajo cuando comunica sus resultados
al resto de la comunidad, y el saber cómo expresar los mismos se
hace muy importante. La docencia contribuye fuertemente a desarrollar
eso. Y ni hablar de lo gratificante que es formar personas y futuros colegas.
¿Tenés otros intereses o desarrollás
otras actividades fuera de lo
académico? ¿Las actividades vinculadas al proyecto insumen
mucho tiempo?
Por supuesto que tengo otras actividades. Los investigadores tenemos una
vida completamente similar al resto de la sociedad. Tenemos la ventaja
de que nos apasiona nuestro trabajo y eso lo hace muy placentero, pero
igual jugamos al fútbol, vamos al cine, etcétera. La imagen
del científico de guardapolvo blanco y pelos parados encerrado
en un laboratorio no existe (la última vez que usé guardapolvo
fue en la primaria). La mayoría de los físicos trabajamos
frente a la computadora en oficinas.
¿Cómo es tu vinculación hoy
con tu ciudad natal? ¿Viajás con frecuencia?
Viajo mucho a Tres Arroyos. Tengo a mis padres, tres hermanas y mucha
familia allá. Definitivamente mis raíces están allá.
A eso nunca se renuncia y tira mucho. Pero claramente, para hacer Física,
hay que estar en un centro académico más importante y La
Plata me lo brinda.
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