Municipalidad Tres Arroyos

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BERNABE “POCHO” VICARIO CUMPLIO CINCUENTA AÑOS COMO INTEGRANTE DE ROTARY CLUB TRES ARROYOS

Servir para vivir

Se incorporó a la entidad de servicio cuando tenía 26 años y lo común por ese entonces era dedicarse al desarrollo profesional y familiar. Pero “Pocho” Vicario pudo conjugar ambas cosas con la vocación de servicio, y las ganas de apoyar las ideas jóvenes y la dinámica de un Rotary que ha cambiado al ritmo del mundo y sus transformaciones. En su encuentro con “El Periodista”, las reflexiones de un hombre amable y reconocido por todos

Mayo 2021
El pasado 21 de abril, Bernabé Vicario cumplió 50 años como integrante del Rotary Club Tres Arroyos, lo que lo convierte en el integrante más antiguo de ese club de servicio

El pasado 21 de abril, Bernabé Vicario cumplió 50 años como integrante del Rotary Club Tres Arroyos, lo que lo convierte en el integrante más antiguo de ese club de servicio

Estos tiempos de pandemia, tan especiales, lo encuentran trabajando, con sus protecciones que no alcanzan a ocultar su rostro amable, en la tradicional óptica de la calle Colón. Su amabilidad es conocida en el centro, entre sus amigos y vecinos, y así ofrece un café delicioso de la bombonería de enfrente antes de comenzar la charla. El pasado 21 de abril, Bernabé Vicario cumplió 50 años como integrante del Rotary Club Tres Arroyos, lo que lo convierte en el integrante más antiguo de ese club de servicio y probablemente el colaborador con más trayectoria entre las entidades de esa naturaleza en la ciudad, y repasó los alcances de esa orgullosa pertenencia con “El Periodista”.
“Tenía 26 años cuando ingresé al Rotary Club Tres Arroyos, un club de servicio que se fundó en 1940 pero que es absolutamente vivo y dinámico, de evolución constante. Yo soy porteño, me recibí, al año o año y medio me vine para acá, y poco tiempo después conocí a Nicolás Conti, un vecino que vendía muebles y elementos de oficina en la calle Chacabuco, y fue él quien me invitó a sumarme. Era muy joven, hacía apenas seis años que había terminado la ‘colimba’…En este momento soy el rotario más antiguo, e incluso muchos de mis compañeros de entonces tenían la edad que yo tengo ahora, o tal vez más grandes”, contó.
Por aquellos tiempos no era tan frecuente que un joven se sumara a una entidad de servicio, probablemente porque ese período de la vida suele asociarse al crecimiento profesional o a la formación de una familia, cuestiones que el querido “Pocho” pudo combinar perfectamente con la ayuda comunitaria. “El Rotary nuestro tuvo Rotaract, pero no es fácil mantener asesores para llevar a cabo las tareas como las que suele tener a su cargo Interact, por ejemplo; en el caso puntual de Interact yo trabajé en la tarea de formación de jóvenes, que fue una experiencia bárbara”, describió.
En esa dinámica de permanentes cambios como entidad inserta en comunidades que también tienen su evolución, el Rotary de los tiempos en que ingresó Vicario solía abocarse al trabajo con recursos propios, y era poco lo que se demandaba a la comunidad en este aspecto. Hoy, ese ida y vuelta es indispensable. “Se financiaba con el aporte individual de cada uno desde su actividad laboral, se hacía hincapié en la ayuda con la Fundación Rotaria y se trabajaba con la juventud y, a través de la Rueda Femenina, se buscaba poder ayudar a distintas entidades sobre todo vinculadas con niñez. También había mucha interacción con clubes vecinos, como San Cayetano, Adolfo Gonzales Chaves, Necochea, entre otros. Pero con el tiempo, los rotarios más jóvenes comenzamos a incorporar otros conceptos y modalidades de trabajo, y desde ese momento se empezó a ‘salir’ más a la comunidad, con las famosas cenas de los tallarines –en épocas de la presidencia de Jorge Alvarado- tanto en el Club Cazadores como en la Sociedad Italiana, y se concibió el trabajo en el servicio de otra manera”, destacó.
En este sentido, para “Pocho” fue fundamental, por la impronta que dejó en la tarea cotidiana de los rotarios, la incorporación activa de la mujer al club. “Eso fue lo más importante. Las mujeres le dieron un impulso maravilloso a todos los clubes, por eso ya hay gobernadoras de distrito, y seguramente no falta mucho para que Rotary Club Internacional tenga su primera presidenta. Es que las mujeres son extraordinarias madres, hermanas, trabajadoras; su función en sanidad es fundamental, su sensibilidad es muy particular y pueden llegar a las necesidades de ancianos, niños, y aunque el hombre también tenga esa sensibilidad, claramente en la mujer se expresa de una manera totalmente distinta”, sostuvo.

Experiencias siempre positivas
El tránsito de cinco décadas por Rotary para Bernabé Vicario ha sido siempre positivo, y siempre ha encontrado maneras de motivarse para sostener esa pertenencia. “Es que los programas de Rotary Internacional son tan interesantes, tan fabulosos, porque no se circunscriben únicamente a una tarea local. Una de sus grandes ventajas es la internacionalidad, y en algunos casos, sobre todo desde la década del 80 cuando se comenzó con la lucha contra la poliomielitis en los lugares donde todavía persistía esa patología, sobre todo en Pakistán y Afganistán. Y tal es el compromiso de quienes participan en esos programas, que hace poco fallecieron dos integrantes de un grupo de voluntarios rotarios en un atentado mientras participaban de un operativo de vacunación en Afganistán. Ofrecieron su vida al servicio de los demás. Como así también en otros momentos hubo clubes rotarios que desaparecieron en países donde se instauraron dictaduras y regímenes que no veían bien la labor comunitaria, y seguramente habrán sufrido persecuciones”, reflexionó Vicario.
Por eso es fundamental tener en cuenta siempre lo que busca Rotary, sostuvo el entusiasta “Pocho”, que no es otra cosa que alcanzar la paz mediante la amistad y el compañerismo de sus integrantes y la proyección de estos valores a la comunidad. “No solamente se trata del servicio comunitario sino el propender a la buena voluntad en la relación entre las Naciones por medio de sus hombres y mujeres, y el conocimiento mutuo como base del entendimiento entre los países. Seguramente el final no es siempre feliz, porque uno ve la beligerancia, la violencia instalada en muchos, pero vale la pena seguir trabajando en llevar servicios a lugares remotos donde se necesita agua, asistencia sanitaria, saneamiento, y colaborar con otros clubes que están en la misma tesitura”, consideró.

“Rotary mejora al hombre”
Como alguna vez dijo un viejo rotario que Vicario no llegó a conocer, “Rotary mejora al hombre. En aquel momento, sólo integraban hombres el club, eso afortunadamente cambió, pero lo que sostenía es, en cierto modo, verdad. Porque el club tiene la particularidad de aglutinar a un grupo de hombres y mujeres que tienen la voluntad de servir en la comunidad en la que se desarrollan, pero que individualmente no lo pueden hacer. Necesitamos como base toda esa filosofía que propone Rotary para, conjuntamente con la amistad y el compañerismo, llegar a solucionar algunos problemas comunitarios que la política no alcanza a resolver. Y eso, realmente, a uno lo hace sentir muy bien y lo enaltece. Y modestamente, también como rotario uno se siente muy bien al ver que sus hijos participan o conocen la tarea que hacen sus padres. Con mi esposa, nosotros asumimos esta pertenencia desde el primer día como parte de nuestra cotidianeidad”, aseguró.
Esta pertenencia incluyó, en el caso de Bernabé, varias presidencias del club local, algunas incluso en circunstancias difíciles “como el primer período, en 1975 y 1976, con la inestabilidad política primero y luego con la llegada del gobierno militar en marzo de 1976; en los años 82 y 83, ya en el final del conflicto de Malvinas con la renuncia de muchos clubes a Rotary Internacional porque pretendían que el presidente asumiera una postura favorable a Argentina, cuando por tratarse de una organización internacional, lo que buscó fue acercar a los gobiernos a un entendimiento y a la solución del conflicto mediante la diplomacia. En aquel momento, lo charlábamos con compañeros de otros clubes, porque se hicieron infinidad de reuniones en todo el distrito, y lo que planteábamos como ejemplo era lo sucedido con la Iglesia católica, que no tomó posición sino que buscó el entendimiento. Pero aquel conflicto ocurrió, con las consecuencias terribles que todos conocemos, y debo decir, ya apartándome un poco de mi condición de rotario, es que los gobiernos sucesivos y la corrupción que se ha instalado no respetan a los muertos que quedaron en el Atlántico Sur, porque las políticas posteriores no pensaron en esos amigos, hermanos, hijos nuestros que murieron defendiendo a nuestro país, y no buscaron mejorar las condiciones de vida de los que sobrevivieron”, estimó.

En tiempos de pandemia
Estos tiempos en los que impera el distanciamiento social para prevenir la propagación del coronavirus quizá no son los más favorables para el trabajo de organizaciones como el Rotary, sin embargo, Bernabé Vicario considera que la tarea “se puede seguir haciendo, pero la base nuestra de conocimiento mutuo, amistad y compañerismo se materializa en el encuentro, en la cena, en el compartir un proyecto y definir quién se encargará de cada cosa. Esto de lo virtual es un poco engorroso para los más grandes como yo, seguramente la gente joven lo puede resolver mucho mejor, pero de todos modos seguimos aportando lo que se puede. Porque lo fundamental, y lo digo siempre, es aprender también que nuestro rol como mayores es colaborar con la juventud que integra nuestras organizaciones, apoyar sus ideas y proyectos. Porque muchas veces sucede, en distintas circunstancias, que cuando uno es joven tiene ganas e iniciativas y los mayores que lo rodean resisten de alguna manera ese cambio. Por eso yo, en ese sentido, insisto, me siento mentalmente como un chico de 35 o 40, que es el promedio de edad en nuestro club, y no como uno de 76 como lo que soy. Cada presidente de nuestro club que asume a nivel internacional tiene su lema, y el lema de nuestro presidente actual es que Rotary abre oportunidades. Y efectivamente así es: se abren oportunidades para que cada uno de nosotros aplique su voluntad de servicio a distintas actividades, como así también el desafío de incorporar nuevas voluntades en la búsqueda de una mejor calidad de vida para todos”, concluyó “Pocho”. Un verdadero ejemplo de compromiso comunitario.

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