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LA FABULOSA HISTORIA DE MARTINA CORREA,
UNA JOVEN TRESARROYENSE QUE ESTUDIA EN EE.UU BECADA POR CARGILL
Volver al futuro
Con solo 17 años, Martina Correa fue becada por
la multinacional Cargill para que concluya sus estudios en Estados Unidos.
Ex alumna de la Escuela Agropecuaria, apasionada por el teatro y la política,
deportista y líder por naturaleza, tiene una visión integral
de la vida y una claridad de conceptos que impacta. Esta entrevista, que
"El Periodista" le realizó en Minneapolis, constituye
un fabuloso documento para encontrar otra mirada sobre la adolescencia
en Tres Arroyos. Exclusivo
Con apenas 17 años, Martina Correa se topó
con su propio futuro en la simple respuesta a una convocatoria para una
beca de la que no sabía demasiado. Hoy, a miles de kilómetros
de Tres Arroyos, en Estados Unidos, ya tiene tan claro lo que quiere para
su vida como absolutamente claras y entretenidas son sus respuestas a
la requisitoria de "El Periodista". Hija de una docente y de
un empleado de Cargill -la firma a través de la cual obtuvo la
beca-, la adolescente se atrevió a desafiar la nostalgia y el desapego
para formar parte de un proyecto a través del cual es posible ver
con qué perspectivas forman las grandes empresas a quienes pueden
ser sus futuros integrantes. O en definitiva, los profesionales que un
mercado cada vez más exigente puede demandar y obtener, incluso,
en la competencia. Pero aún con este promisorio futuro por delante,
Martina no pierde su frescura adolescente incluso en la elección
de sus actividades cotidianas en Minneapolis. Interesada con la misma
pasión en el arte y en la política, a través de su
rigurosa y aguda mirada, es posible incluso descubrir cómo ve esta
chica de Tres Arroyos a los norteamericanos.
¿Cómo fue el proceso de obtención
de la beca y, en definitiva, cómo llegaste a Estados Unidos?
Mi papa trabaja en la empresa Cargill, y en enero del 2006 la compañía
decidió abrir una inscripción para la obtención de
una beca para estudiar un año en los Estados Unidos dirigida hacia
todos los hijos de empleados o de gente relacionada con la organización
en todas las plantas de Latinoamérica. Cuando me lo comentó,
no dudé en "probar". Me anoté sin saber qué
significaba estar en esa lista, no se sabía ningún tipo
de detalle acerca del viaje, ni fechas, ni lugares posibles. Me acuerdo
que para esa fecha yo me iba a un Campamento Científico organizado
por gente de la UBA del cual también había sido seleccionada
gracias a la Escuela Agropecuaria, donde estudiaba, entonces tuve que
dar el "si" muy rápido y sin pensarlo mucho. Cuando volví
de ese viaje había recibido información acerca de AFS (la
organización de Intercambios Culturales), y me citaron para un
examen de cultura general en la ciudad de Bahía Blanca, el cual
iba a actuar como "filtro". En febrero rendí junto con
otros chicos el examen que consistió en 200 preguntas, sobre inglés,
política y actualidad, literatura (tanto nacional como internacional),
deportes, economía, geografía mundial, cine, música,
historia argentina y del mundo
¡Hasta me preguntaron cómo
se cocina una milanesa! Por otra parte tuve que completar una carpeta
con información personal, en inglés, a la que tuve que agregarle
fotos para que la evaluaran en USA, y por un tiempo bastante largo no
supe nada sobre los resultados. Había perdido las esperanzas, porque
en un momento me habían informado que en la Argentina sólo
habría un ganador. Hasta que finalmente me avisaron, desde AFS,
que había sido seleccionada con una chica de Santa Fe.
Viajaste para terminar tus estudios, ¿qué
es lo que estás cursando en este momento?
Este año egreso del "Irondale High School", pero el sistema
de educación es muy diferente. Las materias son semestrales y se
pueden tomar hasta 12 materias por año, dependiendo si las elegidas
son anuales o no, bien al estilo facultad. El semestre pasado tomé
sociología, danzas, coro, cinematografía, literatura y fotografía,
un semestre bastante "light" para arrancar. Este semestre estoy
cursando "Race in America" (que es una especie de sociología
e historia de USA, y estudiamos los problemas raciales), arte, coro nuevamente
porque es anual, Política y Gobierno en USA, "Creative Writing"
que sería una especie de literatura ligada a la escritura, y fotografia
II, también anual. Las clases son elegidas por los alumnos, y para
graduarse se necesitan 22 créditos (la cantidad depende del colegio).
Cada materia significa una cierta cantidad de créditos, y el colegio
restringe la elección de las materias poniendo como requisito que
al terminar la secundaria se hayan completado una cierta cantidad de créditos
en cada área.
Antes de la posibilidad de acceder a la beca,
¿en algún momento pensaste en estudiar en el exterior?
Desde siempre. Me considero una persona muy independiente, y siempre me
gustó mucho el idioma. Teniendo en cuenta que quiero estudiar Relaciones
Internacionales y Ciencias Políticas en la universidad, junto con
algún otro idioma, esta era la experiencia perfecta para mí.
¿Qué aspectos de tu formación
en ese país te han llamado la atención? ¿En qué
cuestiones interviene Cargill y cómo es esa intervención?
Me llama la atención el individualismo que existe. Acá cada
quien asiste a sus clases y cumple con sus obligaciones sin mirar al costado.
Es algo lógico porque el sistema es diferente, no es integrativo
como el de Argentina o el resto de Latinoamérica. Fue raro acostumbrarme
al principio, porque como en la facu, en cada clase tengo compañeros
distintos a los que se tarda en conocer bien. Pero ya me acostumbré,
y no me molesta. La vida social gira en torno a lo que sos en el colegio,
es verdad que está el grupo de los populares, los loosers, los
freaks, los nerds
Eso existe. Si estás en el club de ciencias
después de clases, los otros chicos interesados en el tema serán
tus amigos. Si estás en un deporte, los compañeros de equipo
son tus amigos. Si sos porrista, el resto de las porristas son tus amigas.
Existe el concepto del éxito a través del trabajo duro,
y existe una gran disciplina y determinación cuando se trata de
cumplir objetivos.
Cargill no interviene mucho en mis estudios, ellos sólo son mis
sponsors. Lo que me exigieron antes de venir fue visitar la sede más
importante de la empresa que se encuentra en la ciudad donde yo estoy
viviendo ahora, Minneapolis.
¿Qué tipo de interés te han
manifestado los representantes de la empresa que han tomado contacto con
vos en cuanto a la formación de jóvenes como tu caso?
Muchos de los empresarios de Cargill están involucrados con AFS
ya que ellos, a mi edad, tuvieron la misma experiencia que yo estoy teniendo
ahora en otros países. Tuve el placer de ir a la empresa con una
invitación personal de John Peppel, ya que me hice muy amiga de
su hija que estaba de intercambio universitario en Argentina, también
a través de AFS. Con John hicimos un recorrido por la planta, y
me presentó a las cabezas de Cargill (por lo menos a los que se
encontraban en USA en este momento). Tengo prometida otra visita que seguramente
haré muy pronto.
¿Tus proyectos futuros, especialmente la
carrera que has elegido, tienen que ver con lo que estás haciendo
ahora? ¿En qué momento advertiste cuál era tu vocación?
Esta experiencia es muy buena para mi futuro profesional. Siempre supe
que tengo mucha afinidad con la política, pero también me
gusta muchísimo el arte y todo lo que tenga que ver con las formas
de expresión. Si eso incluye un escenario, mejor
Tengo una
doble personalidad que se adapta a lo muy formal y a lo muy informal también,
lo que me permite desarrollar mis dos vocaciones a la vez. La segunda
opción la tengo pensada como hobby, por lo menos al principio,
pero nunca voy a dejar de hacerlo ya que el arte y la música han
sido muy importantes en mi vida.
¿Cómo es tu vínculo con otros
estudiantes? ¿Tenés contacto con becarios de otros países?
Tengo tanto amigos de USA como también de otras partes del mundo.
Por suerte, no me ha sido difícil establecer relaciones con la
gente. Al principio fue más complejo porque no conocía a
nadie, pero una vez que te acostumbrás y te hacés un lugar
en cada espacio, te empezás a sentir más cómoda y
no es la gran cosa. Participar de diferentes actividades en el colegio
después de clases ayuda mucho, por la forma en que funciona la
vida social. Durante el otoño yo audicioné para una comedia
musical en la que quedé seleccionada entre 130 alumnos. Eramos
24 personas en el cast, y tengo muy buena relación con todos ellos.
Después estuve en el equipo de alpine ski, y me eligieron como
manager del equipo de gimnasia artística del colegio, entonces
ya eran tres las cosas en las que estaba involucrada y conocí mucha
gente. Ahora estoy practicando rugby fuera de la escuela, así que
no sólo me limito a Irondale High sino que también van chicas
de otros colegios. Pero igualmente hay que admitir que mis verdaderos
amigos de acá son otros estudiantes de intercambio. Tengo dos mejores
amigos que son Alvaro (de Chile), e Issa (de México). Justamente
con Issa se dieron muchas coincidencias, ya que ella también es
una de las 11 personas sponsoreadas por Cargill, que habla español
y con la que comparto algunas clases del colegio, cosa que es un milagro
teniendo en cuenta la cantidad de alumnos que asisten al colegio.
Contanos algo de tu vida de todos los días
¿Te manejás en inglés? ¿Te resulta fácil?
¿Cuánto tiempo vas a permanecer en EE.UU.? ¿Te gustaría
quedarte cuando termine ese período?
Vivo con la familia Wagner, compuesta por Beth (que tiene mi edad), Dave
y Eileen. Vivimos en los suburbios de Minneapolis (una de las ciudades
gemelas de Minnesota). No puedo negar que antes de venir tuve un poco
de miedo con el tema del idioma. Pero cuando llegué, me sorprendí
ya que el idioma no fue un problema. La gente me recalcaba todo el tiempo
que tenía un fuerte acento británico, cosa que le debo a
la EATA. A las pocas semanas mi cerebro empezó a hacer la transferencia
de un idioma al otro, y comencé a hablar con palabras que ni yo
sabía que existían. Ahora me es muy difícil pensar
en castellano por tanto tiempo otra vez, a veces digo cosas que no tienen
sentido para la risa de mis familiares y amigos de Argentina.
Voy a estar en los Estados Unidos hasta el 27 de junio. Va a ser muy difícil
dejar todo esto, ya que he construido una vida paralela a la que tenía,
con nueva gente y nuevos lugares. Mi familia de aquí me insiste
con que me quede a continuar con mis estudios universitarios, lo cual
me entusiasma mucho, pero no estoy dispuesta a aceptar en este momento.
Si me preguntan hoy si me quiero volver, mi respuesta va a ser no, porque
me quedan muchas cosas por hacer todavía. Cuando sea el tiempo
de tomar la ruta de regreso, voy a tener ganas de volver, porque ya me
mentalicé que va a ser de esa manera. Voy a regresar a los Estados
Unidos, eso lo sé, pero quiero hacerlo para continuar con mis estudios
post universitarios.
Finalmente, ¿qué impacto te parece
que causó en tu familia? ¿Cómo es hoy la comunicación
con ellos?
Un gran impacto, y una gran mezcla de emociones porque esta partida significó
irme de casa para no volver, ya que luego de esta experiencia continuaré
con mis estudios universitarios en la capital porteña. Pero todos
siempre me apoyaron y me alentaron para que siga mi camino. Mi mamá
fue la que me supo entender más que nadie, considero que tenemos
la misma personalidad y sé que ella en mi lugar hubiese tomado
las mismas decisiones que yo hasta ahora. Para mi papá, aunque
me apoyó para que siga adelante, sé que no fue fácil
aceptarlo con mis 17 años. Mis hermanos me mandan muchas fuerzas,
y a veces entre lágrimas nos demostramos cuánto extrañamos
las peleas.
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