Municipalidad Tres Arroyos

notas edicion de papel

LOS TOURS DEL TRESARROYENSE MARTIN MUDA POR “LA CIUDAD LUZ” CUMPLEN 10 AÑOS

Siempre nos quedará París

“Paris by Martin” cumple una década como marca de las guiadas que el tresarroyense Martín Muda creó en la ciudad francesa, y que se destacan por su personal estilo: son a pie o en bicicleta eléctrica, en pequeños grupos y recorren los lugares menos conocidos. Para celebrar, Muda tiene hasta un vino propio, que obsequiará a sus clientes

Noviembre 2021
“Para los 10 años de mi empresa estoy creando mis propios vinos Malbec franceses, cerrando un círculo entre mis raíces argentinas y el abuelo de ese vino que llegó con uvas francesas”, contó Martín Muda

Es indudable que París es una de las ciudades del mundo más visitadas. Una urbe sin descanso para los ojos. Plena de atractivos como la fascinación que genera la Torre Eiffel; el barrio de Montmartre desde donde al levantar la vista podremos observar la inmaculada cúpula de la Iglesia de Sacre Coeur y acercarse a ella para apreciar una panorámica desde la colina. Caminar, subir, bajar, ver el lugar donde se pueden recrear escenas de la película Amélie y encontrarse con la plaza de los pintores que realizan sus obras en vivo. Y en otro sector recorrer las salas del Louvre, pasar por los Jardines de Luxemburgo o buscar entre el Barrio Latino y Saint Germain des Prés los antiguos cafés donde se reunían otrora famosos artistas y pensadores. Más allá, admirar la Catedral de Notre Dame. Si te gusta el arte conocer también el Museo de Orsay o el Centro Pompidou o no desaprovechar en la “capital de la moda” las grandes tiendas y la Galería Lafayette. Son imperdibles los famosos Campos Elíseos conectando la Plaza de la Concordia con el Arco del Triunfo. Y caminar por las dos orillas del Sena. O llegar al Palacio de Versailles, por mencionar tan solo muy pocos ejemplos de una ciudad que lo tiene todo. Pero es probable que llegues a París y no sepas por dónde empezar. Para solucionar esa duda nos permitimos recomendarte la contratación de un guía tan famoso como experimentado, que además habla español….¡¡¡Y es tresarroyense!!!
En esta edición nos da gusto entrevistar a Martín Muda, un acompañante con un estilo muy dedicado hacia los turistas hasta en los mínimos detalles. Reconocido internacionalmente por sitios prestigiosos como Trip Advisor y por sus clientes de todo el mundo que opinan agradecidos en su sitio web Paris by Martin. Hace unos días vimos por la televisión argentina la estupenda entrevista que le hizo la conductora del “Turismo y la Hospitalidad” Meme Castro. Con él charlamos sobre sus inicios en la actividad, hasta llegar a este presente tan exitoso.
“En realidad tomé la iniciativa dejando Argentina en 2007 y viajando a Alemania con el objetivo principal de aprender un idioma nuevo, vivir allí y asimilar cómo funcionan las cosas en un país totalmente distinto al mío. Antes de irme yo estaba como gerente de marketing en una empresa y más allá de tener un máster en finanzas, terminé liderando un grupo de concesionaria de autos, pero viendo cómo “al hijo de, o al sobrino de”, lo hacían entrar a trabajar por amiguismo y no por mérito. Entonces me empecé a preguntar cómo sería la vida en un país que funcione casi como un relojito suizo. Había estudiado algo de alemán y me decidí a irme a ese país donde tenía algunos amigos. Aproveché la estadía en Europa para hacer la búsqueda de la historia de la familia y al tener dos abuelos italianos Muda-Callegari pude obtener el pasaporte de ese país. Por otra parte dos abuelas vascas Manterola e Irigoyen. Fue entonces un regreso a los países de mis mayores. Como también había estudiado turismo me llamó la posibilidad de estar cerca y conocer París por su arquitectura, el arte, la gastronomía y lo visual de la ciudad y me fui hasta allí, donde viví una linda experiencia. En los cursos que hice en Alemania me vinculé con una gama de amigos, entre ellos franceses, que me ofrecieron alojamiento en sus casas. Pero como no conseguí la totalidad de mis papeles italianos y había estado un año dando vueltas, decidí volver a Argentina para no perder más tiempo útil en mi vida, siguiendo un poco lo que heredé de mis padres. Mi mamá Zulma Callegari, como protagonista de uno de los primeros divorcios en Tres Arroyos en medio de una hiperinflación, con un sueldo docente y un juicio de alimentos que la convirtieron en una súper héroe. Y mi viejo, Miguel Angel Muda, que fue siempre muy activo y emprendedor. Una vez retornado a Argentina aceleré mis trámites para la ciudadanía italiana y recibí la visita de una amiga francesa, con quien formalizamos un noviazgo. Fui a Italia, obtuve el pasaporte europeo y entonces decidimos vivir juntos en París. Hoy estamos casados”.
¿Y allí, en la capital de Francia comienza tu profesión de guía turístico?
Yo un poco le escapaba al turismo como trabajo, pero en Argentina hice estudios en una universidad católica del País Vasco muy prestigiosa. Hay una especie de broma allá que dice que a esa casa de estudios entran campesinos sencillos y se reciben de ingenieros, para significar la calidad de enseñanza que brinda. Hice un máster con doble validez en Argentina y en España, lo que fue un orgullo por tener el 50% de mis ancestros vascos. Junto a mi especialización en marketing recibí una formación que me permitió trabajos más complejos como consultoría de gerenciamiento de marketing que me sirvieron para pensar con más lógica como montar un negocio. Cuando vine a París empecé a relacionarme con operadores turísticos de Argentina y por mi conocimiento de distintos lenguajes y la tarea a realizar me propusieron que les cubra salones y ferias en Berlín, Lisboa o Londres. Pagaban mis gastos y honorarios entre todos y trabajaba un día para cada empresa generando contactos, difundiendo y demás. En eso me encontré varias veces en los eventos con Carolina O´Lery, una tresarroyense que estaba como directora en la Casa de Chubut en París. Ella me comentó que por esos tiempos con el rugbier Agustín Pichot se estaba agrandando la actividad de difusión de esa provincia argentina que producía energía, petróleo, el atractivo de las comunidades galesas, la gastronomía gourmet y demás. Consiguieron una fuerte entrada para los productos en Europa hasta que por cambios en los gobiernos se cerró. Tuve la oportunidad de colaborar con ella. Eso que me pasaba me decidió a pensar que tenía muchos contactos en el Viejo Mundo y la experiencia suficiente como para imaginar un diseño para recibir a turistas y ofrecerles conocer las cosas clásicas de París, pero también el costado desconocido de la ciudad que ofrece lugares sorprendentes no abordados por las grandes compañías mayoristas. Había estudiado Turismo y conocía mucho París por lo que el destino me estaba impulsando a crear mi propio emprendimiento, basado en el tour que a mí me gustaría tener en cualquier ciudad del mundo.
Y ahí nació el estilo de guía tan elogiado y exitoso hasta el día de hoy, que tiene diversas variantes a medida de los clientes.
Sí. Actualizándome permanentemente. Hoy las grandes ciudades del mundo están eliminando los vehículos de los sectores céntricos. Para los Juegos Olímpicos de París 2024, los traccionados con diésel no podrán entrar más a la ciudad y a partir de 2030 ningún tipo de auto a combustión. En muchos países está tomando impulso el automóvil eléctrico o híbrido. En algún momento se puso un impuesto muy caro para ingresar en vehículo a la ciudad, pero la medida no dio el resultado esperado y la alcaldesa de París endureció las medidas y empezó a eliminar calles transitables y convertirlas en peatonales en el centro de la ciudad por lo que el auto perdió totalmente ese lugar, que a la vez lo han ganado las familias que caminan por esos sectores. La misma funcionaria sostuvo que el 65% de los parisinos no tienen vehículos, por lo que eliminó el 65% de los espacios para estacionamiento en la vía pública para hacer realidad los hechos.
Por eso vos te destacás con la particularidad de tus guiadas.
Yo obré en función de todo esto que les cuento. Hoy la bicicleta es la reina de París y mis tours tienen 3 opciones. Podés hacerlo a pie, en bicicleta y con un picnic como agregado. Una prestigiosa revista de Estados Unidos y numerosos blogs en el mundo nos mencionan, porque además no dependemos de los estándares de las grandes plataformas, sino que yo prefiero ser como un grupo de rock independiente. Me centro en absoluto en mi calidad y pierdo volumen de negocios pero no me interesa porque prefiero hacer algo que me guste, que me haga sentir orgulloso y fundamentalmente deje contentos a mis clientes.
Suponemos que los paseos a pie son más cortos.
Hago normalmente hasta 8 personas a la vez, hablando con ellos antes por si han estado antes aquí o no y con lo que me cuentan que saben y de dónde vienen elaboro un mix para que todos se lleven lo que no han visto y a los que ya conocen les muestro un poco el lado B, que seguramente no han explorado, durante las 3 horas que dura. Es un armado a medida. Y la bicicleta es eléctrica para que no pedaleen constantemente y se cansen. He tenido abuelos de 94 años, que andaban con nietos de 10 años e iban todos al mismo ritmo, sin hacer esfuerzo y disfrutando. Las bicis las proveo yo, les enseño a manejarlas y los acompaño personalmente a través de 3 horas y media a 4, si es grupal y de algo más si es privado. Para las bicicletas invertí mucho dinero comprándolas de a poco y no las alquilo. Están sin cargo en el costo del tour. Son de muy buena calidad y no me interesa hacer grupos de más de 10. Les doy chalecos térmicos para el invierno, les regalo un agua Evián, les doy toallitas para que se sequen el rostro y las manos, un mapa elaborado a mano que sepan cómo se entiende París y el objetivo de que realmente aprendan mucho, porque me rompo el lomo permanentemente para ser el mejor todos los días. Mi mentalidad es que en cada caso juego la final de la copa del mundo y la tengo que romper. A las bicicletas les hago un mantenimiento permanente para que luzcan como nuevas y les pongo un asiento adicional para que a través de las 4 horas el trasero no sienta molestias. Estoy en todos los detalles y muchos de mis clientes que han viajado por todo el mundo me han dicho que nunca vieron nada igual. Cuando las hago con picnic van quesos de distintos tipos con trufas, fiambres, velitas y demás, con un mantel sobre el césped y otros accesorios que le dan nivel. Algunos de mis clientes son millonarios y no puedo darles un servicio standard, que por otra parte es igual para todos. Pagan un poquito más que con otros colegas, pero cuando terminan se dan cuenta de todo lo bien que fueron atendidos y lo que aprendieron para el resto de su vida. Ellos se transforman en mis embajadores en el mundo y me mandan nuevos clientes. Otra ventaja es que atiendo en mi celular las 24 horas del día por si en cualquier momento de la estada pasan por alguna emergencia, o me pueden mandar Whatsapp por Internet para pedirme consejos sobre dónde comer o qué transporte tomar o dónde comprar tal cosa. Mi concepto es el de tour anfitrión de por vida, porque a partir de allí son mi familia en el mundo hacia el futuro. Si lo hacés solo por dinero te va a ir mal.

París y Villa del Parque
Uno recorre tus sitios de internet y observa lo que te dicen los viajeros agradecidos, de todos los países y en todos los idiomas.
Para que te des una idea, quizás el único talento que tengo es saberme adaptar a todo tipo de gente. De los estadounidenses me toca hablar con pro Trump, anti Trump y me suelo encontrar con esas cosas antinómicas cuyas situaciones aprendí de mi madre docente que tenía que manejar todos los días grupos de pibes en distintas situaciones. Ella y yo somos fanáticos de San Lorenzo y cuando iba los lunes les decía a los chicos que “hablemos de fútbol solo dos minutos y después trabajamos”. Yo jugaba en Villa del Parque y me enfrentaba en partidos calientes con alumnos de ella y me hablaban elogiosamente de ella en la cancha y en el medio del partido. Villa del Parque también me formó en mi juventud y aun lo sigo, incluso pagando desde acá la cuota de socio o poniéndome en París el buzo villense cuando hago algunas cosas en la calle. Como tengo mi casa en Claromecó me encantaría también ser socio del club de allí, porque me siento parte de las comunidades donde he crecido.
Hablando de fútbol, ¿cómo viviste la llegada de Messi al París Saint Germain?
Cuando se prendió fuego la Catedral de Notre Dame no estábamos tristes solamente los católicos. También lo evidenciaban los musulmanes, la comunidad judía y de otras creencias que iban más allá de lo que es la religión en sí, porque es una institución que ocupa muchos espacios de nuestra vida diaria. Con Messi pasa lo mismo, porque hace 20 años que está en la cima, es humilde y nunca dice que es el mejor. Acá en París están acostumbrados a que vengan las mejores estrellas del fútbol mundial y cuando llegó Neymar se interesaron los brasileños y los argentinos, pero cuando fue lo de Messi trascendió realmente en todo el mundo y también en forma superlativa en la venta de camisetas del club. Cuando yo vine aquí, a un país bastante cerrado para ganarte tu lugar, si hacés algo bien con esfuerzo y sostenido en el tiempo, en cualquier lado sobresalís. Pero tenés que acostumbrarte a un hábito como el que tiene Messi, para que tus cosas vayan bien. Messi es como la canción de rock que ponés para los asados; son los Rolling Stones, los Redonditos, es el tipo que te transmite energías en los momentos de bajón. Digo; este tipo es nuestro, me lo pongo adentro y salgo a ganar la calle inspirado.
Aquel concepto del francés “chauvinista”, o mal humorado, que no hace esfuerzos por entenderte si no hablas en su idioma, ¿fue cambiando?
El mal humor puede ser el del parisino y no el hombre del campo francés. Recuerdo el caso de un señor de Copetonas que tenía 10 días con todo contratado en París; lo trataron mal en los dos primeros y se fue diciendo que este es un país de mala onda, la gente es de mala onda y no vuelvo nunca más. Se fue y dejó todo pago. Antes se decía que si yo venía a París y no me trataban como el traste, no estuve en París. Era algo casi masoquista. Los norteamericanos se creen que es contra ellos y yo les digo que simplemente este señor está enojado con la vida y se enoja con ellos, con los chinos, los argentinos y todo el mundo. Pero hoy las cosas han cambiado porque hay mucha gente joven trabajando y son más abiertos. Antes las probabilidades de que te traten mal eran casi certeras. Ahora el porcentaje ha bajado bastante.

Lo que los turistas quieren

¿Sigue siendo la Torre Eiffel la foto que buscan más los turistas?
Hoy más que nada, muchos vienen para que les muestres un poco el detrás de escena. Entre todos los íconos conocidos que visitan, en el camino hay cosas desconocidas muy interesantes y que no son donde llevan a los turistas como ganado. Tengo gente que ha venido 15 veces y hacen siempre lo mismo. Yo digo que hay que conocer los lados A y B, para llevarse una impresión integral.
Otra cosa que muestra frecuentemente la ciudad son las manifestaciones. ¿Son tan frecuentes?
Un punto de inflexión fueron los chalecos amarillos con algo de argumentos bien justificados, pero después se metió la política europea hasta con gente paga. Lo que muestra la televisión al mundo no son más que dos cuadras concentradas por la policía, que es súper profesional y va bloqueando los avances, porque hay una especie de triángulo en el cual vos tenés prohibido manifestar en ese espacio interior donde están la Casa de Gobierno, la Corte Suprema, la Asamblea Nacional y el Senado, porque representa un riesgo para la democracia y la estabilidad. De esa línea para afuera se puede hacer de todo, menos romper propiedades privadas o complicarles la vida a los demás. Hay consideración del uno para el otro.
¿Trabajás todos los días, de lunes a lunes?
Hasta donde me da el cuerpo. Cuando jugaba en Villa del Parque era incansable en todos los puestos. Y esa forma de vida que siempre he llevado me ha permitido laburar hasta 12 horas por día, llevando pesadas mochilas en la bici en el caso de los picnic, pero cuando me voy a dormir no me arrepiento de lo hecho porque les di lo mejor a mis clientes y no tengo que lamentar nada. Antes de la pandemia hacía dos tours por día y de vez en cuando, si vengo con mucha seguidilla no tomo turnos y me quedo un par de días en casa o me voy a Argentina 2 meses. A esta altura de mi vida elijo al cliente y es más por el gusto del trabajo que por la necesidad. La vida pasa no solamente por la plata, sino por estar bien y vivir lo más simple y feliz posible. En otras estructuras grandes el guía maneja un grupo de 20 a 50 personas donde siempre tendrá a 3 o 4 desubicados que llegan tarde o hablan por teléfono en voz fuerte y los complican. Yo por eso resigno dinero, trabajando con grupos pequeños y cuando tengo que poner freno en situaciones que molestan al resto, los advierto. Además dependen del lugar donde vengan porque hay distintas culturas y costumbres. Entre los argentinos está el blanco y negro con gente hermosa que se disciplina y aprende; y por otro lado el que estuvo alguna vez y quiere demostrar que sabe y habla arriba tuyo. Hay gente de Medio Oriente, Africa o de India que no respeta nunca los horarios. Llegan tarde y se pierden la introducción que les hago con un mapa y desconocerán lo fundamental que se verá más adelante. Se quedan en los shopping y como para ellos el horario no es fundamental, me complican la vida a mí y al resto de los acompañantes. Hay muy ordenados como los japoneses, pero yo trato de evitarlos porque por ejemplo no saben quién es el Papa ni Napoleón Bonaparte. Tienen una cultura oriental mucho más rica que la nuestra, pero necesitan un guía japonés. Caso similar es el de los chinos. Atiendo gente de finanzas, bancos y software de Macaos, de Hong Kong, de Taiwán porque son un poco los que están educados en instituciones de prestigio en el Oeste, como por ejemplo Estados Unidos, Inglaterra o Francia y conocen la cultura del mundo. A los de ciertos países latinoamericanos les cobro por adelantado porque son en algunos casos de poner excusas y suspenderte las guiadas un rato antes.
París es un conjunto con arte, hermosos paisajes, obras arquitectónicas, cultura, gastronomía, diversión nocturna y ¿cuánto más?
Cómo explicarte lo que han tratado de contar escritores y poetas durante varios siglos y lo han logrado con mayor o menor éxito. Básicamente es intentar capturar la esencia de la ciudad. Todo el mundo copia la lista de lo más conocido para ver. Pero es el 1,3 por ciento de París. Lo mío surge como un intento de lograr lo humanamente posible para resumir algo que tiene miles de años con historias conocidas y no tanto. No tiene sentido que yo les explique solo los 6 monumentos especiales. Me gusta contarles además historia, las particularidades de la pastelería, cómo comprar un vino, los secretos de la gastronomía, los cafés y si les gusta la cronología de las realezas, por ejemplo. Yo hago lo mejor para mi gente. Les recomiendo dónde comprar pero no deben mencionar mi nombre ni aparezco porque yo no cobro comisiones a los comercios por lo que aconsejo.

Con vino propio

¿Qué imaginás para tu vida en el futuro?
Mi empresa y la marca ya tienen 10 años. Para Trip Advisor y Google Reviews, hoy, sin tener una maquinaria atrás y sin pagar nada, estoy entre los 3 mejores. Simplemente por ponerle garra, amor y detalle a todo lo que hago a favor de la calidad de mis productos. Tengo otras web como New York by Martin, San Francisco by Martin, como una especie de versión Beta y en algún momento, si logro encontrar el financiamiento o no, es hacer este tipo de cosa con una pata digital para una especie de un club mundial donde mis seguidores tengan acceso a beneficios en todas las ciudades. En ese camino visionario estaré, como algo lindo de lograr y todo esto entregará una nueva forma de monetizar porque cada vez hay menos tours y todo es más por GPS o Internet. Ahora también para los 10 años de mi empresa estoy creando mis propios vinos Malbec franceses, cerrando un círculo entre mis raíces argentinas y el abuelo de ese vino que llegó con uvas francesas. Serán botellas numeradas con mi etiqueta, de mi cuvée propio y para mis clientes que paguen un tour privado. Conocerán mejor París y se llevarán de obsequio un muy buen vino que en el mercado estará en 50 euros. También voy a hacer un mapa online con todos mis consejos, fotos y comentarios de París, con datas de todos los temas que le va a solucionar muchos interrogantes a la gente. Y más adelante eso se va a transformar en una aplicación que se va a monetizar con un arsenal de información práctica y de primera mano. Eso saldrá en 2 o 3 meses para lanzar el cumpleaños de los 10 años de la empresa. Todo eso es inversión permanente para renovar mis propuestas. Por eso tengo un Mehari que me está esperando en Claromecó y no tengo un Porsche.
El mismo amor que Martín Muda le pone a la empresa, se lo brinda a la familia y sus amigos como lo cuenta una vez que apagamos el grabador y charlamos de temas diversos. La satisfacción mutua de disfrutar más de una vez la película “Medianoche en Paris” en la que Woody Allen, jugando con el tiempo, célebres personajes de la cultura, la nocturnidad de la ciudad con sus típicas calles empedradas y una banda de sonido acorde que quedó en nuestros oídos, creó una estampa parisina difícil de olvidar. O algún ícono de la ciudad como el muy antiguo Café “Procope”, con mucha historia, que me recomendó mi amigo Yaco González.
“Esa película tiene parte de inspiración en lo que hago porque me dice metete en la historia y ponete en ese momento tan rico. Yo pienso Tres Arroyos en 1995 con momentos especiales. Vuelvo a Munich donde estudié alemán y ya no es lo mismo; mi lugar es esa ciudad en 2007. Es como retornar a esos lugares donde uno transitó su belle époque. Y viendo esa película tratás de ser protagonista de la historia, meterte en esos lugares para entender mejor todo lo que pasó antes. Por eso está bueno que me menciones esa película porque es uno de los grandes aciertos de Woody Allen. Me siguen preguntando ahora sobre Emily en Paris o Amélie y los lugares que fueron reflejados en sus films. Pasan los años y le gente sigue recordando a Víctor Hugo, el Jorobado de Notre Dame. Belmondo y tantas cosas y personajes que han construido cultura e historia en esta ciudad”.
Y en el final, con la promesa de vernos personalmente, su agradecimiento muy especial a su abuela Chicha que siempre está prendida a todo y a su mamá Zulma. “Dos guerreras increíbles que me dieron apoyo y templanza para que hoy yo esté acá. La vi a mi vieja luchar contra la hiperinflación solita; la vi a mi abuela viuda llevar la familia sobre sus hombros. Por ellas soy batallador y quiero ser cada día mejor, honrando todo lo que hicieron por mí. Mis abuelos y mi viejo también en su medida; pero estas dos mujeres son fundamentales. Igual que mi abuela vasca Beatriz Manterola de Muda que me han formado y me hacen sentir bien a mí mismo”.
Como impregnados en un espíritu lúdico, saltando los casilleros de una rayuela imaginaria que alguna vez diseñó Julio Cortázar, tendimos con Martín Muda un puente imaginario entre París y Tres Arroyos, en nuestra entrevista a un guía con estilo cronopio: es decir un poco fuera de las líneas y las reglas habituales escritas en los manuales del turismo, con su sello idealista, creativo y libre que lo ha consagrado en el mundo.

Nostálgico, Martín Muda en París con una campera de Villa del Parque, su club tresarroyense

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