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A TODO VOLUMEN, LAS GRANDES ORQUESTAS TRESARROYENSES
VUELVEN PARA TOCAR EN "EL PERIODISTA"
A toda orquesta
Típicas, tropicales, de jazz. Entre mediados de
la década del '40 y finales de los '60, alrededor de una decena
de grandes orquestas animaban en Tres Arroyos bailes y tertulias. A medio
siglo de aquella época dorada, de la mano de Roberto "Tito"
Attem, ex baterista de la Roldán Gómez y la mítica
The Alexander Band, los conjuntos vuelven a tocar en "El Periodista".
Un artículo para leer a todo volumen
Hubo un tiempo en que las orquestas inundaban de música
la ciudad. Las parejas bailaban el pasodoble trenzadas cuerpo a cuerpo,
cada salón convocaba su banda, cada músico sus seguidores
y las cenas se demoraban al compás de una orquesta "en vivo".
Los hombres vestían traje impecable y las adolescentes, acompañadas
de sus padres, esperaban que los muchachos las invitaran a la pista. Eran
épocas donde los clubes tradicionales e instituciones barriales
organizaban bailes donde se presentaban las mejores orquestas típicas
y jazz del momento que desplegaban la armonía de los instrumentos
en ese continuo peregrinar de cada fin de semana.
Baterista de orquestas entrañables, alumno y amigo de Tito Alberti,
músico de alma, Roberto "Tito" Attem es un personaje
emblemático de los tiempos de bailes y tertulias. Su universidad
musical se inició en la compañía Boy Scout Tomás
Santa Coloma, guiado por los maestros Herold y Bayugar. Ahí empezó
tocando el clarín cuando tenía trece años hasta que
lo tentó ver a un amigo que redoblaba con un dominio inusitado.
En su casa rescataba el sonido armónico de latas y botellas, hasta
que tuvo la oportunidad de redoblar en la banda y se dejó seducir
por la música "que eleva y embellece el alma". Siguió
su periplo en las tertulias improvisadas de los clubes de barrio, formó
parte de la orquesta Roldán-Gómez y pasó a integrar
la mítica The Alexander Band, una de las primeras orquestas que
se fundaron en la ciudad. La componían el maestro Eliceo Francois
-pianista-, los violinistas Mario Donegana padre e hijo, Bautista Boltri
y Luis Cosseau en bandoneón, "Chiquito" Rolandi en clarinete
y saxo, Boltri en acordeón y "Tito" en batería.
Tenían dos cantores de estilo: Felipe Echegoyen en típica,
que le gustaba interpretar el repertorio de Francisco Rotundo; y Víctor
Hugo en tropical. Cada fin de semana estaban en cuanto club los convocaba
para animar la fiesta y era notable escuchar el acompañamiento
de "Chiquito" en percusión de matracas, panderetas y
tubos, en un ritmo que hacía mover hasta al más apático.
En su formación musical, con la curiosidad propia de los apasionados,
"Tito" no perdía oportunidad de escuchar a las mejores
orquestas de Buenos Aires y deleitarse con los percusionistas. "Estudiaba
en Buenos Aires radio y televisión y en los ratos libres iba a
una confitería donde a partir de las cinco de la tarde había
orquestas. Me embobaba ver tocar a Tito Alberti, Varela Varelita, Francisco
Canaro. Me hice amigo de Tito, el padre de Charly Alberti. Era un flaco
con un dominio impecable". Fue en esas noches porteñas cuando
conoció en un restaurante a Roberto Galán, entonces conductor
del famoso "Si lo sabe cante". "Era muy metido yo y me
acerqué a saludar. Le comenté que era de Tres Arroyos y
me dijo que había estado en Costa Sud una vez que hubo un tiroteo
y se tuvo que esconder debajo de las mesas. Me pidió que acompañara
a los músicos en su programa y ahí estuve en dos oportunidades",
cuenta con los recuerdos a flor de piel.
Epoca dorada
A mediados de la década del ´40 y hasta entrada la década
del ´60 indudablemente fue la época de oro de las orquestas
en la ciudad. En su mayor auge cerca de diez bandas se repartían
para animar las fiestas en los clubes. Se bailaba los fines de semana
en fiestas públicas y privadas que organizaban el club Costa Sud,
Ferroviario, Huracán, Colegiales, Club de Pelota o Racing. Promediando
las diez de la noche, llegaban los matrimonios con sus hijas, tomaban
ubicación y la orquesta empezaba el baile generalmente con algún
pasodoble. Entonces los caballeros se acercaban a las mesas a sacar a
bailar a una chica. "La orquesta se componía de bandoneón,
acordeón a piano, violín y algún instrumento de viento,
saxo o clarinete. Se comenzaba con una musiquita movida, íbamos
mechando con algún tango o pasodoble y después bolero que
era más romántico. La misma orquesta tocaba toda la noche,
según el club, a veces contrataban dos".
Los repertorios seguían la música de moda que se escuchaba
en Buenos Aires y la propia Sadaic mandaba las partituras que ensayaban
tres días a la semana para satisfacer a públicos selectos.
"Había una orquesta, "Manhattan", que tocaban en
"El Munich" integrada por Ajargo, Di Salvi, Brito, Blanco y
mi hermano Carlos. En el fondo del lugar estaba la parte bailable. El
Club Colegiales era otro ambiente, era popular pero había un señor
en la entrada que no dejaba entrar a los que no tuvieran saco y corbata".
The Alexander Band
Desde el podio de la nostalgia rememora las reconocidas orquestas de capital,
con músicos de primerísimo nivel con los que se codeaban
haciendo de soporte. Cuando se inauguró la Cooperativa Obrera,
hubo un gran almuerzo animado por The Alexander Band en la parte de jazz,
y en la típica nada menos que Horacio Salgan, con Ubaldo de Líos
y sus componentes que estaban en la cúspide de la fama.
Los Varela Varelita con catorce músicos que tocaban jazz estuvieron
en el Club Huracán y The Alexander Band actuó haciendo típica.
También "Los Wawancó" llegaron a Colegiales, Oscar
Aleman al Club de Pelota y Francisco Canaro y su conjunto a Indio Rico
Club Social.
"A nosotros nos llamaban de De la Garma en los carnavales, en Oriente
inauguramos el club Quequén, en Indio Rico fuimos con la orquesta
de Francisco Canaro a inaugurar el club Social. En general tocábamos
los sábados y domingo, un club que nos contrataba mucho los domingos
era Costa Sud que hacía tertulias de ocho a doce de la noche. Después
había cabarets en Tres Arroyos y a veces nos llamaban porque venían
músicos y pianistas", menciona Attem desgranando su historia
con impecable memoria que remite a las veladas del Club Español
que se realizaban en el Teatro ya desaparecido, donde The Alexander Band
era número fijo. "Tocábamos abajo, en el subsuelo y
teníamos que ensayar los bailes de las chicas. Bailaba Mónica
Massigoge, Fanego, Cristina Armendáriz."
Sana costumbre
Cada 22 de noviembre estaba la costumbre de celebrar el día de
Santa Cecilia, la patrona de los músicos. Existía la Asociación
Musical en calle Betolaza, al frente del París Hotel, que reunía
a las orquestas y organizaba la celebración con el desfile de todos
los conjuntos. Había más de diez, cuenta Attem con una lista
de nombres y anécdotas que descansan en un papel por si la memoria
le falla: "Los Llaneros" en típica con Roberto Lara como
cantante; "Santa Teresita" en jazz dirigida por Tornese, donde
cantaba Evelia Serafín como única dama; Gilberto Balón
en jazz y Típica donde cantaba Martínez; "Roldán
Gómez" en típica y jazz con el acordeonista César
Roldán como máxima figura, quien ganó popularidad
internacional con su apodo de Jonhy Ventura. Había dos hermanos
que actuaban en varios conjuntos y hoy son figura en España: Pepe
Salles y su hermano, extraordinarios guitarristas que tocaban en la orquesta
"Manhattan" en "El Munich" con Beby Ajargo y su conjunto.
Estaban "Los Cometas del Sud" que tocaban cuarteto, la orquesta
del maestro Juan Barale en típica donde cantaba Lolo Arce, el conjunto
Zotarelli Greco, el de Rafael Vizza Conti y "The Alexander Band".
Tiempo de recuerdos
Sea en los cabarets, en los modestos clubes de barrio o en las fiestas
multitudinarias, los tresarroyenses bailaban al ritmo de las orquestas
que comenzaron a declinar en la década del ´60. El tiempo,
la desaparición de los integrantes y las nuevas costumbres musicales,
hizo que esas manifestaciones populares fueran desapareciendo, quedando
hoy en los recuerdos que se enumeran en una catarata melancólica.
Cuando ya casi no quedaban orquestas en la ciudad, Attem se retiró
como en sus inicios. "Con algunos ex compañeros del scoutismo
nos volvimos a reunir y formamos la Banda de Música Ciudad de Tres
Arroyos. Mi última actuación fue hace tres años cuando
fuimos a Indio Rico con la Banda a festejar el Aniversario. Después
me retiré", dice con pesar el mítico baterista que
aún le sobran ganas de despuntar el vicio. La casa de Nelson Duhalde
es hoy el espacio obligado de los músicos. Se encarga de reunirlos
en su fogón a compartir un asado y recordar aquellos tiempos donde
se convocaban para apreciar la calidad del sonido de los instrumentos
íntimamente relacionados con esas épocas doradas de bailes
y tertulias. "Los acompaño con mi estilo percusionista y luzco
mi actuación con un par de palillos profesional que me obsequió
el baterista del conjunto "La Mosca" y con los viejos palillos
de hace 55 años. Así me reencuentro con mis viejos tiempos,
con los recuerdos lindos en la vida que llevan a sentirte feliz porque
uno valora que algo supo hacer y la música eleva y embellece el
alma", concluye Attem y se le fuga la mirada como si se transportase
en el tiempo.
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